Capítulo III - Relator

1115 Words
El taxista me informa que hemos llegado y me ayuda a bajar la bicicleta y me dice que será mejor que tenga cuidado, no me cobra la carrera y me da una tarjeta. — Toma niña, tengo una hija de tu edad y si trabaja hasta tarde quisiera que alguien majo y … Honrado la llevaste a casa, puedes llamarme si necesitas que te traiga a tu casa la próxima vez — dice — Gracias Señor — digo sorprendida, para ser honesta, mi día se había puesto mejor luego de aquel accidente, pero me pregunto ¿Cómo habrá terminado el día para las otras dos partes? Subo las escaleras de incendios hasta mi apartamento y abro la puerta, el aroma de las especias de mi balcón me da la bienvenida, pongo mi bicicleta a un lago y descargo mi mochila en la sala, voy a la cocina y preparo pasta y entonces el teléfono suena sobre la barra de la cocina. — Pao, hola, me sorprende tu llamada — digo al teléfono — Caro, me enteré que tuviste un accidente — dice — Mamá, ¿Te lo contó no? — pregunto — Si, me pidió que te llamará, dice que se quedó sin cobertura — dice — Pues si, estuve en un accidente, pero no me pasó nada, creo que uno debe de haberse lastimado y el otro, solo se llevó un susto — digo mezclando la pasta y salteando los vegetales. — Apuesto a que … este será el comienzo de tu amor de novela — dice y yo ruedo los ojos — Pao, deja de decir tonterías, está es la vida real NO una historia de romance para adultos de Megan Maxwell — digo — NUNCA digas nunca niña, ya te imagino hablándome de lo guapo que es el chico — dice — Pao, no me gustan los chicos guapos — digo algo incómoda — Airyn vamos, lo que pasó con Ángel es pasado, NO todos los chicos guapos son iguales — dice — Si, ya lo sé, pero no vi a ninguno, así que no, no creo que haya chicos guapos en esta historia — digo apagando la estufa y comenzando a quitarme la ropa. — Ohhh, misterioso, esas historias son las mejores, a lo mejor son chicos de alta sociedad — dice y nuevamente ruedo los ojos — Ya, tal vez si lo sean, y lo mínimo que YO podría ser es una sirvienta en casa de esos chicos — digo — Ay, vamos Airyn, Claudia y Artemis se comían el pastel y ella era solo una sirvienta o mayordoma en su casa, terminaron juntos pese a todo — dice — Esa es una novela …estamos hablando del mundo y la vida real, si son chicos de alta sociedad, seguro querrán una compensación por los daños, y sabes que no tengo tanto dinero — digo — Lo sé, Perdóname por querer encontrarle algo positivo y candente a tu situación, necesitas algo de acción créeme, te estás oxidando — dice — Ya, no sigas por ese camino, Pao, debo irme, iré a darme una ducha — digo — Está bien, llámame cuando estés disponible — digo — Sería mejor llamarte cuando tú no tengas clases y yo no tenga que ir a dormir — digo y terminamos la llamada. Tal vez y Paola tenía razón, tal vez y debía permitirme volver a vivir, pero no podía echarme todo a perder, no conozco a nadie aquí y no quiero hace tonterías que me lleven a perder lo que ya he ganado, NO quiero perder más oportunidades solo por satisfacer mis locas fantasías, tal vez más adelante. Arreglo la bañera y me meto allí, el agua caliente me relaja, mientras leo uno de mis libros favoritos, las imágenes que se proyectan En mi mente de las escenas descritas por la señora Maxwell son bastante explícitas. «Tal vez debería dejar de leer esto, NO es bueno para mí salud» pienso cerrando los ojos y sintiéndome enrojecer. Ya parezco una niña pequeña, ni que no hubiera visto a un chico desnudo o hubiera hecho algún par de tonterías, me estaba yendo al garete, de verdad estoy oxidada, ruedo los ojos y regreso al libro, mis ojos se abren de par en par cuando describen el orgasmo de la protagonista, simplemente increíble, si mi doctor no me hubiese hablado de mi problema en aquel entonces me consideraría rara por no sentir nada ahora, pero en mi caso es normal no sentirlo, niego frustrada y cierro el libro, salgo de la bañera goteando agua y me pongo un albornoz, debería ahorrar más en lugar de gastar en libros, pienso para servirme mi pasta y comer. […] No puedo dormir, el sonido de golpes en la puerta y mi mente dando vueltas no me lo permiten, tenía demasiadas ideas estúpidas en la cabeza para un solo … día, la semana apenas inicia y ya hice la primera embarrada, me siento en la cama cruzando mis piernas y hago ejercicios de respiración, pero entonces imágenes de un chico vestido de n***o con casco polarizado cayéndose de aquella motocicleta y otro chico corriendo despavorido al verlo se proyectan en mi mente como flashes, de repente quería saber por el bienestar de aquellas personas, pero no tenía forma alguna de averiguarlo, no conocía al chico al que medio había visto y al otro ni siquiera le había visto la cara. Mi mamá siempre dijo que soy muy ingenua, que pienso solamente en lo bueno que pueden tener las personas y que usualmente me echo la culpa de cosas de las cuales no soy realmente responsable, pero joder que en este caso yo si tenía la culpa. De pronto comencé a darle vueltas a como podría lucir el chico de la motocicleta, algo como un chico regordete con gafas estilo nerd pero aunque regordete con algo de estilo y algo de toque sexy, me río y comienzo a relajarme … para permitirme caer en los brazos de Morfeo. La alarma de las 6 de la mañana llega demasiado pronto, corro al baño me doy un baño rápido, recojo el libro que había dejado tirado, tiendo mi cama y me visto, desayuno cereal con leche y tomo mi libro de griego y estudio para el examen del día, tomo mis audífonos y repito vez tras vez los audios en griego que inundan mis oídos, tomo mi bicicleta y hago mi camino hacia la facultad, está vez, fijándome en los semáforos, cuando llegó a la zona de bicicletas me relajo sintiéndome a salvó de algo que pueda haber allí afuera, pero niego al pensar en que me estoy creyendo la historia de mi mejor amiga.
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