capitulo 5

907 Words
Una chispa bajo la nieve El evento había sido un éxito. Las luces navideñas parpadeaban suavemente, los invitados bailaban y reían, y el ambiente estaba impregnado de ese espíritu especial que solo la Navidad podía traer. Sin embargo, Hannah apenas podía concentrarse. La tarjeta de Matthew, con su breve pero inesperado mensaje, estaba grabada en su mente. Cuando el reloj marcó la medianoche y los últimos invitados comenzaron a irse, Hannah terminó de ordenar las mesas y las decoraciones, asegurándose de que todo quedara impecable. Se dirigió hacia el árbol gigante para apagar las luces cuando una voz familiar rompió el silencio. —Deja eso. Ya no es tu responsabilidad. Hannah se giró rápidamente, encontrándose con Matthew, quien estaba de pie junto al bar improvisado, con un vaso en la mano. Parecía más relajado que de costumbre, aunque su mirada seguía siendo tan intensa como siempre. —Pensé que habías desaparecido con tu prometida —dijo Hannah, tratando de sonar despreocupada mientras apagaba las últimas velas de la mesa. —No es mi prometida —respondió Matthew, con un tono firme. Hannah levantó una ceja, incrédula. —¿No? Bueno, ella parece bastante segura de que sí lo es. Él no respondió de inmediato. Se acercó lentamente hasta quedar frente a ella, su altura imponiendo una sombra sobre su figura. —Es un compromiso de negocios. Nada más. Hannah sintió una extraña mezcla de alivio y desconcierto, pero no dejó que sus pensamientos la traicionaran. —Entonces, ¿por qué sigues con eso? Matthew bebió un sorbo de su vaso y desvió la mirada hacia las luces parpadeantes del árbol. —A veces es más fácil seguir lo que todos esperan de ti que enfrentar lo que realmente quieres. La confesión la tomó por sorpresa. Matthew Clarke, el hombre que parecía tenerlo todo bajo control, estaba revelando una vulnerabilidad que no encajaba con la imagen que proyectaba. —¿Y qué es lo que realmente quieres? —preguntó ella, antes de darse cuenta de lo directa que sonaba. Él la miró, y por un momento, el tiempo pareció detenerse. Su expresión era intensa, como si quisiera decir algo pero no supiera cómo. —Todavía estoy descubriéndolo. —La respuesta fue simple, pero su tono decía mucho más. Hannah apartó la mirada, incómoda con la forma en que él parecía mirarla, como si intentara leer cada uno de sus pensamientos. —Bueno, si quieres mi consejo —dijo ella, con un tono ligero para romper la tensión—, deberías empezar por ser honesto contigo mismo. Matthew sonrió ligeramente, una curva casi imperceptible en sus labios. —¿Y tú? ¿Eres honesta contigo misma? La pregunta la desarmó. Hannah abrió la boca para responder, pero ninguna palabra salió. No estaba acostumbrada a que alguien la cuestionara de esa manera, y mucho menos un hombre como él. —Es tarde. Debería irme —dijo finalmente, buscando una excusa para escapar de la conversación. Matthew asintió, pero cuando ella dio un paso hacia la salida, su voz la detuvo. —Te llevaré a casa. Hannah se giró, sorprendida. —No hace falta. Puedo tomar el metro. —No es seguro a esta hora. Ella frunció el ceño, no acostumbrada a que alguien se preocupara por ella de esa manera. Pero la determinación en los ojos de Matthew le dejó claro que no aceptaría un "no" como respuesta. —Está bien, pero no te tomes demasiadas molestias. Matthew sonrió apenas y caminó hacia la entrada, indicando que lo siguiera. El trayecto en el auto fue silencioso al principio. Las calles de Nueva York estaban cubiertas de nieve, y las luces navideñas iluminaban las avenidas con un resplandor cálido. Hannah miraba por la ventana, perdida en sus pensamientos, mientras Matthew conducía con una calma inesperada. —No parecías disfrutar mucho el evento —comentó ella finalmente, rompiendo el silencio. —No soy fanático de las fiestas —respondió él, sin apartar la vista de la carretera. —Entonces, ¿por qué organizaste una? Matthew suspiró, como si estuviera cansado de esa pregunta. —Porque a veces, hacer algo bueno para otros es lo único que tiene sentido. Hannah lo miró, sorprendida por su honestidad. Había algo en Matthew que la intrigaba, algo que parecía estar atrapado bajo capas de control y distancia. —Eso suena... noble —admitió, con un tono suave. —No lo soy. —Su respuesta fue inmediata, pero el tono de su voz era más cálido que antes. Cuando llegaron al edificio de apartamentos de Hannah, Matthew detuvo el auto y la miró por un momento antes de hablar. —Gracias por ayudar esta noche. Lo hiciste muy bien. Hannah sonrió, sintiendo un extraño calor en su pecho. —Gracias por llevarme a casa. Ella abrió la puerta del auto, pero antes de bajar, se giró hacia él. —¿Sabes? A pesar de lo que dices, creo que hay algo noble en ti. Matthew no respondió, pero la forma en que la miró dejó claro que sus palabras lo habían impactado. Cuando Hannah entró a su apartamento y cerró la puerta, no pudo evitar apoyarse contra la madera, con el corazón latiendo más rápido de lo que debería. Y en el auto, Matthew se quedó mirando el edificio por un momento antes de arrancar, con una ligera sonrisa en los labios. Por primera vez en mucho tiempo, sintió que algo dentro de él comenzaba a derretirse.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD