—¿Te lo has follado? —pregunta Eleonor. Le doy una mirada llena de advertencia, apenas he llegado y ya me está inundando con preguntas. Niego con la cabeza, pero ella ve las marcas en mi cuello, los chupones que Lucas me ha dejado. No puedo negarle que ha ocurrido algo, es demasiado evidente. Estamos en pleno verano en la ciudad, así que deseché la idea de venir con una bufanda porque eso sería aún más extraño. En cambio, estoy luciendo mi espeso cabello pelirrojo suelto, mientras trato de mantener oculto las pruebas del asalto de Lucas. —No —digo simplemente, sin querer entrar en detalles. Eleonor me da una mirada severa, ella nunca acepta un no por respuesta. —Pero casi lo ha hecho, entonces —murmura. Hay un tono amargo que me hace pensar que está un poco dolida. Aquello me hace

