Ángela No podía dormir. Le prometí a Ian que me quedaría en la habitación hasta que él volviera pero la ansiedad me estaba matando. « ¿Mi abuela? Pff por favor, que chiste tan malo ». Decidí esperar a que todos se durmieran y salir de la mansión para sacarle a la mala la información. Caminé muy despacio hasta la puerta y jamás había extrañado tanto algo hasta ahora, mis alas me hubiesen llevado a las celdas en cuestión de segundos, pero por la maldita culpa de la vieja allá encerrada yo tenía que caminar. Eran las tres de la mañana, la oscuridad abundaba en las calles pero los licántropos que por allí estaban haciendo guardia me saludaban con una pequeña reverencia, yo les devolvía el gesto bastante nerviosa al saber que le podrían avisar a cualquiera al mando y hacer que Ian me pill

