Ya es mediodía y me acabo de despertar, sintiendo las suaves caricias de unos dedos, acariciando mi espalda desnuda. Me sentía agotado, lo hemos hecho tantas veces que necesito un descanso extremo, de hecho, siento que la zona está inflamada debido a lo mucho que se ha rozado en aquel lugar. Ahora mismo no me quiero mover, estoy sobre su cuerpo y a él no parece incomodarle, sobre todo porque en vez de apartarme y dejarme en la cama, me abrazó y depositó un beso en mi cabeza, un poco más arriba de mi frente. No quería avisarle que ya había despertado, deseaba ver qué hacía, pero mis labios no dudaron en dejar escapar una sonrisa que pronto vi reflejada en los suyos. Soy incapaz de explicar la sensación de bienestar que sentía, eran tantas emociones que ni siquiera podía pronunciar una. S

