Lucas
Hace 1 mes
Éramos los hermanos más deprimentes del lugar.
Hunt llorando por una mujer casada y yo por una que no me quiere ver ni muerto, ¡vaya par!
Cuando dejé ir a mi corderito, supe que iba a doler, era algo que no quería hacer. Supuse que con el pasar de los días y la distancia, los recuerdos se volverían difusos y poco a poco la comenzaría a superar, ¡vaya idiota que fui!
El recuerdo de Cordelia estaba más fresco que nunca, y el agujero en mi pecho no hacía más que crecer y crecer.
No solamente la extrañaba, la necesitaba.
Hunt, ahora mismo no era bueno dándome apoyo, no dejaba de decir una y otra vez que no tuve que dejarla ir, que éramos un par de idiotas enamorados, que solo le temían al amor.
Él sabía lo que teníamos planeado con Maggie, así que asumo, se lo decía a sí mismo.
Mi hermano ahora mismo discute sus posibilidades, que son bastantes extremistas para él. Por una parte, cree que una temporada de celibato le vendrá bien para pensar con la cabeza en frío. Su otro lado de dice que sea un puto fácil el resto del verano, que un clavo saca otro clavo y que en algún momento encontrara el clavo que le saque a la ex de la cabeza.
Lo conozco, así que solo le aconsejo que compre muchos condones. Estamos discutiendo eso, cuando llega Thomas.
No se ve muy contento, tiene esa cara de querer j***r a alguien solo por diversión. Lo conozco desde los 8 años, y aunque caigo todas las veces en su trama, a sabiendas de que soy el objetivo. A pesar de eso, o debido a eso, es uno de mis mejores amigos.
— Así que te la follaste, hasta que te aburriste de cómo se movía — se jacta Thomas.
Se sienta en nuestra mesa, con todo ese desplante de heredero hotelero y consentido le puede dar.
Él no es la clase de hombre que trata mal a las chicas con las que sale, ni mucho menos habla de ellas despectivamente. Pero hay que admitir que a veces no suele tener muchos filtros.
Casi puedo escuchar la voz de su madre diciéndole que no hable así, porque se escucha vulgar y de poca clase.
— ¿yo? — pregunta Hunt riendo.
Ambos estamos demasiado ebrios para entender de qué va Tomy.
— ¿Tú también metiste la polla en Lia? ¡Mira! con lo inocente que se veía — se ríe pidiendo un trago para él.
No soy muy consciente de lo que pasa después, simplemente actuó por instinto. El impacto de mi puño en la cara de Thomas lo bota de la silla. La sangre que sale de su pómulo no me detiene, las dos patadas que lo arrastran varios metros por el suelo, tampoco.
¿Quién mierda se cree este idiota que es para hablar así de mi corderito?
No importa lo que ella haga con su vida, su inocencia será algo perpetuo en ella.
Y aunque no fuera así, la forma en la que él lo pregunto... como si fuera algo malo... ensuciándola... se merecía otra paliza, que por supuesto se la habría dado de no ser por los brazos que ahora me retenían.
Hunt intentaba sacar a Thomas de mi vista, para que no lo matara. No lo hacía con delicadeza o preocupación, se notaba que él también estaba cabreado por la forma en la que se expresó de Lia, pero no quería verlo muerto. Que sería exactamente como lo vería si no lo sacaban de mi vista ahora.
Aun así, el idiota de Thomas, seguía diciendo cosas sobre Lia en mi dirección. Hoy estaba en modo s*****a.
— ¿Qué le dijiste? — pregunto quién mi sostenía, solo en ese momento me di cuenta de que era Duncan.
Y a pesar de ser mucho más alto y fuerte que yo, el jugador profesional tuvo que hacer bastante fuerza para contenerme
— Ya la jodiste Lucas, pero no te preocupes que yo la arreglo — grito, ahora enfadado.
— Vuelves a hablar así de ella y te mato — rugí
— Sácalo ¡ya! — le grito Duncan a Hunt.
Quería destrozar su estúpida cara, borrar de su boca cualquier palabra que insinuara que ella no era perfecta, o que yo podría perderla.
— ¿si te dejo ir, iras tras él?
— No — respondí
No estaba del todo seguro, pero aun así los enormes brazos de mi amigo me dejaron libre.
— ¿se puede saber que paso ahora? los he visto discutir muchas veces, pero jamás así.
— Al imbécil se le ocurrió hablar mal de Lia.
— mmm... solo la he visto un par de veces, pero no parece que haya muchas cosas malas que decir de ella...
— No hay nada malo que decir de ella... Cordelia es perfecta — lo interrumpo.
— Te creo, pero no me golpees que tengo una sesión de fotos mañana — agrega intentado aligerar el ambiente.
Así era Duncan. A pesar de ser un gigante con cara de mala leche, siempre estaba disponible para calmar los ánimos y pasar un buen rato.
Nos sentamos a beber, y hablar. Intenta distraerme, contándome de su fracaso amoroso y de su última metida de pata, que incluso para mí se ve bastante fea. Solo esperemos que la prensa no se entere o le podría costar el contrato.
A mí no me importa con quien se va a la cama, ni mucho menos con quien se levanta, pero si se sabe quién es la chica, la opinión pública se lo comerá vivo. Y lamentablemente, quien perderá más será ella.
Y por la forma que suspira al decir su nombre, eso lo destrozaría.
Hunt vuelve al rato, más sonriente de lo que debería, considerando que estuvo con ese hijo de puta.
— No tiene nada roto, por si te preguntabas.
— Lastima — respondo, tomando de mi trago.
— Sigue siendo tu amigo, ya lo conoces —lo escusa... como siempre.
— Era — corrijo.
— Sabes que lo dijo para provocarte — se ríe —, aunque él no pensó que lo golpearías así.
— ¿Me estás diciendo que el imbécil, vino a hablar mierdas de Lia, sabiendo que lo golpearía, aunque fuera un poco? — pregunto incrédulo —. Es idiota, pero no tanto.
— Te estoy diciendo que Thomas, uno de tus mejores amigos de toda la vida —recalca —, vino aquí a decir cosas que sabía que te harían reaccionar. Esperando que no fueras un idiota, e hicieras algo para recuperar a Lia.
Bufe sin seguir escuchándolo.
— Eso es lo que me dijo... bueno, eso, y que también lo hace para asegurarse. Porque si tú no vas por ella, es como un pase libre para que él realmente vaya a por todas.
— ¿QUE? — ahora si tiene toda mi atención, pero el cretino no quería dar detalles.
— Por cierto ¿qué harás si el plan de Maggie funciona? — pregunto cambiando de tema.
¿Qué haría? Suplicaría, era todo lo que me quedaba, pero no pude responder.
— Como sea, tengo una cita.
Y sin más, mi hermano se pone de pie y se larga.
Solo pude pensar en una cosa en ese momento, e increíblemente no me ponía furioso, sino ansioso y desesperado, él plan de Maggie tenía que funcionar.
Cordelia era mi galleta de la fortuna, y no se la entregaría a Thomas.
***
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