CAPÍTULO 6

1088 Words
SAM Esa noche no podía dormir, era media noche y seguía dando vueltas en la cama, hasta que me harté y salí en el auto, no podía quedarme y seguir pensando, debía actuar así que fui directo al club para hablar con Martín y llegar a un acuerdo con respecto a su socio. Al llegar no oí música ni vi luces, estaba casi apagado y eso no era buena señal. Mark ésta vez me dejó pasar con su rostro serio, los muchachos estában sentados serios también, al verme se incorporaron. Fui al VIP y vi a Alex con lágrimas en los ojos y él maquillaje corrido, en cambio, Leo estaba bebiendo mientras observaba el piso. Ambos al verme se pusieron de pie, ella me abrazó un momento y él solo me observó con rabia a la distancia. — Necesito hablar con Martin ¿dónde está? —pregunté sin rodeos. — Eso no será posible por ahora —habló Leo sentándose y siguiendo con lo suyo. — Tuvo un paro cardíaco, está en el hospital —me respondió Alex con tristeza. En ese momento no supe que decir, Martin se me estaba adelantando y yo aún no sabía cómo decirle cuanto lo quería a pesar de haberlo abandonado. — ¿En qué hospital está? —pregunté apretando la mandíbula, aguantando los sentimientos, fue una oleada fría que congeló mi cabeza y mi cuerpo, aquel hombre estaba yéndose, y no quería que lo haga sin antes escucharme, pero no sabía si tenía el valor de hacerlo, después de tantos años. — Él no quiere que vayas, prefiere mantener tu imagen como lo prometió —dijo Alex sería. — Eso es lo que menos me importa ahora —hablé duro— solo denme el maldito nombre — — Sam por favor... —comenzó Alex, sabiendo que no me lo dirían iba a buscarlo por mi cuenta. Me di media vuelta e iba a salir hasta que Leo habló. — Lo único que te importa es salvar tu pellejo, no te importa mi padre, te fuiste por una v****a y ahora vienes de rodilla a pedir su protección —habló duro, sabía que estaba ebrio, pero también sabía que era lo que él pensaba. Me volteé y lo enfrente. — Eso no incumbe a ti, tú no sirves para nada, así que cierra la boca y solo observa —dije antes de voltear y al fin salir de allí. Sus palabras me dejaron desorientado ¿por qué Leo de la noche a la mañana se comporta así? Sé que quiere proteger a su padre, pero tampoco puedo dejar que él decida si verlo o no. Su actitud solo traerá problema y la falta de su padre hará un caos en el negocio, Leo no tiene idea de cómo es enrealidad las calles, él siempre fue acompañado del poder de su padre, con guardaespaldas como si fuera el puto presidente, cree que todos lo respetan, cree que puede hacerlo, espero que tenga la cabeza en la tierra antes de tomar desiciones. Comencé a llamar a los hospitales hasta dar con Martin, llegué al hospital y me detuve en la entrada. No pude hacerlo, mucho menos a éstas horas y con la ira que tengo encima, me regresé al auto y golpee el volante, era la primera vez que no tenía control de mi vida y era sofocante no saber actuar, podría causar muchas cosas, e incluso podría iniciar otra guerra o peor, la muerte de todos. Busqué en el papel que me entregó el agente y encontré la dirección del departamento donde vive Augusto actualmente, era una estrategia arriesgada pero no quería que haya daños colaterales. Conduje hasta allí y me detuve a una distancia bastante larga ,no sabía si enfrentarlo y acabar con ésto o esperar a dar un golpe estratégico, pero en ese momento no tenía cabeza para pensar tenía mucha ira guardada y necesitaba sacarla. En el instante en el que decidí bajar noté que la puerta de entrada del complejo se abrió y los vi, Ámbar abrazó a Augusto e intercambiaron palabras, luego ella se fue queriendo tapar su rostro, pero sabía que era ella, su estúpido bolso me lo dijo. Esperé unos minutos y la seguí hasta llegar a su casa donde ingresé detrás de ella, quien al verme se espanto. — ¿Qué haces aquí? —preguntó al tenerme de frente. — Quiero que me digas todo lo que sepas , si alguna vez me quisiste es mejor que lo hagas —le dije apretando la mandíbula. — Tú ya no me importas, suerte con tus problemas —dijo e intentó irse pero la detuve tomandola del brazo. — ¿Quieres verme muerto? —pregunté con ira y saqué el arma, la cargue y se la entregué. Ella me miró atónita— hazlo aquí y ahora, o tú serás la próxima —hablé serio. — Lárgate de mi propiedad o llamaré a la policía —dijo lo que me causó gracia. — ¿Crees que le temo a la cárcel? —sonreí irónicamente— a Augusto no le importará sacrificarte, eres solo un señuelo con pestañas —dije a lo que ella me abofeteo. — Si tanto lo conoces entonces sabrás perfectamente lo que hará, suerte con eso, además ¿desde cuándo te importa lo que me pase? Las cosas están clara Sam, tú no volverás a estar tranquilo nunca más —dijo antes de entrar a la casa. Subí al auto y me fui, con más ira acumulada. Regresé a casa mucho peor, no podía parar de fumar y de pensar en lo que haría, que era matar a Augusto sin antes torturarlo. — ¿Sabes que hora es? —preguntó Matt desde el umbral del gimnasio. — Van a matarla, Ámbar está condenada y lo peor es que cree que también me hundirá a mi —dije pensativo, por supuesto que no quería que la mataran, solo es una niña despechada y con rencor, lo hace solo por sentirse poderosa controlando la vida de los demás, en éste caso la mía. — No te preocupes, es una mujer adulta sabe lo que hace —trató de calmarme. — No, no lo sabe, seguro cree que solo es para intimidar, pero no tiene idea en lo que se metió y por mi culpa —dije y suspire. — Sam para, no puedes culparte de todo, tú no controlas sus desiciones ni sus acto, solo responder ante ello —me tomó de los hombros y me abrazó.
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