S2. Delirio

910 Words
—¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste? — soltó el vidrio en el suelo. —Tú eres la mujer más increíble y hermosa que alguna vez haya conocido. No solamente por tu apariencia, sino por lo que llevas dentro. Existen muchas personas que por fuera aparentan ser perfectas, pero si pudieras ver su interior y lo podrida que tienen el alma, la versión sería distinta. Eres todo lo contrario a mí. Eres valiente y muy fuerte. No puedes rendirte por algo como esto. Sé que es difícil, pero todavía estamos vivos, así que hay que luchar hasta el final. Y no me mires así. Se supone que estés recostada. Estás herida. Ven — la llevé a la cama y le ayudé a acostarse—. Necesito que descanses para que te recuperes rápido. Tan pronto termine con esa bruja, nos iremos de aquí. No sé dónde terminaremos, pero no nos podemos quedar en esta casa mucho tiempo. Incluso ahora mismo nos estamos arriesgando demasiado a que los vecinos llamen a la policía. —Perdóname por ser una carga. —No eres una carga para mí. Estás muy débil, por favor, descansa. —Estás sangrando demasiado. No debiste hacerlo. ¿Te duele mucho? —Es tolerable. Este dolor no puede compararse a lo que viví por muchos años. —Se ve muy mal. Debes lavarte y curarte. Se te puede infectar y ponerse peor. —Estoy bien. Ahora no es momento de preocuparnos por tonterías, sino de aprovechar la oportunidad que la vida nos concedió. Descansa, ¿sí? La dejé tranquila en la habitación y fui en busca de mi madrastra. Ya había despertado, estaba quejándose y meciéndose despacio en el suelo. —No tienes idea de lo emocionado que estoy en este momento. Te haré conocer el infierno que mereces. Abrí sus piernas de par en par, manteniéndolas abiertas con ayuda de las esposas. —Así es como siempre habías deseado tenerme, ¿no es así? Sé que te gusta sentirte llena, por esa razón te ayudaré con eso. En sus ojos se reflejaba el miedo que la carcomía por dentro, lo suficiente para mantenerme entretenido. Me siguió con la mirada hasta ver la botella de cristal que traje en la mano. No tenía planes de perder el tiempo. Esta vez no estoy dispuesto a detenerme por nada del mundo. Traje el equipo completo y lo puse accesible. Mantuve mis rodillas sobre sus pies, asegurándome de que no pudiera cerrar las piernas, mucho menos darme una patada. Corté con las tijeras su ropa interior y ese olor nauseabundo de su v****a contaminó el aire. Presioné la boca de la botella con la tapa en su cavidad y, aunque su cuerpo se tensó e intentó inútilmente elevar su cuerpo, continué empujando el cuello de la botella, forzando fuertemente parte de los hombros y cuerpo, contemplando sus lágrimas de dolor con satisfacción. Me costaba mucho trabajo empujarla con la mano, pues al estar tensa, solo me dificultaba las cosas. En el arrebato de la rabia del momento, me levanté, facilitándome el trabajo dándole reciamente con la suela de mi zapato y adentrando la botella casi en su totalidad. Aunque había premeditado que en cualquier momento se rompería, no sabía que seria tan pronto. La cerveza se combinó con el rojizo de su sangre, debido al desgarre interno de su cavidad. El ardor debía ser doblemente desesperante debido a la cerveza. Fueron muy pocos los vidrios que se salieron de su interior. Sus chillidos, a pesar de ser ahogados por las cintas, eran estimulantes. Era como una canción para mis oídos. Mi deseo por destruirla de adentro hacia afuera solo incrementaba cada segundo. Sintiendo esa electricidad recorrer mis venas, tomé en mis manos la aguja con el hilo y practiqué con ella lo que previamente hice con Estefanía. La única diferencia es que su tajadura, evidentemente era mucho mas larga, por lo que me tomó algo de tiempo. Deseaba que retuviera los vidrios en su interior y explorara lo que era sentir esos vidrios enterrarse y desagarrar por un tiempo indefinido sus tejidos en cada una de sus contracciones y movimientos. Contemplaba mi obra con emoción, sintiendo una fuerte energía pasearse por mi cuerpo. El dolor que le estaba provocando, no se podría jamás y nunca comparar a lo que ella me hizo vivir, pero era capaz de alimentar esos deseos reprimidos que guardaba desde hace mucho tiempo. Era el momento de mi desquite, de hacerle experimentar los mismos golpes y abusos a los que me sometió. Inserté las agujas restantes en su cavidad anal, sellando por ultimo también su asqueroso y nauseabundo agujero. Lejos de sentirme completamente satisfecho, desquité mi ira sobre su cuerpo, dejando su rostro más irreconocible de lo que en sí ya estaba. Extraje pedazos de su piel con el cuchillo, observando la exquisitez de sus tejidos arrancados y a solo centímetros del resto de su cuerpo. Cada lagrima de sangre que se escurría por su cuerpo podía verla con más claridad, como si estuviera bajo los efectos de un hechizo. Me parecía interesante, excitante, erótico hasta más no poder. Mi erección palpitaba incesantemente, haciéndome sentir incomodo con la presión del pantalón. Mordí paulatinamente mis labios, agarrando entre mi mano el bulto de mi erección a través del pantalón. Mi corazón latía apresuradamente y mi respiración por alguna razón se agitó. En mi delirio, debajo de mí solo podía ver el cuerpo tendido y ensangrentado de Estefanía…
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