Capítulo 9

1207 Words
— Eres una mala persona —Eric me miro con desprecio. — ¿Yo? — ¿Hay alguien más aquí, que haya abandonado a su amigo por culpa de un playboy de mala muerte, sin siquiera un adiós? — Lo siento, no pensé que te molestaría tanto... te envié un mensaje — intento excusarme. — Si, un mensaje con más emojis que palabras. Ni siquiera valgo un audio de w******p — ahora está siendo dramático —. Tuve noticias de ti cuando ya estabas atravesando la frontera. Ni siquiera me diste la oportunidad de convencerte para que te quedaras. — Lo siento — intento abrazarlo, pero se hace a un lado. Me mira de reojo y se aguanta la risa. El muy maldito me hizo sentir mal, creyendo que en verdad estaba muy molesto conmigo. — Te perdonare — propone —, solo si me dejas convencerte de quedarte esta vez. — Ok — acepto. Sabiendo que no podrá convencerme. — Escucha esto. Un apartamento, con 2 recamaras, baño privado, terraza, cocina americana, gimnasio... y lo mejor de todo, la mejor vista hacia la costa de todo St. Pete. — Suena lindo... ¿Cuál es tu punto? — Quiero se seas mi roomie. — Si el apartamento no está en Texas no veo como eso sería posible... — E incluye un trabajo estupendo en el mejor resort de Florida. — Ya tengo un trabajo... en Texas. — No creo que con un salario como este... ¿Y qué hay de un lugar donde vivir? No creo que tenga un roomie tan fabuloso como yo. Como si el diablo fuera invocado Sam me estaba llamando. — Dame un minuto — le pedí a Eric —. Hola, Sam. — No me odies — responde llorando. — Imposible odiarte nena, ¿Qué paso? Conocía a Sam, era una persona muy emocional y sensible, de seguro lloraba porque me mancho una blusa o algo así. — No puedes volver a la ciudad — dice. Intento preguntarle a que se refiere, pero no me deja continuar —. Necesitaba dinero urgente y lo tome de la caja... Bobby se enteró y piensa que lo sacaste tú. — ¿Qué? ¿Por qué piensa eso? — Porque yo se lo dije — rompe en llanto. — Pero que mierda Sam, ¿Por qué? — A ti no te hará nada... a mí me denunciaría. — ¿Cómo sabes que no lo hará? Si necesitabas dinero, ¿Por qué no me lo dijiste? Es mi nombre el que usaste Sam.… mi maldita reputación. Yo jamás he robado nada, ahora nadie querrá contratarme. — Por eso no puedes volver. Sam era impulsiva, emocional y descuidada, pero nunca había llegado hasta ese límite. Había jodido una importante parte de mi vida, y aun no escuchaba una explicación coherente o una buena disculpa... mucho menos como lo solucionaría. — Aun no entiendo por qué lo hiciste — susurre decepcionada. — Tú puedes salir de esto fácilmente, yo no. — ¿Me tiraste a los leones, porque "crees" que yo puedo superarlo? Que mierda pasa contigo Sam, eres mi amiga, sabes por todo lo que estoy pasando, ¿y aun así crees que a mí me iría mejor que a ti en esta situación? — Yo no tengo una madre rica a la que pedirle dinero, o un chico ardiente que atravesaría el estado para pedirme perdón — Ahora había más ira que tristeza en su voz —. Apuesto que desde que llegaste a Florida todos han querido estar contigo "porque todos quieren estar con Lia" — usa una voz burlesca —, de seguro que te han ofrecido trabajos estupendos y ahora tienes más amigos que antes "porque todos siempre quieren ayudar a Lia" No eres más que una huérfana que le da lástima a las personas... das pena, por eso todos siempre quieren ayudarte y ser buenos contigo. Eres como un perro al que acaban de patear. No reconocía a Sam, algo le pasaba, mucho más allá de haberme culpado por un robo que cometió ella. Algo en lo profundo de le mujer que es mi amiga se estaba rompiendo, pero eso no significaba que tendría que aguantar que me tratara así. Una amiga de verdad habría hablado conmigo antes, habría pedido ayuda. En cambio, prefería desquitar su frustración en mí. En vez de compartir su dolor conmigo, para poder comprenderla y apoyarla, prefería herirme, intentando que ambas fueran igual de miserables. En Texas solo me quedaba una cosa de valor, que quería recuperar, y por suerte, no estaba en posesión de Sam. Ya vería la forma de traer mi coche. Había sido un regalo de mi padre, y realmente no me importaba si no andaba, no lo dejaría oxidarse en un deshuesadero. — Llámame cuando ordenes tu mierda, no antes — podía oír su llanto al otro lado de la línea, pero por mi propio bienestar mental colgué. Eric, quien había presenciado toda la llamada, se moría de ganas de preguntar qué había pasado. Había sido una llamada rara y confusa, incluso para mí, sin embargo, se aguantó. — Tienes unos argumentos impresionantes... me quedo con el cuarto — le digo. Él salta, gritando victorioso. Me arrastro de la pequeña cafetería en la que nos reunimos y me subió a su coche para que conociera de inmediato el lugar en el que viviríamos. Aun no firmaba el contrato de alquiler, porque le faltaba la otra mitad de la renta, pero los papeles estaban listos. El corredor de propiedades era amigo suyo, si firmábamos esta tarde nos podríamos trasladar mañana mismo. Supongo que era cierto eso que "después de la tormenta, viene la calma", pero... vaya tormenta que me había soltado Sam. No podía disfrutar del todo esta nueva etapa que Eric me estaba mostrando, porque una parte de mi seguía pensando que a Sam le pasaba algo. Sam, mi amiga, aquella que me acogió y enseño a buscar un trabajo, cuando mi madre me abandonó. Pero no podía obligarla, mucho menos cuando me hacía daño en el camino. — ¿Qué te parece? — pregunto Eric en el centro del salón. — ¿Qué me parece? El lugar es un sueño. Y no exageraba. Era tal y como lo había descrito Eric y más. No estaba amueblado, sin embargo, no era difícil imaginarse como se vería con un par de cosas. No era grande y espacioso, era ideal para dos personas. La distribución, iluminación y terminaciones, eran perfectas. El tráiler de Sam había sido lindo y hogareño, pero este apartamento se sentía cómodo y confortable. Estando en él no sentía la necesidad de buscar un plan B. Aunque definitivamente, lo que termino de convencerme, que este era mi lugar, fue la vista. Era hermosa, estábamos en un 15 piso y nada se interponía entre el balcón y el mar. Tenía lo que había ahorrado para comprar mi propio tráiler, además de los que pago Thomas por los cuadros. No lo gastaría todo de una vez, pero sería suficiente para comprar un par de muebles funcionales y pagar los primeros meses. — ¿Dónde firmo? *** Espero que estés disfrutando de esta historia No olvides comentar y dejar tu voto ❤❤❤
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD