Pía.
Tres meses antes...
El amor es una mierda, podría tener a todos los hombres que quisiera, pero me encapriché con el que solo me admira por mi forma de ser dentro de la mafia. Soy conciente que Francesco Salvatore no me ve como deseó que lo haga, no creo que sea por nuestra diferencia de edad sino más bien por el respeto a sus hermanos menores, que son mis primos. Pero podía aceptar que esté con cualquier mujer, menos que se haya metido con la perra que dice ser mi hermana y para completar se vayan a casar.
Deseo que sean muy infeliz.
Lo que siento es mucho más que celos mezclado con decepción y este error me llevó a poner en peligro no solo mi vida, sino la de mi primo Brandon y la de Rachel, esposa del líder de Camorra. Nada volverá ser igual desde ese momento en que estuve al borde de la muerte, esa falta de cordura dejó una gran consecuencia en mi cuerpo, una que no podría revertir y toda mi vida tendría que cargar con ello, pero lo que más rabia me daba es enterarme que esto fue una estrategia de mi supuesta hermana para desestabilizar mi forma de ser y así acabar conmigo de una buena vez.
Que pena por Josefina que no entiende que mi inteligencia es superior a la suya y sobre todo que tengo buenos contactos, está vez si o si acabaré con ella.
— Yerba mala nunca muere — dice Daniel al acercarse a dónde me encontraba escondida.
¿Quién tiene el privilegio de ver su supuesto entierro?
Muy poco, en si, pero esto es tan morboso, sobre todo viendo cómo Josefina hace su teatro, llorando desconsoladamente por mi muerte, maldita traidora.
Fingir mi propia muerte fue una buena opción, cuando llegué a esa institución un bala había perforado mi útero y por ende tenía una hemorragia interna, los doctores lograron controlarlo, estabilizarme y salvar mi vida. Esa misma noche me llevaron a cuidados intensivos, mi hermana no le alcanzó no solo con querer que la mafia irlandesa acabe conmigo, con solo saber que seguía viva, le pagó a una enfermera para que me ponga una dosis alta de un fármaco que detendría mi corazón por completo, estuve muerta quince minutos, no fue broma, reviví del fondo del infierno y debo asegurar que tengo un dios aparte que me deja estar todavía en el mundo de los vivos contando lo que había sucedido.
— Tenía que ver el circo — acoto sonriendo.
Daniel Salvatore es el líder de Camorra, el hermano mayor de mis primos Giovanni y Brandon.
Me había aliado a él para acabar con los que nos habían traicionado, en ese atentado también puedo haber muerto su esposa y él estaba cargando una furia incontrolable queriendo acabar no solo con la mafia irlandesa sino que con Josefina.
— ¿Qué harás ahora? — me pregunta mientras me acompaña al auto que me estaba esperando.
— Dejar que todo se calme, ella piensa que con lastima tendrá el respeto de todos los capos — me burló, pensando en lo idiota que es Josefina, ni una pisca de inteligencia tiene la estúpida.
— El respeto se lo gana, no existe la palabra lastima dentro de la mafia — declara el líder de Camorra.
— Déjala que no podrá sobrevivir sin mí y cuando esté acabada por sus estupideces daré mi golpe final — sentencio sin poder borrar mi sonrisa arrogante.
Josefina no tenía idea de lo que le esperaba.
— Nos mantendremos en contacto — dice abriendo la puerta del auto.
— Si, Daniel — mis ojos negros se encuentran con los claros de él. — Cuida a Francesco — le pido antes de subirme al vehículo. Sabía por Vanni que su hermano cargaba con una culpa por sentirse el causante de mi supuesta muerte. Me encantaría decirle que así no era la cosa, casi morí por mi maldita impertinencia, dejando que los sentimientos nublan mi juicio, esto no era culpa de Francesco sino del veneno que Josefina irradia por dónde camina.
— Siempre cuido a los míos — afirma su hermano.
— Nos vemos pronto, Daniel — digo.
— Nos vemos pronto, Pía — me saluda.
Esto no era un adiós, sino un hasta pronto. Un plan descabellado que había ideado con Vanni y Daniel para derrocar a nuestros enemigos de una forma lenta y despiadada.
— ¿A dónde vamos, señorita Pía? — inquiere el chófer.
— Al helipuerto, me están esperando — ordeno para alejarnos de este cementerio.
Dejaría que todos piensen que Pía Cairo había muerto, mientras ellos se relajaban yo iría trazando las jugadas exactas para jugar con el límite de la cordura de mis enemigos.
Nadie tenía idea de lo peligrosa que soy, más si estoy con sed de venganza.
***
Cuando tenía diecisiete años conocí a la mismísima princesa de la Bratva, tenía un poco de conocimiento de ella por los rumores que mi padre había dicho, pero saber lo que hizo cuando tenía la misma edad que la mía sentí demasiado impotencia. Ver los ojos de Natasha con sed de muerte fue la perfecta estrategia, porque aunque no lo mostraba cargaba cierto odio y repugnancia contra mi progenitor, más después de meter a mi madre en uno de sus tantos burdeles para prostituirla de nuevo, ya que no le servía más. Pensar en eso genera que mi odio a Josefina sea más intensos, mis manos pican con ganas de tomar mi revolver y meterle un único tiró en la cabeza para acabar con su puta vida.
En mi familia nada era lo que parecía. Soy la única hija de Xavier Cairo, por ende su única heredera. Mi madre era una víctima de la trata de personas y prostitución, mi papá quedó encantada con ella, no voy a decir que la amó, las personas como él nunca sienten amor, solo por el poder, pero eso la llevó a salvarse, mostrar sumisión, casarse con el líder de La Sacra Corona Unita, tenerme a mí fué su salvación hasta que la perra que dice ser mi hermana llegó a nuestra vida. Falsificando documentos hizo su máxima jugada, diciendo que era la hija ilegítima con la madame del prostíbulo más conocido de Apulia, pero nada de eso era verdad y porque solo bastó a hacer una prueba de ADN para determinar lo que ya intuía, sigo siendo la única hija del líder de toda Apulia.
— Saldando deudas — dice Natasha divertida cuando bajo del auto.
— Ahora estamos a mano, dama de la mafia — contesto al abrazarla. Ella no solo es la princesa de la Bratva sino que también es la esposa del Capo de tutti Capi, así que ser su amiga fue una de las mejores decisiones del mundo. Ambos nos hicimos cercana cuando le dí la navaja que rebanó el cuello de mi padre hace cuatro años atrás, y luego fui la única que la ayudó a escapar impidiendo que mi organización quiera venganza. No contaba con eso que Gerónimo Ferrara en verdad la ame, así que no solo busqué aliarme a ella sino al líder de 'Ndrangheta, que tenía un solo propósito quitar del medio al Rafaelle Ferrari, quién en ese momento era quien ayudaba a Josefina con esto de tomar ese poder que me corresponde por derecho.
— Sube, debemos hablar — dice marcando su coche.
Ambas subimos y me sorprende de ver a Gerónimo metido en el interior. No tenía idea que él también era parte de esta mentiras, pero tener el avaló del Capo de tutti Capi en verdad es importante.
— Señor Ferrara — saludo mostrando respeto.
— Ahora entiendo porque son amigas, están igual de locas — argumenta chasqueando la lengua.
— Apreció su apoyo en mi causa — acoto.
— Desde hace cuatro años atrás debíamos matar a tu hermana, teníamos un trato y está vez necesito que cumplas con lo pactado — sentencia.
— Tengo un plan ...
— Si, lo sé — me interrumpe.
— Cuentas conmigo y con la Bratva para ayudar — habla Natasha.
— Lo tendré en cuenta, pero sola podré con ella — afirmo.
Ya bastante había hecho la Bratva por mí, con facilitarme ese fármaco que induce a una falsa muerte. Cuando mi primo Giovanni se enteró de lo que Josefina hizo, tomó medidas extremas diciéndo que en verdad había muerto, pero lo que se olvidó él es ese protocolo que se tiene, dónde un familiar debe reconocer el cuerpo del obito. Por eso habló con la Bratva para que nos ayuden, no imaginamos que saldrían con algo como esto, pero nos mandaron una pequeña ampolla y una jeringa específico con la clara orden que debían inyectar eso en mi torrente sanguíneo, produciendo un sueño inmediato. Los efectos que causaban eran que el ritmo cardíaco de mi corazón y la respiración de mis pulmones fueran mínimas ante la percepción del ojo humano. Solo eran quince minutos de inducción y luego te despertabas como si nada, dios bendiga al científico de la mafia roja, su creación es una maravilla.
— Tenemos algo más que decirte — me informa Gerónimo.
— Dime — hablo esperando.
— Falsificamos todo lo que nos pediste, los registro son reales así que no habrá problemas con la identidad de la bebé, pero ...
— ¿Pero qué? — exijo saber.
— Carmela Di Santis, la gestante de la bebé tenía un trato con Josefina ...
— ¿Qué? — cuestiono al Capo.
— La mujer era una prostituta, cercana a Francesco Salvatore y todo indicaría que la pequeña sería hija de él — me termina de contar Natasha.
— Tú hermana le había dado mucho dinero a la mujer, cuando naciera debía entregarle la pequeña porque ella quería quedarsela — acota Gerónimo.
— ¿Esto es una broma? — inquiero desconcertada.
— No Pía, si consigues sacar una muestra de ADN de Francesco tendremos la respuesta a esa duda — dice Nat.
¡Mierda!
— Es tu decisión, te la quedas y averiguas o se la entrego a Francesco para que se haga cargo — declara Gerónimo.
Mi cabeza estaba por explotar, nunca imaginé que esa indefensa bebé que había quedado huérfana por nuestra impertinencia me unía tal vez a Francesco de una forma única.
— Me quedaré con ella, él no se encuentra en condiciones de cuidar a una bebé ...
— Quiero una prueba de ADN, si es su hija se la darás — ordena el Capo.
— Soy su madre, los papeles lo dicen — le recuerdo.
— No juegues conmigo Cairo, si esa niña es una Salvatore debe estar con su familia — masculla.
— Haré una prueba y si es de Francesco se la daré — miento solo para conformarlo.
Lo que no entendía es el porque Josefina hacía esto, pero no solo debía saber si en verdad era hija de Francesco sino descubrir todos los sucios secretos que involucraba a esa pequeña bebé a la cuál sentía como mi hija.
Brina solo tenía tres días de vida y todo con respecto a su identidad expresaba peligro.