Capítulo 3
CHARLES
Danna, había colapsado en la fiesta por una noticia que recibió por teléfono. Buscamos entre todos ayudarla y la llevamos a la recámara de Vale. Estábamos demasiadas personas con ella, hasta que Tony pidió que saliéramos todos para darles espacio. Yo tomé de la mano a la pequeña Valentina para que no viera el estado de su madre. Vale llegó a mi lado y me abrazó. Desde luego que, yo encantado la recibí.
—Charles, ¿qué pasó con Danna? —me preguntó—lo siento, estaba en la terraza y cuando vi abajo, la observé tirada en el suelo.
—Mi princesa, ella se ha desmayado—le dije al oído para que no escuchara la pequeña Valentina—pero, tranquila. Tony y Asereth, la están atendiendo.
—No entiendo, todo iba muy bien con ella y con su embarazo. Algo debió causar que ella se pusiera así. A lo mejor, han sido muchas emociones.
No sabía cómo decirle a Vale, la otra verdad. No me correspondía a mí, pero ver a mi princesa tan preocupada por su hermana Danna, no me dejaba otra alternativa. Axel, se acercó a nosotros y la pequeña Valentina corrió a sus brazos. Él encantado la recibió y fue entonces que yo aproveché para hablar a solas con Vale y para decirle lo que pasaba.
—Vale, vamos a caminar mi princesa—la tomé de la mano—tengo que decirte algo.
—Vamos, mi príncipe.
Salimos tomados de la mano y nos fuimos al jardín. Nos sentamos en una banca, la tomé de la mano y entonces, pude decirle ya estando solos, el verdadero motivo del desmayo de Danna.
—Vale, mi princesa. Lo que ocurre es que ha llamado Jhonny tu cuñado a Danna y le ha dicho que tu otra hermana, está muy grave—le dije lo más tranquilo que pude—lo siento mucho. No quisiera ser yo, quién te dé este tipo de noticias.
—Entiendo, Suzette nunca dejará de ser un problema para los demás—respondió Vale—me preocupa que Danna se ponga mal. Ella no debería de preocuparse, ella está embarazada.
—Sí, ella debe cuidar más su estado de salud por ella misma y por ese bebé que está esperando. Nosotros poco podemos hacer—la abracé y ella se refugió en mi pecho—Danna siempre nos tendrá a nosotros y lo que necesite ella o quién sea de tu familia, cuenta conmigo mi Vale.
—Gracias, mi amor. Pero, Suzette dejó de ser mi familia hace mucho tiempo. Yo no quiero saber nada de ella y si muere, será lo mejor. Así dejará de ser un problema social.
Yo escuché a Vale con atención. No podía pensar igual que ella, de ninguna manera pues yo con mis hermanos, me llevo de lo mejor y no es mi caso el que ella pasa con esa hermana suya. Entiendo que Suzette destruyera la vida de Vale, aunque en todo este tiempo juntos, aún no sé el motivo, pero sea cual sea, nada justifica a mi parecer que Vale le esté deseando la muerte. Eso no se le desea, ni a tú peor enemigo.
—Tranquila, mi princesa. Hoy no debes estar enojada por nada—la abracé y la llené de besos—hoy es un día muy especial para ti. Por cierto, mis padres te han mandado saludos y quieren vernos en París cuando vayamos para lo de tu comercial que vas a grabar.
—Claro que sí, mi príncipe. Los veremos, les quiero dar las cosas que les he comprado aquí. Ojalá que les gusten mucho.
—Tú eres la que les gusta mucho, para ser la princesa de Mónaco, mi esposa. Claro, todo a su debido tiempo.
Vale estaba por decirme algo y en ese momento, Asereth se acercó a nosotros con cara de angustia. Ella parecía que nos iba a dar una mala noticia.
—Vale, Danna quiere verte—le dijo a mi princesa—necesita que hablen. Ella apenas ha reaccionado del desmayo y me pidió que te llamara.
—Está bien, vamos Asereth—respondió Vale—¿me acompañas amor?
—Claro, princesa. Vamos.
Acompañé a Vale a su recámara y ambos entramos a ver a Danna. Ella seguía muy pálida y se veía que estaba débil por el desmayo que tuvo. Vale la abrazó y yo, me senté en el sillón de la recámara, para darles un poco de privacidad.
—Charles, acércate por favor—pidió Danna—te necesito para que me ayudes.
—Sí, Danna ¿qué necesitas? —pregunté—lo que sea, ya sabes que con gusto puedo ayudarte.
—Necesito que convenzas a Vale, ella tiene que venir conmigo al pueblo—pidió Danna—nuestra hermana Suzette está agonizando y sólo quiere alcanzar a despedirse en vida de Vale y de Axel y también pedirles perdón.
Vale se levantó muy enojada y soltó la mano de Danna. Conocía bien a mi princesa y no le había gustado para nada que Danna, hablara como si ella no estuviera presente. Me acerqué a Vale y la besé tiernamente para calmarla, para que no fuera a tener un arranque de los que luego le daban. No era conveniente que ella arremetiera contra Danna, estando ella muy débil por el desmayo que tuvo.
—Lo siento, pero ni Charles, ni nadie puede ayudarte—dijo Vale a Danna—no pienso ir a ver a Suzette. Lo mejor será que ella muera y deje este mundo libre de su maldad. Creo que se te olvida que ella me descompuso mi vida y no solo la mía también la de Axel.
—No es cierto, Vale. Es verdad que ella se equivocó cuando supo lo de ustedes y por eso quiere verlos a ambos, quiere pedirles perdón y es su última voluntad—respondió Danna—todos cometemos errores.
—Pero no errores que descomponen así la vida de las personas. Lo siento mucho Danna—declaró Vale muy enojada—yo no pienso ir a ver a Suzette. Será la decisión de Axel que él la vaya a ver, pero de mi parte no hay esa posibilidad.
—No puedo creer que seas tan cruel, Vale. Ella se hizo cargo de ti muchos años y creo que al menos, puedes ir a despedirte de ella para que pueda partir en paz—Danna trataba por todos los medios de convencer a Vale—Charles, ayúdame y dile algo, por favor.
Danna me ponía en serios problemas. Yo no quería pelearme con Vale, ella es muy especial y muy importante para mí. Es mi vida, mi princesa y la mujer a la que amo y sé que, si ella no quiere volver a ese pueblo, debe tener razones muy poderosas para no hacerlo. Pero, por otro lado, yo creía en el perdón y tampoco era bueno para mi Vale tener esos resentimientos y ahí coincidía con Danna, era mejor que Vale tratara al menos de mostrar un poco de empatía con esa hermana suya.
—Danna, yo no puedo intervenir y sólo puedo respetar la decisión de Vale—admití—espero que lo que ella decida, sea lo mejor para ella y para los demás. No puedo mandar en lo que siente su corazón y en lo que le dicten sus sentimientos.
—Por eso te amo, Charles—Vale se abrazó a mí—por algo eres mi príncipe y ya que Danna insiste en querer que vaya a ver a esa mujer, ha llegado el momento de decirte mis motivos para no querer verla nunca más.
Danna se quedó callada y Vale, me contó todo ahí con Danna presente. Yo no podía creer que esa mujer, Suzette hubiera sido capaz de dañar a Vale de la forma que lo hizo. Saberlo me hizo comprender, el porqué del resentimiento de Vale con ella, pero también me hizo sentirme bastante preocupado. Yo pensaba que Axel, le había hecho mucho daño a Vale por cuenta propia y ahora sabía que él, la dejó por su bien y para que no fuera a ser detenida por las autoridades si la denunciaba Suzette. Ahora sabía que la dejó por amor y su presencia aquí y su cercanía con Vale, ponían en grave peligro la relación de ella y yo.