Capítulo 5

2887 Words
Katrina está un poco alterada por mis extravagancias y le daré un descanso hare todo lo que me pida así no querrá irse y dejarme, sonara un poco egoísta pero de verdad me sentiría solo si ella me deja. He tenido que librarme de que quiera ir con su familia esta navidad, el año pasado fue y termine detenido por conducir a alta velocidad mientras llevaba a tres mujeres ebrias conmigo. Un día para la historia de Lucifer... Pero este año me portare bien y usar este ridículo traje es la prueba de mi cambio, de ahora hasta año nuevo voy a tratar de hacer las cosas con calma, esta noche será el comienzo tratare al delegado de Reeves Home con la mayor seriedad y profesionalidad posible así no tendrá duda ninguna de que este proyecto es importante y que nos beneficiara a ambos. La noche llega tan rápido como es posible. Durante toda la noche trato de mantener a todas las mujeres a raya y para mi desgracia Marlene vuelve a aparecer, no sé qué es lo que quiere esta mujer pero no se separa de mí y advierte a cualquier otra mujer que ella está conmigo y no quiere que nos molesten, trata de darme de beber pero me rehusó, por más que la aparto de siempre vuelve y ya me esta cansando. Perfecto. Me gusta llevarla a la cama pero como es que se está tomando estos atributos a alejar a las chicas de mí aunque por el bien de mi polla es mejor ya que Katrina me ha amenazado otra vez. No quiero a Marlene cerca de mi. -Lucifer mi amor ¿podemos ir a una de las habitaciones?- trata de besarme pero la aparto de mí. -Estoy trabajando y no quiero que estés molestándome, Marlene ya habíamos hablado de esto y ya he tenido suficiente de ti por ahora.- me mira sin entender. -¡¿Qué quieres decir?!- grita molesta. -Quiero decir que no quiero verte mas.- me alejo de ella. –Puedes quedarte en el bar pero por favor no te acerques a mí o tendrás problemas.- -¡Lucifer eres un idiota!- Si, si como sea. La dejo parada ahí gritándome cosas pero la verdad es que no me importa, me acerco al bar y pido agua, el chico Pablo me mira extrañado pero sin preguntar me da una botella. Busco por todo el lugar a Katrina que seguramente ya está preparando todo para la cita con el delegado, no me he detenido a pensar en ese tipo así que lo mejor será prepararle un buen show, las vistas podrían relajarlo y también le dará ideas para lo que quiero en las nuevas alas del local. El hombre tiene que ser un pícaro ya que ha pedido que nos reunamos a las once de la noche ¿Qué hace un hombre en un bar a esa hora si no es para ver mujeres y beber hasta caer etílico? A las once de la noche Katrina me avisa que el delegado no ha llegado y que seguramente no podrá llegar pues le había llamado diciendo que había tenido un problema así que no estaba seguro de poder llegar a nuestra reunión. Me cabreo de inmediato pues he estado sin beber ni una gota de alcohol para poder complacer a Katrina y tener un buen aspecto cuando el viejo llegara. Si él no viene entonces yo disfruto para que se baje mi enojo. -Pablo sírveme lo que me gusta.- me acerco a la barra. -Señor a usted le gusta todo.- me mira preocupado en que no pueda complacerme. -¡Entonces sírvelo todo!- grito. Comienzo mi noche probando los nuevos tragos que Mike el mejor bar tender del mundo me prepara, no sé cómo lo hace pero son exquisitos y me calientan rápido. Las mujeres al verme solo comienza a acercarse a mí pero mantengo mi palabra de cero sexo por esta noche, aunque no niego en que hay unas chicas rubias exquisitas a mi lado. Creo que paso una hora y media en la barra probando los nuevos tragos y probando a las chicas. ¡En este lugar cada vez más gente y sobre todo mujeres! -¡Un beso de tres!- les digo a lo que ellas aceptan de inmediato. -¡Oh si nenas!- joder, pero que estaba pensando al ignorar a estas chicas. -Vaya, parece divertirse mucho.- dicen a mi lado. -Como no tienes idea.- digo sin volver a ver. Una de las chicas mete mi mano por el costado y llega hasta mi trasero. –Uh, tranquila nena.- el tipo a mi lado vuelve a hablar y esta vez le vuelvo a ver. -¿Me invitas a un trago o quieres que tome del tuyo?- esa mirada... esa persona... Maldita sea ¿estoy ebrio? ¿Tan rápido? Si solo ha pasado una hora y slgo. -¡Tu qué haces aquí!- el vaso que tengo en la mano casi se me cae. Demonios. Qué hace aquí. Este tipo está aquí vistiendo otra vez ropas extravagantes y esos anillos de criminal, no lleva el mismo reloj y no hay que ser un mago para saber que ni siquiera parece un sacerdote. ¿Es que todos los sacerdotes pueden ser así? -¿Te da gusto verme Luci?- las chicas que estaban a mi lado pierden su interés en mi al verle a él luciendo una sonrisa que me cabrea. Ah, mujeres interesadas. Es sacerdote chicas así que no creo que les sonria siquiera a usted, me sonríe a mi porque soy hombre. -Hola guapo ¿quieres algo de diversión?- el maldito las mira de arriba abajo y les sonríe. –Puedes ver todo lo que quieras.- la tipa lo toca y él no dice nada. Parece sonreírme con la mirada... básicamente lo hace. ¡Por qué rayos no dice nada! ¡No me lo creo! -Lo siento chicas pero él esta...- me vuelve a ver. Joder. Oh vamos Lucifer ¿Qué pensabas decir? ¿Qué él está contigo? No me hagas reír, este sujeto frente a ti solo está jugando algo macabro y ni siquiera sé por qué está aquí. -Tengo una reunión con Lucifer pero podemos vernos después.- les guiña un ojo. ¡Les ha guiñado el maldito ojo! ¡Es un pervertido! -Te veremos después guapo.- la chica alta se acerca para darle un beso, no sé como pero lo evito tomándola de la cintura. No voy a dejar que bese a una mujer frente a mi... me refiero a que es sacerdote y no puede, no pecara si yo puedo evitarlo. -Vete ya cariño tengo asuntos que atender con él.- las chicas también se acercan a mí para besarme y a él no parece importarle (No es quiera que se moleste o algo) la tomo de la cintura y profundizo topándola a la barra. –Te veré el cuarto de arriba.- le guiño un ojo y la chica se va. Las chicas se alejan de Zedekiel pero me doy cuenta que no son las únicas que están viéndole con interés, de hecho todas las chicas desvían su mirada hacia él eso me desagrada y no sé por qué. A Zedekiel no parece importarle siquiera, bien este tipo es extraño nada le importa pero sin embargo va ayudando a todos por la calle. -Y bien Luci.- se acerca mucho a mi oído. -¿Me invitaras a un trago o tendré que pedirlo yo mismo?- la música no es nada en comparación a ese susurro escalofriante. ¡Qué me pasa! -¡Pablo trae una botella!- me aparto y le hablo al chico. -¡¿Qué haces aquí?!- le pregunto. Vuelve acercarse pero no tanto que me haga sentir escalofríos, lo que ya de por si fue muy estúpido porque soy hombre y el también. -Te dije que nos veríamos pronto.- sin siquiera saber como pero sonrío ante lo que dice. –Te ves muy bien esta noche Lucifer...- lo observo directamente, sus ojos turquesa parecieran chispear y en ese mismo momento me quedo sin saber que hacer o decir... ¿Cómo respondo a eso? -¡Señor Humphrey aquí está la botella!- Pablo me saca de la ensoñación y aprovecho para alejarme lo más que puedo. -¡Hola guapo! ¡¿Bailas conmigo?!- vuelvo a ver a Zedekiel y unas chicas están sobre él. -¡¿Prefieres ir a otro lado?!- la chica le da un trago y yo ruedo los ojos. Cojo la botella y dos vasos. -Lo siento señoritas tenemos una reunión importante.- le hago un gesto para venga conmigo y no tarda mucho en seguirme... no sin antes despedirse de esas chicas con una sonrisa que podría darles esperanzas. Cabron. Caminamos por el pasillo este que da a mi "Oficina" realmente es solo el lugar donde firmo los papeles que Katrina me lleva y donde recibo a clientes importantes, (cosas aburridas) En realidad no le llevo a ese lugar sino que a los reservadados que está cerca de la pista de baile y donde solo los clientes VIP pueden entrar. En todo el camino ninguno de los dos dice nada, el camina unos pasos tras de mí y me siento incomodo porque siento que está viéndome. -¿Qué haces aquí?- pregunto. Vuelvo a verle y en efecto estaba observándome pero esta vez parece un poco ¿Molesto? -Es un bar ¿Qué más podría estar haciendo aquí?- parece reir. -¿Buscas sexo?- pregunto. –Aunque eres "sacerdote" así que no creo que ese sea el caso.- -No dejo que el trabajo me limite.- responde. ¿Ha que se refiere con eso? -¿Estas de casería?- -Depende a quien consiga.- lo último lo dice muy cerca de mi cuello a lo que yo solo camino más rápido hasta la puerta. Tranquilízate Lucifer tú solo estas medio ebrio y este tipo solo está siendo un extraño como siempre. Entramos a la sala y a diferencia del bar está más tranquilo, como ya había dicho solo los V.I.P pueden entrar y son pocos lo encuentran la oportunidad de entrar. Me dirijo a una mesa con él cerca de donde bailan dos chicas, le observo de reojo y él ni siquiera les presta atención. Bien, me agrada... porque es sacerdote claro. -¿Quieres algo de comer?- pregunto. -¿También hay restaurante aquí?- por primera vez con él siento que puedo presumirle algo. -No todavía pero si tenemos un pequeño servicio de Desserts y espero que pronto tengamos el restaurante en una nueva ala, este lugar será gigante.- le invito a sentarse y con una elegancia lo hace. -Me gustara venir al restaurantes si me invitas.- cruza la pierna y se recuesta un poco. ¿Por qué parece tan cómodo? ¿Acaso la situación no lo tensa? Porque a mí sí, no tengo idea que hago con él aquí en un reservado, no quería siquiera volver a verle o saber de él ya que su presencia, cara y demás me resulta inquietante. -Serás el primero en venir.- me siento frente a él y le sirvo una copa. Su mirada es tranquila, observa todo lo que hago y no dice nada, sus ojos siguen cada movimiento y a mi no me importa. -Me parece que así será.- coge el vaso. –Lucifer siéntate a mi lado.- dice. Lo miro sin entender, me señala el lugar a su lado y repite, me levanto y lo hago. Genial. Parezco una chica. -¿Qué haces aquí?- vuelvo a preguntar. Se mueve un poco acercándose más a mí. Joder. No sé si es el alcohol pero aquí pasa algo, me termino mi trago de golpe. -Te gusta mucho el alcohol.- dice. Toma la botella y me sirve otro. -Y tú no has bebido nada.- hace una mueca en forma de sonrisa. –No tengo idea que hago contigo en este momento, eres un desconocido y estoy contigo...- me mira con una so risa. Joder se ve bien. -Pero te agrada que yo esté aquí contigo ¿cierto?- Ha. ¿Quién cree que es? -Solo estoy aquí porque parecía que esas chicas querían tener tu atención.- -Y eso supondría que te sintieras solo sin mi.- escupo lo que acabo de tomar y él solo ríe. –Solo bromeo Luci.- se muerde el labio y yo doy otro trago. -Eres raro...- -Y tú un borracho.- me sirve otro trago. Está haciendo calor. Mucho calor. No sé cuánto es pero me sirve un trago tras otro y otro, lo dejo estar porque me agrada la manera que sonríe cuando me los entrega. Esta noche luce excelente, atractivo como aquella noche no como ese otro día en que usaba esa sotana de sacerdote ¿es en verdad sacerdote o es de esos que solo dan sus mentiras y pueden regresar a casa con su familia? Durante la noche no dice mucho sino solo hace servirme tragos y escuchar las estupideces que digo, me mira por largos minutos y me sonrie de vez en cuando, el gesto me parece genial y me doy cuenta que estoy muy ebrio cuando quiero tenerle más cerca. -Sabes Katrina va a matarme... prometi no beber y no tener sexo pero ahora ya no recuerdo ni cuantos tragos llevo encima, va a dejarme y regresará a Croacia... es culpa de Mike porque me dio esas cosas que ni se que eran... pero sabían bien... deberías de probarlos... si... es una buena idea...- me levanto del asiento pero caigo al no tener el equilibrio. -¿A dónde vas Lucifer?- pregunta. Wow. Su voz es serena... me gusta porque pareciera que entra en mis oídos como una suave almohada... ¿Las almohadas entra no? -Voy por esos tragos... te van a gustar... Mike es un... bueno con los tragos... - me mira con un gesto extraño. -Debo irme ya.- dice. Comienzo a negar  ¿se va? ¿Por qué? -¿Por qué? Estamos hablando ¿no? Ten bebe otro trago...- le ofrezco uno. -No bebo Lucifer.- lo miro sin entender. ¿No bebe? ¿Yo he bebido? -Pero si hemos estado bebiendo una hora.- veo mi reloj pero la verdad es que ni entiendo las manecillas porque se balancean. -No Lucifer tu llevas unas horas bebiendo y yo llevo horas escuchándote y viéndote beber.- sonríe. ¡Deja de sonreír maldición! -No te creo Zedkal.- lo señalo. -Zedekiel.- corrige. Que importa. -Tu nombre es muy raro.- me termino la botella y me cabreo. -Lo dice quien se llama Lucifer.- rueda los ojos. Se acerca a mí y pone una mano en mi pierna. -¿Qué haces aquí?- mi pregunta parece irritarlo. Me mira directamente por unos minutos y pareciera que está pensndo en algo. -¡¿Qué estás haciendo en el Luksus y conmigo?!- -Fuiste a buscarme Luci es obvio que querría devolverte el favor y venir a verte.- se acerca a mi... joder, siento su aliento caliente muy cerca y aunque la idea de que me bese sea espantosa, estoy lo suficientemente ebrio para poder soportarlo. –Te aseguro Lucifer que no tengo idea de lo que hago contigo aquí y a esta hora.- joder, sus labios parecen buscar los míos. Su rostro notablemente cerca y su cabello... joder su cabello blanco. -Maldición estoy muy ebrio.- no me muevo, sus ojos.... ¡Lucifer reacciona esto no es lo que quieres! Está muy cerca pero no hace nada y yo no quiero moverme, quiero evitar esto pero no sé cómo. -Apestas a alcohol y por eso no voy a hacer nada.- susurra pero le escucho ¿Eh? ¿No hará nada porque apesto a alcohol? Pero ha sido él quien me estado dando los tragos a cada segundo. ¿Significa que lo hizo para contenerse de "hacerme algo"? -¡Lucifer! ¡Lucifer!- se hace hacia atrás dejando una considerablemente distancia entre él y yo. -Maldita sea.- gruño. Mi nombre vuelve a escucharse y no es de sorpresa que Marlene entre al reservado. -¡Marlene que estás haciendo aquí!- me levanto perdiendo el equilibrio. -¡Lucifer le dijiste a unas chicas que las varias en el cuarto de arriba en el que estuvimos tu y yo hace un rato!- dicho esto vuelvo a ver a Zed que coge un vaso con licor pero solo lo sujeta ni siquiera parece interesarse por beberlo. Me emborrachó para no poder acercarse a mi... ¿Por qué? No es que quiera que lo haga pero porque rayos lo hizo. -Marlene vete de aquí te dije que no quería verte.- se abalanza sobre mí y comienza a besarme. Siento la mirada de Zed sobre mí, bien, pues si me emborrachaste (aún mas) para no acercarte a mi te mostrare lo que te pierdes (no es que este resentido). -Lucifer vamos al cuarto yo te puedo dar más diversión de lo que esperas.- me toca la entrepierna y yo jadeo. Joder tengo una erección. ¿Por qué? El alcohol seguramente. -¡Lucifer Humprey!- maldición. Me aparto de Marlene pero es demasiado tarde. Katrina ¡Santa Katrina! -¡Lucifer he estado buscándote toda la noche y vengo y te encuentro ebrio y con esta mujer!- entra al reservado como una loca posesa enojada. Pero ha sido él quien me ha puesto ebrio. -¡Te adverti que si tomabas!- -Lo siento señorita Bojanich he sido yo quien le ha incitado a beber, el señor Humphrey ya me había advertido de no poder beber pero he sido yo quien lo ha invitado.- vuelvo a ver a Zed y seguido a Katrina. Que mierda. -¿Cómo demonios sabes su nombre?- gruño molesto. -Señor Ulrich por favor disculpe no me había percatado que estaba usted aquí.- Katrina comienza hablar con más profesionalismo. ¿Se conocen? ¿Tuvieron sexo? -Lamento las molestias creo que es hora de retirarme.- él se levanta y se dispone a irse. Que mierda. Me estoy perdiendo de algo. -¡Oye tú no te vas hasta que me digas...!- camino hasta él quien me sujeta antes de que caiga tras tropezar con la mesa. –Gracias Zadakiel.- me sujeto de su mano. -Zedekiel.- corrige. Si, como sea. –Nos veremos pronto señor Humphrey.- me sienta en el sillón y seguido se retira tras intercambiar unas palabras en alemán con Katrina. Joder no he entendido nada. Me levanto para seguirle pero es caso en vano, Marlene se pone en mi vista y la dejo estar porque me he cabreado. Maldición he estado a punto de ser besado por un hombre y lo peor... casi lo he dejado. Que bien que le puse un alto... ¿cierto?
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD