Ángela Pensé que los seres sobrenaturales no les costaba despertar temprano pero me equivoqué. Una Alaska enojada no solo por despertarla antes del amanecer sino por mi estado y un Brandon aún medio dormido nos acompañan en la oficina de Ian, yo aún no he dormido nada y aunque estoy cansada mentalmente no podemos perder tiempo, el carbón en cuestión de una hora cubrió completamente mis dedos y mientras les contaba lo sucedido con la bruja una hora atrás la maga me untaba un ungüento que debería ocultar los cambios en mi cuerpo, pero no funcionaba, nada funcionaba y los tres no disimulaban en echarme la culpa. « Joder, ya sé que no debí utilizar poderes de naturaleza oscura pero sino lo hubiera hecho no sabría ahora la razón de las enfermedades de mi madre y del porque soy una alada ».

