Capítulo X - Opening Up

1818 Words
Este chico tiene una extraña cosa que hace que se te meta en la cabeza rápido, pero en su casa no me pagan por pensar En él, presto atención y tomo apuntes de la clase, me preguntó ahora sí a los señores Antonescu les ha gustado el desayuno que preparé y si a los demás también, la verdad la cocina ha sido SIEMPRE mi gran pasión, pero estudiar gastronomía me valía un ojo de la cara aun siendo becada y por ahora no me lo podía permitir, así que me decidí por mi segunda pasión y aquí estoy, sentada en una universidad europea, con algunos de los mejores profesores de España y catedráticos de nivel mundial. En fin, he logrado grandes cosas desde que llegué, logré mi independencia, conseguí un trabajo que me duró un buen tiempo y ahora tengo uno en el que disfruto de mi gran pasión, pero también uno en el que debo pisar con cuidado. Las clases pasan una tras otra y yo simplemente observo por la ventana del salón de clases, después de todo, este semestre está por concluir y mis notas ya están en el tope, y sea que preste atención o no, ya me he leído todos los módulos de las clases. — Profesora Tommasi tengo una pregunta, siendo que la literatura y la lengua han estado ligadas a los comportamientos humanos naturales, ¿Por qué cree que tenemos que ser tan explícitos en muchas ocasiones? — pregunto — Es una excelente pregunta señorita Gongora, para ponerlo simple, los seres humanos amamos aquello que nos haga imaginar y que satisfaga nuestra curiosidad y deseos de saber más — dice y me mira — ¿Le ha quedado claro? — pregunta — Si señora, muchas gracias — digo y a decir verdad lo que decía tenía mucho sentido, desde que tengo 12 años descubrí mi interés por muchas cosas entre ellas el sexo, la verdad creo que nació mucho antes de eso, pero a los 12 una de mis amigas mayores me habló del tema, hablo de sexo oral y muchas cosas y desde entonces investigué, vi porno un par de veces pero me aburrió así que preferí los libros descriptivos y gráficos y no solo en ese aspecto, sino en muchos otros, sin embargo desde entonces el sexo y el contacto físico con alguien más se volvió una gran incógnita para mí, los libros hablaban de sensaciones que nunca había experimentado y me preguntaba si algún día llegaría a experimentar, ruedo los ojos y bien, voy al punto, algunos libros ya no me satisfacían y comencé a escribir mis propios puntos de vista en historias tan gráficas como mi imaginación me lo permitía, sin embargo los sentía vacíos, porque no hablaba en base a una experiencia real sino en base a la imaginación. Para ser honesta debido a todo esto, SIEMPRE tuve una idea de lo que era el sexo y de lo que sentiría una vez tuviera una experiencia real con alguien, por eso cuando estaba por cumplir 19 años y tuve mi primera experiencia, me sentí FRUSTRADA al no sentir lo que esperaba, me culpaba por lo que ocurría conmigo y decidí consultar a un médico especialista y le expliqué mi situación, por supuesto me sentí avergonzada en aquel entonces y eso a su vez me ponía muy emocional, razón por la cual lloré al contarle a mi médico mi extraña situación, estaba segura de que el sexo me gustaba, pero me ATERRABA la idea de no sentir nada y que la otra persona no sintiera satisfacción al estar conmigo, pero entonces, escuché unas palabras que sé que NO olvidaré nunca. — Querida, eres una máquina de sexo, solo sufres de una afección llamada anorgasmia — dice — ¿A qué se refiere con lo de máquina del sexo? — pregunto y el médico ríe — Eres una chica ninfómana — dice y yo abro mis ojos de par en par. Fin del recuerdo. Esto es estúpido, no sé porque Pienso en ello ahora, solo me preguntó día tras día si podré sentir un orgasmo estando con alguien, ya bájale al tema pienso rodando los ojos y escuchando de fondo la campana de final de clases. Camino como muerta viviente por en medio del mar de chicos y chicas que llenan los pasillos, llegó a la entrada de la facultad y me siento en uno de los muros de las jardineras a esperar a Ayrton. Para ser honesta cuando eres como yo, sueles tener una extraña percepción de la energía s****l de quienes te rodean y este chico era fuego en cuanto a eso se refería, no solo por su confianza en todo lo que era, sino por su manera de caminar, hablar y hasta decir las cosas, la cuestión es que si llega a saber eso, será aun más seguro de si mismo y no sé en qué pueda parar. Escucho su motocicleta derrapar, así que me levanto de dónde estoy y camino hacia él. — Hola Ayrton, ¿Qué tal tus clases? — pregunto — Todo va bien, es solo que me parece estúpido ¿Sabes? — dice y poniéndome el casco subo A la parte trasera de su moto — ¿Qué quieres decir? — pregunto — Es que siento que ya lo sé todo, y parece que los maestros se quedan atrás para mi ritmo — dice — Vaya, parece que cuando dijiste que NO te gusta lo lento te referías a todo — digo y él suelta una risilla. — No tienes idea — dice — ¿Estás lista? — pregunta — Lo estoy — digo, presionando me contra él y rápidamente las revoluciones aumentan y salimos disparados de allí. […] Su cuerpo estaba algo frío, lo que al contacto con mi ropa y mis pezones sin tela sobre ellos además de la top que llevaba encima, se pusieron duros. «Joder, por favor que no se entere» pienso con vergüenza, para ser honesta detesto los bras y ese tipo de cosas, prefiero tener mis pechos libres, además no tengo un gran volumen como para necesitar algo que los mantenga firmes. — ¿Estás bien? — pregunta repentinamente — Si, ¿Por qué? ¿Pasa algo? — pregunto — No, es solo que sueles ser muy parlanchina y ahora estás muy callada, ¿Te ha pasado algo en clase? — pregunta — Digamos que me puse a pensar en cosas que no debía en clases, es todo — digo — ¿Quieres hablarlo? No sé de cosas de chicas, pero al menos puedo intentar y escucharte, además no hay nadie en casa, podemos ir a otro lugar y hablarlo — dice — Está bien, me vendría bien un cambio de aires — digo y entonces él cambia de dirección, no sé que sitio es este, pero es muy bello, hay un mirador y cuando me acerco, logro ver el mar. — La playa, es un buen lugar para hablar, además el sonido del mar es relajante — dice y yo sonrío, me quito el casco y lo cuelgo en la manija de la motocicleta junto al suyo. — Tienes razón — digo quitándome los tenis que llevo y las medias, bajo las escaleras y camino descalza sobre la arena, me vuelvo hacia él — Eh, ¿Qué no vas a venir? O ¿Acaso tienes miedo? — digo — No le temo a esto, no conoces mis temores — dice entre molesto y divertido, le veo quitarse los zapatos de su escuela y sus medias y salir Corriendo escaleras abajo, tiene una zancada muy elegante, dejo de observarlo y sigo caminando hasta que mis pies tocan el agua del mar, él llega unos cuantos segundos después. — Y bien, ¿Qué es lo que tanto te molesta ? — pregunta Lo miro y el parece perdido en el horizonte, su mirada parece perdida allí en algún punto y me preguntó si a él también le molesta algo, sonrío. — A veces hay cosas que una vez las has hecho no tienen marcha atrás, y aún cuando quieras cambiar el orden de las cosas ya no puedes — digo — ¿Eso es lo que te molesta? — pregunta — La cuestión es que no me molesta solo eso, si no que estoy permitiendo que cosas actuales remuevan el pasado que pretendía no volver a tocar — digo — En pocas palabras te sientes frustrada por algo — dice y entonces se sienta sobre la arena y yo le sigo — ¿Cómo lo sabes? — pregunto y él solo sonríe como si lo supiera todo — Sentí tus pezones en la motocicleta, pero cuando tú sentiste el cambio en ellos te pusiste tensa — Dice y volviendo su rostro hacia mí — No tienes que ponerte tensa, es algo normal, además, si te atraigo, creo que también es normal — dice y esta vez es mi turno de reír — Me gusta que estés tan seguro y la verdad si me atraes, pero antes de cualquier otra cosa no es por tu físico, aunque admito que estás muy guapo — digo, él enarca una ceja extrañado, como si no entendiera qué es lo que me atrae de él. — ¿Ah no? — pregunta, girando medio cuerpo hacia mí, le encaro, la verdad me pone nerviosa como me mira pero nada más — Entonces, ¿Qué es lo que te atrae de mí? — dice y pasa una mano sobre mi rostro. Puedo decir que sus manos son hábiles, a tal punto que vuelven a endurecer mis pezones, y me hacen cerrar los ojos, sonrío. — Eres bueno con las manos — digo abro los ojos — pero lo que me atrae de ti son cosas que tal vez pretendías que YO no viera — digo y el retira su mano de mi rostro. — ¿Qué quieres decir con eso? — dice mirando al mar, las olas mojan las plantas de Nuestros pies, tomo aire y — ¿Recuerdas el día que caíste de la moto? — pregunto y él regresa la mirada a mí — Como olvidarlo, Ibrahimovich casi se caga en los pantalones cuando me vio — dice con una sonrisa de suficiencia. — Bueno, parece que así fue, pero aunque estabas herido no querías que te ayudará, ¿Acaso no te gusta que alguien te vea vulnerable? — pregunto y él me mira sin un ápice de sonrisa en su rostro. — No me malinterpretes no digo que este mal, de hecho para mí, luces como un chico fuerte y seguro de si mismo, pero además de ello, cuando entre a tu habitación aquel día, vi la mirada en tus ojos, parecía que tenías miedo de que te juzgará por tu apariencia, pero ¿Sabes que fue lo que pensé? — digo y él me mira, yo sonrío mirando al horizonte
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