9. Estoy sola.

4937 Words
El viaje de Priscille resultó toda una travesía, en realidad eran muchas indicaciones las que debía seguir antes de llegar a su destino y todo debía hacerlo al pie de la letra pues el mínimo descuido podria provocar que alguien sospechara o peor aún que la descubriera. Afortunadamente, la primera parte de su viaje hasta Vancouver, y la más peligrosa, transcurrió sin el menor inconveniente, no pudo negar que durante la mayor parte del viaje se preguntó en que momento detendrían el tren por su culpa y hasta se imaginó a Michael subiendo al vagón por ella, pero felizmente eso no sucedió, tal vez porque viajó casi toda la noche y si él se enteraba de su huida sería hasta cerca del medio día, hora en la cual tenía que recogerla para llevarla a casa, sin embargo, a esa hora ella ya estaría más lejos de su alcance, aunque empezara una investigación no le sería fácil hallarla y menos cuando ya estaba en otro país, y eso también la hizo consciente de que a partir de este punto estaba sola, y lo difícil comenzaba. Elizabeth había sido muy puntual y clara en sus indicaciones, lo primero que debía hacer al llegar a Vancouver era tomar un taxi hasta un motel cercano al aeropuerto, en dónde debía deshacerse de la falsa barriga de embarazada, acudir de inmediato a una estética a cortarse y pintarse el cabello además de cambiarse de ropa para después tirarlo todo en los contenedores del aeropuerto. Después debía tomar un taxi que la llevaría a la estación de autobuses desde donde viajaría por más de dos dias a Manitoba, esa sería su primera parada, larga, ahí se quedaría un par de dias encerrada en el hotel para luego trasladarse a Churchill en donde tomaría el ferry hasta las costas de Québec, y en ese punto finalmente abordaría un vuelo hacia Montreal para que el doctor Gaspar la recogiera. Fueron los diez dias más extraños y complicados, no podía negar que durante ese tiempo pensó en regresar en mas de una ocasión, sobre todo los dos primeros dias en donde era evidente que Michael ya sabría de su huida y no quería ni imaginarse como estaría vuelto loco por encontrarla y peor aún, no quería ni pensar a quien estaría culpando, sabía perfectamente el nivel de la furia que lo estaría consumiendo y fue esa la única razón que le impidió volver pues si lo hacía terminaría descargando toda su locura en ella. Y con el miedo a cuestas decidió continuar hasta que finalmente llegó a su destino, se sentía cansada pero sobre todo se sentía bastante ansiosa pues durante el viaje tuvo poco tiempo para considerar lo que pasaría a su llegada pero al tener un poco de calma mientras esperaba al hombre que la recogería se empezó a cuestionar qué iba a ser de ella, todo esto era nuevo y ni siquiera estaba cerca de casa o de algún conocido que pudiera apoyarla en los momentos difícil que se avecinaban, no, ahora estaba totalmente sola y en medio del aeropuerto, mirando el ir y venir de las personas, se sintió abandonada y a la deriva, completamente pérdida y sin algo real en sus manos. Si, el plan era que ella estuviera a salvo pero todo lo que enfrentaría sería diferente y no habría nadie en quien apoyarse, todo lo que no había vivido durante sus 35 años de vida, debía aprender a soportarlo de golpe y ella no sabía cómo hacerlo, no dejaba de preguntarse cuánto tiempo tardarian esas personas en darse cuenta que era una inútil, cuánto tiempo podría resistir en un trabajo cuando no sabia hacer nada, cuánto tiempo le tomaría aceptar su derrota y regresar a Portland. Y de nuevo la pobre mujer sintió una súbita tristeza e inevitablemente el llanto comenzó a agobiarla mientras se frotaba las manos con nerviosismo, le daba miedo no poder salir adelante por sus propios medios y terminar comprobando que Michael tenía razón al decir que no solo era inútil sino también una tonta que no podría vivir sin él. - Bree?!- cuestionó una voz muy amble y hasta bonachona. Priscille levantó la mirada y se topó con un hombre mayor, probablemente de más de 60 años, regordeto, canoso y con barba, en realidad si alguien pensaba en Santa Claus, sin duda alguna lo describiría a él. - Bree?!- repitió con una amigable sonrisa al ver el llanto en el rostro de Priscille- soy Gaspar Trembley, tu tío. Ella asintió con una amarga sonrisa, y al escuchar ese nombre pensó en la farsa que viviría de ahora en adelante, sin poder ser ella misma, aunque quizás así era mejor, después de todo, su otra yo era tan patética que tuvo que huir antes de poderse enfrentar a su esposo. - Lamento que hayas esperado tanto- en realidad habían sido escasos 10 minutos pero quizas esta era la famosa amabilidad canadiense de la que todo el mundo hablaba. - No esperé tanto- repuso tratando de controlar su estado anímico, aún no era tiempo de que descubrieran lo lamentable que era. - Esta bien, solo queríamos corroborar que nadie te siguiera...... vamos, tienes que descansar. El hombre tomó su pequeña maleta y la guió hacia el estacionamiento exterior en donde los esperaba un automóvil con una mujer mayor en el interior, y si, ella también parecía la esposa de Santa Claus. - Todo en orden Gaspar?!- cuestionó la mujer en cuanto el hombre se acercó a abrir la portezuela del vehículo para que Priscille ingresara. - Si, no hay nadie siguiéndonos....... descuida- el doctor le brindó una cálida sonrisa a su esposa mientras caminaba a tomar su asiento como conductor. - Hola querida, soy Eleanor Trembley, tu tía!!- sentenció con una amiga le sonrisa mirando a la acongojada mujer a través del espejo retrovisor. - Priscille- repuso olvidando totalmente su nueva identidad y aunque el matrimonio lo sabía no podían correr el riesgo que alguien más lo escuchase. - Lo siento pero nosotros esperábamos a una Bree Porter, quizas mi esposo se confundió- dijo con un tono dulce. Priscille miró a la mujer confundida, todo esto era demasiado y aún trataba de procesar lo que había hecho en los últimos diez días pero en esto Elizabeth había sido muy puntual así que ahora es que empezaba la verdadera prueba y lo sabía. - Lo lamento.....soy Bree Porter- se excusó con vergüenza al reprocharse por ni siquiera ser capaz de seguir una indicación tan sencilla. - No tienes que disculparte.....es normal pero no podemos correr el riesgo que alguien lo escuche y comience a sospechar......ten cuidado, si?- la amable mujer aclaro con mucha ternura. - Todo en orden?- preguntó el doctor Gaspar en cuanto entró al vehículo. - Si, Bree solo necesita tiempo para acoplarse a su nueva vida.....no es verdad cariño? Priscille asintió tratando de sonreír pero ya había cometido su primer error y gracias a Michael y los años de abuso psicológico, se sintió tan incapaz de hacer algo tan básico que seguramente era porque de verdad era muy tonta, así que no le quedó más remedio que replegarase en su asiento como una pequeña niña regañada mientras el automóvil emprendía su camino. El doctor Gaspar notó la reacción de Priscille, y lo había visto tantas veces que no podía reprocharle nada, solo hacerle saber que no debía culparse por algo que podia ser remediable. - Por hoy podrás descansar tranquilamente, te quedaras en nuestra casa hasta que podamos hablar con los Levesque, mañana iras de compras con Eleanor, así la gente comenzara a verte y no se sorprendera por tu llegada, recuerda que debes aprenderte tu historia y si en algún momento no sabes que decir, no digas nada.....la gente sola se encargara de llenar los espacios vacios- indico el amable doctor con una sonrisa. - En eso tiene razón Gaspar, la historia la ira creando la gente chismosa......pero así es Westmount, despues de todo somos una población bastante pequeña y todos nos conocemos- aclaró la esposa. - Westmount?!- preguntó Priscille, algo sorprendida, en realidad ella pensó que su destino final era Montreal. - Si linda, pero no te preocupes Westmount esta a 45 minutos con el viejo Gaspar al volante o menos con cualquier otro conductor- exclamó la señora Eleanor con sarcasmo y si, quizas por la edad o por precaución pero su esposo manejaba muy lentamente, comparado con la velocidad aceptada. - Y ese lugar es seguro?!- indago Priscille algo preocupada. - Claro que sí.....es una pequeña ciudad dentro de Montreal pero bastante cómoda y tranquila, comparadas con otras- dijo el doctor. - Es muy segura porque solo acepta a personas ricas.....no sé como llegamos nosotros ahi!- respondió la señora Eleanor a modo de broma causando la risa de su esposo. - Supongo que necesitaban un médico......y mi cuenta bancaria los convenció.....ese es un requisito para vivir ahí, te hacen un estudio socioeconomico y si no tienes al menos un carro del año y una casa de más de mil metros no podrian aceptarte. Priscille frunció el ceño ante las palabras del doctor Gaspar pues no estaba segura si eso era una broma o hablaba en serio. - El viejo Gaspar esta jugando, linda, aunque si es una ciudad de ricos y millonarios.....pero descuida, todos son muy amables y considerados- sentenció la señora Eleanor. - Lo unico que llamara la atención de ti, es que eres nueva pero en cuanto se acostumbren todo pasara.....ademas ahorita hay chismes más importantes que seguir con eso de las campañas politicas. - Estamos en elecciones.....así que la atención no se centrara en ti- aclaro la señora Eleanor con picardía- si supieras lo que se cocina?!...... pronto te pondré al tanto de todos los chismes y rumores que corren. - Mujer!!!- exclamó el doctor Gaspar con cansancio pues su esposa era una de las principales promotoras de los cotilleos locales junto con su club de lectura en el que las señoras de cierta edad se reunían pero no precisamente para comentar los libros. - Ay, por fin tengo con quien comentar..... déjame!! - Eso nunca te ha detenido! - No digas eso, Bree creera que soy una chismosa y no lo soy!!- repuso mirando hacia atrás. - Descuide, jamás pensaría algo así- pero Priscille no mostraba el mismo nivel de relajación que sus acompañantes. - Creo que deberías empezar a llamarme tía Ely, así te acostumbrarás rápidamente. - Mujer, no la presiones- intervino el doctor al ver los preocupados gestos de Priscille- hablanos de tú, si no te sientes cómoda con decirnos tío o tía..... sé que esto es nuevo pero créeme, estarás bien..... aquí es un lugar bastante seguro y con suficiente gente para que pases desapercibida, además aquí todos nos quieren y aprecian mucho. Priscille apenas y sonrió otra vez, el matrimonio parecía tan relajado pero ella simplemente no podía compartir ese sentimiento, todo esto era nuevo además no podia dejar de pensar en lo que estaría ocurriendo en Portland, Michael no estaría tranquilo, bajo ese estado era capaz de mover cielo y tierra para encontrarla, y aunque todos parecian asegurarle que era un lugar tranquilo y seguro, ella simplemente no podía dejar de ver a su alrededor aterrada de que entre tantos rostros estuviera el de su esposo. Y eso fue todo lo que se dijo, el matrimonio se limitó a compartir una mirada por la preocupación que no dejaba el rostro de la mujer, no conocian los pormenores del caso pero al ver sus ojos tan apagados probablemente se estaban enfrentando a un caso bastante complicado y ante eso solo les quedaba tener paciencia. Afortunadamente, y tal como lo menciono el doctor Gaspar, el destino no estuvo muy lejos de lo pensado, y en cuanto entraron a Westmount, Priscille se dió cuenta, a pesar de que ya era de noche, que era una pequeña cuidad bastante apacible enmarcada en prominentes áreas verdes y con una arquitectura clasica bastante bien cuidada, y en efecto, era una zona que dejaba en claro que los habitantes tenían un buen nivel económico, la elegancia y buen gusto predominaba hasta en los negocios más básicos y simples. La mujer miró alrededor como las luces y la elegante infraestructura se mezclaba perfectamente con el estilo tan clásico que predominaba hasta en los edificios más modernos, era un ambiente tan diferente al que estaba acostumbrada, y todo parecía transcurrir de forma demasiada organica, las personas caminaban tranquilamente y los vehiculos circulaban con calma, como si de un paseo se tratase. Y de pronto los gestos del doctor comenzaron a llamar la atención de Priscille, el hombre comenzó a saludar a las personas con un gesto de mano, en realidad todos parecian saludarlo solo a él a pesar de que iban circulando en el automóvil la gente simplemente no evitaba aunque sea levantar la mano, incluso si eso les significaba detenerse en su camino. - Todos lo conocen- mencionó Priscille confundida si eso no sería un inconveniente al objetivo de pasar desapercibida. - Llegué a esta ciudad cuando apenas empezaba a crecer, fuí de los primeros doctores que soportó las carencias que llegamos a tener....... - El fue el primero en preocuparse por el hospital y proveerlo de todo lo necesario, trabajo con el alcalde hasta conseguir el apoyo del gobierno y de los inversionistas privados- indicó la señora Eleanor con total orgullo- incluso hoy en día hay gente que no se hace una cirugia sin que mi esposo lo autorice. - Trabaja en el hospital?- indagó Priscille para averiguar que tan seguro sería su estadía. - No, yo hace años que deje el trabajo en el hospital......trabajo por mi cuenta y aunque ya no doy consulta de forma regular aún atiendo a suficientes pacientes como para pagar impuestos por eso- exclamó el doctor Gaspar soltando una estruendosa risa. - Y vive aquí en la ciudad?- cuestionó pues aún necesitaba sentirse segura de que la elección de Elizabeth fue la correcta. - No, nosotros vivimos a las afueras de la ciudad.....es una pequeña comunidad bastante acogedora...... créeme que estarás a salvo- al doctor no le tomó mucho darse cuenta cuales eran los motivos del intenso interrogatorio que hacía la mujer que hasta hace unos minutos apenas y hablaba lo suficiente para saber que iba en el automovil con ellos- y no olvides hablarme de tú.....eso si podría levantar sospechas- aclaro. - Lo lamento- sentenció Priscille avergonzada y agachando la mirada pero ese era un comportamiento que tuvo que internalizar por las malas volviendolo constante. - No tienes porque disculparte........- indicó el doctor con una amable sonrisa. Y de nuevo el silencio reino en el vehículo hasta que llegaron a la casa del matrimonio, en efecto estaba lo suficientemente alejada de la cuidad y apenas rodeada por otras cuantas casas, era un lugar muy clásico y bonito además de grande, con un hermoso jardín y una pequeña fuente que era evidente que hace años dejo de funcionar pero que se mantenía ahí firme como vigía de la adorable casa. - Hemos llegado!- sentenció innecesariamente la señora Eleanor, pues Priscille bien pudo darse cuenta de que habían llegado en cuanto el automóvil se estacionó frente a la entrada. - Es una hermosa casa!- indicó admirando la elegante fachada de piedra. - Es más hermosa por dentro- la esposa del doctor parecía muy emocionada por la llegada de su huésped tanto así que en cuanto Priscille estuvo totalmente afuera del vehículo la tomó del brazo para llevarla hacia el interior dejando que el doctor Gaspar se encargara de las compras que habían hecho y del escueto equipaje. Y en efecto, el interior era muy hermoso, pero fuera de la decoración, había un agradable ambiente de hogar que Priscille había olvidado, pues después de que fallecieron sus padres su casa se volvió el lugar donde habitaba y después el cruel custodió en el que Michael la mantenía, pero aquí era diferente, incluso había ese agradable olor a galletas recien horneadas, lo que hizo pensar a Priscille que tal vez si era la casa de los Claus. E inexplicablemente por primera vez en años, Priscille pudo sonreír de forma involuntaria, ella no se dió cuenta del gesto, quizás porque ya había olvidado como hacerlo o que se sentía, pero irremediablemente apareció una ligera sonrisa. - La cena ya esta lista..... dejé galletas enfriándose en la cocina antes de ir por ti, si lo deseas puedes darte un baño y bajar a cenar- la señora Eleanor no pudo evitar darse cuenta de la reacción de su huésped y le alegro que aquel rostro abatido y deprimente no hubiera olvidado un gesto tan simple como una sonrisa, lo cual significaba que probablemente solo era cuestión de tiempo. - Si....si.....si no es molestia- y de nuevo esas respuestas tan llenas de preocupada timidez hacían acto de presencia. - Entonces te llevare a tu habitación- la señora Eleanor de nuevo la tomó del brazo y caminó con ella hasta la planta alta, llevándola a una hermosa habitación con una increíble vista, en cuanto Priscille cruzó la puerta se sorprendió pues este lugar era igual de acogedor que el resto de la casa, inicialmente creyó que terminaría en un pequeño cuarto de servicio pero el matrimonio se había esforzado en brindarle un buen alojamiento. Era evidente que la cama había sido preparada con suaves cobijas y finos cojines, un pequeño tocador frente a la ventana fue dispuesto con lo necesario para un arreglo básico, había un juego de cepillo, una fina crema para manos y un hidrante labial, los sillones fueron colocados frente a la chimenea con una manta tejida bastante suave y si eso no fuera suficiente, la señora Eleanor dejó un par de floreros con rosas, dándole un toque muy hogareño. Priscille no pudo evitar soltar unas cuantas lágrimas, aún no podía concebir como dos perfectos extraños se tomaban tantas molestias con ella, jamás en los últimos años había recibido una muestra minima de consideración que le recordara que era un ser humano, sin embargo, ahora estaba con dos personas que sin conocerla, la hacían sentir segura, como en casa, como debió sentirse a lado de Michael. La señora Eleanor se sintió sobrecogida al notar aquellos gestos que intentaba esconder, despertando en ella un poco de lástima hacia la mujer que se abrazaba a si misma mientras escondía el tan necesario llanto pero ella conocia mejor que nade estas historias y sabía en lo que el miedo podía convertirnos, pero ahora no estaba sola y no debía contenerse más, así que sin pensarlo la abrazó, brindandole calama y consuelo. - No te avergüences de llorar, linda......es normal y lo que has pasado en los ultimos días no es para menos- indicó la regordeta mujer sujetandola con fuerza pues Priscille se había vuelto incapaz de devolver el gesto- llora cariño, llora hasta que tu alma se limpie! Y era absurdo para ella llorar enfrente de alguien cuando Michael le había arrebatado esa posibilidad, Priscille se había vuelto tan temerosa que si lloraba solo lo hacía cuando se encontraba totalmente sola o con la señora Eloise pues de sobra sabía que si él llegaba a verla eso le daría otro pretexto para volverla a golpear. Pero ahora ya no tenía porque contenerse y a pesar de que le costó un poco de trabajo, finalmente todo el llanto salió desbordándose por sus ojos y acompañado de fuertes sollozos mientras su amable anfitriona la sujetaba y la dejaba simplemente ser, y si, en efecto todo lo ocurrido en estos días había sido demasiado, el temor de mirar sobre su hombro preocupada de que alguien la estuviera siguiendo, el nerviosismo de no cometer el mínimo error durante las indicaciones que estrictamente debía seguir, la angustia por no saber que pasaria con ella pero sobre todo el peso de los ultimos ocho años de matrimonio en los que aguantó en silencio y con resignación la deprimente vida que llevaba y al fin, en brazos de esta amable y desconocida mujer, se sentía libre para llorar y desahogarse. Y ese llanto estaba tan lleno de amargura y dolor que cualquiera hubiera sucumbido a ese sentimiento, sus ahogados gritos no hacían más que afirmar lo dificil que esto había sido, y aunque al principio sintió un poco de vergüenza, finalmente se dejó llevar por sus emociones hasta que solo quedaron los sollozos. - Esto ha sido muy dificil, te sentirias mejor si te das un baño y cenas aqui?- cuestionó con un dulce tono de voz la señora Eleanor mientras le secaba las lagrimas, pero entendía que todo esto era demasiado y la dinámica de su matrimonio tal vez resultaba un poco agobiante para su visita. Priscille asintió pues en este momento lo que más necesitaba era un poco de paz y tranquilidad además de que no estaba lista para responder las evidentes preguntas que le harían. - De acuerdo, date un baño y yo te traere la cena.....sé que esto es dificil y te va a tomar un tiempo volver a confiar, lo sé, lo he vivido......pero aqui estas a salvo y con personas que te cuidan. La señora Eleanor la acarició la cabeza y le dió un pequeño beso dejando a Priscille con cierta confusión pero todo era resultado de los años de maltrato a los que fue sometida privandola de cualquier muestra de afecto, sin embargo, su cuerpo ya estaba agotado y le pedía un descanso, lo mejor era intentar dormir esta noche esperando que mañana fuera un mejor día. Y mientras ella se daba una ducha, la señora Eleanor bajó por su cena, la mujer parecía que estaba atendiendo a su hija pues en la charola colocó un buen trozo de carne acompañado de una ensalada de verduras, tres rebanadas de pan, un vaso de limonada, además hizo que su esposo la ayudara a llevar otra charola con una taza de té y un plato con galletas, aquellas que dejo enfriando en la cocina, estaba verdaderamente muy ilusionada pero el exceso de comida sorprendió a Priscille quien iba saliendo del baño ya con la pijama que su anfitriona le compró. - Ahhhh.....te queda perfecta!!- exclamó la señora Eleanor mientras dejaba la charola de comida en la mesa junto a la ventana- no sabía muy bien cual era tu talla pero supuse que eras talla chica!!!- y para ser honesta Priscille no era talla chica, en realidad toda su vida fue talla mediana pero hasta eso Michael le había recriminado pues en más de una ocasión la llamó gorda y la obligó a hacer una innecesaria rutina de ejercicio además de seguir una estricta dieta, que él personalmente vigilaba. Priscille sonrió con amabilidad, era lo unico que podía hacer pues al no saber como responder ante tal amabilidad comenzaba a sentirse algo incómoda. - Mujer dejala descansar- intervinó el doctor Gaspar al ver como su huésped era tan amable para expresar lo que verdaderamente quería. - Ay......bien- aunque la señora Eleanor no estaba muy convencida, entendía que era preciso darle su espacio- come bien, por favor, si quieres algo más no dudes en pedirlo- repuso señalando las dos charolas que le llevaron. La pobre mujer miró la enorme cantidad de comida, creía que nadie sería capaz de pedir algo más después de ver ese platillo y para ser franca no tenía hambre, menos despues de ver el enorme trozo de filete que le llevaron, pero casi no había comido en los ultimos días y no haría daño ingerir un poco de alimento. - Gracias.......- Priscille titubeo, quería saber algo más y la preocupación ya era demasiado para ella, tal vez para estar un poco más tranquila necesitaba saber que estaba pasando en Oregón- saben algo de Elizabeth?!- cuestionó sintiendo como su corazón comenzaba a latir con nerviosismo. La señora Eleanor voletó a ver a su esposo, él era quien más contacto tenía con la enfermera así que si había alguna noticia, el doctor debía saberlo. - En realidad no me ha avisado nada- indicó tranquilamente aunque no era del todo cierto lo que decía, en realidad ya le había enviado dos mensajes en lo que le informaba que Michael había enloquecido al no encontrar a su esposa y que fue tan grande el berrinche que hizo que destrozo la habitación del hospital y hasta la policia tuvo que intervenir, comenzando la investigando y revisando las cámaras de seguridad, no solo del nosocomio sino de los alrededores y algunas otras de tránsito. Incluso a ella la citaron en tres ocasiones para un interrogatorio en el cual Michael la había amenazado pero dado que la enfermera mantuvo la calma y su historia siempre fue la misma, además de que no había pruebas de su intervención, no tuvo más alternativa que dejarla en paz, tambien involucró a la señora Eloise y a su esposo, en los mismo interrogatorios, el hombre sabía que si la enfermera no lo hizo solo había otras dos personas que pudieron convencerla y ayudarla y ese era el matrimonio, por lo que insistió en que los investigaran pero sin mucho éxito, la pareja pudo comprobar en dónde estuvo festejando su nuevo "trabajo" y había suficientes testigos que lo corroboraron, eso sin mencionar que Susane tambien declaró que ella estuvo en la habitación del hospital con Priscille hasta cerca de las 10 de la noche cuando no tuvo más alternativa que retirase asegurando que la había dejado ahí dormida, y todo eso había dejando al hombre sin sospechosos o rastro alguno que seguir, sin embargo, no fue suficiente para conseguir que desistiera, en realidad parecía más que decidido a dar con ella y su locura, producto de su rabia, se volvía más peligrosa cada vez. Pero tanto el doctor como Elizabeth sabían que Priscille no necesitaba saber lo que estaba ocurriendo, al menos no por el momento, por ahora su estado mental era bastante frágil y concluyeron que de informarselo insistiria en regresar a Portland y por la locura del hombre terminaria matandola, lo único que importaba era que ella estuviera tranquila para poder estar a salvo y quizas con el tiempo informarle de la situación, y debido a eso el doctor Gaspar tuvo que mentir. - No hemos sabido nada......en realidad no suelen comunicarse tan pronto, quizás en uno o dos meses sepamos algo de ella- refuto con demasiada tranquilidad. - Eso es normal?!- preguntó Priscille preocupada porque quizas Michael ya habría hecho algo y no querían informarle. - Si, nunca se comunican tan rápido......es por seguridad, los primeros días son los más peligrosos, los involucrados suelen estar demasiado al pendiente de lo que ocurre.......regularmente estan demasiado rabiosos y por consiguiente son más peligrosos así que se mantiene un bajo perfil para evitar que las encuentren. - Suelen encontrarlas?!- y fue hasta este momento que Priscille hizo una pregunta tan importante pues nunca se detuvo a pensar en las probabilidades que tenía de salir ilesa, lo único que le había importaba era estar a salvo. - A veces......pero casi no ocurre, solo he sabido de un par de casos!- el médico tampoco pensaba mentirle, necesitaba que Priscille no bajara la guardia. - En.....en.....entonces aquí no es seguro?!- el nerviosismo en la pobre mujer volvió con más fuerza haciendo que comenzara a llorar y temblar pensando que en cualquier momento su esposo entraría por aquella puerta arrastrándola de regreso a casa. La señora Eleanor de inmediato corrió a abrazarla para contenerla mientras miraba con reproche a su esposo debido a la imprudente elección de palabras. - Aqui estas a salvo y segura........es una de las ciudades más tranquilas además todos nos conocemos, somos bastante discretos........y cuando hay algún extraño de inmediato se corre la voz, y si tu esposo o alguien sospechoso aparece por aquí, créeme, lo sabremos con tiempo y eso nos dara ventaja.......pero dudo que te encuentre, por eso te hicimos hacer un viaje tan largo, el que llegaras a un aeropuerto en Vancouver fue un gran despiste! El doctor parecía bastante convencido de su palabras, Priscille quería confiar en eso pero conocia a Michael y sabía que no desistiria hasta encontrarla y aunque quería salir corriendo, sabía que no había lugar en el mundo en el que pudiera estar cien por ciento a salvo y al menos aquí había personas dispuestas a ayudarla. - No pienses en eso cariño, por ahora solo preocúpate por descansar.......aqui estarás a salvo te lo prometo!!!- la amable señora Eleanor la miró con una amigable y reconfortante sonrisa pues no tenía caso preocuparse por algo que podria o no ocurrir. Priscille quiso confiar en las palabras de la mujer, pero una extraña sensación no la dejaba estar tranquila, sin embargo, no tenía más alternativa así que sonrió esperando que, efectivamente, Westmount fuera finalmente el tan anhelado refugio que necesitaba para vivir tranquila y en paz, al menos por esta noche así sería por lo que despues de cenar se recostó en la suave cama mirando hacía la ventana como la luna brillaba en todo su esplendor, tenía miedo aún en su corazón latia esa incertidumbre y no pudo evitar soltar una sutil lagrima pensando cómo habia llegado hasta aqui, en donde un par de extraños parecían tratarla con tanto afecto mientras su esposo parecía odiarla?, y eso era lo que más le dolía, saber que él nunca podría verla o tratarla como un ser humano y por más que lo pensara no había una razón que justificara su comportamiento, tal vez nunca iba a encontrar una respuesta y ahora simplemente debía mirar hacia adelante, esperando que aqui y ahora, tan lejos de casa y de todo lo que conoció y amó, pudiera tener un nuevo incio.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD