III

2183 Words
¿Qué demonios hace aquí? Sus ojos me inspeccionan también, y puedo ver la sorpresa brillando en sus hermosos ojos azules. Cuando se acercan, Jack saluda a Gissele primero, antes de dirigirse a mis padres y por último saludarme con un simple beso en la mejilla. Está increíble, tiene el cabello rubio y perfectamente peinado hacia atrás, usando un traje gris humo muy elegante con una corbata azul rey. Es hermoso, no puedo negarlo. —Déjenme presentarles a mi hermano menor, Damien —presenta a mis padres y a mí con una sonrisa. Me quedo mirándolo, completamente embobada. ¿Hermana? ¿Daylan es el hermano de Jack, mi cuñado? Damien saluda a mi padre con un apretón de mano, a mi madre con un beso y le otro a Gissele, mucho menos agradable. Pero mientras lo hace, todo lo que puedo sentir es su mirada en mí, atrapándome, igual de sorprendido que yo. —Ella es Rose, la hermana menor de Gissele —dice Jack, pero ninguno de los dos está prestándole atención, estamos demasiado concentrados mirándonos. — Rose, él es Damien, mi pequeño hermano. Lo dice con una nota de cariño en su voz, my diferente a cómo mi hermana me presentó a mí. Jack no tiene ni idea de por qué Damien y yo nos miramos tanto, simplemente se encoge de hombros y se sienta junto a mi hermana. —Mucho gusto —dice Daylan, o Damien, extendiendo su mano hacia mí. La acepto, sintiendo un escalofrió cuando nuestras manos se juntan. Lo suelto de inmediato y me siento en mi lugar, dándome cuenta con horror que él único puesto disponible es a mi lado, frente a mis padres y al lado de mi hermana y mi cuñado. Damien no parece dudar, sólo se sienta, como si no pasara nada. Este no es el hombre que yo conozco, el que me llama cuatro noches por semana y me ha dado los mejores orgasmos de mi vida, el que trajo la confianza y seguridad de nuevo hacia mí cuando ni siquiera yo misma me quería. Sin embargo, su físico es el mismo. Ambos tienen el cabello castaño oscuro, ambos tienen esos increíbles ojos azules que impactan a todo aquel que los mira. Ambos tienen esa barba de dos días que se ve tan sexy encima de una mandíbula fuerte, varonil y perfecta. La primera vez que lo vi por skype me impactó su belleza, era el tipo de hombre que podía detener el tráfico si quería, más hermoso incluso que Jack. Pero verlo en persona no se compara, parece un maldito modelo sacado de alguna revista para mujeres calientes. Inclusive m madre lo mira sonrojada. Pero el hombre más increíble que conozco me dijo que se llamaba Dylan, y a pesar de que sí parecía tener 25 años ¿en qué más me había mentido? —¿Llevaban mucho tiempo esperando? —pregunta Jack, llamando mi atención. Puso su brazo en el respaldo de la silla de mi hermana, y ella lo mira con adoración. Es más, de lo que he visto que actúa con sus demás novios. —No mucho —responde mi padre, encogiéndose de hombros. —El tráfico en esta ciudad es cada vez peor —concuerda mi madre defendiéndolo. Ella lo ama tanto o más que Gissele—. Deberíamos pedir algo ya, hablar un poco antes de que nos den la noticia. Haciéndole caso, llaman al camarero y pedimos nuestro menú. Puedo sentir los ojos de Damien en mí todo el tiempo, evaluándome. Durante los últimos meses he querido que nos viéramos en persona, pero no de esta manera. ¡Él era mi cuñado! El chico malo de la familia Hamilton. Mientras cenamos y mi hermana y Jack charlan con nuestros padres, Damien y yo somos los únicos que nos quedamos en silencio. Mi madre ni siquiera intenta meternos en la conversación, porque puedo ver que Damien no le agrada y tiene temor de que yo vaya a decir algo escabroso, por lo que prefiere ignorarnos. Sin embargo, no puedo evitar fijarme en que como Gissele y yo, Jack y Damien no tiene nada en común. Jack es alegre, vivaz y casi perfecto y Damien no ha hablado hasta ahora y ni siquiera hemos recibido una sonrisa por parte de él. Mi teléfono celular suena, así que lo saco de mi pequeño bolso de mano y abro el mensaje. Dylan: Lo siento. Puedo sentir su mirada en mí, y sólo en este momento noto que tiene su teléfono celular en su mano, debajo de la mesa. Tecleo mi respuesta rápidamente. Yo: ¿Por qué? ¿Por mentirme sobre tu identidad? Le doy a enviar. Su respuesta llega de inmediato. Daylan: No, por no follarte en persona. Eres hermosa. Trato de que ninguna expresión se refleje en mi rostro, pero el rubo que suber por mi pecho y se centra en mis mejillas no lo puedo controlar. Quiero mirarlo, que nuestros ojos se encuentren de nuevo, pero no debo. A pesar de sus palabras, me mintió y eso no puedo pasarlo por alto. ¿En qué más me habrá mentido? ¿estará casado? ¿tendrá novia? Mi hermana dijo que era un mujeriego, pero he conocido hombres que aquello no los detuvo de tener sexo telefónico. —¿Cariño estás bien? —pregunta mi padre, haciendo que deje de mirar mi teléfono de inmediato. — Te ves sonrojada. —Estoy bien papá, solo estoy un poco acalorada —respondo, y le doy una sonrisa para tranquilizarlo. Media hora después, ya estoy harta de la estúpida cena. Damien ha estado enviando mensajes, sé que es él porque no deja de escribir en su teléfono y el mío tampoco deja de vibrar, pero lo ignoro porque estoy demasiado enojada con él. Que se vaya a la mierda. Era mi culpa por confiar en un hombre que no conozco de nada. Por lo que sé, tengo suerte de que no sea un violador. Mi hermana y Jack se toman de las manos, y le sonríen a mis padres como adolescentes nerviosos. Mi cuñado comienza a hablar, anunciando que va a dar la gran noticia, por lo que le prestó atención. —Estoy un poco nervioso, la verdad, me he reñido con un montón de jueces y sin embargo, estoy aquí temblando frente al padre de la mujer que amo —dice, y Gissele casi llora de emoción.— Cuando conocí a Gissele supe que iba a era la mujer de mi vida, ella es todo lo que siempre he querido, es perfecta para mí. —Lo sé hijo, lo sé —responde mi padre sonriendo. —Es por eso que con todo el respeto que le debo, ayer pedí la mano de su hija. No puedo imaginarme pasar la vida sin ella, y quiero que ya ea oficial. Dos cosas pasan en ese momento. Mi madre chilla de la emoción, casi al mismo tiempo en que yo le doy una patada por debajo de la mesa a Damien. Algo dentro de mí me dice que anoche, en aquella supuesta cena a la que su hermano mayor lo arrastró, fue donde Jack le pidió matrimonio a mi hermana. Él aprieta sus labios y reprime un gruñido de dolor. No me siento mal por aquello, se merece eso y mucho más por mentiroso. —No sabía que eras tu, joder. —Es todo lo que dice como explicación, pero no me sirve. Mis padres felicitan a los comprometidos, por lo que hago lo mismo. Mi hermana y Jack están tan emocionados, sonriendo como nunca. A pesar de lo que haya pasado entre mi hermana y yo, estoy feliz por ella, está casandose con alguien que ama. Solo tiene tres meses de conocerse, pero eso a nadie parece importarle, ellos están muy concentrados planeando todo. El postre pasa lentamente mientras todos en la mesa a excepción de Damien y yo hablan sobre la boda. Donde se estará realizando, cuando será, cómo será, cuantas personas estarán invitadas. Puedo ver en los ojos de mi padre que él solo está más emocionado en el respeto que su compañía tendrá al ligarlo con los Hamilton, que color de las flores. La paso aburrida, perdida en mis pensamientos mientras Damien sigue mensajeando, pero con otra persona. Mi teléfono dejó de vibrar hace media hora, por lo que no era a mí a quien estaba mando mensajes. ¿Será su novia? ¿esposa? ¿amante? ¡Debía tener a alguien! Era demasiado hermoso como para estar solo. —Estoy segura que Rosemary estará encantada ¿verdad cariño? —pregunta mi madre, mirándome. Parpadeo y salgo de mis pensamientos. —¿Qué? Ella luce irritada. —Tu hermana quiere que seas su dama de honor, tu estarás encantada —agrega, con un tono de vo que solo yo conozco. Está diciéndome silenciosamente que me comporte, es lo que hacía cuando era una adolescente. —Si, por supuesto. ¿Qué más puedo decir? Cuando la cena concluye, soy la primera que se levanta. Me despido de Jack, ignorando a Damien. Mientras mis padres se despiden de mi cuñado, felicitándolo de nuevo, Damien se acerca a mí aprovechando que ellos están distraídos. Toma mi muñeca, y casi me derrito. —Tenemos que hablar —pide. Jalo mi brazo y me alejo de él. —No en ésta vida —murmuro, sonando solo un poco dramática. Mis padres en ese momento se acercan y se despiden de Damien, mi madre fríamente, mi padre igual que siempre. Voy hacia mi auto y parto de inmediato a mi apartamento. Tengo que bloquear a alguien de skype. __________ Al llegar a casa, voy directo a mi habitación. Me cambio de ropa por un camisón rosa claro y tomo mi celular, eliminando los mensajes de Damien sin ni siquiera leerlos. Voy a contactos y cambio su nombre al verdadero. Enojada y dolida. Un año, un año entero mintiéndome. Parece que no puedo alejarme de los malos hombres, ellos me persiguen. Le envío un mensaje a Cameron para que venga de inmediato y me siento en el sofá a escuchar a Ed Sheeran y sus canciones tristes. Poco a poco, el sueño me lleva. __________ —¡Despierta pequeña! —exclama alguien, sacándome del increíble sueño. Parpadeo y miro a Cameron casi encima de mi en el sofá, mirándome con una sonrisa. Está vestido para matar, y de pronto me siento como una perra. Seguramente lo interrumpí en alguna cita romántica con un hombre maravilloso. Pero justo ahora, lo necesito. —Ha pasado algo grave —digo, como explicación. Él se sienta a mi lado en el sofá. Ed sheeran aún suena, por lo que probablemente no dormí más que unos pocos minutos. —Tu mensaje de emergencia me indicó aquello. Dispara, ¿a quién hay que matar? —A Daylan, o mejor dicho, a Damien —murmuro, herida. Sus ojos se abren, y veo que sospecha lo que ha ocurrido. Cameron sabe de Damien porque una vez leyó por error un mensaje caliente suyo. Me obligó a que le contara quien era y no pude seguir ocultándolo, por lo que le conté toda la historia. Solo me dijo que tuviera mucho cuidado, que no le diera mis datos personales y que tuviera los mejores orgasmos del mundo. —¿Es un violador o algo así? —pregunta, la preocupación se nota en su rostro. — ¿Te ha hecho algo? —¡No! Es peor que eso, es el hermano del prometido de Gissele ¡es mi cuñado! —exclamo, desesperada. Me levanto del sofá y doy vueltas. Nunca creí en casualidades, pero ¿cómo se explicaba esto? De todos los hombres en el mundo, él tuvo que terminar siendo mi cuñado. —¿Qué demonios? —Cameron luce tan sorprendido como yo, aunque menos devastado. —Ni siquiera se llama Dylan, me mintió en su nombre. —Mierda, esto está feo. Le doy una mirada, aquello no me está ayudando. —Necesitas calmarte, no es tan grave —agrega minutos después, cuando ve que no puedo dejar de dar vueltas—. Lo bueno es nunca tuvieron sexo real. No, no tuvimos sexo real, pero hicimos de todo también. Damien conoce mi cuerpo mejor que todos mis amantes anteriores juntos, él sabe cómo me gusta ser follada, cuál es el punto en mi cuello en el que pierdo el control si lo besan. Me ha visto tocarme muchísimas veces, yo lo he visto tocarse muchas también. Sexualmente hablando, nos conocemos a la perfección. Cameron abre la boca para decir algo, probablemente ingenioso, pero el timbre de mi apartamento lo interrumpe. Gimo, ¿quién vendría a esta hora a mi casa? Sólo pueden ser mi madre o mi mejor amigo, y Cameron ya está aquí, por lo que tiene que ser ella. Seguro le faltó decirme algo o viene a ver que puede criticar ya que no lo hizo lo suficiente en la cena. Voy hacia la puerta y la abro. Damien está detrás, luciendo jodidamente hermoso. Y muy, muy enojado. —Ahora sí vamos a hablar.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD