Un pase largo hacia la actualidad

1603 Words
Santa Bárbara, tiempo actual (2024) Diez largos años son los que han pasado en las vidas de Sean Perry y Savannah Johnson. Los protagonistas siguieron sus vidas por separado y durante todo ese tiempo jamás volvieron a verse las caras, ni siquiera una llamada. Ahora, la joven chica se ha convertido en toda una mujer de veintiocho años, responsable de un hogar y un inquieto niño de nueve años que no para de sorprenderla con sus ocurrencias. —¡Vamos, Nico, correr, corre! - grita Kendra, cuando el niño de nueve años toma el balón y corre hacia meta. —¡Eso, chiquito, lo estás haciendo muy bien! ¡Ese es mi hijo! - grita Savannah emocionada. —Cada día se parece más a… —No empieces, Kendra. Kendra solo puede sonreír al ver la reacción de su prima. La mujer de la misma edad de Savannah, solo le queda lamentar que el idiota de Sean se haya comportado de esa forma y se perdiera de ver cómo crece su hijo. Nicolás fue el nombre que recibió el pequeño en honor a su padre, aunque Savannah lo niega rotundamente. El niño sacó las características físicas de ambos, de tez canela, dos tonos más claros que la de su madre. Cabello rizado castaño oscuro con mechones rubios y ojos grisáceos, que de vez en cuando se perciben azules. También saco habilidades de ambos: deportista, exigente y muy inteligente. La última la sacó de su madre, como suele recalcar ella. La joven mujer ha trabajado mucho para que a su hijo no le falte nada, sobre todo su amor. No pudo recibirse como arquitecta; sin embargo, no ha dejado de prepararse en lo que ama: el diseño. Ha hecho cursos, diplomados, talleres con relación al diseño de interiores. Ya ha ganado popularidad en su profesión, su orgullo fue cuando renovó la sala de Dahlia y John Davis, y estos recomendaron su trabajo a Jade y Marcus Torres. Son empresarios reconocidos en todo el mundo y Savannah Johnson pudo trabajar con ellos. A veces piensa que vive en un sueño, aunque no puede negar que en ciertas ocasiones tiene una dosis de realidad, sobre todo cuando su hijo profesa su amor por el fútbol americano, siendo su equipo favorito, justamente donde su padre es el quarterback. Le toca ver los partidos con él, al punto de grabarlos cuando tiene mucho sueño y no alcanza a verlos completo. Mirar en la estrella deportiva en la que se ha convertido su exesposo la llena de orgullo, al igual que de rencor. Luego de romper las notas que Sean y su madre le enviaron junto con los papeles del divorcio, ella decidió pegarlas nuevamente, y espera algún día devolverlas junto con el cheque que le envió y que nunca cobró. —¡Muy bien, cariño! ¡Lo hiciste! - grita de alegría al ver que su pequeño anota un touchdown haciendo que su equipo gane. Al terminar el partido y luego de tanta algarabía, el niño corre a los brazos de su madre con expresión de felicidad. Savannah lo recibe con mucho orgullo, cargándolo y dando vueltas con él. Nicolás, entre todo lo que sacó de su padre, también está su estatura; en poco tiempo le pasará en tamaño a su madre. —¡Mami?, ¿me viste? Lo hice muy bien - dice feliz. —Lo hiciste excelente, cariño, mamá, está muy orgullosa de ti - le comenta llenándolo de besos. Él le regala una hermosa sonrisa, esa que le recuerda a Sean. Una vez termina el momento de felicitaciones, los dos, junto con Kendra se van a la casa; hoy juegan las panteras de San Francisco. Otro partido que Nicolás no se puede perder de su padre. San Francisco, California. Tiempo actual (2024) —Bebe, no vas a creer las cosas grandiosas que tu madre y yo compramos para la boda - habla Hailey. Hailey Cruz es una actriz y modelo española que goza de poco reconocimiento, aunque esto cambió cuando comenzaron a asociarla hace dos años con el aclamado mariscal de campo, Sean Perry. Su belleza no puede ser cuestionada: 1.75 de altura, cabello rubio corto, nariz perfilada, labios delgados y sin grasa corporal. No posee curvas voluptuosas; sin embargo, tiene el cuerpo promedio que a las grandes marcas les gusta para vender su lencería. Dos años menor que la estrella de NFL y su prometido. A diferencia de Savannah, ella sí es la mujer indicada, según Lucinda. —No me digas, espero que hayas dejado algo en la tienda para las demás novias - responde Sean con sarcasmo, mientras se prepara para irse al estadio. —No seas tonto, claro que lo hice. Bueno, me voy, tengo unas fotos que aprobar antes de irme al estadio. Adiós, bebé - le dice lanzándole un beso en el aire; el hombre solo rueda los ojos. Odia que le diga, bebé, por más que le exija que no lo haga, esta no lo entiende. Sean cierra su maleta y sale de la habitación. Casarse con Hailey no estaba en sus planes, no obstante, su madre creyó que sería la mejor decisión. Comenzó a salir con la chica de forma casual, pero cuando comenzaron a fotografiarlos y salir en los titulares de las revistas, no les quedó de otra que formalizar un noviazgo. El padre de la modelo es un famoso empresario español, que, para su mala suerte, tiene dinero invertido en el equipo que él lidera. Cuando guarda la maleta en su camioneta, le llega un mensaje de su mejor amigo y representante Johnny. Su madre estaba en desacuerdo con que Sean despidiera a su antiguo manager por un inexperto, cree ella. De todas las veces que él ha accedido a los caprichos de su madre, esta fue una que no estuvo a discusión. Sentía que era un prisionero bajo la administración de su antiguo agente, al igual que el arcaico de su ex abogado, quien también fue contratado por su Lucinda. A pesar de lo que ella piensa, su amigo lo ha hecho muy bien, de hecho, ha logrado que Sean cierre grandes contratos millonarios. Un ejemplo: Adidas. Mensaje de Johnny: “Hermano, tenemos que reunirnos y conversar sobre tu matrimonio, no te preocupes, no es nada grave.” —Como si no lo conociera, cuando dice que no me preocupe, es porque debo hacerlo. ¿Qué pasará ahora con la dichosa boda? - se pregunta en voz alta. Tira el teléfono a un lado y termina de entrar al vehículo. A veces quisiera evitar pensar e imaginarse en estos momentos, que estaría haciendo su exesposa. Lo intenta, pero no lo logra. En esos diez años, se concentró en ser el mejor en los deportes y dejar a un lado las relaciones amorosas. Sean piensa que quizá esa sea la razón por la cual aceptó casarse con Hailey. No la ama y le dará igual si lo engaña, solo lo hace para que su madre deje de molestarlo. En Santa Bárbara, se encuentra Nicolás, ansioso por que empiece el juego y ver cómo su equipo gana, en especial su jugador favorito, Sean Nicolás Perry, mejor dicho, su padre. —¿Alguna vez has pensado en qué pasaría si Sean se entera de Nicolás? - pregunta Kendra. —No pasará, no creo que ese hombre llegue hasta este lugar - responde Savannah. Ambas se encuentran en la cocina, preparando las botanas para ver el partido. Savannah siempre intenta que su hijo coma lo más saludable posible. Así que en una bandeja coloca algunas frituras mezcladas con tiras de apio y zanahorias, junto con la deliciosa salsa que su abuela le enseñó. —A veces el destino nos hace jugadas inesperadas, debemos estar listos para saber cómo enfrentarlas - dice la abuela de ambas cuando entra por la cocina de manera inesperada —Oh, ya están las botanas, me las llevaré, el chiquillo de allá fuera grita que tiene hambre. Teresa sale de la cocina, dejando confundidas a sus dos nietas. La mujer mayor nunca cuestionó a Savannah. Desde que llegó al país ha cuidado de ella como luego hizo con su biznieto; sin embargo, si le pregunta a ella, le recomendaría que busque al padre de su hijo y le confiese su existencia. Entendiendo que su nieta tampoco conoció a su padre, y ese es un vacío que aún tiene la joven mujer. Todos termina acomodándose en la sala frente al gran televisor. Nicolás de inmediato se sienta junto a su madre para sentir su calor, esta besa su cabeza. Segundos después, el niño salta de sus brazos cuando ve cómo sale su padre al campo. Los ojos del pequeño se iluminan, seguidos de una sonrisa astronómica que pareciera orgullo y admiración. —¡Mira, mami! Es Sean Perry, ¿lo estás bien? - le pregunta mientras su dedito señala hacia la televisión. —Sí, amor mío, lo estoy viendo - le dice con terneza, viendo los ojitos de ilusión de su pequeño. Su abuela sonríe sin dejar de ver la pantalla, mientras que Savannah voltea a ver a su prima. Kendra le lanza una mirada de que debe considerar su postura, es tiempo que Nicolás conozca a su padre. Pero tiene miedo de que él o su madre lo rechacen. Su pequeño es precioso, solo no sabe si ellos pensarán igual. —Te amo, chiquito - le dice su madre. —Yo también te amo, mami - le responde su criatura. Empieza el juego y los cuatro se concentran en él. Sin imaginar que pronto las cosas cambiarán. Ah… las panteras de San Francisco acaban de ganar.
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