Lucifer...
Lucifer...
Lucifer...
Termino levantando la mirada. Ruedo los ojos. Katrina me mira con un gesto contrariado y frustrado. ¿Qué? Como no dice nada vuelvo a bajar la mirada a mi celular, meto la mano a la caja de cereal y saco un puñado para metérmelo a la boca.
-¡Lucifer!- grita. Levanto la mirada y la observo otra vez. Antes de que pueda ignorarla me mira con odio, ¡Esa bella mujer me desea!
-¿Qué sucede? Katrina llevas días enojada, ¿falta de sexo? Estoy disponible para ti a la hora que lo desees, sabes que siempre estoy disponible para ti.- le guiño un ojo. Coge una almohada y me la tira con toda la fuerza que tiene, la esquivo y vuelvo a mi asunto con la caja de cereal.
Estas cosas sí que son una maravilla, aproveche la mierda esa de "Halloween" para comprar varias cajas de esta delicia. No tenemos de estas cosas en Croacia, ¿o sí? Quien sabe, lo bueno de América sobran las mujeres y la comida chatarra.
-Dime de una buena vez lo que te pasa, mira en personas normales es "normal" quedarse en casa un domingo en un mes como este, comer frente al televisor, encender la chimenea y poner villancicos mientras hablan con sus parientes lejanos pero... tu, no eres normal, nada de lo que te rodea es normal y me estoy preocupando.- que exagerada. Si ni siquiera cae nieve en Las Vegas para estas fechas.
-No celebro la navidad y lo sabes más que bien. Este mes es repugnante para mí, prefiero que llegue el año nuevo y comenzar con mis nuevos planes...- me mira con preocupación. No, ese sentimiento de lastima me pone de un muy mal humor. -¿Desde cuándo no tienes sexo?- cambio de tema.
-¡Que te importa!- gruñe.
-¿Por qué no quieres acostarte conmigo?- su mirada se enciende y ahora es ira, completo amor hacia a mí. Mujeres y sus preocupaciones por nada.
-Deja de evadir el tema. Algo ha sucedido, no sé qué fue pero estoy segura que algo o... alguien te tiene de esa manera.-
¿Alguien?
Tonterías.
-¿Habías escuchado de esta aplicación? Es increíble la cantidad de mujeres que te agregan.- deslizo el dedo por la pantalla. –Fui específico con mi información, ¿La leo para ti?- antes que responda comienzo. Evadir el tema siempre es la mejor solución, además todo está bien es solo que esta época es aburrida.
Nombre: Lucifer Humphrey
Edad: 31
Sexo: Masculino
Orientación: Heterosexual
Estado civil: Soltero
Información: Dueño de Luksus. Multimillonario. Mujeres, por favor sírvanse.
-Lo último es bueno, ¿cierto?- arqueo ambas cejas. -Cuántas mujeres y todas disponibles para el momento que yo decida.- Katrina se pasea frente a mí. -¿Quieres crearte una cuenta?- su mirada irradia odio.
-¡Qué demonios estás pensando para poner tu información personal en una red social!- ruedo los ojos. Me levanto y camino hasta la cocina. Me sigue el paso. –Lucifer, ¿quieres que te maten? Espera un momento no trates de evadir el maldito tema estoy muy cansada de hacer tu trabajo en el Luksus.- vuelvo a verla y le guiño un ojo.
-Cariño tú te preocupas demasiado, venga, tomate el día libre ve y folla cuanto quieras.- me tira el celular. –Nena tus eres la mujer más violenta que haya conocido.- lo esquivo. Saco una botella de leche de la refrigeradora.
-¿Leche?- se ríe. Vuelvo la mirada a la botella ¿Qué tiene de malo? –Tu estas tomando leche en un domingo, no lo puedo creer pero sabes qué me importa un pepinillo lo que suceda contigo.- coge sus cosas y se dirige a la salida. –Espero que pronto aprendas a valorar solo un poquito todo el esfuerzo y trabajo que hemos hecho hasta ahora.- uau. Me encanta ese carácter.
-¡Me excitas!- grito.
Sale gritando un sinfín de improperios acerca de mi persona, pobre mujer no la entiendo ¿Qué tiene de malo pasar unos días en casa? Solo han sido unos cuantos, ¿dos o tres? Es normal, ese día bebí mucho y necesitaba tiempo para recuperarme y sobre todo para que los estúpidos golpes desaparecieran de mi rostro. No es que haya pasado algo extraño ese día es solo que lo he pensado de mas (Sin querer me he encontrado repitiendo unas escenas en mi mente) ese tipo de cabello y rostro raro no tienen absolutamente nada que ver con mi descanso repentino.
Me encamino al sillón nuevamente, continuo mi tarea buscando a alguien en particular en esta dichosa red social, (no busco a ese tipo) no es que esté tratando de encontrar a una persona en particular es solo que tal vez hay alguna coincidencia. Era un tipo guapo y rico después de todo... ¿Acabo de adular a ese tipo? No, lo que pasa que tal vez no es profesor y si es algún actor porno.
Agito la cabeza en un acto de horror. No, Lucifer deja eso y finge que no existió, de ninguna manera hay necesidad de que vuelvas a ver a ese sujeto, de lejos se le notaba ser un casanova sinvergüenza (entre sinvergüenzas se entienden) Si, gracias conciencia por recordármelo.
-Pero... ¿Quién era?- digo por lo bajo.
No puedo creer que no pregunte su nombre (no es que lo quisiera saber) lo único que pude saber y fue por cuenta propia es que es un cabrón millonario, posible fanático de estructuras bíblicas y profesor, ¿Profesor universitario o de colegio privado? Si solo pudiese saber eso podría investigar... ¿Investigar para qué? No me interesa, ademas insisto que es un jefe criminal o un actor porno... con mujeres por todos lados.
¿Como seria su nombre de actor porno?
-Profesor Ángelus.- digo al aire.
Mis propios pensamientos me irritan y cansan, este no soy yo y necesito recuperarme de inmediato. Katrina ella podría investigar pero ¿no sería extraño? No quiero que este asunto le haga ideas que no encajen en la ecuación aunque ambos somos hombres ¿cierto? No tiene importancia. Cierro los ojos un instante dejándome llevar por la música que sale de la televisión. Ese tipo esta molestándome, me irrita que yo este recondandolo cuando ese tipo seguramente ya se olvido de mi existencia, no es que me molesto pero... me perturba.
I usually love sleeping all alone
This time around bring your friend with you
But we ain't really going to sleep at all
You ain't gonna catch me with them sneak pictures
In my city I'm a young god
That p***y kill be so vicious
My god white, he in my pocket
Get me redder than the devil 'til I go nauseous.
No entiendo el porqué de pensar en ese sujeto, ese "salvador" que apareció en la madrugada evitando que muriera de borrachera y de una posible golpiza propinada por un viejo que no conozco. Ese hombre con la mirada turquesa... ¿Habrá sido alguna alucinación mía? No podría serlo, su fragancia, su presencia, su tacto y su rostro aparecen ante mí como si le tuviese justo en frente.
Ridículo.
La palabra que me podría describir en este preciso instante, no han pasado más de dos días y por alguna extraña razón no puedo sacarlo de mi mente. No lo entiendo, quizá me he deprimido o yo que sé pero no tengo ganas de mucho con decir que no he ido al Luksus estos dos días. Katrina por primera vez me ha seguido la corriente diciendo que sería una mala idea que los clientes me vieran con benditas en la ceja. Por suerte ya han sanado pero no me apetece ir al bar en estos momentos.
Me tomo una "Selfie" y la subo a esa red social donde desesperados buscan una cita (Mi persona en este momento) si ese tipo dijo la verdad y en efecto es un profesor no tendría por qué estar usando este tipo de red ¿o sí? Es elegante, y muy atractivo ¿Por qué usaría algo como esto? Yo lo hago solo para cerciorarme de que no esté alguien como el en estas redes indignas. Claro que es por eso.
¡Cuantas malditas veces he repetido que el cabrón es atractivo!
-Según tu Lucifer un tipo como el que ha dicho que es profesor, parece un mafioso y tiene cara de actor porno estaría remotamente interesado en "pobre hombre" que ayudo a evitar que le dieran una paliza, si, claro y sobre todo que el tipo este usando una maldita red social.- mis propias palabras me molestan, ya no quiero darle vueltas al asunto.
Cientos de corazones llegan a mis notificaciones, ninguno que me interese. Comienzo a chequear los mensajes, ninguno que llame mi atención. Bajo y bajo hasta llegar a una chica rubia con una foto en bikini. Que atributos. Decido despejar la mente y relajarme, le respondo con un corazón.
-Vamos a ver que tienes de interesante.- cierro los ojos un momento... solo unos cuantos... nada creo que me quedo dormido.
Lucifer... voy a cuidar de ti. Toma mi mano.
Lucifer... deja de beber y fumar. Frunce el ceño y niega con desaprobación.
Lucifer... ¿Puedo besarte otra vez? Se acerca a mí y le tomo de la cintura.
Abro los ojos de golpe. Que cojones fue eso que diablos estoy pensando, estoy mal muy mal, yo no soy de esos, no puedo estar pensando esas estupideces. Me pongo de pie y comienzo a frotar mis ojos, no, no y no, esto definitivamente no está bien. Yo soy hombre, tengo treinta y un años y toda mi vida he follado con mujeres, me gustan las mujeres y solo tengo un trauma por el golpe que me di en la cabeza. ¡Necesito mujeres!
-¡Una ducha!- camino hasta mi habitación. –Lucifer necesitas una mujer o varias en este instante.- me regreso a la sala y cojo mi celular que ha caído al suelo.
Reviso el chat de la chica de hace rato pero no se me antoja. Rebusco a alguien que se me antoje entre mis contactos pero ninguna. El telefonillo de mi sección suena y lo contesto. Me siento agitado... y caliente ¡No quiero ni pensar el por que!
-¿Si?- mi voz suena agitada.
-Señor Humphrey la señorita Marlene está aquí ¿La hago pasar?- ¡Si, perfecto!
¡Marlene querida tan oportuna como siempre!
-Que pase de inmediato. Gracias Leo.- cuelgo.
En un abrir y cerrar de ojos quito recojo los desperdicios (La leche y el cereal que podrían quitarme mi reputación). Dejo música de fondo, cierro las cortinas y saco una botella, en este momento arreglare el problema, dos o tres días sin mujeres me ha tenido estresado y seguramente a eso se deben esas pesadillas instantáneas. Apago mi celular y lo guardo en una caja con llave.
-No más r************* para citas y mucho menos pensar en tíos guapos con el...- me detengo en seco. –Lucifer mejor no hables, cállate y piensa en la diversión que tendrás con esa hermosa mujer que viene, si, pechos grandes, trasero exquisito... si, eso.- El timbre de la puerta distrayéndome de los estúpidos pensamientos que me cargo. Me doy un vistazo en la pantalla plana y seguido camino hasta la puerta.
La sensual imagen de esta preciosa chica rubia, alta y con labios rojo intenso queda frente a mí, oh, sí, sexo, definitivamente esto es lo que de verdad quiero.
-Lucifer.- sonríe.
-Marlene un placer tenerte nuevamente aquí.- se contonea hasta llevar a mí.
-Te echaba de menos, prometiste llamarme y me canse de esperar así que aquí estoy.- si, si, bueno yo no iba a llamarte.
Se abalanza sobre mí y de inmediato me encuentro besándola. Lucifer esta es tu jugada. La llevo hasta la habitación y la tiro en la cama, comienza a quitarse la ropa y yo solo me desabrocho el pantalón, vamos a hacerlo rápido.
-Quítate la ropa.- ordeno. Me acerco a besarla con fuerza.
–Lucifer eres activo y rápido como siempre, me encantas te deseo mi amor.- ¿Mi amor? no arruines esto con esas estúpidas palabras. Beso su cuello, pechos, no me entretengo mucho en ellos. –Quiero hacerlo Lucifer.- asiento. Se pone en cuatro y gatea hasta llegar a mi entrepierna, me subo la camisa y ella toca mi polla. –Hay que despertar a este amigo.-
-Has lo mejor que puedas.- le guiño un ojo. Comienza a masturbarme, comienzo a reaccionar, pasa su lengua sobre ella y después muerda la punta. La tomo del cabello y tiro de ella hacia atrás. –Cuidado con tus juegos.- advierto. Asiente y se mete toda la polla de golpe. -¡Joder!- jadeo. Estoy casi completo dentro de su boca. –Vamos nena.- comienzo a moverme dentro de ella. Su lengua recorre mi polla saboreándola. Salgo y vuelvo a entrar, cierro los ojos dejándome llevar por la sensación.
Con esto estoy mucho mejor, esos malditos pensamientos desaparecen mientras me dejo llevar por mi cuerpo, solo eso necesitaba sexo y mas sexo. He olvidado a ese tipo...
Ojos turquesa...
Cabello largo...
Labios finos...
-Maldita sea.- gruño. Abro los ojos y la aparto de mí, me mira sorprendida pero no por mucho. La giro haciendo que quede acostada boca arriba, le quito la tanga y la tiro lejos, le ordeno que abra las piernas y lo hace. Saco un preservativo de mi bolsa trasera y me lo pongo con rapidez. Me posiciono en su entrada y de un solo golpe entro embistiendola rápido y con fuerza. Ningún maldito cabrón va a venir a arruinar mi vida solo porque tiene un rostro con rasgos finos como una muñeca. Ese hijo de puta no va a arruinarme la vida.
-¡Lucifer!- si cariño grita mi nombre. Lucifer, ese es mi nombre y es lo que soy. En unas cuantas embestidas más y me corro. Eso fue exageradamente rápido. –Otra vez.- pide. Me levanto de la cama y me quito el condón para tirarla a la papelera y después a la ducha.
-Katrina está por venir.- digo. Frunce el ceño. –Lo mejor será que te vayas pronto.- mi tono de voz la hace suspirar. Bien. Tienes lo que querías ahora largo.
-¿Te veré esta noche en el Luksus?-
Si, como sea. Estoy cabreado.
Finalmente termino de cambiarme, tengo que aprovechar la tarde y por fin ser yo mismo esta noche. Me sirvo un trago. El reloj apunta a la tres de la tarde, llegare temprano y le daré una sorpresa a Katrina que seguramente está ocupada con los contratos de los clientes y el delegado de Reeves Home para comenzar los planos de construcción, ese es mi verdadero propósito la ampliación de mi preciado bar y es en lo único que debo tener puesta toda mi atención.
Salgo del edificio con calma, me siento relajado y dispuesto a volver a la realidad. El rugido potente del auto me anima aún más a seguir mi camino. ¿Qué estuve pensando estos dos días? Me hace reír mi propia falta de concentración que estupidez al pensar en ese cabrón elegante con aires perfeccionistas (lo está pensando otra vez).
Conduzco por las calles de Las Vegas, limpias a pesar de la época y con una mejor pinta de lo que aparentan en la noche. No me gusta para nada esta época pero no lo niego, es la época donde gano más dinero. Trato de pensar que solo es una época de verano en la cual todos usan abrigos por puro placer, ni siquiera me gusta la nieve en Croacia es mas de sol y playa gracias a las cosas (No salía mucho de casa antes de tener la mayoría de edad) pero en diciembre y enero las temperaturas bajan y se transforma completamente no puedo negar que es una temporada agradable.
Me conduzco por una de las calles más directa hacia el Luksus (es la más larga) no es que haya cruzado porque quería todo ha sido una coincidencia en que regrese a esta calle. No hay tráfico por estos lados y el ambiente es más sereno. No tengo otras intenciones. Dirijo la mirada hacia ambos lados buscando un Maserati. Joder. ¡Movimiento inconsciente! Eso es lo que fue, no tengo otras intenciones.
-Sigue tu camino Lucifer.- freno. Bajo la cabeza resignado, me he parqueado en una esquina.
¿Podría por lo menos seguir las órdenes que salen de mi boca?
-Muy bien, estas aquí ¿ahora qué? Saldrás y comenzaras a preguntar si conocen a un hombre con cabello largo, auto de lujo y elegancia-nata.- me rio entre dientes. –Oficialmente has perdido la cabeza y necesitas de un médico.- o mas sexo.
Me quedo unos segundos sentado viendo las personas caminar frente a mi coche y admirarlo. Sí, es un auto de lujo y el mejor. Me recuesto en el asiento. Cierro los ojos y comienzo a quejarme en voz baja de lo que estoy haciendo.
-Si estoy de paso por que no bajar a dar un vistazo.- salgo del coche.
Me saco la cajetilla de cigarros del bolsillo, le enciendo y me lo llevo a la boca. Un anciano con una pinta de pícaro se acerca a mi luciendo un sombrero un poco pasado de moda pero que le sienta bien, vuelve a ver mi auto y suelta un silbidito de camionero.
-Amigo mío ¿me invitas a uno?- sonrío. Saco la cajetilla y le entrego uno. –Gracias, Dios te lo va a pagar.-
Claro porque Dios se complace de los vicios.
-Tienes un buen coche aquí ¿Qué hace alguien como tú en estas calles de la ciudad aburridas?- carraspea mientras le da una calada.
-Es una gran pregunta pero estoy de pasada, me he sentido nervioso y he decidido bajar a jalar un poco.- dejo salir el humo.
-Oh, señor ¿es usted extranjero? Pude notarlo por su apariencia pero su acento es irreconocible ¿es usted europeo?- carraspea otra vez. Parece impresionado y sonrío fanfarrón.
-Me lo han dicho seguido, a pesar que tengo un tiempo viviendo en los Estados Unidos no puedo hacer desaparecer este horrible acento.- ambos reímos. –Lucifer Humphrey.- extiendo mi mano y la toma sorprendido.
-Que nombre tan extraño tienes ¿es de artista?- me rio.
-Me temo que fue dado por mis padres.- asiente. Le miro y pienso en preguntarle. –Por cierto, tengo un amigo que vive por la zona pero no recuerdo muy bien su dirección, ¿cree usted que lo conoce?- se rasca la barbilla. Me mira por unos segundos.
-He vivido por aquí toda mi vida no creo que haya alguien que pertenezca a tu clase social.- el comentario me cabrea.
-Alto, cabello blanco y largo, ojos turquesa.- se queda pensativo. –Es profesor y también es extranjero.- lo último no estoy seguro, tenía un acento extraño pero no sé si es extranjero.
-Conozco a alguien con esas descripciones.- de pronto me siento nervioso. ¡Le conoce! –No le he visto hoy pero seguramente está en el mismo lugar de siempre.- se encoje de hombres, no parece creer que yo sea amigo de el o viceversa.
-¿Donde?- trato de ocultar la ansiedad de mi voz. Esta allí.- señala un lugar que me parece conocido. –Si es la persona que tú dices está en ese lugar aunque creo que siempre hay personas como tú que vienen a buscarle, el chico es guapo.- me guiña un ojo.
¿Personas como yo? ¿Ha que se refiere con eso? ¡Lo sabia! Es actor porno.
El anciano se despide quejándose de su mujer y lo gastona que es, le agradezco por su ayuda y me encamino al lugar que me mostro, aunque haya dicho que esa persona está aquí no lo puedo creer. Una parte de mi quiere ignorar el hecho pero la otra parte que no sigue mis órdenes me lleva hasta el lugar. Me acerco a la entrada y una voz angelical llama mi atención, me acerco a pasos suaves, la calle está sola así que puedo escapar de curiosos, abro la puerta y me quedo estático al ver semejante cosa.
-Mateo nos dijo que hay dos mandamientos ley y que son los más importantes. El primero: "'Tienes que amar a al señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu mente'" y el segundo: "Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo."- mi boca se abre tanto que podría caer al suelo. –Entonces hermanos; ¿Qué es el amor?- ¡Que mierda es esto! –Amor es aquello que nosotros damos cuando ayudamos al prójimo, cuando perdonamos, cuando no juzgamos, cuando compartimos con nuestros hermanos y hermanas. Ama, cuida y entrega sin esperar nada a cambio.- ¡Esto es una broma!
Ese tipo... no, tiene que ser una equivocación. Sotana. Está usando una maldita sotana ¿Cómo puede ser? Camina de un lado a otro con confianza mientras le habla a todas esas personas que lejos de poner atención a lo que él dice solo admiran al hombre de ojos espectaculares y cabello blanco que parece un ángel.
¡Estoy adulandolo otra vez!
-Sacerdote...- susurro incrédulo.
-Entonces hermanos...- su mirada llega hasta a mí y se sorprende. Me sonríe y de manera estúpida trato de esconderme. ¡Ya vete de aquí Lucifer! –Este día les invito a todos a perdonar, a amar a sus hermanos y sobre todo a amar al Señor nuestro Dios.- todos dicen Amen y comienza a decir una oración. Me giro y salgo de manera rápida. Si no me hubiera visto todo seria mejor, me largare de inmediato en primer lugar no debí haber venido.
No, un momento, yo no vine aquí sino que de pura casualidad estacione, me baje, fume un cigarro y un hombre amable me dijo donde estaba este sujeto. Si, que mas da, así fueron las coas.
Me cruzo la calle hasta llegar a mi coche y meterme en el piloto. Que rayos. Guarda la calma. Lucifer no pierdas la cordura por un hombre menos si es un sacerdote (Me refiero a pánico de acosador no otra cosa), Lucifer enciende el auto y vete de aquí antes de que ese tipo aparezca haciendo preguntas que no sabrás como responder. Sí, eso es lo que haré. Vuelvo la mirada automáticamente al escuchar unos golpecitos en la ventana del coche. ¡Joder! No abriré, es polarizado así que no sabrá que estoy aquí.
Lo ignorare y pensara que no estoy, que suerte que los vidrios estén lo suficientemente oscurecidos.
-Sé que estás ahí.- ¡miente! –No miento, me lo ha dicho el anciano que esta por allá.- miro hacia adelante al anciano que ahora va feliz hablando con la que supongo es su mujer, tuvo que haberle dicho. Bajo la ventanilla y le miro sin interés me haré el indiferente y todo arreglado.
-¿Sucede algo?- pregunto. Baja hasta llegar a mí. -Que calor hace por aquí... si ni siquiera parece navidad.- manoseo el auto fingiendo que enciendo el aire acondicionado.
-¿Te has metido en alguna pelea otra vez o te has quedado sin gasolina?- demasiado cerca. Lo nota y se aleja. Menos mal. Abre la puerta y me ofrece la mano para salir, me le quedo viendo sin creerle una ¡Quien rayos piensa que soy!
-Puedo salir por mi cuenta.- digo molesto pero a él parece no importarle.
-¿Sucede algo?- repite. Mi mirada viaja desde sus ojos recorriendo cuerpo. ¡Tiene puesta una sotana! ¡Usa una sotana! –Puedes pasar todo el día viendo mi ropa pero si quieres preguntar algo solo tienes hacerlo.- se acerca a mí con altaneria. ¿Se le hes permitido a un sacerdote hacer eso? –Acaso me echabas de menos.- ¡Demasiado cerca! ¡Por que rayos se acerca a mi!
-¿Qué quieres que pregunte? Dijiste que eras profesor pero vengo y ahora eres un jodido sacerdote.- frunce el ceño. Retrocede y resoplo agradecido.
-No veo por qué te molesta tanto, ciertamente tu afirmaste que yo era profesor pero nunca lo acepte.- vuelve a acercarse. Sus ojos en la luz del día parecen aún más profundos y agradables de ver. -¿Por que parece que me estas reclamando algo?- roza su dedo con mi quijada.
¡Que le pasa a este pervertido!
-Tampoco negaste ser un profesor y no estoy reclamando nada ¿por que lo haría? Puff, por favor ni siquiera te conozco ¿quien piensas que eres?- gruño. Frunce el ceño. Su cabello largo cae sobre sus hombros, se lo aparta y puedo ver una cruz colgando de su oreja derecha.
-Pareces una chica que acaba de ser engañada por su novio, ya sabes de esos típicos de telenovela, se encuentran una vez todo se olvida pero se rencuentran y la chica parece estar profundamente enamorada... pero siente que el chico la ha engañada.- se acerca mucho a mi.
¡Quien es la chica aquí! No puedo si quiera creer lo que me esta diciendo.
-Sabes no tengo tu tiempo, a diferencia de ti tengo trabajo lejos de aqui, yo solo pasaba y de casualidad quise entrar a ese lugar, no lo se, no importa si eres un sacerdote, un criminal, actor porno o un jodido profesor.- mis palabras parecen darle gracias.
-¿Parezco actor porno?- se muerde el labio. ¡Por que rayos lo hace! -¿Por eso has venido a buscarme?- se acerca cadas vez, retrocedo un poco. El también lo hace. -Zedekiel Ulrich.- extiende su mano. Su gesto cambia y parece volver a tomar seriedad.
-Lucifer Humphrey.- la estrecho. Me mira sorprendido, ¿que? no hay nada de especial con mi nombre. –No es nombre falso, es de nacimiento.- explico. Parece convencido pero solo asiente. No suelta mi mano y el contacto me parece fuera de lugar.
-Un placer Luci.- frunzo el ceño. Es el primero que corta mi nombre y tienen que llamarme de esa manera. –Por tu acento diría que vienes de Croacia.- asiento. Que extraño, ¿Cómo lo supo tan rápido?
-¿Tu de dónde vienes? Tampoco eres americano ¿me equivoco?- niega. Suelta mi mano y se aparta un mechón de cabello. Me pregunto si su cabello es tan suave como lo aparenta, me le quedo viendo y el parece darse cuenta porque sonríe. ¡Díganle que deje de parecer un pícaro!
-Alemania.- es un alemán estirado. Los alemanes tienen fama de ser unos retorcidos amargados. -¿Quieres seguir platicando adentro o prefieres conversar aquí? Parecías muy cómodo escondido en el auto.- se acerca otra vez a mí. Su cercanía es tanta que puedo sentir su aliento. –Hueles a licor y cigarros, ven conmigo.- me toma de la mano. Me suelto de inmediato y me alejo.
-No, suéltame ya dije que solo estaba de paso y... tengo trabajo que hacer.- abro la puerta del coche lo más rápido posible. –Tú, entra y ve a orar o lo que sea.- entro a mi coche pero él me sigue, su cercanía me pone nervioso. ¡No me pone nervioso pero si me saca de mis casillas!
-Mientes fatal.- se recuesta para acercarse a mi cara y así evitar que cierre la puerta. ¿No le importa lo que podría decir la gente? Aunque somos hombres y supongo no importa.
-No miento, esta calle es la mas rápida para llegar a mi trabajo.- jugueteo con los botones con tal de no verle a los ojos. ¡Que me pasa!
-Has regresado porque esperabas encontrarme otra vez ¿cierto?- niego. Quién piensa que es y quién rayos piensa que soy yo. -¿Por qué estas nervioso Luci?- sonríe con malicia. Definitivamente es un pervertido.
-De qué demonios hablas estaba de paso porque también quiero comprar una casa en estos lados.- le empujo pero toma mi corbata y tira de mí hacia el, vuelve la mirada hacia ambos lados esperando que no haya nadie. ¡Qué piensa que hace!
La cercanía es mucha y por lo consiguiente mi mente se queda en blanco y no puedo conseguir reaccionar. Me mira directamente a los ojos y después viaja a mis labios, ¡Va a besarme en serio! No, no, yo soy hombre y este es un pervertido.
-Dios te bendiga.- besa mi mejilla. Me aparto rápidamente. –No iba a besarte no haré nada que no quieras que te haga.- se aleja y cierra la puerta. -Lucifer...- mi respiración se calma, es un pervertido. -Nos veremos pronto.- dice seguido se da la vuelta y camina hacia otro el lado.
¿Nos veremos pronto?
Me toco el pecho y respiro con fuerza, saco un cigarrillo llevándolo a mi boca pero no lo enciendo. Me doy cuento que estoy tenso y sudando, ¿Qué rayos fue eso? Como es posible que dejara que un hombre se acercara a mí con tanta confianza ¿no hará nada que yo no quiera? Que mierda piensa que soy, y que cojones él es un maldito sacerdote ¿pueden ellos ser pervertidos? No lo puedo creer.
Zedekiel Ulrich...
Nombre extraño para un tipo pervertido y extraño como lo es el y no quiero volver a saber nada de ese tipo.