Decisión

646 Words
Las promesas para mí no tienen ningún significado. Mi madre me prometió quedarse a mi lado siempre y me falló. No conocía sobre el peso que cargaba en sus hombros. Independientemente de lo mal que la pasaba por culpa de mi padre, la muerte de mi abuela le chocó mucho más y por eso tomó una mala decisión. Aun así, pensé que yo sería lo suficientemente importante para ella como para considerar aferrarse más a la vida. Nunca supe lo infeliz que se sentía por dentro, pues a mí siempre me mostraba su mejor sonrisa. Su valentía jamás se podrá comparar con la mía. No la juzgo, si tuviera su valentía probablemente hubiera hecho lo mismo hace tiempo. Pero soy tan cobarde que ni para quitarme la vida sirvo.  Mi padre jamás demostró que la muerte de mi madre le dolió. Al contrario, aún no había pasado ni un mes luego de su muerte, cuando trajo a esa mujerzuela a la casa. Me quería obligar a llamarle mamá, cuando en aquel entonces ni siquiera la conocía. Esa mujer se burló muchas veces de mi madre, mientras que mi padre jamás defendió o respetó su memoria. Todo lo que ha sucedido hasta ahora, es suficiente muestra de que jamás amó a mi mamá.  Ajeno a su constante maltrato, lo que más me duele es que ese hombre fue lo que me tocó como padre. Esperaba alguna vez una muestra de su amor, un abrazo, su atención, pero todo lo que he recibido siempre han sido golpes. Ni siquiera a un animal lo tratarían de la forma que él lo hace conmigo. Odio saber que alguna vez pude esperar algo bueno de su parte. Odio reconocer lo estúpido que he sido y lo bajo que he caído en guardar un rayo de esperanza en medio de esta tormenta de nunca acabar.  Incluso si condeno eternamente mi alma, estaré satisfecho de haber podido cobrarles cada humillación, abuso y golpe. Ya no me interesa el perdón de Dios, ni por mis pensamientos, ni por mis futuras acciones, porque cuando más me arrodillé, le aclame y le rogué, nunca fui escuchado. Ya no necesito de un alma piadosa que me ayude, yo mismo tomaré justicia por mi madre y por mí.  Caminé entre la gente, observando lo distante que se sienten todos y lo feliz que parecen sus vidas. En compañía con familia, con amigos y con parejas. Mis lágrimas se habían secado en mi mejilla. Ya no me duele. Ya no me interesa nada de esto que hay a mi alrededor. Mi único destino era la casa.  Entré a la casa, mirando a todas partes. No he visto a mi padre desde anoche y eso me da mala espina. La casa se siente muy silenciosa.  Busqué un cuchillo en la cocina y subí las escaleras pausadamente. La puerta de su cuarto estaba sin seguro. Es extraño que esté así, aunque posiblemente lo haya hecho por si esa mujer regresa.  No le di más vueltas al asunto y abrí suavemente la puerta, encontrando el bulto de lo que parecía mi padre, acostado en la cama y arropado de pie a cabeza. Hace años no entro a su habitación y está muy desordenada. Me aproximé hacia su cama, presionando el cuchillo lo más fuerte que podía. Mis manos no paraban de temblar en cada paso que daba. Ya no hay vuelta atrás. La decisión la he tomado y solo por esta vez podré parecerme a mi madre, podré demostrarle que soy valiente y que sí soy capaz de ejecutar todo lo que me propongo.  —¡Bravo! Por fin te has convertido en un hombre valiente — me volteé tras escuchar su voz detrás de mí y lo vi con su arma de reglamento en la mano—. ¿Quién diría que estaría apuntándole a mi propio hijo a la cabeza? 
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD