Eve iba a reunirse con su padre, Ada les habia dado la mañana libre para que se despidieran de sus familias, Eve todavia no le habia comentado nada a su padre, estaría totalmente en desacuerdo de que ella volviera a ese lugar pero era su deber.
- Hola padre. - Saludo a su padre viendo cómo preparaba preciosos jarrones de flores para el castillo. - Hola hija ¿Qué raro verte por aquí? - Su padre le dio un beso en la frente y siguió con el trabajo, Eve comenzó a ayudarle quitándole las espinas a las rosas blancas.
- Ada nos dio la mañana libre, para que nos despidamos de nuestras familias. - Su padre dejo lo que estaba haciendo y le presto más atención. - ¿Despediros, por qué motivo? - Eve dejo las rosas limpias al alcance de su padre, cogió aire y valor. - El rey le ha organizado a Ada un matrimonio de conveniencia, los dos han aceptado y debemos viajar... a Irlanda. - Cuando Eve pronunció la palabra su padre la miró con los ojos muy abiertos, observo como su padre cambia las expresiones hasta estar muy enfadado.
-¿A Irlanda? No iras, tu no irás allí ... Hablaré con el rey y lo entenderá. - ¡No! Hemos guardado ese secreto y lo que pase durante muchos años, estamos vivos gracias a ese hombre que se sienta en el trono, ire padre, le dare las gracias, ni siquiera se acordara de mí, su padre ya no reina, no estará allí. Te prometo que si estoy en peligro volveré, es mi deber estar junto a Ada. - Eve intentaba tranquilizarlo pero no lo conseguía, su padre cedió muy disgustado. - Mi preciosa Eve, lleva mucho cuidado porfavor ... - Partiremos en dos dias, tendre las mañanas libres, vendré a ayudarte. - Eve le sonrió y su padre se relajó, recordaba a su madre, era igual a ella.
Eve volvió al castillo unos horas después, habia seguido ayudando a su padre hasta terminar y se llevó los dos grandes jarrones decorados para colocarlos en el salón del trono, hoy habia audiencias y todo tenía que estar presentable.
Rell apareció tiempo después en las cocinas donde Eve ya preparaba el almuerzo para los reyes, conversaron una y otra vez de como seria Irlanda, Eve ya sabia como era pero fingía que no lo conocía, se sentía mal de no contárselo a Rell pero no se quería precipitar hasta llegar allí, primero queria saber si el rey se acordaba de lo sucedido y quería darle las gracias, tenía en mente darle algún obsequio por simple que fuera debido a su posición, así que mientras que los reyes comían salió al bosque en busca de grosellas rojas, cogio dos ramitas pequeñas, las dejaba secar para hacer un broche seco de flores, lo dejo todo en su habitación preparado y que comenzará a secarse, mañana iría al taller de su padre y terminaria de hacerlo y decorarlo.
Se reunieron en la habitación de Ada, la acomodaron y le prepararon el baño a Ada, está ahora estaba más animada, hablaba más feliz de su compromiso y transmitia sus deseos por ver a su prometido y conocerlo, Rell y Eve se miraban, en una noche su pensamiento habia cambiado mucho pero sabian como era Ada. Eve sabía que en el fondo quería conocerlo, las habladurías de él eran ciertas, un muchacho muy apuesto, ella lo habia conocido de adolescente pero sabia que su belleza había ido a más.
Prepararon las maletas durante toda la tarde, después volviendo a sus quehaceres, los dos días siguiente transcurrieron igual, preparando los cofres para que los embarcaran en el barco, el dia de su partida lo paso entero con su padre, terminó el obsequio para el rey, en muestra de su agradecimiento, se sentó con su padre en uno de los bancos del jardín del castillo, este le hablaba de su madre y su tiempo en Irlanda, rieron y recordaron los tiempos felices, no es que su tiempo de ahora no sea feliz, pero en ese entonces su madre seguía viva.
Rell apareció por el jardín avisando a Eve, de que ya se estaban preparando para marchar, debían ayudar a bañar a Ada y después partirian al puerto para su marcha.
- Nos veremos pronto padre, tendrás noticias de mi pronto. - Eve le dedicó una sonrisa grande.
Se abrazó a su padre como si fuera una niña pequeña, no quería llorar pues su padre se preocupa demasiado, así que aguanto las ganas y se marchó junto a Rell.
Las tres estaban nerviosas, se cambiaron de ropa a una más digna de una visita a un país nuevo y ante un rey desconocido. Ada habia elegido un vestido azul y dorado que le hacía juego con su melena dorada, un pequeño tocado de plumas y algunas joyas de su madre, Rell eligió uno verde de terciopelo de mangas al codo que resaltaba su piel morena. Eve era un poco más sencilla, habia elegido un vestido rojo oscuro de tela más gruesa, en el escote cuadrado unas cintas con bordados, lo alejaban de lo soso, con unas mangas largas vaporosas transparentes, ninguna joya ni adornos en el pelo, simplemente lo dejo suelto.
Rell sabía los gustos de Eve, así que no le sorprendía su atuendo, era muy distintas a ellas, pues Rell se habia hecho un moño con abalorios y habia adornado su cuello. Ada observó a Eve, se le veía mucho mas hermosa que a ella sin llevar nada ostentoso encima, siempre habia tenido envidia de ella, solo esperaba que no se interpusiera en su camino, dudaba que el rey se fijará en una simple sirvienta pero era demasiado llamativa, su vanidad la cegaba pero admiraba la belleza de Eve sin tener que recurrir a grandes vestidos y joyas.
Ada se despidió de los reyes y las tres se montaron en el gran carruaje que las llevaría al puerto, Rell y Eve se veían emocionadas pero Ada no lo estaba tanto, su envidia por Eve habia crecido.