CAPÍTULO 3.

3250 Words
        Tus circunstancias pueden no ser de tu agrado, pero no han de seguir siendo las mismas si concibes un ideal y luchas por alcanzarlo (JamesAllen). ========== Días después. Zennen estaba en su oficina. Se sentía en ese momento un poco más tranquilo. Había hablado con Charles el abogado de la empresa, y su amigo desde el colegio. Él le había hecho saber, que efectivamente Melania podía llevarse al niño, pero que eso no era tan fácil como ella pensaba, porque habían leyes que podían ayudarlo e incluso también existían procedimientos, que hacían que el proceso de separación no fuese tan traumático para el niño, aunado a eso su posición económica, como social a la cual pertenecía su familia, podía influir favorablemente. Cuando llegó a su casa; por la tarde después del trabajo. Se encontró que todo estaba igual a como lo había dejado en la mañana al salir. Ni si quiera estaba su ama de llaves, porque le había pedido la tarde libre. Tampoco había señales de que Melania, y el niño habían estado ahí. Fue a su habitación, y tomó una ducha rápida, de verdad estaba agotado tres días en alta mar, aunque fue por una emergencia había sido relajante. Salió del cuarto de baño con una toalla alrededor de su estrecha cintura, y con el cuerpo aún mojado. Se colocó un simple pantalón para dormir, y luego fue a la cocina para prepararse algo de comer. Decidió ponerse a trabajar un poco. Tenía algo de papeleo atrasado, lo haría de manera relajada. No trabajaría mucho, solo quería estar al tanto de las cosas que habían pasado en su empresa, durante los días que estuvo fuera. El tiempo transcurrió sin darse cuenta, y terminó revisando más de la cuenta. Cuando se fijó en la hora de su computador eran casi las diez de la noche. Al parecer tampoco esa noche Melania, y el niño iban a dormir ahí. La rabia le invadió la mente por unos momentos. Le molestaba que ella hiciera eso, porque lo hacía a propósito, como para confirmarle a él, que era ella quien tenía el control de la situación. Se levantó de su escritorio, y se preparó un trago, tomó su teléfono celular. Marcó el número de Melania. Ella contestó al cuarto timbre. —Hola Zennen. —Hola, hace rato que llegué a casa, y veo que ustedes no han estado en días aquí. —Creo que te había dicho que estábamos en casa de mi madre. No entiendo cuál es tu problema. —Me parece perfecto Melania, pero yo llegué esta mañana, fui a trabajar regresé, y ustedes aún no están aquí. —¡Oh discúlpame! —dijo ella con voz de burla hacía él. —Nos fuimos a la casa de mi madre en la playa. No regresaremos hasta mañana por la tarde. —No me has dejado ningún mensaje, para informarme. —No podía hacerlo, Zennen. Estabas en alta mar. No seas quisquilloso. —Cuando se trata de mi hijo, me pongo como me dé la gana. —Está bien, pero no tengo ganas de discutir esta noche. Sé que solo llamaste para saber si estamos bien y la respuesta es sí. Zennen se tomó un trago de golpe, y luego respiró profundo para no insultarla. —Melania, quiero a mi hijo de vuelta en casa mañana mismo. —De acuerdo, así será. ¿Eso es todo? —Sí, por ahora. Melania sabía que ese por ahora significaba que una larga discusión estaba en puertas. —Nos veremos entonces. Mientras puedes relajarte viendo en tú portátil una película porno, como de costumbre. —Con el desdén en su voz, ella le cortó la llamada. ¡Maldita mujer! Podía hacerle perder la paciencia hasta al propio Jesucristo, si estaba en la tierra de nuevo. Volvió a la cocina a prepararse de comer una vez más, pero quiso aligero. Quería que fuese una pequeña picadera; por eso utilizó queso, tomate, y aceitunas verdes rellenas con pimientos. Lo picó en trozos, y se fue de nuevo a su despacho. Al entrar dejó el plato en encima del escritorio, y se preparó otro trago. Estaba demasiado molesto. Melania no perdía oportunidad para hacerle daño. De alguna manera él iba a deshacerse de ella, tarde o temprano… lo haría, de eso estaba muy seguro. Cerró todas las ventanas del navegador, y buscó una página en especial. Hacía un mes que se había registrado en un mundo virtual llamado Expanding Virtual World. Había interactuado con varias personas, incluso pasó un rato agradable con un par de chicas, y hasta había usado los comandos para el sexo. La experiencia fue muy placentera, más de lo que él imaginaba. De hecho fue mejor que el desastre de sexo que había tenido, días atrás con Melania. ¡Joder! ¿Por qué todo en su vida giraba alrededor de esa mujer?, se preguntó. Y a los pocos segundos se respondió a sí mismo. Porque ella es todo lo malo, que pasa en tu vida en los últimos años. No se arrepentía del nacimiento de su hijo; se arrepentía de que ella fuese la madre. Encendió un cigarrillo, y entró al programa que había instalado hacía apenas unas semanas. Iba a seguir el consejo de Melania, vería porno, y luego de haberse relajado, se iría a la cama. Tampoco tenía mucha experiencia en eso de mundos virtuales, simplemente que donde estuviese la palabra sexo incluida, eso significaba para él que era interesante. Sonrió para sí mismo al final de cuentas...era un hombre, y al parecer necesitado. ===>> (Info): ): You are now online Entró a la parte que le llamaban local. Un área común en donde había muchas personas, pero no había nada que fuese de su interés, en ese momento. Así que buscó donde poder pasar un buen rato. Estaba dando una calada a su cigarrillo, cuando encontró un sitio slave, leyó algunas de las instrucciones se decidió por eso, y su curiosidad lo llevó hasta el lugar. Al llegar pudo notar lo oscuro que estaba el lugar. Tenía las paredes de color negra habían fotografías eróticas gigantes en las paredes. En el ambiente era altamente s****l. El sudor, el cuero y por supuesto el sexo sin complicaciones se hacía presente. En el medio del lugar, había un escenario de madera con muchos sillones alrededor, y chicas con poca ropa bailando. Estiró el cuello para ver por encima, y asumió que deberían haber más de cincuenta personas, solo en esa área de la entrada. Los sillones alrededor de la pista, estaban ocupados, incluso había personas en el suelo sentadas al estilo indio, y otras de rodillas con la cabeza baja en posición de sumisión. ¡Mierda! De verdad, era un lugar de locos. ¿Será que la falta de sexo le zafó una tuerca?, se preguntó. Desde donde estaba sentado podía observar completo el lugar. Le llamó la atención, ver a chicas que tenían collares de cuero con una inicial, otras con tatuajes. Al parecer muchos venían en pareja, y otros como siempre con la esperanza de encontrarse algún idiota que poderle sacar dinero. Las últimas veces que entró, había estado con una chica muy simpática y agradable. Verdaderamente habían pasado un buen rato, jugando en la cama. Verdaderamente sabía cómo hacer que un hombre se pusiera duro sin mucho esfuerzo; su nombre era Carmín. La estaba buscando hacía unos minutos, tal vez ella podría hacerle olvidar un poco lo ocurrido hacía un rato con Melania. Claro, él era muy cuidadoso, no  hablaba de su vida real con nadie ahí. No se quería involucrar mucho, no quería más problemas. Tenía suficientes con los de su casa, y la empresa. La chica le había dado la leve impresión, que estaba viviendo su vida real a través del mundo virtual, y debía de tener cuidado con eso. Estuvo un buen rato buscando a Carmín, y al parecer no se había logueado en días. Tal vez; estaría ocupada con cosas de la vida cotidiana. No supo en qué momento se le acercó una chica, que llevaba puesto una falda escocesa en tonos rosados, medias blancas hasta los muslos sostenidas con ligeros de color n***o, zapatos altos color oscuro, de tacón aguja. En el torso no llevaba nada simplemente unos tirantes color rojo, que tenían la función de tapar sus pezones. Su maquillaje era simple, y tenía el cabello rubio sostenido en una cola de caballo y se arrodilló en frente de él. —Buenas noches, Señor —dijo con una voz un poco tímida. —Buenas noches, pequeña. —Estoy aquí para servirle, en lo que necesite. —Es muy bueno saberlo. ¿Eres personal del Club? —No, Señor. —negó con la cabeza—. Vengo aquí solo por el placer de servir. —Ah, entiendo. —¿Quiere usted que le haga compañía? —Ya lo haces —sonrió—, estás ahora aquí conmigo, ¿cierto? —Sí, Señor A pesar de que le daba un poco recelo, no podía ocultar que la curiosidad por conocer un poco más el mundo virtual le estaba poniendo duro, y más con la escena. —¿Necesitas algo de mí? La chica levantó la vista hacía él por un momento. —Necesito sentirme usada, Señor —manifestó en un tono de voz muy bajito. —Cuando dices que quieres sentirte usada. ¿A qué te refieres, realmente? —Señor... —en ese momento, ella comenzó a respirar de manera entrecortada, claramente podía verse en la forma en que sus pechos subían, y bajaban. —Si usted me lo permite, me gustaría hacerle sexo oral en este momento. Zennen se bebió de golpe su trago. ¿De qué cojones iba eso? —Quieres decir, ¿qué quieres hacerme una mamada? —tenía que preguntar, ya que temía haber escuchado mal. —Si usted prefiere decirlo así —la chica se encogió de hombros, y volvió a mirar al suelo. Quiero complacerlo haciéndole una mamada, justamente aquí. Delante de todos. No sabía, el porqué estaba asombrado. Para eso había venido a ese lugar, para pasarla bien. Creyó que lo sorprendente era que estaba en un plano virtual. Puede que necesitaba estar un buen rato alejado de todos los problemas que le rodeaban. —¿Señor? —la voz de la chica lo sacó de sus pensamientos— ¿Me dejaría complacerlo? —¿Segura que quieres hacerlo delante de todos? ¿No prefieres un lugar más íntimo? —Sí, estoy segura, Señor. No tengo dudas acerca de eso. Es lo que necesito en este momento. Él se sentía un poco incómodo jamás había tenido sexo en público, al menos; no en real. Pero le atraía la idea. Ni él mismo sabía, que tenía un toque de exhibicionista. —Estás determinada. La chica lo miró, y se encogió de hombros. —No veo cuál es el problema. ¡Soy una perra sin dueño! Se acercó más hacía él, tratando de acomodarse mejor entre sus piernas, y colocó la mejilla en uno de sus muslos. —¿Usted tiene algún problema con eso, Señor? —indagó la chica, con voz melosa. —Para nada —él negó con la cabeza—. Solo quería estar seguro de tú determinación. Él acarició con la punta de sus dedos la mejilla de la chica, se maravilló cuando se estremeció, cerrando los ojos, para disfrutar del momento. Ella acarició sus pantorrillas lentamente, y sintió como el cuerpo de él iba calentándose. Lentamente fue subiendo hasta llegar a sus muslos, y con las uñas tantear su m*****o a través de la tela de sus jeans. Él se dejó llevar por el momento, y como un rayo, la lujuria atravesó su cuerpo. No quería preocuparse por nada. Solo tenía ganas de pasar un buen momento, y esta chica se lo estaba ofreciendo. La tomó fuertemente del cabello para hacer que se parara un momento, y le mirara. Con voz grave anunció: —Te doy la libertad para hacer lo quieras en este momento. Esas palabras fueron melodía en los oídos de la chica, pues su boca se curvó con una sonrisa. Agitó sus pestañas, le tomó una mano, y se la puso en la mejilla. —Gracias —fue lo único que ella le dijo. Él echó la cabeza hacia atrás, para sostenerse con el respaldo de la silla, cerró los ojos y abrió un poco más las piernas para que ella estuviese un poco más cómoda. La chica comenzó a frotar su cuerpo con el de él. La áspera tela del jeans hacía una fricción deliciosa. Hasta que llegó a la bragueta, y lentamente para dejar el m*****o de Zennen libre de la tela. Ella abrió de manera experta el zipper del pantalón, metió la mano; y con mucha delicadeza sacó su m*****o de su bóxer. Estaba dura como una vara de acero, pesada y sedosa al tacto. Poco a poco la tomó en sus manos con mucho cuidado, como si fuese un tesoro para ella. Luego de que comprobó que el largo tallo, de su virilidad estaba completamente afuera, ella acarició la punta roma con su dedo pulgar. Con eso, salió una gota perlada de líquido preseminal. Por su parte, él trataba de mantener el control, colocando los brazos a cada lado del sillón, para no tomarla fuertemente del cabello y meter de golpe su m*****o erecto en la boca de la chica. —¿Estás jugando, pequeña? —No, Señor. Estoy pensando en cuánto voy a disfrutar, cuando lo tenga completo en mi boca. —No nos hagas esperar, entonces. Ella con unas de sus manos agarró el m*****o, y con la punta de la lengua acarició la cabeza. Degustando, probando. Fue completamente placentero, el momento cuando ella emitió un bajo gemido, que salió de su garganta. Pues, pudo sentir las ondas vibratorias a su alrededor. Se aferró más al sillón. La chica tampoco pudo soportarlo mucho, y se metió de golpe el m*****o erecto a la boca. Alrededor; todo el mundo desapareció. Solo escuchaba la música, con notas sensuales combinados con los gemidos de la joven que estaba arrodillada a sus pies. —Tómala toda, pequeña —le dijo. Como buena chica que era, obedeció su orden, y se llevó el m*****o masculino a las profundidades de su garganta; mientras que con la mano acariciaba los sedosos testículos que estaban pesados. La respiración de él estaba entrecortada. La boca de la chica parecía como un horno a temperatura máxima. La lengua acariciaba cada una de las venas abultadas de su m*****o. Lo estaba disfrutando, más de la cuenta. Sabía que si ella seguía así no duraría mucho. Tampoco era que le importaba, eso solo era un desahogo para ambos. La sensación lo tenía envuelta en una neblina de lujuria y no pudo soportarlo más. Tomó a la chica del cabello, para que se detuviera un momento. La joven, hizo un jadeo de frustración; y lo miró como una niña a quien le quitan su juguete preferido. —Vas a tomarme completo. —Fueron las palabras que salieron en ese momento de la boca de Zennen. Fue en ese instante, cuando él comenzó a marcar el ritmo. Sentía como la chica tomaba cada centímetro de su sexo en la boca. Pero necesitaba más. Poco a poco iba sintiendo el deseo de liberarse, y aceleró de nuevo, cuando ella comenzó a chuparlo más duro. Apretó un poco las bolsas de sus testículos con unas de sus manos, él pensó que ahí mismo se correría. —Pequeña, voy a correrme si no te quitas. No podré contenerme, y lo haré en tu boca. Ella abrió los ojos para encontrarse con su mirada y asintió con aquel pedazo de carne caliente, aún dentro de su boca. Esa fue la señal que él necesito para acelerar un poco más. Se aferró al cabello de la chica fuertemente, pudo sentir como en un momento determinado, ella hizo arcadas, pero eso no le impidió a él, follarle la boca, como quisiera. Al parecer, ella era una muy buena compañera de juegos. Estaba claro que disfrutaba de lo que estaba haciendo con él. Hasta el punto que cuando ella sintió que creció en más en su boca, y que los testículos se pusieron más pesados, ella colocó las manos en cada una de las rodillas, para impulsarse hacia delante, y tragar con más fuerza. —No puedo aguantar más me voy a correr —le dijo Zennen. Ella lo chupó más fuerte, y con eso él encontró la liberación. Chorros espesos, y calientes de su semilla rodaron por la garganta de la joven, quien de manera golosa se bebió cada gota de su eyaculación. Cuando ya no quedaba nada, porque todo, la pequeña golosa se lo había tomado todo, sacó el m*****o de su boca. La joven tenía los ojos brillantes, la cara ruborizada y los labios hinchados. Ella buscó sus ojos mientras colocaba la polla en su sitió ahora flácida por la liberación de hacía solo unos minutos. Sonrió y articuló las palabras "Gracias". Zennen asintió con la cabeza, y ella se levantó. Se fue de la misma manera, como había llegado. Volvió a colocar su cabeza en el respaldo de la silla. ¿Qué fue lo que pasó? Hacía mucho tiempo que no se corría así de duro. Espero que todo tipo de ideas locas, que se habían mezclado en su cabeza se disiparan. Había quedado seco, relajado. Sonrío, la condenada había hecho un buen trabajo. Ya era tiempo de ir a dormir. «Mañana será otro día», pensó. Se levantó un momento de su escritorio, para ir al baño a lavarse. Después fue a la cocina a llevar los platos que había llevado con la picadera, y por un vaso con agua. Luego regresó a su sillón. Esa vez, se dirigió al área común del mundo virtual, mientras fumaba el cigarrillo antes de irse a dormir. El lugar estaba igual de lleno, y el ambiente continuaba siendo ameno; aunque hablaban de cosas triviales. Se paró en una esquina de una puerta, para poder observar todo completamente. Cuando levantó la vista por un momento. Sus ojos quedaron fijos en una chica que nunca había visto. Al parecer era nueva. Se veía como si estuviese fuera de lugar, No estaba con nadie, tampoco interactuaba. Estaba como él. Sola. Le dio curiosidad y buscó su perfil. Cuando vio sus fotos casi se ahoga con la calada que le dio al cigarro. Era preciosa, el cabello castaño con unos hermosos ojos marrones claros, con una forma que la hacía parecer una gatita mimada. Labios sensuales, nariz pequeña, y perfilada. Dio click en la siguiente foto. Un par de tetas redondas, y firmes que él sabía muy bien; estarían hechas para sus manos. Los pezones parecían perlitas rosadas; y lo que más le gusto de eso es que sabía que eran reales. Que verdaderamente pertenecían a la chica de la primera foto. Volvió a dar click para ver la tercera foto. Dos hermosos globos envueltos delicadamente en un culot de encaje n***o hicieron que por un momento se los imaginara rojos por unos cuantos azotes. Inmediatamente salió en busca de ella, pero ya no estaba. Estaba a punto de irse cuando la vio llegar de nuevo, y no quiso perder más tiempo. —Hola —le dijo de manera casual. —Hola —respondió ella amablemente. —Un gusto conocerte. Mi nombre es Lord_Z —Igual, el mío es Abby. ===>> (Info): You are now offline
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD