SAM
— No quiero ir —protesté mientras me acomodaba la corbata.
— Tienes que hacerlo, ya sabes que eso nos hará publicidad, así es el negocio —dijo Cody, mi representante, tecleando su teléfono.
— Bien, pero diles a mis amigos que no tarden , esos hijo de puta aparecen siempre que estoy apunto de irme —dije de mala gana.
Subí a mi auto deportivo, para poder hacer mi entrada tan arrogante al estilo Sam Whirlan. Todos posaron su atención en mi, y aunque eso reconforte mi ego, no me quitaba el mal gusto que tenía. Entré al lugar junto a mi representante, las personas comenzaron a saludarme, personas que me felicitaban una y otra vez. Ya no tenía ganas de estar aquí, me he aburrido de estos lugares. Después de la cena vi a Ámbar quien se había acercado con una gran sonrisa, me besó en la mejilla y me abrazó con tanta confianza que me molestó un poco, estuvimos hablando un rato y luego decidí aislarme de todos.
Mis amigos no aparecían y ya casi era media noche, me encontraba sólo en una esquina del salón, queriendo no hablar con nadie, pero Cody me obligaba a salir de mi burbuja. Hasta que la oí, oí su risa resonar en mis tímpanos ¿su risa?¿Sarah está aquí?. Busqué su rostro por todo el lugar pero no la encontré, había tantas personas que sofocaba. ¿será que fue parte de mi imaginación? Seguro. Pero es que sonó tan real.
Era las 12:30 de la noche, y los hijos de perra no aparecieron, llamé a Matt primero y respondió.
— Sam —contestó.
— ¿Dónde putas están? —me enojé.
— Tuvimos un problema pero ya llegaremos cerca de las 1 —dijo algo agitado a través de la línea.
— Mejor ni vengas, estás con una puta, joder, al menos uno de los dos disfrutó la noche —hablé molesto y corté de inmediato.
Me largo, no me importaba que dirá Cody, estoy cansado y decepcionado. Le avisé al cochero que fuera por mi auto y esperé, en esa espera volví a oír su risa, su voz, hasta que la vi, tan hermosa como solía ser, como la recordaba, allí estaba mi primer amor con un precioso vestido rosa pálido, su espalda descubierta y una felicidad impregnada en su rostro. Sonreía como idiota mientras ella reía, no podía dejar pasar ésta oportunidad de volver a hablar con ella, de poder escuchar su voz, ver sus preciosos ojos verdes rubí. Caminé lentamente ,pero me detuve al ver a un muchacho quien la besó en los labios. Joder tiene novio. Mi mente se volvió un infierno, traté de controlar mis impulsos y los celos que no podía disimular. La seguí viendo como era feliz, sin mi. Su mirada cayó en mi dirección y su sonrisa desapareció de inmediato, me dolió ver que mi presencia afectaba nuevamente su felicidad, no tuve remedio y solo me aparté, me alejé de ese lugar, de ellos.
Mi garganta comenzó a dolerme y mi cabeza me daba vueltas mientras recordaba todo lo que habíamos pasado juntos, todo el amor que me dio y yo no puede corresponderle, por ser un puto cobarde. La vi subir unas escaleras, parecía agitada, la seguí queriendo estar a solas con ella, escalón por escalón subía mientras inspeccionaba que su estúpido novio no me atrapara siguiéndola. ¿será que Sarah le comentó sobre mi? En 4 años, no lo creo, pasó tanto tiempo que ni siquiera sé si será la misma niña que me daba paz y mucho más. Esa chica abierta, tan propio de ella ser amable y otorgar tanta alegría.
La encontré de espaldas, mientras ella miraba por el gran ventanal que había, la noche crepuscular era incasta y tenebrosa, pero las luces lo iluminaba todo, al igual que su belleza. Me recosté por la baranda dándole la espalda a la fiesta, mientras mi niña seguía viendo sin hacer nada.
— Este lugar es privado —hablé como si verla después de 4 años estuviera totalmente planeado, pero estaba más que nervioso. Ella se volteó y me miró de arriba hacia abajo.
— Lo siento, no lo sabía —se disculpó tímidamente. Haciendo que mi pecho se descontrole de poder apreciar nuevamente su belleza, delicadeza, en la fluidez de sus gestos y reacciones de su precioso cuerpo— disculpe usted —volvió a hablar, pasó a un lado de mi, pero la detuve tomando su antebrazo, la acaricié hasta su mano. Sentí como se estremeció bajo mi contacto, su mano estaba caliente y algo sudorosa, normal cuando estás al borde de tener un ataque de crisis.
— No hagas eso —le advertí, mirándola directo a los ojos— como si no me conocieras —ella vio nuestras manos y se separó de mi agarre.
— Ahorrate el discurso, me tengo que ir —dijo fría. Y fue donde me di cuenta todo el daño que le provoque, como para tratarme como desconocido .
— Creí que te alegraría volver a ver a tu primer amor —hablé provocando que se detuviera en seco, vi como respiró fuertemente— a mi me alegra volver a verte, estás mucho más hermosa de lo que recuerdo —dije acercándome mientras ella aún me daba la espalda.
— jamás me alegraría de ver a una de las personas que me hizo daño gracias a su estúpido y repugnante orgullo —dijo con asco volteándose para enfrentarme. Estábamos tan cerca, pero tan lejos. Me había afectado sus palabras, fueron balas directo al pecho. Sus ojos rubí, ya no me miraban asombrada ni nerviosa, si no que reflejaban, enojo y asco. Ella se volteó y finalmente se fue, mi alma cayó al piso, mi cabeza dejó de dar vueltas al verla acercarse a su maldito novio.
Era obvio, crees que eres el único que la admira, crees que eres el único que pudo enamorarse de ella, joder alguien ya aprovechó esa oportunidad, la cual tú desperdiciaste, aceptalo ella es feliz, y solo quise tratar de aceptarlo, pero ¿cómo?, como dejarla ir una vez más, cuando la tengo delante de mi a la mujer que me enseñó a amar, a quererme a mi mismo, díganme¿cómo?. Aún recuerdo su partida, aun recuerdo aquel dolor, todo ese estúpido y horrible dolor que sentí al perderla para siempre. Ahora que la tengo tan cerca, me di cuenta que ese dolor nunca se fue, aún permanece allí, aún está torturándome, y no sé si pueda soportarlo cuando ella está aquí.
No te dejaré ir Sarah, voy a recuperarte, cueste lo que cueste, ya nada me importa, tan solo tenerte de nuevo, y tener todo esa felicidad que un día perdí por mi cobardía, hoy estoy dispuesto a todo.
— Sam —Matt apreció con su traje algo revuelto pero lo ignoré y bajé las escaleras, dejándolo confundido. Mi enojo siguió subiendo a cada segundo ,necesitaba romper algo, necesitaba descargar toda esa impotencia de tenerla aquí y que esté con otro tipo, que mis amigos prefieran estar con zorras, en vez de estar a mi lado. Puta madre, ¿cuándo acabará ésta tortura?.
— Maldita sea —me quejé en un susurro.
— Oye ¿qué te pasa? —escuché la voz de Matt nuevamente.
— Déjame en paz —le rechiné los dientes he intenté irme, pero su mano en mi pecho me detuvo, la alejé de mal gusto, tratando de mantener mi compostura.
— Lo siento, mi hermano tuvo una fuerte caída, no estaba con ninguna puta... —comenzó a disculparse y a contar lo que ocurrió, pero no lo escuché ,solo veía a Sarah detrás de él, con el patético muchacho. Fue como si el universo quisiera verme sufrir.
— Me voy —le avisé interrumpiéndolo. Él me tomo del brazo , se volteó y entonces la vio, volvió a voltearse y me dedicó una mirada de sorpresa. Me solté de su agarre y caminé decidido hasta la salida, antes de irme del lugar la miré, ella solo abrazaba al tipo y seguían bailando y besándose.
Llegué al hotel hecho una furia, no podía quedarme quieto, me quité el maldito traje y pasé mi mano por mi largo cabello. Sarah, joder, Sarah, mi Sarah, besándose con otro tipo, no lo toleraba, no podía. Fui al gimnasio del hotel y allí golpeaba un saco de boxeo, sin guantes, haciéndome daño los nudillos.
Maldito sea el día en que te dejé ir.
SARAH
Sentí como mi corazón palpitaba a mil. Su voz, su dulce y ronca voz resonó en mi cabeza, aquellas palabras llenaron mi corazón, como lo hacía hace 4 años atrás. Los recuerdos comenzaron a invadirme, no podía mantenerme sonriente para Daniel, solo me quedaba divagando en mi memoria.
— ¿Estás bien? —me preguntó Daniel de repente, sacándome de mis pensamientos.
— Si, estoy bien —contesté fingiendo una sonrisa. La noche pasó lenta y eso de las 3 de la madrugada, nos fuimos al hotel. Sam, oh Sam, sigues tan atractivo y rebelde.
— Ahora vas a decirme que te sucede —habló Daniel mientras me acomodaba para dormir. Me quedé muda un segundo. Jamás le había comentado a Daniel sombre Sam.
— Me encontré con Sam —confesé aún aturdida por su presencia, sus palabras e incluso su tacto.
— ¿Sam Whirlan? —preguntó curioso.
— así es —
El resto de la noche estuvimos hablando sobre él, aun que no me agradaba, quería que Daniel lo supiera, porque sé que me presionará hasta que se lo diga.
— entonces tú y Sam, fueron novios en la preparatoria —dedujo con su voz algo apagada.
— así fue, durante ese tiempo, creí que nuestro amor era lo bastante fuerte, estaba dispuesta a tolerar cualquier cosa por él, pero no creí que se complicarían tanto, hasta el punto de destrozarme por completo, me cuesta abrirme libremente a alguien, por el miedo de que vuelvan a lastimarme —confesé desvelada mientras Daniel permanecía junto a mi, inquieto por lo que le estaba contando.
— ¿y qué sentiste cuando lo viste...después de 4 años? —preguntó atento ante mi reacción y mi respuesta.
— no lo sé, no sé que fue lo que sentí, con él siempre es desconocido todo, pero olvidemos esto, estoy cansada durmamos por favor —le pedí ,él solo sonrió con tranquilidad y por primera vez, dormimos juntos. A veces olvido que Daniel no solo es mi amigo.
Esa noche, soñé con Sam.