Lo inesperado sucede «Créeme, pequeña, si hubiese sabido que Filippo no te acompañaría me hubiera inventado cualquier tipo de excusa con Giovanna, y yo también hubiera venido solo. ¡Qué pena, lo hubiéramos pasado bien!» «Haces que me sienta sólo un pedazo de carne, tú sólo piensas en el sexo...» Había pasado una noche malísima y las bromitas de Pietro realmente no me divertían. Lo veía aún con su mujer colgada del brazo. «¿Qué ocurre, pequeña, ya no me deseas?» «No pasa nada, Pietro, nada, créeme». «Es por lo de ayer por la noche, ¿verdad? Eh, pero tú sabes que yo te amo como no he amado jamás a nadie, ¿lo sabes? Mírame a los ojos y dime que lo sabes». En la penumbra de nuestro lugar secreto sentía que las lágrimas querían salir, sentía los celos crecer dentro de mí por aquella muj

