Ángela La espada era ligera. Cuando llegamos al lugar principal de la batalla quedaban la mitad del ejército infernal con vida y aún luchaban, el resto o yacían muertos o habían escapado; no había señales de brujos con vida y los vampiros que quedaban estaban bajo custodia por lobos. Distinguí al que se supone era el Beta por su tamaño, ni tan pequeño como los demás lobos ni tan grande como Max, tenía cuatro demonios sobre él y se veía bastante agobiado. Intentaba utilizar lo menos posible mi brazo izquierdo para evitar sangrar más, así que me acerqué velozmente y con la espada atravesé a uno para luego seguir con el otro, ambos cayeron como rocas al piso mientras el Beta acababa con los otros dos, me dio una mirada de agradecimiento mientras inclinaba la cabeza, yo devolví el gesto y a

