Mientras Fabricio luchaba contra el tiempo en los laboratorios para revertir el sabotaje de Thorne, Isabella cruzaba el umbral de la mansión Cavalli. El aire allí olía a cera de abejas y a un pasado que se negaba a morir. Isabella sabía que caminaba hacia una emboscada, pero su objetivo era claro: mantener a Allegra distraída el tiempo suficiente para que Fabricio salvara el imperio. I. La Trampa de Terciopelo Allegra esperaba en lo alto de la gran escalera doble de mármol de Carrara. Vestía de n***o, como si ya estuviera de luto por la carrera de su hijo. —Vaya, la "esposa" abnegada —dijo Allegra, su voz goteando veneno mientras bajaba los primeros escalones—. Me sorprende que Fabricio te haya dejado salir de su vista. O quizás es que finalmente te has dado cuenta de que el barco se hu

