Ian Ángela recuperó sus alas y su alegría era contagiosa a pesar de su debilidad, pero de algo estaba seguro es que debía alejarme de ella. La semana de calor empezaba al siguiente día y Max aullaba por no poder compartir con nuestra Luna, de echo estaba furioso conmigo el testarudo lobo, no quería entender que no podíamos hacer todo lo que quiero hacerle porque no lo soportaría, estaba enferma y sus energías las concentraba en cumplir su palabra como mensajera. Apenas recuperó sus alas voló por toda la ciudad hasta los lugares más ocultos si vivían personas, se mostró como el único ser alado que pisaba la tierra y que venía por el bien a pesar de tener una ala negra. Me sorprendía que a pesar de todo pudiera mostrarse como un ser que brillaba con luz propia incluso teniendo oscuridad

