Jeff y Elena, siguieron haciendo guardia la noche siguiente. Sabían que iba a la misma hora, pero esta vez fue diferente, no llevaba tantas bolsas como el día anterior tan solo una pequeña bolsa. Esperaron ahí. Había pasado menos tiempo que la vez pasada cuando regresó. Volvía a tener ese olor característico de marginado, aquel ser que no tenía olor alguno, ahora tenía uno. Se escuchó un fuerte estruendo o quizás ellos lo escucharon por ser lobos, le vieron subir al carro e ir en dirección hacia el lugar. Ellos prefirieron quedarse en el vehículo. Aguardaron para ver que acontecía. Se sentía el suspenso en el ambiente, el clima estaba diferente. El aire acarreaba una llovizna suave, insonora, como que si el tiempo se hubiese detenido en ese preciso instante. Estaban idos sumergidos en

