—Amira, yo te he dado acogida en mi casa, eso no me ha generado ningún esfuerzo físico ni mental. Pero tú... Te has convertido en mi apoyo y en cierta forma también el de mi madre, y eso no lo hace cualquiera, no me gustaría que lo tomaras a mal o algo similar, pero tus vivencias me han tocado el alma desde que has llegado y me las has narrado, para mí es desgarrador nada más imaginarte en una situación tan vulnerable como estar en cautiverio dentro de un sótano, son lugares realmente terribles, Amira, inhóspitos, tristes... Y que tu propia madre te sometiera a vivir de esa manera, por un montón de juicios absurdos, me hizo entender que debo ser más agradecida con la vida que llevo y los padres que tengo, y no encuentro una forma más justa de agradecerlo que acogiéndote en mi familia, sabiendo que no es algo momentáneo, me gustaría que siempre permaneciéramos como hermanas, eres la hermana que mis padres no pudieron darme y estoy muy agradecida de que el destino te haya forzado a compartir la vida con nosotros, porque eres realmente maravillosa. —dice Rola mientras se limpia el torrente de lágrimas que recorren su rostro.
Sus palabras me han tocado el corazón. No me enorgullece demasiado ser la causa de que las personas se den cuenta de que su vida no es demasiado gris o tortuosa, pero sin duda alguna me reconforta saber que voy por la vida dejando una huella bonita en las personas que amo, porque para mí eso es fundamental, ¿qué sentido tiene una vida si no esta llena de consejos, recuerdos, experiencias dadas por las personas que son especiales para ti? Desde mi perspectiva es una vida vacía.
Agradezco a Rola por haberme dedicado tan bonitas y excelsas palabras y ambas nos quedamos sentadas en la sala dando cháchara sobre temas cotidianos dejando de lado el sentimentalismo que se había instalado, hasta que llega Salam con tranquilidad y se junta con nosotras, le contamos todo lo acontecido en el día de hoy y ella nos ha escuchado todo el relato con gesto sorprendido y anonadado.
—Estoy sinceramente muy sorprendida con todo lo que me cuentan jovencitas, eres muy valiente mi niña Amira, y tú también lo eres por aprender a estar sujeta a cualquier situación Rola... De igual manera me hace sentir enorgullecimiento por la señora Najwa, ustedes son una gran familia y estoy muy contenta de poder servir ahora para ustedes. Estaba muy nerviosa de que te obligaran a contraer matrimonio con ese muchacho, aunque me pareció muy simpático a primera impresión, no podría negarlo... Pero conozco las emociones de mi niña, sé que necesitas de mucho para confiar en alguien, y de forma más drástica después de haber tenido que vivir toda la situación con la neurótica de tu madre, no todo el mundo tiene la fuerza para estar en pie e intentar seguir con su vida como si nada hubiera pasado después de eso, de todo corazón deseo que ambas consigan a una persona que sepa amarlas, respetarlas, quererlas, como las buenas personas que son, y les den el lugar que merecen, no se conformen con menos, en esta era muchos hombres solo buscan su placer, sé que ustedes no serían la clase de muchachas que se deja corroer. Ambas tienen que estudiar, prepararse, y ser solidarias con todas las mujeres que puedan, recuerden siempre su juventud y cada cosa que tuvieron que pasar para llegar al lugar en donde quieren estar... Para que sea el punto de fuerza que les encamine a ayudar a chicas que se encuentren en un mal momento o situación, mírenme a mí y todo lo que tengo que hacer para que mi Noha no tenga que pasar por penurias. —expresa Salam sintiéndose como si colocara sentimientos y peso en cada una de sus palabras.
—En algún momento todo va a mejorar para ustedes, Noha es una chica genial, con un carácter genuino y maneras muy educadas, va a ser una señorita muy especial, y tienes razón en absolutamente todo lo que has proferido Salam. Tengo que destacar de acuerdo a tus comentarios, que no deseo estar casada con nadie que sea el adlátere de su padre. —dice Rola con determinación, nunca la había escuchado expresar tanta fuerza cuando habla.
Me quedo callada, siento que cualquier opinión que emita podría tomarse como que si intentara quitar protagonismo a las declaraciones de ambas mujeres, y estoy en acuerdo con todo lo que han dicho... Sé que mi situación actual no es dada para sentir lástima por nadie, pero siento un poco de pena por Salam, puedo sentir que aún sufre por el abandono del padre de su hija.
Nos quedamos comiendo las sobras de la cena hasta que llega el momento de subir a nuestras respectivas alcobas y dormir, mañana tenemos una larga jornada en la universidad y quiero tener la energía necesaria para sacarle el mayor provecho posible al aprendizaje que pueda sacar, mis calificaciones son las únicas que me puedan asegurar conseguir un buen trabajo en algún lugar prestigioso, o que se me dé la oportunidad de pasar consulta en una clínica de renombre, sin contar con ningún tipo de apoyo familiar será difícil encontrar lugar en uno de esos sitios si no continuo esforzándome en ser la mejor de mi promoción.
Cuando entro a mi habitación reflexiono sobre muchas cosas que han sucedido en mi vida en tan corto período de tiempo, pienso en mi padre... Le dedicó toda su vida a sus negocios, su empresa, y a profesar cosas que la mayoría no está en acuerdo, tuvo la desdicha de vivir una vida donde generalmente era rechazado por la colectividad, y admirado por una minoría que nunca le expresaba cuando estaba haciendo mal o estaba siendo grosero o discriminante porque le consideraban como el nuevo mensajero... Nunca estuvo enamorado de mi madre, estaba enamorado de la esposa obediente, sumisa, y perfecta que aparentaba ser ante él, porque él no estaba en casa para presenciar sus ataques de estrés o ansiedad, si él tan solo la hubiese amado en algún momento, no le hubiera prohibido tantas cosas, la alejó de forma totalitaria de su familia, porque él siempre consideraba que eran unos pecadores por llevar una vida un poco más relajada de la que él quería llevar... Pero bien mi madre, se dejó deslumbrar por la autonomía de él y su éxito en el mercado, y decidió ser su esposa... Y siendo sus padres personas menos extremistas, sus hermanas mujeres con caracteres llamativos y espontáneos, le dejaron tomar el camino que quiso, porque después de todo, era ella la que iba a vivir con él, no volví a ver a mi abuela desde hace más de 8 años... Todo porque mi padre dijo que era una mujer inmoral porque quería comprarme un burkini para ir a la playa... Como si estuviera tratándose de una prenda reveladora y diabólica.
Quizás suene injusta, por estar condenando a mi padre después de haber fallecido, pero yo considero que las personas no son menos buenas o mejores después del momento del cese de su vida. Para mí, siguen siendo juzgados por como los juzgué mientras estuvieron entre nosotros, y desde mi perspectiva, mi papá era un hombre con un comportamiento cavernícola acostumbrado a pisotear a todo el que él consideraba su subordinado, siendo las mujeres su blanco preferido...
No puedo evitar pensar en Ayub y sentirme afligida por todo lo que han convertido de él, cuando mi madre lo dio a luz y tuvo la dicha de venir al mundo, yo era una niña de 6 años, y no podía despegarme de su cochecito... Todo el tiempo me apretaba las manos con sus deditos indefensos y fue cuando sentí las primeras emociones de ternura y afecto por una personita tan indefensa, era el niño más precioso y dulce del mundo, tenía unos ojos negros bastante enormes que se sorprendían con cada mueca que le hacía de forma juguetona, sacándome risas en cada instante que compartimos juntos desde su nacimiento, en mis primeros recuerdos de uso de conciencia, tengo a Ayub llorando y yo replicándolo porque pensaba que estaba sucediéndole algo terrible o que yo le había hecho daño con mis mimos.
Mi madre se desvivió por él desde que supo que estaba en cinta y que sería un varón, ni hablar de mi padre...
Constantemente criticaban a las amistades que habían tenido la desdicha, como ellos lo consideraban... De tener tan solo hijas hembras. Se sintieron estruendosamente orgullosos desde el momento en que mi mamá se enteró de que tendría un niño, 'el heredero' como solían decir desde que nació.
Mi madre siempre la consideré una mujer de armas tomar, nunca estaba conforme con nada y siempre tenía un trato áspero para conmigo. Siempre tuve miedo de convertirme en igual a ella.
Para muchas niñas su madre es su principal ejemplo y sujeto de admiración, pero para mí, era aborrecible el simple hecho de imaginar que en algún momento pudiera parecerme a ella. Su manera de dirigirse a los demás siempre ha sido déspota, porque se acostumbró a ser tratada así por mi padre, y era su manera de desquitarse... Y ahora con la ausencia física de mi papá, me hizo todo lo que me hizo porque intenta suplir su figura con maldades y aprehensiones... Como si de esa manera se cambian los pensamientos de alguien.
Decido dejar de pasear por mi pasado después de aproximadamente una hora, me quedo dormida para poder estar preparada para construir mi presente, es lo único en lo que tengo que estar al cien por ciento, por ahora.