Alice. Toco el número del piso, según la tarjeta y veo como ellos siguen en el mismo sitio, las puertas se cierran y finalmente me desmorono. Mis lágrimas caen a cascadas, mientras abrazo mi cuerpo, queriendo juntar los pedazos de mi alma destrozada. Soy tan manejable, tan débil para ir en contra de la corriente. Las puertas se abren y a pasos lentos, avanzó por el pasillo, donde solo pedrominan dos puertas, busco la mía. Paso la tarjeta y me adentro. Todo el lugar está lleno de pétalos de rosas y una champaña en hielo. Ruedo los ojos porque mi hermana creyó que consumariamos el matrimonio. Dios santo, esta mal. Me quito el vestido, y me coloco la bata de seda. Tomo la botella de champaña y la descorche, bebiendo directamente de ella. Espero que con lo que dije allá abajo, Dyla

