No estoy especialmente contenta de admitirlo, pero Raquel es hermosa. Precioso cabello rubio y largo, cayendo por su espalda. Tiene un buen cuerpo también, delgada y esbelta, como el de una modelo, puedo apostar a que lo es, o lo fue. Sin embargo, su ropa sencilla, su escaso maquillaje y la pesadez en sus ojos me indican que tal vez, no lo ha pasado muy bien. Tiene ojeras pronunciadas, y hay una hinchadez parecida a cuando lloras demasiado. Los ojos de Lucas no parecen registrar aquello, porque se queda viéndola fijamente, de seguro por su mente pasando todo lo que vivió con ella. Una punzada de celos me recorre el cuerpo, hasta que recuerdo lo que le hizo, la forma en la que lo lastimó. —¿Qué demonios estás haciendo aquí? —pregunta Lucas, su voz dura y carente de emoción, aunque sus o

