SARAH
– ¿por qué le has contado nuestra intimidad a Melanie? –le pregunté a Daniel en cuanto lo vi sentarse en el sofá de mi sala.
– es mi mejor amiga –se excusó.
– eso no es ninguna excusa –dije como si estuviera enojada, aun que realmente no lo estoy, por alguna extraña razón tenia una sonrisa clavada en el rostro.
– se te escucha enojada ,pero esa sonrisa dice lo contrario –habló viéndome con el ceño fruncido, lo cual aumentó la ampliación de mis labios. No tenia idea de por que estaba muy sonriente, tal vez sea lo que Melanie me comentó, que él en verdad está enamorado de mi, feliz porque puedo estar a su lado sin ningún problema.
Me acerqué y me coloqué a su lado, le volví a sonreír para luego besarle. Aún recuerdo la primer vez que lo vi, parecía ser tímido, pero no fue así, en cuanto tomó confianza conmigo, se volvió un tipo muy alegre, carismático y muy chistoso, me hacia reír ,aun lo hace, solo que ahora es diferente.
– no sabes cual feliz soy contigo –le susurré en sus labios.
– yo digo lo mismo –dijo acariciando mi mejilla. Iba a besarle nuevamente pero mi teléfono sonó.
– ¿hola? –contesté.
– Sarah –escuché la voz de mi jefe.
– señor, ¿qué se le ofrece? –pregunté cortés.
– necesito hablar contigo –lo oí serio– en personas –prosiguió.
– claro, en seguida voy hacia la editorial –prometí con una sonrisa.
– te espero en mi oficina –dijo antes de cortar la llamada.
– ¿debes irte? acabo de llegar –se quejó Daniel como un niño.
– si, mi jefe quiere hablar conmigo así que ya me voy –dije tomando mi bolso– ¿cierras la cuando te marchas? –le pregunté dejando una copia de la llave de mi departamento en una mesita cerca de la puerta.
– está bien –refunfuño.
– eres tan tierno –le dije dulcemente antes de salir. Me monté en mi auto y me dirigí al edificio, donde ,como aseguró, me esperaba mi jefe.
– buenas tardes –saludé después de pasar.
– buenas tardes y perdón por llamarte , sé que tus horas de labor ya acabaron, pero es que es importante –me dijo seriamente. Él no es un hombre serio, el asunto por el cual me llamó debe de ser importante. O son malas noticias.
– no hay problema señor –dije para calmarlo.
– supongo que oyó hablar sobre el evento que se ará en Las Vegas –habló poniéndose de pie, mientras yo permanecía sentada en una silla frente a su escritorio.
– claro ,todo el mundo habla de él –conteste tratando de sonar alegre.
– recibí una invitación especial –dijo colocando sus manos tras su espalda.
– felicidades –argumento no sabiendo como reaccionar.
– y una para ti –sigue hablando a la vez que me entrega un sobre rojo plateado con muchas estampillas.
– ¿para mi? –pregunté asombrada.
– así es –dijo con una sonrisa al ver mi rostro sorpresivo.
– no lo puedo creer, pero creo que no podre ir –hablé ahora con una mueca triste– no tengo tanto dinero como para el vuelo y el hotel y la vestimenta y... –
– nosotros nos aremos cargo de eso, la editorial ará lo que sea para que nuestra mejor editora este allí –dijo con un aura cálida. Vaya, no podía decir que no a ésta oportunidad, en ese evento irán muchas celebridades, ya sea de cine, actrices directores y todas las personas importantes, me sentí una de ellas.
– la verdad no se que decir –dije viendo la invitación, estaba muy emocionada.
– no digas nada, viajaremos dentro de una semana, yo diría que vayamos organizando todo –propone mientras se sienta en su silla rotativa.
– ¿podría llevar a alguien? –pregunté pensando en Daniel.
– claro, yo llevaré a mi esposa –contó tecleando su computadora– yo organizo los vuelo y si necesito algo te llamaré –
– por supuesto –digo con emoción.
– ahora puedes retirarte –termina con esa sonrisa que lo caracteriza.
– tenga buenas tardes –solté antes de retirarme.Corrí hasta mi auto chillando de felicidad, llegué a mi departamento y me encuentro a Daniel dormido en el sofá, me lo quedé mirando y pensando en como me atrae su rostro de niño, con una enorme sonrisa me arrojo sobre él, sobresaltándolo y cortando su respiración.
– ¿qué pasa? –pregunta arrugando la nariz de una forma tan tierna, besé sus labios y luego lo miré a los ojos.
– iremos a Las Vegas –le dí la noticia seguido de otro chillido de emoción y felicidad.
– ¿qué? –preguntó dudando en creerme o no.
– me invitaron al evento –dije sentándome a un lado de él– podremos tener unos días solo para nosotros –dije comenzando a besarle de una forma apasionada.
– una luna de miel –dedujo– que tentador –
Besó mi cuello, lo que provocó mi risa.
– hay que organizar todo –dije como una loca.
Toda esa semana estuvimos organizando y ordenando para el viaje, pero por supuesto que no nos descuidamos de nuestros trabajos, pasaríamos una semana en la ciudad del pecado, habrá muchas cosas para hacer.Al llegar el día sentí nauseas, aun que el viaje fue un poco largo no logré tranquilizar mi ansiedad, al llegar la vista me dejó fascinada ,en el hotel traté de dormir un poco pero se me hacia imposible, aun que la presencia de Daniel me daba ese aura tranquilo, que me hizo conciliar el sueño, al menos por unas horas. Los días antes de la gala lo usamos para hacer turismo, el cual estuvo lleno de risas, sonrisas, besos abrazos, y mucho amor.
– ¿crees que este vestido es bonito? –le pregunté a Daniel quien combatía con el moño del traje.
– te queda precioso –comentó en un suspiro rendido, sonreí hacia su rostro designado.
– creo que el moño ganó esta vez –dije seguido de una risilla que contagió a Daniel. Logré hacerle el moño con la concentración de sus ojos, que seguían mis movimientos hasta que terminé de ajustarlo a su cuello.
– eres perfecta –habló de repente con una sonrisa, parecía estar pensando en voz alta.
– ¿por qué crees eso? –pregunté arreglando su preciosa camisa blanca.
– pues porque lo eres, perfecta en todo sentido –volvió a halagarme mirándome directo a los ojos. No sabía como responder a eso, sin duda, este chico siempre me pone nerviosa y me olvido de hablar, tan solo disfruto sus deliciosas palabras que me llenan el cuerpo.
– no creo eso, también cometo errores –conteste al fin rodeando su cuello con mis brazos.
– esos pequeños errores no cuentan ¿ por qué no solo aceptas que eres perfecta? –pregunta tomándome de la cintura.
– está bien, soy perfecta –rodee lo ojos y el rió.Después del apasionado beso que nos dimos, me maquille mientras Daniel hablaba con mi jefe para ir al enorme evento . Me arreglé sencillamente y logré que Daniel siguiera halagando aun más, solo le sonreía mientras sus comentarios me ruborizaban– es un gran lugar –comenté al fin llegando a la razón de nuestro viaje a esta maravillosa ciudad.
Debíamos pasar por una especie de alfombra de un color vino, donde había miles de fotógrafos y reporteros. Daniel y yo caminamos rápidamente para pasar desapercibidos porque no queríamos que nos tomasen fotos, pero mi jefe me obligó a hacerlo, así que los cuatro posamos para las fotografias. Miré a Daniel mientras los flash me encandilaban, su rostro estaba serio, no entendía el porque,¿ tal vez no le guste que desconocidos le tomen fotografiás? La verdad desconozco su amarga mirada, mientras yo sonreía de felicidad al poder estar aquí, con él.
– ¿qué sucede? –le pregunté mientras nos encaminamos al gran lugar, un salón estilo clásico, con mesas grandes y arañas de cristal que colgaban de los altos techos, todo era color dorado, muy iluminado.
– nada –contesta con desagrado.
No quería discutir con él, no aquí, así que no volví a hablar más. Pero su amargura me contagiaba, y había dejado de sonreír , tuve que falsear a las personas que mi jefe nos presentaba, todas importante, pero me seguía preocupando Daniel, como repentinamente se había puesto de esa forma.
– ven bailemos –le pedí, él no se negó y tomó mi mano, la cual se la había extendido mientras estábamos sentados.
– este lugar es lindo –comentó mientras nos mirábamos y bailábamos al compás de la música,una muy lenta y romántica a decir verdad. ¿le cuesta tanto compartir este momento tan especial para mi?.
– ¿por qué te pones así? Tan distante y amargo –le dije mientras nuestros ojos seguían intactos, tratando de descifrar que era lo que el otro pensaba.
– por nada, solo no me agrada estar entre tanta gente rica, mientras yo soy de vecindario –confiesa al fin.
– solo disfruta de esto, que importa la economía, estas aquí, conmigo, nada mas importa ahora –junté nuestras frentes y él sonrió radiantemente como siempre.
– tienes razón –dijo y me dio un suave beso en los labios.
– oh Daniel –solté sintiendo toda ese esplendor del momento– me siento tan feliz ahora –conté abrazándolo mientras no parábamos de movernos en el medio de la enorme pista.
– igual yo, tenerte así, tan bella y en un lugar tan caro, es inimaginable todo lo que me hace sentir –dijo rozando su nariz con la mía.
– eres un chico tan sentimental –comenté.
– lo sé, eso a veces es un castigo –dijo con sus ojos celeste viéndome atentamente.
– no permitas que eso te afecte, las buenas personas tiene un buen camino por delante –lo animé al ver su rostro triste.
– lo sé –
Me abrazó con fuerza haciéndome reír. Estuvimos casi tres horas bailando ,hablando, riendo y besándonos. Estaba pasando la mejor noche de mi vida, pero esto aún no acababa.