Capítulo 10
VALENTINA
Charles me quitó mi lencería con delicadeza y ternura, sus manos eran como fuego en mi piel quemándome de deseo. Estos días que no pudimos estar juntos como ahora, habían sido un infierno para mí. Yo le desabroché la camisa con mucho cuidado y después él se despojó del pantalón y del bóxer y se sentó en el sillón de mi recámara, colocándome a horcajadas sobre él, sus manos se aferraban a mi cintura con mucha ternura y amor. Amaba a Charles por ser tan meticuloso y tan detallista hasta en esos momentos en los que a veces aunque uno no quiera, termina perdiendo el control.
—Mi princesa—susurró al tiempo que me miró a los ojos—me encantas, me vuelves loco. Eres la mujer más bella del universo.
—Tú, eres un sueño Charles. Un príncipe, él príncipe de mis cuentos.
Charles me movía tiernamente y yo, me dejaba llevar por la pasión del momento. Él era tierno, romántico y considerado, hacer el amor con él era como sentirme en el mismo cielo y poco a poco a medida que él aceleraba el ritmo, me moví lentamente volviéndolo loco y desesperándolo más, a medida que me llevaba al cielo, en más de una ocasión, hasta que la pasión se desató por completo y terminó la entrega con un poderoso orgasmo que alcanzamos juntos en medio de tiernas y apasionadas embestidas, caricias y besos.
—Vale, te amo—dijo Charles después de tocar el cielo juntos—soy tan afortunado.
—Yo también te amo, Charles.
Nos quedamos abrazados en el sillón un rato y después Charles, me llevó en brazos a mi cama y nos quedamos así acostados, relajados y descansando hasta que pasó mucho tiempo y el hambre me hizo despertar. Me quedé observando a Charles dormir y me parecía lo más hermoso que mis ojos vieron, me encantaba todo él, su ternura, sus detalles y entonces recordé como fue que él, logró unir poco a poco los pedazos rotos de mi corazón.
***FLASHBACK 4 AÑOS ATRÁS***
Después de haberme encontrado con Charles por primera vez, me fui a casa y estaba esperando a Sofía y Max quienes llegaron más tarde y les conté todo lo que había pasado. Ellos se emocionaron porque yo había conocido a un chico, pero no fue hasta esa noche, que lo supe todo, que Charles era primo de Sofía. Ella organizó una fiesta en su casa y yo le estaba ayudando a sacar las copas, cuando él llegó.
—Hola, prima querida—dijo Charles a Sofía—no lo puedo creer, que conozcas a esta belleza, ella es una princesa.
—Hola, Charles—dijo Sofía—espera ¿ustedes se conocen?
Charles y yo, nos quedamos mirándonos como si no existiera nadie alrededor. Nada podía hacer que lo dejara de ver y a él le pasaba lo mismo, pues no apartaba esos hermosos ojos de mí. Sofía a la que no se le escapaba una, se empezó a reír de la situación antes de decirnos algo.
—Ya entendí—dijo muriendo de risa—Vale, este es el Charles que conociste hoy. Qué bueno. Yo los iba a presentar, pero si ya se conocen qué mejor. Él es mi primo de la realeza, el hijo de los reyes de Mónaco.
—Sí prima—dijo Charles—hoy tuve un hermoso accidente con esta mujer preciosa. Hoy he encontrado a mi princesa.
—Bueno, yo los dejo—dijo Sofía—voy a llevar las copas. Ustedes, sigan en lo que estaban.
Me sentía muy nerviosa de estar ahí con Charles y no entendía si era porque me acababa de dar cuenta que además de ser el primo de Sofía, era también un príncipe de Mónaco, uno de carne y hueso y ciertamente uno con el que yo no podía aspirar a nada. Charles se me acercó con ternura al ver que yo bajaba la mirada y levantó dulcemente mi barbilla con su mano, una sensación que me hizo sentir calma, pero también ternura y algo que no sabía explicar.
—Princesa, mírame—me pidió—es cierto que soy un príncipe, pero soy un chico común y corriente también. No soy diferente por ser de la realeza y no quiero que me quites el privilegio de mirarme en esos ojos hermosos.
—Charles, yo… No soy una princesa, no lo soy para nada—le dije muy nerviosa—creo que te estás equivocando conmigo. Yo no te convengo para nada, mi vida no es para nada como la tuya.
—No digas nada—el se acercó peligrosamente a mí—déjame descubrirte por mí, mismo, ¿Qué me dices si nos escapamos de la fiesta?
—Claro, ¿por qué no?
Charles me inspiraba calma, ternura y mucha paz y por eso no dudé ni un segundo cuando él me propuso que escapáramos de la fiesta de Sofía. Yo no era muy sociable, ni una persona de muchas fiestas y él, aunque yo deduje que si lo era por venir de la realeza, por alguna extraña razón prefería salirse conmigo que quedarse ahí. Él me condujo afuera y su chofer nos abrió la puerta de su limusina, nunca había visto una tan lujosa y tan sofisticada y apenas estuvimos dentro, me di cuenta que eso sí que era la primera clase. Nos fuimos viendo la ciudad y tomando una copa de vino ahí y después, bajamos en un lugar muy bonito donde había un mirador y ahí Charles, me mostró lo más bonito de la noche en la ciudad.
—Aquí vengo a pensar mi princesa y a inspirarme para lo de la escuela—me dijo—no me puedes negar que es una vista preciosa y ahora lo, es más, contigo aquí. Espero que ya te sientas mejor que cuando nos encontramos.
—Sí, me siento mejor—respondí—gracias Charles por eso y por ahora. No me gustan las fiestas, soy una persona más bien solitaria. Pero, como vivo en casa de tu prima, sabes que no me puedo oponer a que ella haga sus fiestas.
—Tampoco me gustan a mí—declaró—por eso me vine de Mónaco. Eso ya te lo contaré después, tenemos mucho en común, mi princesa.
—Creo que sí y de la vista, no te lo discuto para nada, se ve todo muy hermoso—dije emocionada—no había tenido tiempo de recorrer la ciudad y menos de noche. Desde que llegué aquí me la he pasado con Sofía en las tiendas.
—Bueno, podemos salir a recorrer cada noche—dijo tiernamente y me quedé perdida en sus ojos divinos—vamos a caminar para allá, ¿me permites, mi princesa?
Charles me pidió permiso y tomó mi mano y después la beso y esa fue la primera de muchas noches que salíamos a recorrer la ciudad juntos. Esa noche marcó el primer acercamiento de los dos, pues nos acostamos en una zona donde solo podíamos ver las estrellas y mirarnos el uno al otro.
***FIN DEL FLASHBACK***
Charles despertó y me besó dulcemente y después nos vestimos para bajar a cenar algo. Ahí estaban ya Sofía y Max y ellos al vernos, solo se empezaron a reír y ya podía imaginarme sus motivos, solo que esta vez no estaban equivocados.
—Vaya, mi primo el príncipe viene a hacer sus cosas a casas y a camas ajenas—se burló Sofía—¿qué dirían mis tíos?
—Cállate prima—respondió Charles—tú lo haces con Rodrigo todo el tiempo y Vale también vive aquí y tenemos derecho, además tenemos que despedirnos de la casa y de su recámara.
—¿Cómo qué despedirse? —dijo Max—son muy dramáticos, Vale solo irá a grabar el comercial a Paris, no se van al fin del mundo.
—Lo que quiere decir Charles, es que me despido de la casa porque me voy a ir a vivir con él—dije emocionada—al piso nuevo que ha comprado y antes que digas algo de tus tíos Sofía, él ya les ha pedido permiso.
—Qué gusto me da, por los dos—aplaudieron Sofía y Max—aquí se está cocinando la próxima boda real.