Capítulo 6:

1074 Words
Black Eagles LA VIUDA NEGRA. Libro. 01 —¿Estás seguro que es ella? —preguntó Lorcan a su compañero de misión, Mike.  Pues, estaba un tanto asombrado de la espontaneidad de la mujer con quien había compartido la cena. Estaba claro que era toda una experta en el arte del engaño.  —Completamente —este le respondió él, asintiendo con la cabeza. —¿Lo dudas? —La pregunta la hizo Donovan, entrecerrando los ojos hacia su hermano menor.  —Debajo de toda esa máscara de maquillaje, estoy completamente seguro de que se esconde una mujer demasiado joven —contestó mirando de su hermano a Mike. —No importa que tan joven sea. No deja de ser una delincuente, Lorcan. No se te puede olvidar eso.  —Mike trataba de abrirle los ojos ante su negatividad.  —Lo entiendo perfectamente —apretó los dientes, ya que le molestaba que lo trataran como si no supiera hacer su trabajo—. Por cierto, ¿qué han averiguado? —Cambió el tema de golpe.  —Para empezar sabemos que Evelyn Miller es una mujer muy astuta, ya que todo lo que te dijo está respaldado en la web. Al igual que nosotros hemos respaldado tu identidad. También nos hemos metido en su habitación mientras estaba en el restaurante contigo. Registramos todo lo que pudimos, y no encontramos nada que pudiera comprometerla —Mike le dio la información, dio un suspiro de frustración.  Su instinto le decía que había un trasfondo. En el rato que duraron juntos, siempre se mantuvo tensa, por no decir que a la defensiva. Tendría que trabajar más para romper esa barrera. Por eso le había invitado a desayunar al día siguiente, pero ella se negó completamente. Diciéndole con fingida incomodidad, si pensaba que debía de darle de comer de  por vida.  Tenía que darle su mérito. Era una mujer hermosa, una verdadera sirena. Para ella resultaba muy facil encantar a los hombres. Pero se preguntaba cuál sería su verdadero rostro. Masculló una maldición, porque esperaba que no le hubiese encantado. La voz era suave y con un inglés muy fluido. No tenía acento de ningún estado. Tal vez debería ir en ese momento por ella, y preguntarle el porqué lo había rechazado. De todas maneras ese era el plan, hacerle creer que estaba loco por ella. Prácticamente la obligó a que le diera su número telefónico, y hasta le hizo  prometer que le respondería la llamada.  Enseguida que él obtuvo los datos, el equipo de los Black Eagles se dio a la tarea de rastrear el aparato, y dar con su ubicación. Sin ningún resultado, lo que les cabreó un poco, porque se dieron cuenta de que era una línea segura.  Sin embargo; utilizaron de su ingenio y de sus conexiones, para hackear y rastrearla, la próxima vez que recibiera una llamada, o mensaje de texto. Eso los llevaría directamente a anticipar cada uno de los movimientos que ella hiciera. Tenía el ceño fruncido, porque por alguna razón extraña le había molestado un poco, tal acción. Se obligó a aguardar silencio. Porque sabía de sobra que ese era el procedimiento.  Cuando se disponía a llamarla, para saber si lo que había hecho daría resultados, entró una llamada a su teléfono celular. Todo el personal se puso en modo alerta. Se miraron las caras al darse cuenta que la señal venía de un pueblo colombiano, muy cerca de la frontera con Venezuela. Específicamente Caseteja al Norte de Santander. Lo que significaba que la situación era completamente incierta, pero ella no respondió.  Si no que cayó en la contestadora, y si ellos lo escuchaban. La viuda negra inmediatamente sabría que algo extraño estaba sucediendo. Frunció el ceño al darse cuenta de que la persona era insistente. El equipo esperó alrededor de cuarenta y cinco minutos para que Lorcan se comunicara con ella. Al momento que iba a hacerlo de nuevo entró otra llamada. Quedaron más desconcertados aún, porque era de Escocia. Nada más y nada menos que  Glasgow. Una de las tres ciudades más grandes del Reino Unido. Evelyn tampoco contestó, pero ellos intervinieron la llamada de inmediato para lograr escuchar el mensaje: —Vinieron por ella. No sé si pueda hacer algo, las órdenes es llevarla viva o muerta.  Fue lo único que dijo la persona al otro lado de la línea. —Esto al parecer es más grande y complicado de lo que nosotros creemos —anunció Donovan.  —¿Quién sabe en qué otros negocios turbios está metida esa chica? —agregó Mike. —Tal vez sea la mente maestra de todo —musitó su hermano mayor con un toque de desdén.  —No lo creo Donovan. Estoy de acuerdo con Lorcan. Es muy joven para eso. Estoy más que seguro que no pasa de los veinticinco años.  —Pues… les recuerdo una vez más. La edad de esa mujer, sigue sin ser relevante para mí. Lo único que puedo decir es que sigue siendo la “Viuda Negra” —concluyó Donovan. Lorcan estaba fastidiado con la conversación despectiva sobre la chica. —Iré a su habitación. —No debes lanzarte —recordó Mike. —Se supone que estoy impactado con ella —inquirió Lorcan. —Tienes razón —afirmó Mike—. Debes hacer notar tu interés en ella.    Solo asintió y salió en su búsqueda. Generalmente era muy centrado a la hora de realizar una misión, pero había algo en esa chica que no le permitía avanzar. Era como si quisiera dejarlo todo de esa forma, y quedarse con la impresión de que era una chica joven y caprichosa. Apenas unos minutos después, estaba parado frente a la puerta de la habitación de Evelyn. Tocó un par de veces pero nadie respondió. Metió las manos dentro de los bolsillos de su pantalón de vestir, mientras esperaba unos minutos, para volver a tocar. —No está —le dijo una voz suave conocida, pero que en ese instante sentía una pronunciación latina. —¿Cómo sabes que no está? —preguntó él al girarse. —Disculpe, señor. La señorita Miller antes de salir llamó al servicio de lavandería, para que vinieran por su ropa —hizo gesto mostrándole las prendas que tenía en las manos ya limpias y dobladas—. No volverá por un par de días.  —Dijiste que tu nombre era… —Carter ladeó un poco la cabeza, tratando de recordar su nombre.
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