10. Todo estará bien.

4996 Words
A la mañana siguiente Priscille despertó bastante tarde, no podía decir que durmió tranquilamente, habia momentos durante la noche que sollozaba con dolor y amargura, así también volvía a replegarse contra la orilla de la cama y en más de una ocasión los ruidos externos la despertaron, incluso entre sueños alcanzó a escuchar el ruido del telefono lo que la obligó a despertarse repentinamente buscando el aparato que debía contestar de inmediato creyendo que era Michael, fue hasta muy entrada la madrugada logró dormir con más tranquilidad, desgraciadamente las secuelas de la violencia que vivió no iban a desaparecer tan fácilmente. Y al despertar fue aún más evidente, Priscille se enderezó con terror cuando los rayos del sol entraron directamente, llenando su rostro, alterandola por lo tarde que ya era para atender a su esposo, la angustia que ese hombre le había provocado era tan grande que sin percatarse que no era un lugar familiar busco desesperada a Michael o a algún rastro de él, hasta que poco a poco su cerebro la hizo consciente del lugar donde se encontraba, miró toda la recámara mientras se recargaba en la cabecera de la cama respirando con pesadez, tocandose la frente y dejando escapar ese llanto que se había vuelto constante para ella. Sin embargo, ese llanto no era solo por miedo, ahora eran lagrimas de reproche pues tontamente creyo que al llegar a su destino la influencia de Michael simplemente desaparecería por arte de magia, desgraciadamente no era tan fácil, por lo que con algo de vergüenza miró a su alrededor y con el sol entrando por la ventana entendió que la mañana ya estaba bastante avanzada, por lo que de inmediato se levantó para asearse y bajar a hacer algo para evitar que sus amables anfitriones creyeran que era una floja que esperaba vivir a sus costillas. Y aunque hubiera querido bajar totalmente arreglada como los golpes de Michael la habian enseñado, no tuvo más remedio que hacerlo con su pijama, la ropa que había comprado desde que llegó a Canada tuvo que botarla en cada parada que hizo así que fuera de la muda con la que llegó solo tenía otro cambio y debia cuidarlo así que muy a su pesar este sería su atuendo, y eso la hizo bajar con algo de vergüenza, mirando a su alrededor dispuesta a dar una excusa no solo por su atuendo sino más que nada por lo tarde que se levantó, sin embargo, la casa parecía deshabitada lo que la incomodó más pues era claro que el doctor y su esposa continuaron con sus actividades mientras ella yacía dormida como una vaga. Aunque eso no era así, en cuanto Priscille comenzó a recorrer la casa escuchó unos ruidos provenientes de la cocina, no sabía si el matrimonio tenía servicio doméstico pero debía hacer algo para evitar ser tratada como una sanguijuela y sin pensarlo se dirigio a la cocina con la disposición total de ayudar pero esos ruidos no eran de parte del servicio, sino de la señora Eleanor que iba y venía preparando la comida, lo que avergonzó más a la pobre mujer que se ruborizo de inmediato al ver que ella ya tenía rato levantada. - Oh querida!!!......buenos días!!!- saludo la señora Eleanor con una amigable sonrisa al ver a la titubeante visitante parada en la entrada de la cocina. - Gracias, lamento haber despertado tan tarde, regularmente no suel..... - No tienes porque disculparte, en realidad hubiera sido extraño que despertaras más temprano.....pero me alegra que durmieras lo suficiente- interrumpió la mujer haciendole saber a Priscille que no tenía nada de que avergonzarse y mucho menos preocuparse. Priscille sonrió con vergüenza, a pesar de las palabras de la señora Eleanor no podía dejar de pensar en lo que pudo comentar el matrimonio sobre ella. - Te prepare un rico desayuno!- exclamo la esposa del doctor colocando un plato de comida y una taza de cafe en la isla donde ella estaba preparando sus platillos. Pero Priscille dudó en acercarse, no estaba acostumbrada a ser atendida, en realidad desde que sus padres murieron ella tuvo que aprender a hacer algunas labores domésticas, aunque era algo torpe en eso, o al menos era lo que Michael solía decirle, pero al ver la sonrisa que la invitaba a sentarse no dudó más y camino lentamente hacia el rebosante plato. Y en cuanto vió lo servido, Priscille pensó que la señora Eleanor estaba muy decidida a engordarla pues le había preparado un par de hotcakes con huevo, jamón y trozos de tocino, bañados con un chorrito de miel de arce y ese delicioso olor que desprendia magicamente despertó una involuntaria sonrisa apareció en su contraido rostro. - Lamento haberme despertado tan tarde......pero descuide me encargare de lavar los platos- repuso Priscille apenas tomando un trozo de su desayuno. - No te disculpes......es normal, al fin puedes descansar tranquila y por mi no te preocupes.....no te trajimos para ayudarme- exclamó con mucha serenidad. - No suelo ser así, creame.......- y sin importar lo que le dijeran Priscille buscaba la manera de justificarse, provocando que la señora Eleanor detuviera sus actividades y con una sonrisa de lástima tomó la mano de la avergonzada mujer que parecía iba a llorar en cualquier momento. - No tienes porque disculparte, entiendo tu situación, yo tambien la viví. Priscille levantó la vista de inmediato hacia la dulce mujer que la miraba con afecto, sí, la noche anterior algo había mencionado aunque no le tomó mucha importancia, sin embargo, lo que acababa de decir era una obvia confirmación aunque le resultaba increible pues el doctor Gaspar no parecía ser esa clase de hombre. - Usted?!- cuestionó asombrada provocando una sonrisa en la señora Eleanor- pero el doctor Gaspar no.... - No, él no, por supuesto que no, Gaspar me salvó en realidad. - Y entonces? - Uhum- la mujer se sirvió una taza de café y se sentó frente a Priscille pues su historia no era algo que hubiese contado seguido, aunque era algo sabido por la gente de su edad en Westmount, no era algo de lo que se sintiera orgullosa pero creia que tal vez Priscille necesitaba escucharla para sentirse un poco mejor consigo misma- verás......uhum.......cuando tenía 18 años conocí a un maestro inglés que llegó a dar clases aqui.....a la universidad en la que yo estudiaba, aunque yo no cursaba la carrera que él impartía.....no era alguien que pasara desapercibido, era muy guapo y pronto todas en el campus lo conocimos, era joven aunque más grande que yo, me llevaba once años, sin embargo, a todas nos cautivo con su porte y elegancia, era aparentemente todo un caballero así que nunca cruzó la linea con ninguna y eso solo lo hizo más deseable, pero entre tantas que buscaban llamar su atención yo era la que menos hacía, creí que no tenía oportunidad así que no insistí, aún así lo conocí un día en la biblioteca, él me ayudó a bajar un libro que aparentemente alguien había escondido y comenzamos a charlar........pasamos toda la tarde ahí platicando sobre cualquier tema y él en verdad era muy cautivante, simplemente no podías dejar de verlo o escucharlo.....era como un encanto natural, además era tan culto que fácilmente podías conversar de cualquier tema con él.......fue una tarde inolvidable, debo admitir y fue aún mejor cuando al despedirnos me pidió mi numero, dijo que era una mujer muy inteligente, que había disfrutado tanto hablar conmigo que quería que siguieramos en contacto......por supuesto que encantada acepté, imaginate, el profesor de ensueño de todas las mujeres de la universidad me había elegido a mi.......a mi!!!.....fue como un sueño hecho realidad.......por supuesto que seguimos en contacto y poco a poco nuestra relación se hizo más íntima hasta que nos hicimos novios......yo era la envidia de todas las de la universidad y de mis amigas, él era tan perfecto y caballeroso que me sentía encantada cuando iba por mí a mi casa y me llevaba de regreso, cuando me abría la puerta o me arrimaba la silla para sentarme, cuando me enviaba flores sin ningúna razón y con mensajes bellamente redactados......me compraba cuanto quería y me consentía en todo y logicamente nos casamos, aunque yo tenía apenas 20 años cuando sucedio, no lo ví como un problema......en mi época era normal, así que me casé con él después de seis meses de noviazgo- admitió con cierto reproche, pues aún creía que mucho de lo ocurrido pudo evitarse de haberse esperado más tiempo- al principio todo fue perfecto, vivíamos en un hermoso apartamento en el centro de Westmount, yo seguia en la universidad y por las tardes hacía un poco de labores domésticas, era muy poco, porque en él habia contratado a una empleada para ayudarme, y eso fue.....wow...... maravilloso para mi......yo que estaba acostumbrada a ayudar en casa, el que hubiera echo algo semejante me conquisto....... desgraciadamente eso no duró, al poco tiempo, casi al año de casados empezó a cambiar, al inicio eran cosas sin importancia, primero fue solo mi forma de vestir, decía que no le agradaba mucho la ropa que usaba porque llamaba la atención de los chicos de la universidad......era algo absurdo para mi, después de todo no había persona en la universidad que no supiera de nuestro matrimonio así que traté de hacerle ver que no era cierto y que si lo fuera no me importaba porque yo solo lo quería a él, sin embargo, las discusiones no cesaron y siempre terminaba diciendo que era claro que no me importaba así que frustrada por esa situación cambié mi forma de vestir...... dejé las minifaldas, que por cierto se me veían divinas!!!.....evite los pantalones demasiado ajustados y los escotes, me volví aburrida a mis 20 años....... eso lo calmó pero luego busco otro pretexto para someterme, ya había probado que podría lograr lo que quisiera así que, quién podría detenerlo?.......y un día de la nada me dijo que no era necesario que siguiera estudiando, que él se haría cargo, obviamente me negué rotundamente, yo si quería estudiar, tener una carrera, un título...... pero no lo aceptó y otra vez acabé cediendo......uhum.....y me volví una ama de casa, aburrida que vestia como un anciana, aunque seguia saliendo con mis amigos y en ocasiones él iba conmigo ya no era igual, mis intereses y los de mis compañeros eran muy diferentes, y eso lo notó, empezó a decirme que ya quería acompañarme porque se aburria, que ese estilo de vida era parte de su juventud y que no estaba en edad de desvelarse o perder su tiempo, pero yo si........ así que no me importo que él se quedara en casa mientras yo iba de fiesta, total no hacia nada malo, aunque consciente de que no me divertía como antes, empezó a chantajearme con el "si no te diviertes para que vas", "pierdes más tiempo en arreglarte que lo que pasas en la fiesta" y cosas así, y al ver que no me importaba comenzó a cuestionarme por qué tanto interes en salir, creyó y me acusó de engañarlo, incluso estuvo a punto de irse del departamento, y pensando en mi matrimonio y lo mucho que lo amaba le asegure que no volveria a salir sin su compañía o sin avisarle, parecía que eso era lo que quería escuchar porque me hizo jurarlo.....y a partir de ahí, él comenzó a controlarlo todo, con quién salía, a dónde, a qué hora me iba y a qué hora debia volver y a pesar de que todos, los más cercanos, decían que eso no estaba bien que no debía permitirlo, yo lo justifique, creía que por la diferencia de edad eran normales esos celos. La señora Eleanor agachó la mirada, su semblante se había vuelto triste y pensativo mientras movia la cuchara dentro de su taza de café. - Hasta que llegó el primer golpe.......una de mis amigas, mi mejor amiga me invitó a su fiesta de cumpleaños, fue algo de improviso y desde luego que tenía que ir así que traté de llamarlo para avisarle, pero no pude encontrarlo, por más que insistí, por más que lo llamé no tuve suerte y pensé que no habria problema si me iba una hora o dos, al fin estaría a diez minutos del departamento, y fuí........fui........ pero al regresar a casa, él me esperaba, estaba muy serio y había bebido, comenzamos a discutir, me reclamó por haberme ido, por no avisarle y aunque trate de explicarle no me escuchó y en medio de sus alegatos me soltó una enorme bofetada. Priscille cerró los ojos recordando el dolor de esos golpes y sintiendo pena por la esposa del doctor mientras ella suspiraba con pesadez y su alegre semblante se llenaba de dolor. - Me quedé petrificada, por unos segundos no supe que había pasado......en realidad el golpe había sido tan fuerte que lo único que escuchaba era un zumbido y mi cara me ardía, voltee a verlo con molestia y miedo, pero él solo se me quedó viendo......yo nunca pensé que algo así me podia ocurrir, digo, escuchas historias pero no sabes lo que es hasta que lo vives y como siempre pensé, me fuí de inmediato......yo siempre dije que no iba a permitir esa clase de trato y no lo hice, al menos no esa noche, no lo pensé y de inmediato me fuí, y ya sabes como es.....me pidió que no lo hiciera que fue un accidente, que no había querido hacerlo.....lo de siempre, pero aún así me fuí, aunque él no desistió y siguió buscándome hasta que accedí a hablar con él y escuchar sus disculpas, estaba muy arrepentido, me juro que si regresaba jamás lo volvería a hacer...... - Le creyó!- afirmó Priscille sabiendo que ella hizo lo mismo. - Por supuesto, regresé a casa una semana después y todo estuvo bien, él parecía otro, volvia a ser ese hombre del que me enamoré, incluso dijo que podría volver a salir sin avisarle, lo cual fue perfecto......y lo primero que hice fue organizar una salida con mi mejor amiga pero ella no me respondió, no me contestaba los mensajes y cuando iba a la universidad a buscarla, parecía que se escondía de mi......se me hizo raro pues ella nunca fue así, por lo que decidí esperarla en la cafetería donde soliamos reunirnos hasta que llegó acompañada de otro grupo de amigas pero no estaba feliz de verme, en realidad a todas parecía molestarles mi presencia, no tenía ni idea de lo que pasaba y me acerque a ella pero lo único que obtuve fueron insultos, me llamó perra malagradecida, sinvergüenza, zorra arrastrada.....y demás, no lo supe ese dia, pero mi esposo le habia hecho creer que su novio y yo teníamos una relación......incluso le mostró fotografías donde él y yo estábamos juntos, obviamente si estábamos juntos, ibamos en la misma carrera y a veces estudiabamos o haciamos trabajos en equipo pero él lo manipuló todo. - Y ella le creyó?! - Si, él podia ser muy convincente, desde luego que le reclamé pero aseguró que no había mentido, que todo eso era verdad y que eso explicaba mi necedad de estudiar......peleamos otra vez y ahí fue cuando me golpeó, otra vez fue una cachetada y luego otra y otra y otra más, me golpeó fuertemente incluso cuando estaba en el piso intentando protegerme y le suplicaba que parara, me jaloneo, me aventó hasta que quedé inconsciente y tuvo que llevarme al hospital, ahí conocí al viejo Gaspar, era un residente de 26 años que se veía tan pequeño y tierno que parecía un niño jugando al doctor, él fue de los primeros en darse cuenta de mi situación, sin importar que yo argumentara que me había caido, Gaspra no lo creyó, no dijo nada pero no lo creyó........ - Regresó con él después de eso?!- aunque Priscille ya sabía la respuesta quería escuchar de algún modo que ella no fue la única que cayó ante tal argumento de perdón. - Si, él me prometió otra vez que no lo volvería a hacer, pero lo peor fue que me chantajeo, me dijo que si no volvía con él todos creerian que era una......una puta, una zorra roba novios y yo no quería algo así.....no quería que pensaran que de verdad le había quitado el novio a mi amiga, y regresé con él a la casa, solo un mes más hasta que volvió a golpearme, pero esa vez fue peor, me rompió la nariz, me fracturó dos costillas, me provocó una lesión en el cuello y me rompió la mano, dos de mis dedos se partieron en tres cuando me piso la mano......ya no pude decir que se trataba de un caida, cualquier médico charlatán se habría dado cuenta que mis heridas nada tenían que ver con una caída asi que Gaspar me dijo que no podía seguir así, que tenía que denunciarlo, al principio pensé que no era posible pero al ver el estado en que me dejo, comprendí que no podia permitirlo y lo hice. La señora Eleanor volvió a soltar un hondo suspiro pero ahora era algo más parecido a una liberación que al dolor. - No fue fácil, las autoridades no pensaban que mis heridas eran suficientes para arrestarlo, sin embargo, Gaspar, su jefe y el alcalde Levesque me apoyaron e insistieron en que investigaran mi caso, y no tardaron mucho en arrestarlo, aunque ya había perdido su trabajo y su reputación así que ya no tenía nada...... él intento convencerme de retirar la denuncia pero seguí hasta el final, si desistia era seguro que buscaria el modo de desquitarse. - Él sigue en prisión?!, sigue en Canadá? - No, durante la investigación se descubrió que tenía una antigua denuncia en Londres por agresión fisica y violación y prefirió que lo juzgaran allá......al final le dieron 25 años aunque murió en prisión a pocos meses de salir....... había adquirido una infección que atacó los riñones y murió. - Y cómo es que usted y el doctor?! - Me apoyo durante todo el proceso, me acompañó, fue mi fuerza y no pudimos evitar enamorarnos aunque yo tardé un par de años en volver a confiar pero cuando acepté estar con Gaspar, supe inmediatamente que había tomado la mejor decisión, él es un gran hombre, educado, tierno, considerado, bondadoso, me apoyó para que terminara mi carrera y me ha dado todo cuanto necesito y hasta lo que no.....me mima y me trata como una reina, jamás me ha lastimado ni siquiera me ha levantado la voz una sola vez, han sido los mejores 38 años de mi vida....... - Nunca tuvieron hijos? - Si, tenemos un hijo, que es médico al igual que mi esposo, mi querido Ethan...... él vive en Ontario y viene un par de veces al mes.....es un angel. En este punto ambas mujeres ya estaban llorando, la señora Eleanor con un poco de melancolía al recordar su pasado y Priscille lo hacia por dolor, era extraño escuchar su historia en labios de otras personas y de una forma tan ajena pero íntima a la vez que a pesar de sentirse fuertemente identificada algo en ella la hacía pensar que esa no había sido su vida. - Pero ya......ya lloramos lo suficiente- indicó la mujer mayor mientras bruscamente se limpiaba las lágrimas- tenemos muchas cosas que hacer aún, en cuanto termines de desayunar sube a bañarte mientras yo acabó aquí..... porque iremos de compras. - Qué?!- cuestionó preocupada Priscille pues ella no tenía la mínima intención de salir de esa casa, no quería exponerse a que Michael la descubriera- no..... qué? - Tranquila, te lo dije, aquí estas a salvo...... además necesitaras ropa para tu nuevo trabajo!!- exclamó la señora Eleanor aplaudiendo con emoción. - Trabajo?!- estas noticias estaban siendo demasiado para Priscille, y no es que pensara vivir de la caridad pero ella jamás había trabajado y no sabía hacer nada, y en cuanto los Trembley se enteraran seguramente se sentirían muy defraudados- yo no.....no sé..... jamás he trabajado!- admitió con vergüenza. - Nunca es tarde para empezar. - Será seguro?! - Claro que si, Gaspar fue a ver a los Levesque..... ahorita están contratando a todo el mundo, estamos en campaña y Jaques es nuestro candidato así que mi marido fue a pedirle su apoyo...... regularmente no lo hacemos así, en realidad cuando llegan ya tenemos alojamiento y trabajo pero tú caso fue diferente y bastante apresurado y nos vimos obligados a usar algunas influencias..... pero tú no te preocupes, ellos confian en mi esposo, lo tienen en muy buena estima. Priscille sonrió con algo de pena pues probablemente esa estima cambiaría cuando ella empezara a trabajar con esa familia. - Andá vamos..... será nuestra prueba de fuego- pero la señora Eleanor parecía incapaz de ver la increíble angustia que Priscille estaba viviendo, quizás con el tiempo podría estar tranquila, sin embargo, todo estaba tan reciente que creía que Michael la encontraría en cualquier momento. Pero ante la insistencia de su anfitriona, no le quedó más remedio que obedecer y se alistó para salir de compras con la alegre mujer pues en el fondo sabía que tenía razón, si ya la estaban ayudando a conseguir trabajo lo menos que podía hacer era presentarse con una vestimenta decente y acorde a la ocasión. Así que ambas recorrieron las principales tiendas de Westmount y sin importar que Priscille hubiese sido una niña rica quedó asombrada con los costos de las prendas, todo era sino de diseñador al menos si de buena calidad y comenzó a pensar que su dinero se acabaría en esta salida y no podía darse ese lujo de pedir más sobre todo cuando Michael estaría al acecho. - Hay alguna tienda de segunda mano?!- cuestionó por lo bajo cuando revisó los precios en las etiquetas por milésima vez. La señora Eleanor la miró con confusión, para ser franca ella sospechaba que Priscille no era una don nadie, a pesar de su semblante triste y demacrado, se notaba una piel cuidada con los mejores productos además de una delicada figura que denotaba el origen de su cuna lo que se comprobaba al mirar las cuidadas manos tan tersas y blancas, eso sin mencionar la obvia elegancia en sus manerismos, no había nada que la hiciera pensar que era alguien acostumbrado a comprar en las tiendas de segunda. Sin embargo, esta mujer, a diferencia de las otras que ayudaron, tenía algo especial algo que la hizo sentirse identificada y emocionalmente unida a ella, quizas era por su dulce carita de muñeca o tal vez por la dulzura de su mirada pero la sentía casi como a una hija. - No es necesario...... compra aquí lo que gustes, yo invito- repuso la señora Eleanor tomándola de las manos. Desgraciadamente esa absurda amabilidad no lograba más que hacer llorar a Priscille, quien seguía pensando que no merecía nada de esto porque era tan patética que despertaba la lástima de las personas. - No.....no, no, no querida, no llores......solo estoy cuidando de ti, ya no estás sola...... Gaspar y yo somos tu familia ahora!- la consoló limpiandole las inesperadas lágrimas. - Yo no.....no merezco esto.....no quiero que.....soy tan patética!!!- refutó refugiándose en el hombro de la dulce mujer. - Ya mi niña, tranquila......no eres patética, no pienses así, todo estara bien, te lo prometo, ya no estás sola!! La señora Eleanor sintió mucho dolor al ver a que la habían reducido, era increíble para ella, aún después de lo que vivió, ver como alguien podía golpear tanto tu espíritu hasta reducirlo a cenizas y el más claro ejemplo era la pobre mujer que temblaba entre sus brazos como una pequeña niña asustada. - Lo lamento.....pero últimamente todo me hace llorar!!!- se excusó Priscille sintiendo pena por si misma. - No tienes porque disculparte, lo que has pasado no amerita menos......pero de ahora en adelante, sonrie, tienes una nueva vida, una mejor vida. - No sé cuanto dure eso. - Durara lo suficiente porque si alguien se atreve a buscarte aquí o a intentar llevarte por la fuerza le voy a clavar mis agujas de tejer en los testiculos y haré que el estudiante más tonto del hospital lo atienda para que sufra......yo me encargo de cuidarte!!- la dulce mujer de pronto pareció tan amenazante que era muy probable que hiciera lo que prometió, aunque eso no le daba total calma a Priscille al menos le daba un poco de esperanza- vamos a comprarte algo bonito, tienes que verte perfecta en tu trabajo con los Levesque. - Ya es un hecho? - Casi.......Gaspar fue a reunirse con Philippe Levesque, él y el viejo son grandes amigos, le tiene mucho respeto a mi esposo y te aseguro que aceptara sin chistar, regularmente no contratan gente así porque si, son muy ricos además siempre han estado involucrados en la política y te imaginaras que son muy juiciosos respecto a las personas que contratan pero la campaña requiere mucho apoyo y aprecian demasiado a Gaspar, así que te aseguro que ya es casi un hecho. Priscille sonrió mientras asentía con temor, pues no era lo que necesitaba escuchar, les agradecía que se hubiesen tomado tantas molestias pero ahora tenia la presión de no defraudarlos y dado que no había trabajado nunca y que se había creido la idea de que era bastante tonta, como Michael se lo repitió constantemente, sus nervios no hacían más que aumentar, pensando cuanto tiempo les tomaría decepcionarse de ella. Y aún con ese temor continuaron con sus compras, la señora Eleanor se ofreció a pagar por su ropa aunque inicialmente Priscille se negó, terminó aceptando con la única condición de que le pagaría conforme recibiera su pago, desgraciadamente no todo resultó como esperaba, la amable mujer quedó algo decepcionada despues de la tarde de compras pues su acompañante no parecía entender su edad, ya que compró ropa desabrida y sin chiste, no acorde para alguien tan bonito y todo fue peor en la tienda de maquillaje en donde Priscille a duras penas compró un lipstick y mascara para pestañas, ni siquiera quiso llevar un estuche de sombras o delineador. Pero su autoestima no se encontraba tan bien como para aceptar que podía verse deslumbrante, y a la esposa del doctor no le quedó más remedio que sonreír esperando que con el tiempo esa absurda noción que tenía de si misma fuera desapareciendo y se diera cuenta de lo hermosa que realmente era, y la señora Eleanor no culpaba a nadie más que al imbécil del esposo, que sin conocerlo ya lo odiaba con todas sus fuerzas y rogaba al cielo cruzarse con él algún día para patearle las bolas, era lo menos que todos esos hombres golpeadores merecían. Al regresar a casa ambas parecían más tranquilas, en realidad fue un gran día, pues no solo pasaron la tarde en compras, tambien pudieron tomarse un cafe y disfrutar un rato en el spa, lo que hizo a Priscille sentirse feliz y olvidarse de sus problemas por un momento. - Cuánto me costó esta vez?!- cuestionó el doctor que ya las esperaba en la entrada de la casa para ayudarlas con las bolsas. Pero sin querer hizo que Priscille se sintiera culpable, pues todo lo que llevaban o mejor dicho casi todo era para ella. - No mucho pero si yo fuera tu regresaria al hospital de inmediato a recuperar mi empleo- contestó su esposa. - Voy a pagarlo doctor, creame que no soy una aprovechada- la pobre Priscille se apresuró a responder con algo de vergüenza dejando completamente desencajado al matrimonio. La señora Eleanor volteó a ver a su esposo con reproche al notar la preocupación en el rostro de la joven mujer, si bien quizas no lo hizo con mala intención por el momento debían tener cierto tacto pues la sensibilidad de Priscille estaba a flor de piel, haciendola susceptible a cualquier comentario aunque este careciera de importancia. Y el doctor Gaspar tambien fue consciente de lo imprudente de su broma, él regularmente jugaba con su esposa pero no consideró que su huésped podía tomarlo de esa manera y al ver que el llanto de nuevo se acumulaba en esos ojos color avellana, se adelantó a Priscille, tomándola de la mano y acariciándole la mejilla. - Tú puedes gastar cuanto desees.......es más esto es un regalo de mi parte y no acepto un No por respuesta- sentenció con un cálido tono de voz paternal- el problema es con esta mujer pero no es su culpa, yo no debí consentirla demasiado- concluyó con una dulce sonrisa. - Ya es muy tarde para arrepentirse, me acostumbraste a ser una reina! - Porque lo eres, eres mi reina!- exclamó el doctor mientras caminaba a besarla. Pero esa acción solo aumento el llanto de Priscille, al ver a ese matrimonio tan feliz y amandose despues de tantos años la hizo sentir sobrecogida, pero tambien melancolica, eso era a lo que siempre aspiró en su matrimonio, a esto que tenían los Trembley y lo que tuvieron sus padres y en cambio solo obtuvo maltrato y humillación. - Doctor, aún así quisiera....- dijo Priscille en cuanto el hombre volvió a tomar las bolsas para entrar a la casa. - No, no, no- interrumpio pues de sobra sabía lo que diría y no pensaba aceptarlo- no aceptare ni un centavo, esto es un regalo además lo necesitaras para trabajar. - Lo conseguiste?!- cuestionó su esposa asombrada. - Por supuesto que sí, estan solicitando mucho personal y Philippe ni siquiera lo dudo, él y su hijo aceptaron que te unieras a la campaña y mañana te llevare a primera hora a la casa para que empieces. La señora Eleanor aplaudió feliz de la vida, ella estaba más emocionada que la propia Priscille pues sabía que esto solo era el incio para que ella recuperara su confianza y valor y poco a poco descubriera a la mujer fuerte e inteligente que se escondía detrás de esos tristes ojos.
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