Max Estaba acostumbrado a pelear contra vampiros, y desde el rompimiento de la primera capa protectora empezamos a combatir contra demonios demasiado débiles, tanto que con solo una patada o una mordida desgarraba sus cabezas, pero nunca había luchado contra un ser que resistiera más de 2 minutos una pelea contra mí, ni mucho menos había luchado contra un príncipe. —Yo me encargo del que tiene un solo ojo. —Y yo de la murciélago tetona. « ¡Por la Diosa! » No podía evitar sentirme orgulloso de la chica que tengo por Luna. Mientras veía como manejaba de bien sus alas y como con un solo aplauso logró descolocar al enemigo, recordaba el primer día que la vi, nerviosa y escéptica de su destino, y ahora, peleaba sin miedo alguno y tomaba su posición como compañera del Alpha. —Su crecimi

