Preparé el área donde tenía a la bruja mientras estaba inconsciente y le cerré la boca con bastantes cintas; también amarré sus brazos a la espalda y aseguré las esposas de sus piernas. El cuerpo del hombre lo llevé a la cocina en el intento de separar y guardar sus partes en el refrigerador, al menos hasta que pueda desaparecerlo todo. No sé cuántas horas han pasado, pero necesito darme prisa en ejecutar los planes y saldar mis deudas con esa bruja. En el momento en que junté el equipo que me faltaba para llevarlo al ático, escuché un sonido de lo que parecía un cristal rompiéndose. Me asomé al ático pensando que era la bruja, pero aún no había despertado, por lo que asumí que debía haber sido Estefanía. Aun así, como no estaba seguro, traje el cuchillo conmigo. Corrí hacia la habitación donde la había dejado y ahí la vi, bastante afectada y atacada en llanto. Una parte de mí se sentía feliz sabiendo que ella había despertado, a pesar de saber que estaba muy frágil emocionalmente.
—No me mires. Soy horrible — observé el pedazo de vidrio que cargaba en su mano.
—No, no lo eres. Dame eso que tienes en la mano — traté de acercarme, pero retrocedió.
—Esto no va a desaparecer, ¿verdad? — lágrimas brotaban de sus ojos sin cesar.
—El tiempo sana las heridas, estoy seguro de que eso también lo hará.
—¿Por qué me mientes? ¿Crees que esta mierda va a desaparecer? Mira mi cara. Es horrible. Soy un monstruo.
No sé lo que pasó mientras no estaba, pero parece ser que esa bruja le llenó la cabeza de muchas cosas. Aunque podría ser efecto de la droga que le inyectó esa maldita.
—Te dije que no lo eres.
—No soy ciega, ¿sabes? No es posible que algo así desaparezca.
—Haré que lo haga. Confía en mí. Ahora solo suelta ese pedazo de vidrio.
—Yo no quiero vivir más así.
—Buscaremos una solución, te lo prometo.
—No me gusta que me miren con pena o con lástima como lo estás haciendo.
—Maldita sea, jamás te he miraría así. Entiende que para mí lo más importante es que estés viva y pueda tenerte conmigo.
—¿Y tú crees que yo me siento viva en este momento, Athan? Siento que un pedazo de mí murió y no podré recuperarlo nunca. No quiero volver a verme en el espejo. No quiero que me sigas viendo. No quiero estar más aquí.
—¿Lo que hice por ti no es suficiente prueba para que entiendas de una buena vez que no me interesa esas malditas heridas que tienes en el rostro, pues para mí eres perfecta así como eres? No solo por tu apariencia, sino por lo que llevas dentro y que solo yo he podido conocer.
—Mentira. Solo lo dices para hacerme sentir bien.
Mis palabras jamás la van a alcanzar, tampoco le harán reaccionar como quiero. En gran parte fue mi culpa. No debí dejarla sola. Por mi descuido, le hicieron esto. Merezco, así sea la mitad, de ese peso que está cargando sola.
—Si eres un monstruo, entonces yo también lo seré contigo.
Acerqué el filo del cuchillo a mi rostro y lo enterré, creando un corte desde el centro de la mejilla hacia un poco más abajo de mi ojo. A pesar del ardor y dolor que recorrió mi mejilla y se esparcía por cada parte de mi cuerpo, me alegraba el hecho de que no seremos tan diferentes ahora. Esta es la única manera de demostrarle lo que siento por dentro.
—¿Qué estás haciendo? ¡Basta!
—No somos tan diferentes ahora, ¿verdad? — el olor a sangre inundó mis fosas nasales y pude percibir esas lágrimas recorriendo apresuradamente mi mejilla hasta culminar en mi barbilla y gotear a mi camisa—. En este mundo de monstruos, ahora solo estamos tú y yo. ¿Serás capaz de abandonar a este horrible y desastroso monstruo?