Capítulo 10

1246 Words
— No puedo creer que te vayas a quedar — me dice Thomas mirándome desde la entrada —, y aún menos puedo creer que eligieras a otro roomie. Yo me he ofrecido desde que llegaste la primera vez. No puedo evitar reír. Thomas ha sido un gran amigo, incluso escuchando mi drama con Sam, anoche. — Sería raro que mi jefe sea mi roomie. — Ok, estás despedida... listo. — No seas tonto — le lanzo un cojín que atapa con gracia y me lo devuelve con fuerza, haciéndome caer sobre la cama. Intento desquitarme, pero es imposible, él es más fuerte y termino suplicando que pare las cosquillas o me hare pis en su sofá. — Te dejaré, por esta vez, solo porque acaban de venir a limpiar el sofá, pero.... esta noche te invito unos tragos de despedida y bienvenida. — ¿Invitas a tomar a todas tus nuevas trabajadoras? — No, porque me denunciarían por acoso... pero tú eres mi amiga, así que no cuentas. Sus palabras no tienen lógica, pero no lo pienso. Después de dos días demasiado intensos, necesito unos buenos litros de alcohol para continuar cuerda. — Esta noche hay una fiesta en el local de Hunt — dice. Abrió una de las gavetas del mueble a su lado y saco uno de los brazaletes que usan las invitadas de los vips, nunca creí que usaría uno de ellos. — Hoy serás mi invitada de honor. Te pides lo que quieras, bailamos un montón — me aseguro, aunque yo ya sabía cómo se usan esos brazaletes —, y la pasamos increíble tú y yo. — Me parece un buen plan — digo besando su mejilla. Me cuelgo el bolso del hombro y camino a la salida, como si ese pequeño gesto no significará nada. Aunque ambos sabíamos que podía ser el paso a algo más si lo intentamos tan solo un poco. Si tú lo intentas, él ya ha hecho más que un simple intento. — Eric me espera abajo para ir a comprar un par de cosas que necesitamos, ¿Pasas por mí? — abrí la puerta de su apartamento y me giré para mirarlo. Sabía perfectamente cómo se veía eso. Y era exactamente lo que quería. No estaba segura de que tan buena idea era, pero si había decidido no intentarlo con Lucas y quedarme en St. Pete, no veía por qué no intentarlo con alguien más. Ese alguien más... Podía ser Thomas, o no. No seas idiota, nunca habrá "alguien más". Es Lucas. Ya no le cerraría la puerta a nadie. Era una mujer soltera, sin planes para el futuro, las posibilidades eran infinitas. Por eso, esa tarde fui a comprar un sexy vestido para salir con Thomas. No era así como una cita oficial, pero quería lucir linda para él. Para cuando Thomas llego a recogerme a mi nuevo hogar, Eric ya se había encargado de darme un par de tragos para relajarme, y los suficientes halagos como para dejar mi autoestima por las nubes. — ¿Cómo lo haces tan bien? — Hace unos años pase por mi etapa de cabello largo. No tengo cabello tan lindo y sedoso como el tuyo, así que tuve que aprender a peinarlo muy bien para que luciera decente — me explica —, al final me di cuenta de que soy muy perezoso y preferí cortarlo. — ¿Qué tan largo? — pregunte. — A media espalda. — Necesito ver fotos. — Claro. Me quedaba de muerte, pero era mucho trabajo mantenerlo así. Me enseña una fotografía, y efectivamente, se veía increíble. Traía un look mucho más rockero que el de ahora, y lucia como toda una estrella. — ¿Seguro que no quieres venir? — le pregunte por última vez. — ¿Y ser el mal tercio? No gracias. Disfruta por mí. Baje hasta la recepción donde Thomas me esperaba como todo un caballero. — Hermosa como siempre - dice besando mi mejilla. — Y tú en un cochazo, cómo siempre - me burlo En realidad es un coche diferente al que ha usado antes, pero igual de lujoso y extravagante. — Es para suplir complejos - se ríe de su mismo, pero sé que es broma. Lo que visto con bañador... Él no tiene esa clase de complejos. — ¿A dónde vamos? - pregunte. — A la fiesta de cumpleaños de una amiga. — ¿Que? - pregunté inquieta, odiaba colarme en las fiestas de cumpleaños — ¿Porque no me dijiste? Ni siquiera llevo un regalo. — Dudo que a Stephanie le puedas regañar algo que ya no tenga. — No importa... Es un detalle. — Tranquila, a ella no le importará, ni yo le llevo un regalo. — Eres un pésimo amigo — me reí un poco más relajada, al saber que no se lo tomaría a mal -. Espero que para mí cumpleaños te portes mejor. — Bebé, a ti te regalaría la luna si la quieres para tu cumpleaños. En ese momento llegamos a la fiesta de su amiga. Más específicamente al club de Hunt. Me sentí un poco embarcada, en verdad tuve la esperanza de que fuera en otro lugar. ¿Qué esperabas? Si llevas el brazalete del local. El dueño no cambiaría de la noche a la mañana solo para que te sientas cómoda. Entramos directamente, saltándonos la larga fila de la entrada. — Tomy — Escucho como una chica le gruta a Thomas ante de lanzarse a sus brazos. — Stephanie — saluda a la que supongo es la cumpleañera —. Te presento a mi amiga Lia — me presenta. — Hola — dice ella. Ahora me abraza a mí, evidentemente ebria, pero lo suficiente para ser solo divertida. — Hola. Feliz cumpleaños — digo. Mínimo felicitarla, ya que me he colado a su fiesta sin un regalo. — Gracias ¿Estas saliendo con Thomas? — pregunta directamente. — ¿Qué? no, solo somos amigos — respondo. Busco a Thomas para que confirme mis palabras, pero él está a varios metros. Me hace un gesto indicado que va por algo de beber para nosotros. — Así que soltera — continúa mirándome de arriba a abajo —. Eres muy linda... ¿Qué te parece si te propongo una noche de buen sexo sin compromiso? — Oh. Bueno... Gracias... Pero... Yo no tengo ese interés... En... Bueno... En las mujeres — respondo nerviosa —. Tú eres muy guapa, si me gustarán las mujeres, de seguro querría algo contigo, pero.... Su risa me hizo callar el parloteo sin sentido que estaba soltando. Al menos no se había enfadado. — Créeme, me gustan tanto las pollas que a veces creo que tengo un problema — se ríe —. Lo decía por mi hermano. Está triste y necesita una amiga de cama... Es muy guapo. — Gracias por la oferta - me río también al entender lo que pasaba —, pero la última cama en la que estuve me dejó un poco traumada. Cuando lo supere acepto encantada... — Una lástima. Quizá se puedan animar juntos — lo intenta nuevamente. Después de un par de intentos, se da por vencida y me invita a bailar. Thomas aún no vuelve, y no me quiero quedar sola, así que término bailando una sensual canción entre un montón de gente desconocida. *** Espero que estés disfrutando de esta historia No olvides comentar y dejar tu voto ❤❤❤
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