Capítulo 11

1403 Words
Capítulo 11 AXEL No podía sacar a Vale de mis pensamientos y tampoco de mi corazón, tanto así que no podía concentrarme para nada y menos después de la conversación que había tenido en el pueblo con Charles. Mi situación para recuperarla, estaba por demás complicada. Llegando a la ciudad, me puse a hacer mis cosas y fui al foro donde estábamos haciendo casting una película y me sorprendí, al ver a Sofía llegando ahí junto con Rodrigo. —Hola, Axel—me saludó ella quién corrió a encontrarme—¿qué haces aquí? Yo vine a un casting para una película, no me digas que andas trabajando tú aquí también. —Hola, Sofía—respondí—pues ya sabes que vivo aquí en la ciudad también. Y sí trabajo aquí, de hecho, yo soy el director de la película. No te vi en la hoja del casting, ¿para qué papel vienes? —Para la malvada—respondió emocionada—me gustan esos personajes macabros y ya que eres el director, te pido que no hagas distinciones conmigo solo por ser tu amiga. Que gane la mejor actriz. —Así será, en cuestiones de trabajo suelo ser muy profesional. Pero, te daré unos cuantos consejos, no te pongas nerviosa, relájate y sé tu misma—la aconsejé—a los directores nos gusta, ver la esencia de los actores y si te muestras natural, más fácil te va a fluir todo. —Sí, eso es lo que me dijeron en las clases de actuación de la Uni—declaró orgullosa—Vale, también las tomo. Además de modelos, tenemos algo también de actrices, en una de esas, la tendrás a ella aquí también en un casting. Me dio gusto que, en medio de la plática con Sofía, fuera ella quién tocara el tema de Vale, porque yo no me sentía capaz de tocarlo pues era una situación incómoda y no quería molestar a Sofía y menos antes que hiciera su casting para la película. Era lógico que ella iba a estar del lado de Charles, pues siempre la familia es primero y no quería ponerla en medio de nada, pero ya que ella abrió esa puerta, yo no iba a desperdiciar la oportunidad de preguntarle por Vale. —Supongo que ella, ya se fue a Paris—le dije—debe estar muy emocionada por eso del comercial. Me da mucho gusto por ella, ¿se fue ella sola? —Aún no se va—respondió Sofía—sobre lo segundo, no se irá sola. Se va a ir con Charles van a ver a mis tíos de Mónaco allá en Paris y escucha Axel, es mejor que trates de olvidarla. A mí no me engañas y se ve que todavía la amas, pero Charles es un chico increíble y no lo digo porque sea mi primo, lo digo por la forma en la que es con Vale. —Entiendo, Sofía y no te preocupes que, aunque todavía la amo, no pienso meterme en su relación con Charles, de hecho, yo le he pedido a él que la cuide y que no la suelte—confesé—ojalá que siga con mi consejo. —Bien, eso no lo sabía, pero gracias Axel—ella me dio un beso en la mejilla—eso es de caballeros. Pero, yo me voy a preparar que no quiero salir descalificada antes de hacer la audición, ahorita nos vemos. —Por nada, Sofía y mucha suerte—respondí—y como decimos en la industria del cine, rómpete una pierna. —Claro, ya verás que tan buena actriz puedo ser. Se me pasó el resto de ese día muy rápido haciendo los castings y quedamos de evaluar a los que habíamos escogido a los dos mejores por cada categoría para el día siguiente y lo que eran las cosas, Sofía había resultado ser una muy buena actriz y había pasado en su categoría. Sali del lugar y cuando iba rumbo a mi casa, decidí pasar a comprar unas cosas a un centro comercial y lo que son las cosas, ahí me encontré con Vale. —Hola, Axel—me saludó con una hermosa sonrisa—¿qué haces acá y tan noche? Según recuerdo nunca has sido un ave nocturna. —Hola, Vale—respondí—bueno, las cosas cambian y más cuando tengo que comprar provisiones para hacer de cenar. Ya sabes que no soy mucho de comer fuera y yo, podría preguntarte a ti lo mismo ¿qué haces aquí? Pensé que, ya que estás con Charles, tienen quién les haga la compra y esas cosas. —No te burles—dijo ella muriéndose de risa—Charles es un príncipe, pero te sorprenderías si supieras que no suele mandar a que le hagan sus cosas y mucho menos yo, sigo siendo la misma. Y estoy aquí para comprar unas cosas que me encargaron Max y Sofía. —Sólo que ahora eres una princesa—le dije divertido—ya me imagino como te debió costar aprender todas las reglas de etiqueta y como le harás ahora que veas a la realeza de Mónaco. —Un momento, yo no te he dicho que los fuera a ver—se cuestionó Vale—¿de dónde sabes eso? No me digas que ahora me andas siguiendo. —Para nada, me he encontrado a Sofía hoy—respondí—es muy buena actuando y me ha dado curiosidad, de verte a ti actuar alguna vez. —Eso nunca lo van a ver tus ojos, Axel—dijo negándose con la cabeza—a mí no me gusta mucho la actuación, pero quién sabe más adelante cuando ya no tenga trabajo como modelo. Me encantaba ver a esta nueva Vale, más segura de ella misma, más mujer y más desenvuelta para platicar. Pero, con todo y eso seguía siendo esa preciosa chica de la que yo estaba y estaría perdidamente enamorado por lo que me restara de vida en la tierra. Terminamos de comprar los dos lo que íbamos a comprar y después, nos fuimos a sentar a una cafetería, pues no iba a perder ninguna oportunidad que la vida me diera para estar con ella, con mi Vale. —Vale, te ves muy feliz y me siento muy feliz por ti—dije mirándome en sus ojos—y cuéntame ¿cómo te va con Charles? —Me va muy bien, Axel y qué bueno que lo preguntas para que te puedas enterar por mí, antes que te enteres por la chismosa de mi amiga Sofía—dijo muy seria—Charles me ha propuesto que nos vayamos a vivir juntos y yo, le he dicho que sí. No podía creer lo que me acababa de decir Vale, me cayó como un balde de agua helada, pero traté lo más que pude de contener mis emociones pues yo no tenía derecho alguno para comentar nada malo y para hacerla sentir mal. Muy a mi pesar, tenía que aceptar las cosas, yo había tenido mi tiempo y mi oportunidad y la había dejado a ella volar y ahora que lo estaba haciendo, no sería yo el que cortara su vuelo. —Qué gusto me da por ti, Vale—dije tomando un trago de mi café—te mereces toda la felicidad del mundo. Espero que cuando sea la boda real, me inviten. —No, Axel. Ya estás como Max y Sofía—respondió ella riéndose mucho—no me quiero casar, hay cosas que no cambian nunca y tú ¿tienes a alguien? A lo mejor ya tienes a la señora de Vega y yo no la conozco. —No hay señora de Vega, porque la que pensé que lo sería es una preciosa modelo profesional que tiene que cumplir sus sueños—dije sin pensar—estoy solo Vale, llevo solo todo este tiempo, únicamente he estado con alguna que otra actriz, pero ha sido todo. Sus hermosos ojos se llenaron de lágrimas y una de ellas, se derramó sobre el mantel y después, de la nada todo se vino abajo cuando Vale empezó a llorar desconsolada y yo, me quedé inmóvil sin poder hacer nada para consolarla y sin poder decir nada tampoco, pues ella no sabía todo el infierno que tuve que pasar para que ella pudiera vivir, crecer y realizar sus sueños.
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