Llego al Luksus con cara de depresión, definitivamente tengo que olvidar ese pequeño incidente y dejar lo atrás. Fue un error ir a buscarle desde un primer lugar... no, yo no estaba buscándolo él fue quien apareció en mi camino yo solo estaba ahí viendo el lugar y él fue quien... ¡Que importa! Nada paso, yo no quería que nada pasara, ¡Como pude dejar que me tocara!
No es que me haya tocado mucho pero sus manos no me soltaban y por más que me cabrea pareciera que mis manos lo aceptaban ¡Que me está pasando!
Entro lo más rápido al bar e ignoro cualquier movimiento a mi alrededor, en este momento necesito un trago o varios, necesito... ¡Ni siquiera sé que es lo que necesito!
-¡Lucifer!- grita a mi espalda.
-¡Ah!- dejo caer el vaso haciéndolo pedazos en el piso. -¡Qué demonios pasa contigo!- Katrina lejos de disculparse me mira con cabreo.
-¡Qué demonios has hecho que estas tan rojo y nervioso!- grita molesta. -¡¿Es otra vez la policia!?- joder. Que les pasa a todos hoy.
-¡Por qué demonios estas gritando!- respondo. Cojo otro vaso y me sirvo un nuevo trago. Lo de la policía ha sido solo un par de veces.
-¡Por qué demonios estas gritando tú!- me arrebata el vaso y lo deja en la mesa.
-¡Maldición Katrina déjame ser!- lo cojo y me hecho de un trago.
-¡Maldición Lucifer deja de actuar como un crio!- gruñe. ¿Por qué esta tan cabreada conmigo? ¿Es por lo de esta mañana?
-¡Deja de maldecir!- termino escapando de ella.
-¡A donde rayos vas!- grira. No estoy en condiciones para discutir mis asuntos.
-¡Al baño! ¡Voy al maldito baño!- joder, estoy maldiciendo.
--¡Lucifer has tu maldito trabajo!-
La dejo ahí gritando no sé qué cosas acerca de mi inmadurez, irresponsabilidad, vicios y sabré yo que más., esa mujer está loca ni siquiera sé porque ha comenzado a discutir conmigo. Voy a prepararle una cita con una docena de hombres y hare que elija a los que quiera y me deje en paz por una hora aunque sea.
Entro al baño y agradezco que sea temprano y el Luksus este vacío, no quiero hablar con nadie y quizá me regresare a casa no me siento de ánimo para aguantar a nadie más. Me miro en el espejo y en efecto Katrina tenía la razón estoy rojo como si hubiera hecho algo de lo que tenga que avergonzarme. Me toco la cara y estoy caliente, abro el grifo y comienzo a mojarme el rostro, no puedo creer esta mierda.
Me quito la chaqueta porque en segundos me ha dado calor, tengo calor y mucho ¿Qué pasa con Las Vegas? Estamos en Diciembre podría por lo menos hacer un poco de frio ¿O soy yo el caliente?. Me topo al lava manos pero me aparto al sentir una presión en mi entrepierna, joder, que no sea lo que estoy pensando porque literalmente me daría un ataque.
¡Ahora parezco un crio caliente!
-Lucifer eres un...-
-¡Lucifer!- joder es Katrina.
-¿Qué quieres?- gruño. Esto me está cabreando, ¿Cómo puedo tener la polla dura cuando lo único que he hecho es discutir con Katrina. -O es el hecho que ese tipo estuvo a punto de besarte.- me digo a mí mismo. No me van los hombres... ¡Nunca!
-Hay una mujer que te busca dice que estuvo hace un rato contigo.-
¿Marlene?
Tan oportuna como siempre. Esa mujer aparece por todos lados y siempre termino llevándola a la cama.
-Entonces hazla pasar.- perfecto. Vuelvo a colocarme la chaqueta y me dirijo a la puerta, Marlene no se hace esperar y la mirada de Katrina tampoco. Si, sé que no tengo sexo dos veces con la misma mujer en un mismo día pero necesito arreglar ciertas cosas. No sé qué le sucede a Katrina esta actuando extraño... y yo también pero no es importante.
-Lucifer mi amor.- se abalanza sobre mí.
-Marlene llegas en buen momento.-
Me la llevo a las habitaciones de la segunda planta, va hablando no sé qué cosas y sinceramente ni siquiera me interesa mi mente no está en condiciones de escuchar tonterías, tengo una casi erección, no es una erección completa pero siento algunos síntomas creo que el trago tenía algo que me ha puesto caliente, no hay otra explicación para el asunto.
-Mi amor ¿estas escuchándome?- se detiene frente a mí.
-¿Qué decías preciosa?- la tomo de la cintura y la topo a la pared.
-Quiero que formalicemos.- eh, ¿formalizar qué?
-¿De qué hablas?- que yo recuerde nunca he tenido más que sexo con ella y conste que la que me busca es ella.
-Soy la única chica con la que tienes sexo más seguido...- no es cierto pero dejémoslo. –Lucifer yo te amo...-
-Y yo también...- la beso con fuerza. Ella me empuja.
-No, me refiero a que te amo de forma especial.- bien, me detengo y la alejo de mí.
-Marlene cariño no sé de qué demonios va esto pero tú y yo sabemos que no soy un hombre para una sola mujer, me encantan las mujeres y no quiero solo una, las quiero a todas. No sé qué es lo que has pensado pero cariño no eres la única, tenemos sexo cuando tu vienes a mí y sabes bien que en algunas veces no estás tú sola.- que está pensando. Ya he perdido el interés en tener sexo.
-Lucifer...- se acerca a mí. –Está bien haremos lo que tú quieras.- besa mi cuello. No les respondo al inicio pero finalmente la acepto. Joder, si, tengamos sexo y divirtámonos.
-Aclarado el asunto vamos a divertirnos.-
No es mucho tiempo lo que paso con ella en la habitación, como siempre es arreglar el asunto y seguir con lo mío, el problema no fue solo eso, saliendo de la habitación encontré a otra chica y termine con las dos en la cama, hicimos hasta lo imposible y finalmente Katrina ¡Santa Katrina! Llego a arruinar el momento, no, en seria ella necesita sexo y urgente no sé porque no acepta lo que le ofrezco.
-Katrina cariño deberías de aceptar lo que te ofrezco, mira mi cuerpo, mira mi cara y mira lo millonario que soy ¿Qué me hace falta para acostarme contigo?- pregunto. No lo entiendo ¿es disfuncional o algo?
-Lucifer cállate, no me atraes y punto.- Ni siquiera sé in tersa en mi cuerpo.
-¿Cómo es eso posible? ¿Me has visto?- me pongo go frente a ella pero me ignora.
-¡Te veo todos los jodidos días!- me aparta con fuerza.
-Me encanta ese carácter pero ese no es el asunto ¿Por qué no te gusto?- rueda los ojos y termina ignorándome. Sigo sin entender... no la he visto con ningún hombre... y nunca ha querido estar conmigo... -¡Ya lo sé! ¡Te gustan las mujeres!- no termino de decir nada pues se gira y me termina dando un golpe con su teléfono. ¡Me ha tirado su teléfono en la cara!
-¡Lucifer ya madura! No me meto contigo por que sabrá Dios las enfermedades que te han pasado todas esas mujerzuelas con las que te metes, y para tu información no salgo con ningún hombre porque toda la vida paso cuidando que una de esas mujerzuelas no trate de aprovecharse de ti, paso toda mi maldita vida cerrando los negocios a los que tú no quieres asistir porque prefieres estar con otra mujerzuela.- explota.
¡Wow!
-Me amas.- le digo. Me encanta cuando saca ese carácter típico de nuestro pais.
-¡Lucifer eres un maldito hijo de puta!- ¡Wow! Se encamina hasta los sillones y se sienta. –No puedo seguir haciendo esto, hemos viajado desde Croacia donde deje a mi familia para seguirte y ayudarte porque prometí nunca dejarte solo pero todo esto para ti parece solo una pérdida de tiempo, una broma, sé que te importa este bar y que quieres cumplir tus promesas de ser mejor que todos pero ya no puedo.- comienza llorar y sé que ha llegado a su limite, ya la he cabreado y me he pasado de la raya con ella.
No hay más remedio que
-Oye, Kat tranquilízate, sabes tienes toda la razón soy un hijo de puta y no merezco que estés aquí conmigo pero de verdad te necesito a mi lado.- esta llorando, no tengo idea de que hacer asi que solo la abrazo. –Kat es en serio mira hare lo que me pidas si es por todas esas mujer prometo bajarle un poco.- en momentos Co o este es mejor ceder con ella, tiene toda la razón hemos estado juntos desde pequeños y ella decidió dejar todo para venir conmigo, no puedo perderla.
-No lo creo Lucifer lo mejor será que regrese a casa.- que, no, ni loco voy a dejarla partir.
-No puedes dejarme ¿tienes idea de cuánto te necesito? ¿Quién evitara que me lleven a la cárcel sino tu?- me aparta.
-Eres un idiota.- gruñe.
-Lo se pero este idiota te ama ¿hay algún hombre que te amé más que yo?-
-Mi padre y mis hermanos.- frunce el ceño. Su padre me odia y su hermano tambien.
-Tendré que deshacerme de ellos.- se ríe. Parece pensarlo. –Haber dime que es lo que quieres que haga para que confies en mi, cambiare si asi lo quieres.- algo asi.
-No quiero que te saltes el trabajo como estos dias pasados.-
-Vale lo hare ya me he recuperado por completo.- le muestro mi cara. –Soy perfecto como siempre.-
-No quiero que lleves mujeres a casa todo el tiempo.- No hay problema con ese asunto.
-Claro como quieras de todas maneras hay un hotel a unas calles.- me da un aruñon en el brazo.
-No quiero que tengas sexo con diferentes mujeres a la vez y hay que reducir el alcohol.- moquea y yo asiento, el tema de las mujeres siempre le ha parecido un tabu y con lo que respecta al alcohol es imposible.
-Vale, analicemos un poco estas peticiones.- no puedo dejar que pida tanto.
-¡Lucifer!- joder, tendré que aceptar por esta vez.
-Está bien no estaré con más de dos chicas.- refunfuña pero lo acepta. Perfecto, cruce los dedos.
-Iras al médico a que te hagan unos estudios, no quiero que te contagies y andes contagiando a todos.- me ofendo. ¿Me está diciendo enfermo?
-No estoy enfermo siempre me cuido, meto mi polla en todas las vagi...-
-¡Cállate joder!- oh cierto, en mi país las mujeres son muy conservadoras. –Solo promete que lo harás o si no me voy a casa.- pestañea varias veces esperando mi promesa. Mujeres complicadas y Katrina.
-Vale, si lo que quieras si eso hace a mi mujer feliz está bien.- la abrazo.
-¡No soy tu mujer!- me empuja molesta. Que la para.
-Claro que lo eres ven aquí.- la abrazo y comienzo a besarla en la mejillas porque sé que le da cosquillas. –Ya vez que lo eres.- ella comienza a moverse como liebre y sus carcajadas no se hacen esperar.
-No, Lucifer suéltame.- se carcajea. -¡Lucifer!- me separo de ella.
-Estará todo bien, daré lo mejor de mí y no vuelvas a decir que me abandonaras porque me cabreare y mucho.- arquea una ceja.
-¿Harás todo lo que has prometido?- me muestra el meñique. ¿Por qué no? Tal vez sea una buena idea para concentrar en el trabajo.
-Sí, me hare sacerdote...- me quedo callado ante lo último. ¿De todas las profesiones tuve que elegir esa?
-No creo que acepten a un pervertido como dirigente de una iglesia.- no, eligen actores porno.
-Te sorprendería lo que pueden aceptar.- rueda los ojos. En efecto ese hombre, ese humano llamado Zedekiel Ulrich es un pervertido y es un sacerdote o como sea, no me lo ha negado y sin embargo ha insinuado cosas... que no me importan porque soy hombre y el también.
-¿Qué traes?- pregunta. La miro sin entender. -No lo sé pareces extraño, aunque te has estado comportando extraño desde hace varios días... desde el día que te quedaste sin gasolina ¿paso algo en especial?- no quiero hablar de eso.
-Creo que es hora de comenzar a preparar todo, tengo que revisar que los licores estén en sus respectivos lugares.- me levanto y comienzo a caminar.
-Eso ya lo hice.- me detiene tomando mi mano. Demonios.
-Bueno iré a hacerlo otra vez, quieres que haga mi trabajo y lo hare, nada de mujeres y cero alcohol.- me detiene en el acto.
-No, Lucifer siéntate aquí.- palmea el sillón y yo termino haciéndolo. Que mujer para insistir pero no puedo decir nada porque terminara amenazándome con irse. –Dime que sucede, no estas actuando asi desde ese dia en el coche sino desde el dia que regresamos de Los Angeles.- si, puedo usar eso de excusa y hay probabilidades de que lo crea.
-Tienes razón, visitar a Kiera y su familia me afecto un poco sabes que siempre echo en falta a mis padres, mi ciudad y cuando los vi a ellos solo pensé en que yo quería algo así, una familia, una mujer que me espere en casa cuidando a los niños, que sea trabajadora y guapa como ella y sobre todo que seamos felices siempre, que los problemas nunca aparezcan en nuestras vidas y ya sabes ser feliz aquí.- le digo. Me he escuchado lo más sincero posible.
-Oh Lucifer.- me abraza. Si, lo he logrado. –Si vuelves a mentirme de esa manera te cortare las bolas así no podrás si quiera conseguir una mujer necesitada.- me jala la oreja hasta dejármela roja ycaliente.
-¡Estoy hablando en serio!- esto la hace ir por mi otra oreja pero la paro. –No es del todo mentira, esa familia de alguna forma me ha afecto o yo que sé, además tu siempre estás hablando cosas que ni al caso van conmigo.-
-Lucifer pareces mujer.- ruedo los ojos. No sé porque pero Zed es muy parecido a Katrina...
¿Acabo de decir Zed?
-Estoy mal, Katrina necesito un médico o un psicólogo de preferencia.- me estoy desquiciando, no quiero pensar en eso.
-Lucifer dime que pasa y así te ayudare.- como demonios voy a hablar de esto con ella. Ni siquiera es nada.
-Marlene me ha pedido que formalicemos.- digo. Ella me mira analizando si es verdad o no lo que digo.
-¿Te gusta? No creo que sea una mujer para ti.- sí, me ha creído aunque básicamente es verdad. –Quiero que te cases pero no con una de las mujeres que ya conoces. Pronto conocerás a alguien que te volverá loco, yo lo sé, te enamoraras y sufrirás.- se burla. Ha. Ni de broma.
-No conoceré a nadie, mi corazón te pertenece a ti y no podría dejarte por otra y nadie va a volverme loco solo tu.- beso su frente.
Por favor, tengo mujeres por montón ¿para que una sola?
¿Volverme loco por una?
¡Nunca!
-Tengo un traje para ti en el cuarto principal esta noche viene el delegado de Reeves Home y parece muy interesado en verte.- ese es mi único asunto importante. Mi bar.
-Lo usare solo porque quiero que veas que de verdad me preocupo e intereso, no quiero escuchar ni una palabra sobre Croacia y mis suegros ya de por si me odian por traerte conmigo no imagino lo que me harán cuando sepan que te he roto el corazón.- ella solo se ríe.
-Ya ve a cambiarte.-
Esta noche empieza lo que siempre he deseado.