… – ¿Gahil? –asiento levemente, me quejo al voltearme en dirección a la voz que recién me hablo. –Debes comer algo –la voz dulce de mamá me tranquiliza, el olor a sopa de pollo que es lo que supongo es lo que está en mi mesita de noche logra que de inmediato me siente apoyando la espalda en la pared. –Espero digerirla –es lo único que digo, mamá coloca la bandeja en mis piernas, siento mis dedos entumecidos, así que ella será quien me dé de comer. – ¿Cómo en los viejos tiempos? –sonríe y asiente, sopla un poco el caldo y verduras en la cucharilla e inmediatamente la como en cuanto la pone delante de mí. –Ya van cuatro días Gahil, por lo menos tu apetito ha vuelto, ¿Verdad? –asiento porque es cierto, necesito más de esa sopa. –Lo siento mami, hacia bastante tiempo que no te preocupaba d

