...Narra Jack...
Los besos sin duda se intensificaban demasiado rápido, ambos estábamos con la respiración un poco entrecortada y claramente nos sentíamos un poco calientes por el hecho de rozarnos sutilmente. Se supone que no podemos, pero tengo muchas ganas de tocarlo y efectivamente eso hice, aunque de una manera sutil mientras nos besábamos de manera lujuriosa.
–nnnh...– suspiró sobre mis labios– espera... los niños están aquí...
–Si no metes ruido, no se despertarán– le aseguré a medida que le bajaba el pantalón de pijama.
–Pero...– susurró un poquito avergonzado.
–¿No quieres? –pregunté rozando mis dedos en su entrada– hace un año que no te toco aquí...–dije sintiendo como poco a poco se me estaba formado una erección.
–Si quiero, pero...– introduje el primer dedo notando que él ya estaba preparando.
–¿Te preparaste para mí...? –pregunté besándolo de manera lenta, imaginando que lo había hecho antes cuando se bañó.
–S-Sí... p-pero...– moví mi pelvis con tal de rozar nuestras entrepiernas.
–Recuperemos el tiempo perdido–dije sacando mi erección para poder penetrarlo– o mejor...– agregué acercando su trasero a mi erección para que se sentara encima–tengamos otro hijo–dije metiendo la punta de mi pene en su interior.
–nnngh...– se aferró a mi cuerpo ejerciendo más presión para tenerme por completo dentro suyo.
–Shh...– suspiré– no debemos meter ruido...
–Ah...– comenzó a mover sus caderas– pero te gusta más duro...– me dijo a la altura de mi oído– debo consentir a mi esposo...– me estremecí tras sentir su respiración chocando en mi cuello– nnnnh...
Mi pene se estaba poniendo cada vez más mojado, ambos lo estábamos disfrutando de igual forma, además ambos tratábamos de ser cautelosos, no queríamos que nuestros hijos se despertaran, pero al mismo tiempo queríamos ir más deprisa, así que él dio pequeños saltitos sobre mi pene haciéndome gemir mientras que él cubría su boca.
–mmmh...–apreté sus nalgas con firmeza, mientras que Noah apoyaba sus manos en mi abdomen dándose impulsos para dar 2 saltitos más, cuidando de no despertar a nuestros hijos.
–nnngh...–me apretó por dentro con tal de ir sacándolo poco a poco, así podía embestirse a sí mismo con rudeza para volver a repetir el proceso que nos mantenía a ambos muy deseoso– ¡Ah...!– gimió cuando lo nalguee– mmmh...– se acercó a mis labios– no hagas eso...
–Extrañaba demasiado esta parte de ti, además... –suspiré– tiene escrito mi nombre– le aseguré apretando sus nalgas antes de nalguearlo otra vez.
–¡nnngh...!– se aferró a mi cuerpo– sí... es todo tuyo...– me besó de manera tierna rozando su lengua de forma lenta por mi boca– ¡Nnnh...!
Su cuerpo temblaba de placer, íbamos lento, pero en momentos en específico hacíamos mover la cama entera por culpa de las profundas y rápidas embestidas que nos hacían desear más, aunque debido a la excitación nos fuimos moviendo más rápido, agradeciendo que nuestros hijos continuarán dormidos.
–Ah...– se acercó a mi oído– v-vamos...
–¿A dónde...? –pregunté besando su cuello.
–Fuera...– respondió quitándose de encima con tal de abandonar la cama y continuar fuera de la habitación, en donde claramente lo seguí y lo apoyé en la pared mientras lo embestía con fuerza, haciéndolo temblar el doble que antes– ¡Nnnngh...! –se aferró a mi espalda– t-taaan duro... ¡Ah...! Me encanta...
–Sí... – suspiré con dificultad– así me tienes...– le di una embestida profunda.
–¡Ah...! ♥ –le di otra– ¡Ah...! ♥ Así...– pidió– fóllame así...– pidió, e inmediatamente obedecí dándole estocadas duras que lo hacían disfrutar el doble.
Lo peor es que no nos bastaba, nosotros acabamos corriéndonos contra aquella pared, pero eso no nos detuvo, al contrario, caminamos hasta el sofá en donde todo se volvió más intenso, estábamos lo suficientemente apartados de la habitación como para gemir sin restricciones, además que no podíamos contenernos, nosotros estábamos tan calientes que no dejábamos de cambiar de posición cada vez que nos corríamos.
–¡Me encantas...! ♥– gimió moviendo sus caderas con tal de acelerar las embestidas– ¡Ah...! ♥ Que Delicia... ¡Ah...!
Él estaba saltando de espaldas sobre mí, mi pene estaba entrando tan profundo que no podía contenerme, mis manos lo recorrían por todos lados, cada centímetro de su cuerpo fue acariciando por mis manos y entre más saltaba, más deseaba tocarlo, quería hacerlo toda la noche.
–¡Jack! –me nombró llevando su mano hasta su entrepierna– ¡Me corro! –moví mi pelvis dándoles embestidas hacia arriba– ¡No! P-Para... –trataba de detenerme.
Él no se quería correr todavía, pero como dije, quiero hacerlo toda la noche.
–¡Nnnngh...! ♥ – se corrió, me encanta cuando se corre por la forma en la que tiembla mientras aprieta mi pene dentro suyo tratando de que yo me corra también.
–Uf...– solté acariciando sus pezones mientras lo embestía hacia arriba– te pusiste tan mojadito...
–¡nnnh...! Jack... q-quiero verte...
–Gírate– dije e inmediatamente lo hizo sentándose sobre mi pene a los segundos más tarde con tal de continuar saltando, solo que esta vez mientras me veía a los ojos.
–nnngh...– se aferró a mi cuello– Jack...– me nombró nuevamente– ¿p-por qué n-no te corres d-dentro?– preguntó con dificultad.
–¿Quieres que lo haga...? –pregunté apretando su trasero.
–Sí...– suspiró deseoso–hace tiempo no te siento dentro...– añadió haciéndome sonreír.
–Muy bien– dije recostándolo en el sofá para darle embestidas rápidas que me pudieran hacerme venir dentro suyo.
–¡Ah...! ♥ ¡nnnhhh...! ♥ –atrapé sus labios, me siento muy bien, me encanta sentir como su cuerpo se estremece, además sus gemidos me vuelven loco, quisiera detener el tiempo para poder tenerlo así por siempre.
Él está a nada de llegar al orgasmo, cada vez lo embisto más rápido, por ello me apresuré a correrme con tal de hacerlo al mismo tiempo mientras él gime de placer esparciendo mi semen dentro de él.
–¡Nnnngh...! ♥– me besó envolviendo sus piernas alrededor de mis caderas, estoy completamente atrapado entre sus piernas, ni siquiera puedo moverme, sin embargo, me encanta estar así– te amo...–dijo en un suspiro mientras continuaba moviendo sus caderas aun a pesar de que ya me he corrido.
–Yo también te amo, mi amor– le aseguré dándole un beso corto– muchísimo...–añadí acariciando su mejilla mientras me sentía embobado por el hecho de tenerlo nuevamente entre mis brazos.