A la mañana siguiente no podía ni caminar, me sentía cansado, pero como muchos familiares de mi amado no saben sobre ese tonto plan que crearon, hoy se organizó una fiesta en la que revelarían la verdad.
La fiesta comenzaba a las siete, tenía varias horas para descansar, incluso Jack me dio masajes para que mi cuerpo doliera menos, solo que mientras él me daba un inocente masaje, mi cuerpo nuevamente reaccionaba a sus caricias y curiosamente terminó de rodillas entre mis piernas a medida que usaba su experta boca con tal de complacerme.
Mi cuerpo realmente estaba cansado, él acabó con mi energía casi por completo, prácticamente no dormimos y hoy en la noche se supone que será la fiesta de resucitación, pero a pesar de saber que debería descansar, en ese momento donde jugueteaba con su lengua en mi entrepierna, sólo me quedaba deslizar mi mano derecha entre sus cabellos y seguir el movimiento que estremecía mi cuerpo, además de abrirle mis piernas de par en par con tal de deleitarlo.
En ese momento logré olvidar el dolor de mi cadera, incluso llegué a desear que me penetrara, me estaba encantando la forma en la que tocaba mi entrepierna con su boca, sin embargo, Jack fue lo suficientemente razonable como para no hacerlo.
Por supuesto que, cuando llegaron nuestros hijos del colegio, él pasó mucho tiempo con ellos y claramente ambos estaban muy felices por la idea de ir a una fiesta en donde anunciarían su regreso, de hecho, ahora mismo vamos de camino a la casa de su padre en donde todo el mundo espera saber qué estaba ocurriendo.
Cuando llegamos, mis hijos y yo fuimos los primeros en entrar, mientras que Jack se quedaba unos minutos afuera, todos se mantenían expectantes y tras mi suegro recordarles la "muerte" de Jack, en el proceso les comunicó el plan antes de que mi amado entrara un poco nervioso.
La mayoría se puso muy feliz, de hecho, todos menos Víctor se acercaron para abrazarlo y le daban la bienvenida.
Víctor claramente estaba enojado, cualquiera podría notarlo, de hecho, cuando después de un rato Jack se acercó, Víctor le dijo "Quiero golpearte" a lo que mi esposo dijo "Está bien, hazlo" y...
Víctor estampó su puño en la cara de mi esposo, por supuesto que todos nos alarmamos, el impacto logró girar el rostro de Jack, fue sin duda un golpe fuerte que le dejaría marca, pero mi esposo lo miró nuevamente, su mejilla golpeada se enrojecía poco a poco y ellos se miraron directamente a los ojos casi resolviendo sus diferencias con la mirada.
–Eres un hijo de puta– habló Víctor con enfado, pero seguido de ello se abrazaron reconciliando su hermandad.
–¡Tío ya no te quiero! –le dijo mi hija molesta.
–¡Yo tampoco papá! –habló Isabel viendo la situación con enfado.
–Bueno, me lo merecía...–habló Jack mirando a ambas.
–No, así no se solucionan las cosas– habló mi hija haciéndome sentir orgulloso.
–A veces sí...–susurró Chris.
–Pido perdón– dijo Víctor mirando a Jack con enfado, ya que lo metió en un aprieto mucho más grande–no lo volveré a golpear– hizo una pausa– delante de ellas...–susurró viendo con una mirada amenazante a Jack.
–¿Y tú no estás enojado? –me preguntó mi hermano con un semblante tranquilo, él parecía igual de feliz que todos.
–Ya lo resolvimos...–le respondí con una sonrisa, recordando todas nuestras acciones en la noche– además, hemos perdido demasiado tiempo, lo único que quiero es recuperarlo– añadí mientras Jack en el proceso envolvía mi cuerpo con sus brazos.
–Muy bien– dijo uno de sus tíos– ¡hoy beberemos en honor al resucitado!
–¡Hasta el fondo! –gritaron varios iniciando la fiesta, sin duda esto era algo que deseaba celebrar y siempre es divertido pasar tiempo con ellos.
...Narra Jack...
La fiesta acabó muy tarde, varios se emborracharon en mi honor y a pesar de que deseaba quedarme un poco más en la fiesta, decidí que a eso de las dos de la madrugada era una excelente hora para llevar a mi familia a casa.
Noah antes cuando le estaba dando un masaje me mencionó que había regañado a Chris, me avisó que este había golpeado a un chico, por ello deseaba hablar con él de una forma más privada.
Cuando pasé tiempo con mis hijos, no quise mencionarlo frente a Lilith, sabía que en realidad era algo que debíamos hablar a solas y gracias a eso, al momento en el que llegamos a casa esperé pacientemente con tal de que se alistara para dormir.
Yo en el proceso también lo hice, me puse incluso un pantalón de pijama y le avisé a Noah que iría a la habitación de Chris antes de regresar a su lado.
Mi hijo estaba acomodándose en la cama cuando entré y le pedí hablar, por ello, una vez que aceptó me acomodé en su cama queriendo hacerle ver que no planeaba regañarlo de una forma directa, más bien mi plan era entender la situación.
–Tu papá me dijo que te peleaste con un chico– comencé diciendo, visualizando como sus ojos se apartaban de los míos.
Ambos estábamos de lado en la cama mirándonos frente a frente, por ello, no me resultaba difícil comprender que no deseaba hablar de ello.
–Quiero entender tus razones– le expliqué.
–¿Me castigarás si te digo? –me preguntó.
–Siempre y cuando no sea por capricho– respondí.
–¿Recuerdas a mi amigo? –me preguntó– aquel niño que conocí en mi primer día de clases.
–Sí, el niño que no deseaba quedarse solo– respondí.
–Él se fue de la escuela, había un niño más grande que solía molestarlo cuando yo no estaba cerca, incluso lo insultaba porque tiene dos papás–me fue contando.
–Tú también tienes dos– dije un poco preocupado de que estuviera pasando por lo mismo.
–Pero yo soy un Daniels y Matthias no–me explicó– aquel niño lo empujó por las escaleras el día que falté a clases, así que sus padres decidieron cambiarlo de colegio– continuó diciendo– él se estaba burlando de mí por no haber estado allí para defenderlo, así que...–bajó la cabeza– me sentí muy enfadado y lo golpeé.
–Ya veo–dije acariciando su mejilla, notando su mirada triste.
–Yo no quería que se fuera...–agregó aferrándose a mi pecho.
–Tranquilo, el mundo no es tan grande, tarde o temprano se volverán a encontrar–lo trataba de consolar.
–¿Algún día crees que podré ser tan fuerte como tú? –me preguntó.
–¿Crees que lo soy? –pregunté acariciando su cabello.
–Sí, no le temes a nada...–respondió.
–Claro que sí, hay muchas cosas que me dan miedo– le confesé– pero sé que gracias a eso puedo protegerlos...–añadí levantando su mirada.
–Papá– me nombró– realmente estoy muy feliz de que estés de regreso– añadió aferrándose a mi cuello con tal de abrazarme con fuerza, ocultando nuevamente su mirada.
–Te prometí que estaría contigo...–susurré abrazándolo con cierta fuerza, dándole todo mi apoyo y cariño con aquel abrazo.
Sin duda, extrañaba muchísimo a mis hijos, para mí son una parte fundamental de mi vida y el separarme de mi familia, fue sin duda lo más doloroso que he hecho en toda mi vida.
...Narra Sebastián...
–No puedo creer que el bastardo esté vivo...–murmuró Víctor, aún incrédulo por la noticia, a pesar de haber pasado alrededor de cuatro horas bebiendo y hablando con Jack.
Nosotros nos marchamos poco después de que mi hermano se fuera, ya era bastante tarde y mi pequeña se había dormido en mis brazos, algo que obviamente nos obligaba a marcharnos para arroparla adecuadamente en su cama.
Antes, obviamente le quité su vestimenta y le puse su pijama sin mayor esfuerzo, quería que durmiera cómodamente, así que incluso deshice su peinado para que los accesorios que llevaba en el cabello no le molestaran al dormir.
Víctor, en el proceso, se alistaba para dormir, por ello cuando entré en la habitación lo visualicé mirando el techo completamente incrédulo, algo que no me extrañaba.
Lo peor es que yo tenía razón, Philip aquel día del suceso se encontraba a su lado, cuidando de que nada malo le sucediera.
Sin duda era una noticia buena, me aliviaba incluso saber que mi hermano lograría animarse y continuar con su vida de una forma más sana, por ello, saber que Jack estaba con vida me resultaba una noticia increíble.
–El único inconveniente es que ahora tu hija está enfadada contigo por haber golpeado a su padrino– le recordé, metiéndome con él bajo las sábanas luego de haberme alistado para dormir.
–Sí...–murmuró– no debí golpearlo frente a ella.
–No debiste golpearlo en primer lugar– corregí.
–¿Tú también me regañarás? –preguntó.
–Claro– respondí.
–¿Y qué debo hacer para quitarte el enfado? –preguntó coqueto.
–Comprarme un auto– respondí, viendo como rápidamente dejaba de sonreír, ya que él pensaba en algo más s****l.
–¿Y si mejor te doy otra cosa? –preguntó, queriendo manosearme, pero era tarde y estaba cansado.
–No, no quiero– dije dándole la espalda queriendo dormirme.
Víctor intentó convencerme, pero me dormí sin mayor esfuerzo, despertando al otro día apoyado contra su pecho mientras él pasaba su brazo por debajo de mi cuerpo.
Disfruto mucho despertar de esta forma, además él tenía la tienda de campaña levantada por culpa de sus sueños, no sé qué está soñando, pero no dudé en treparme encima luego de quitarme la ropa y preparar mi entrada con lubricante.
Quería despertarlo dentro de mí, adoro el rostro que pone cuando abre los ojos y me ve sobre su cuerpo deslizando su erección en mi interior, por ello, me monté completamente desnudo cuidando de introducirlo despacio.
Normalmente se despierta en cuanto meto la punta, pero ahora continuaba dormido aun cuando movía mis caderas, incluso susurró mi nombre entre sus sueños haciéndome feliz por ser parte de su imaginación.
Parecía estar disfrutando de su sueño, sus mejillas estaban sonrojadas y su pene estaba como una roca, algo que me hacía sentir curioso, supongo que más tarde le preguntaré por sus sueños, ya que ahora sólo me queda intentar despertarlo a medida que muevo con agilidad mis caderas.
–V-Víctor...–lo nombré entre gemidos ahogados.
Este continuaba sin despertar, su erección se humedecía dentro de mí y movía de una manera inconsciente sus caderas, embistiéndome de una forma escasa, obligándome a buscar más rudeza.
Lo bueno es que despertó, su mirada media dormida me observó casi embobado, sin embargo, justo segundos antes de abrir sus ojos, su pene me había llenado con su corrida.
Este obviamente llevó sus manos hasta mi culo y comenzó a mover su pelvis, algo que lo hizo tener una nueva erección que esta vez estaba haciendo un desastre con mi cordura.
Adoro cuando me lo hace con cierta rudeza, incluso cuando me nalguea diciéndome completamente excitado lo mucho que disfruta mi culo.
Somos un dúo perfecto, a mí me encanta hacerlo con él, disfruto cada centímetro de su erección a pesar de que a veces logra dejarme adolorido, incluso me encanta cuando llena de marcas mi cuerpo remarcándome como suyo, aun sabiendo que lo soy.
–nnngh... mi amor...–gemí moviendo mis caderas en círculo.
–Ah... cariño, te ves tan jodidamente excitante...–dijo deslizando sus manos por mi cuerpo, llegando a mi pecho en donde me apretó casi como si tuviese una zona abultada.
–¿Q-Qué soñabas...? –pregunté con cierta dificultad.
–Que te lo hacía sobre el escenario del club...–me respondió– aunque luego no sé por qué estábamos en la luna–añadió haciéndome reír.
–¿Y me tenías así de empapado...? –pregunté moviéndome más deprisa, sintiendo que me correría en cualquier momento.
–mmmh... sí... tu culo estaba lleno de leche...
–Ah...–suspiré sintiendo como lentamente me corría, tras rozar mi próstata con su pene– ¡ah...! V-Víctor...
Estábamos muy calientes, casi a punto de llegar al orgasmo cuando oímos la manilla de la puerta, por ende, rápidamente me apegué contra su pecho y él me cubrió con las cobijas con tal de ver como nuestra hija abría la puerta.
–Tengo hambre– nos avisaba apagando completamente nuestra excitación.
Víctor continuaba dentro de mí, por ello sentía cómo su pene poco a poco regresaba a su tamaño habitual enfriándose al igual que yo.
–Ve a ducharte, mi amor– le habló Víctor, esforzándose para que su voz no sonara extraña.
–¿Por qué sigues abrazando a papá? –le preguntó con inocencia.
–Tu papá quería que lo abrazara un poco antes de levantarnos, pero no te preocupes, bajaremos enseguida a preparar tu desayuno– le respondió.
–Está bien– dijo marchándose con inocencia, dejando la puerta abierta lo que obviamente nos impidió continuar, de hecho, efectivamente nos levantamos y nos duchamos con tal de bajar con la intención de prepararle su desayuno.
No conseguimos corrernos, estábamos en la mejor parte, por ello ahora estábamos un poco calientes y mientras Isabel tardaba en bajar, nosotros nos besábamos en la cocina con lujuria, lo peor es que hoy es sábado, por ende, no teníamos que trabajar y nuestra pequeña estaría todo el día con nosotros.
Joder... que frustrante...