A la mañana siguiente Ilianovich se levantó muy temprano, como era costumbre lo primero que hizo fue ejercitarse, ese abdomen marcado y los músculos tonificados no se hacían solos, decidió que el día de hoy no asistiría a la empresa pues tenia otros planes en mente.
Con gimnasio en casa no había necesidad de salir, un poco de cardio, algo de peso y algunas abdominales era lo que realizaba para mantenerse en forma.
—¡Hola buenos días!—, saludó Elizabeth con una sonrisa.
—¡Hey !—, respondió Ilianovich quien ya había obtenido suficiente con sus ejercicios y ahora se encontraba descansando, limpiándose el sudor e hidratándose con una botella de agua.
—¿Ya has terminado?—. El pelinegro asintió.
—¿A dónde vas tan temprano?
—¡Quede con mi novio de pasar todo el día juntos eso implica desayunar juntos, por eso me he levantado temprano, pasaré a comprar algo para que Marcus me prepare!—, dijo entusiasmada
—¡Espera, espera! ,¿él a ti o tu a él?—, inquirió pelinegro entrecerrando los ojos, obviamente ya sabía la respuesta, solo quería molestarla un poco.
—¡El a mi!¡No se cocinar!—. Exclamó poniendo los ojos en blanco.
—¡Ni tender tu cama, ni lavar.. vamos ni siquiera un plato y tampoco sabes que yo recuerde…—.Dijo pensativo—,¿como es que vas a comprar cosas para cocinar si tampoco sabes hacerlo?—, expresó en tono burlón, observando la expresión de su hermana, su frente tenía unas grandes arrugas señal que ya se había molestado.
—¡Eres un estúpido!¿lo sabias?
—¡No no lo soy!
—¡Si, si lo eres, un estúpido encantador!—, terminó sonriendo ante las ocurrencias de su hermano.
—Pues que te digo, lo de encantador me lo dicen siempre —. Le guiñó el ojo y ambos terminaron riendo, en ese momento Emily entró, observando la escena.
—Hasta que te encuentro, pase a buscarte a tu cuarto Ilianovich, también te busque en el comedor. ¿Salimos algún lugar a pasarla bien?
—¡Buenos días hermana!, yo estoy bien gracias por preguntar —comentó sarcástica Elizabeth, notando que Emily ni siquiera la miró, como era costumbre siempre la ignoraba—. Nos vemos mañana Ilianovich, te quiero—. Se despidió Elizabeth de Ilianovich dándole un beso en la mejilla, pasó de largo sin despedirse de Emily quien solo volteó los ojos y se cruzó de brazos esperando la respuesta del pelinegro.
—¿Y bien, que dices?—, preguntó impaciente.
—Digo que eres una malcriada, mal educada, mamá debió de darte unas buenas nalgadas para que aprendieras modales niña ¡¿Por qué no te llevas bien con Elizabeth?—.Comentó con voz severa , se levantó y caminó hacia ella, observándola con molestia
No le gustaba su comportamiento.
—¡Oye porque dices esas cosas!—, pronunció indignada, no le gustó la manera en que le hablaba y mucho menos la miraba, cuando hace poco sonreía —,al parecer quien no te cae bien soy yo, conmigo te muestra muy frío hasta pareciera que no quieres que te hable, así estuviste conmigo ayer, cuando solo quería pasarla bien contigo, pero con Elizabeth hasta sonríes—. La voz de Emily sonó quebrada.
—¿Qué estupideces estas diciendo?¿como no me vas a caer bien? ¡Eres mi hermana!
— Tienes razón me hicieron falta un par de nalgadas ,pero sabes porque no me las dieron, porque papá ni mamá nunca estaban —, gritó y salió corriendo del lugar.
—Y aparte de malcriada, dramática —. Espetó antes de que desapareciera del lugar —,soltó un bufido y se masajeó la sien, lo que le faltaba tener que lidiar con los resentimientos de su hermana hacia sus padres, talvez y si fue duro con ella, pero es que en verdad le molesta su actitud, a él más sin embargo no le afectó y ni le afecta estar lejos de sus padres así también fueron con él, pero claro todos son diferentes y manejan sus emociones de otra manera, talvez y le ofrezca una disculpa.
Subió a su habitación a tomar una relajante ducha, haría un par de llamadas a los socios rusos y saldría un rato a distraerse, necesitaba relajarse, ya mañana empezaba su trabajo en la empresa, tiene que tener todo en orden para que nadie meta sus narices donde no deben, sería un poco complicado estar pendiente de ambos negocios, pero se acostumbraría ya que los beneficios serían muy cuantiosos y era lo que importaba.
Horas más tarde Anastasia y su mamá preparaban la comida que servirían más tarde, que consistía en una rica pasta con albóndigas a la boloñesa, de postre Laura había preparado un pastel de chocolate con nuez el favorito de Anastasia.
—Hija ve a arreglarte ya no debe tardar Patrick, yo me encargo de ayudar en lo que falta a tu mamá—, dijo Anthony.
—¡Si papá esta bien, ya subo!
Anastasia era una chica sencilla, pero de una belleza inigualable, cabello rubio, de ojos verdes, unos perfectos labios y una piel tersa ,blanca. De cintura pequeña y pechos pequeños, pero tenía unas piernas si bien no eran delgadas pero tampoco robustas.
No usa ropa de marca, no le alcanza para eso ,siempre trata de comprar ropa en oferta o de no excederse en sus gastos.
Nunca le exige a sus padres más de lo que no pueden darles, ella sabe que lo poco que le dan se lo dan con esfuerzo.
Así pues terminó de cambiarse, se colocó un vestido que compró en rebajas, una verdadera ganga, no podía creer lo bien que se veía con el.
El vestido era n***o con encaje que cubría el escote que tenía cerca de su pechos, el encaje llegaba hasta los brazos, formando con el mismo encaje las mangas del vestido, que hacían resaltar su piel blanca.
Le llegaba hasta las rodillas, suelto de la cintura para abajo y ceñido en ella.
El redondo y perfecto trasero que tenía, le hacía que el vestido se le levantara un poco de la parte de atrás, dándole un toque coqueto sin querer ser coqueto.
Se soltó su rubia cabellera que le llegaba un poco debajo de los hombros, pinto sus labios de rojo y completo con unas sandalias doradas.
Al bajar las escaleras un chiflido se escuchó por parte de Anthony.
—¡Estás preciosa, Anastasia tienes la belleza de tu madre!—, Anthony observó a Laura quien se sonrojó por lo que su esposo comentó.
—¡Claro que no, se parece a ti, mírala, mismos ojos, color de pelo, de piel, son idénticos!
—¡Ya ya me parezco a los dos!—. Añadió Anastasia, levantando con dos de sus dedos, de pronto el timbre sonó.
—¡Ya llego Patrick!¡Yo abro, no se preocupen!
Anastasia se dirigió al pasillo, al llegar a la puerta antes de que abriera respiro profundo, se acomodó el vestido, mientras en su cabeza se decía que ella podía, que hoy sería diferente con Patrick, le daría una oportunidad de en verdad, porque se lo merecía.
—¡Vamos Anastasia sonríe, tú puedes, el es un buen chico, no seas tan insensible.!
Sonriendo abrió la puerta, en cuando sus ojos se posaron en la persona que estaba tras ella, su sonrisa fue desapareciendo poco a poco…
¡¡MIERDAA!!