Priscille pasó una noche bastante complicada, casi no durmió por los nervios que le provocaba su primer trabajo pero sobre todo la necesidad de hacerlo bien pues no podía ni quería defraudar al doctor quien fue el que movio sus influencias para que ella pudiera entrar a trabajar sin necesidad de realizar ningún proceso, así que a la mañana siguiente se levantó muy temprano para arreglarse y preparar lo que creía debía llevar, en realidad no sabía que iba a hacer, ni siquiera el doctor Gaspar lo sabía así que trataría de demostrar que sin importar sus actividades ella iba más que lista.
Despues de un merecido baño se arregló lo mejor que pudo, para ser su primer día decidió usar un traje n***o con una camisa blanca, su pelo castaño claro lo sujeto en una cola alta y para darle algo de color a su rostro solo uso la mascara para pestañas para enmarcar sus ojos y un poco de lipstick y ahí frente al espejo dandose los ultimos retoques se percató que no había comprado ningun accesorio, ni aretes, ni pulseras o al menos algún reloj que le diera un poco más de presencia a su arreglo y la poca confianza que había ganado se vino abajo.
- Tonta Priscille!- se reprochó frente al espejo negando con la cabeza pero ya no podía hacer más por el momento, hoy iría así y vería si tenía la posibilidad de comprar un par de aretes y un reloj y este último era el más necesario.
Y finalmente bajó, tratando de ocultar su nerviosismo, en el comedor ya estaba el matrimonio esperando con un sustancioso desayuno que preparó la emocionada señora Eleanor, quien de inmediato le brindó una calida sonrisa tratando de menguar su propio nerviosismo.
- Te ves hermosa!- sentenció y aunque era cierto de algún modo no dejaba de verse gris y sin gracia pero poco a poco la amable mujer se encargaria de eso, por ahora era mejor no atormentarla innecesariamente.
- Gracias....... disculpe pero tendra una libreta y una pluma que pudiera prestarme, olvide comprarlo ayer, lo siento!- sentenció apenada agachando la mirada pues no quería que tan pronto se dieran cuenta de su incapacidad.
- Yo no tengo nada de eso pero el viejo Gaspar, seguro que si y si no podemos revisar las cosas de Ethan ahí debe haber algo- dijo acariciándole el brazo para que no siguiera avergonzandose sin razón.
- Si tengo, pero creo que te daré algo que te será de más utilidad.......tengo una vieja tablet que me regaló mi hijo y que ya no uso porque creyo que comprarme otra, seis meses después seria buena idea...... según él necesitaba tener lo más avanzado para mis consultas, apenas y sé jugar solitario!- sentenció el hombre haciéndolas reir- según yo la limpié anoche, o bueno, al menos lo intenté......pero ahora esta lista para usar, sabes manejarla cierto?
- Si, si, desde luego.
- De acuerdo, entonces antes de irnos te la daré pero creo que no hay necesidad de decirte que procures no usarla para contactar a nadie de....de.....
- Lo sé......descuide- y Priscille era la más interesada en no hacerse notar.
- De acuerdo.....porque no quiero que la enfermera Elizabeth me mate por desobedecerla!!!- los tres se rieron por el comentario del doctor aunque en el fondo más que un chascarrillo esperaba que los nervios y la curiosidad de Priscille no la obligaran a hacer una tonteria que la pusiera en riesgo.
El grupo se sentó a la mesa, a pesar de los nervios Priscille pudo convivir tranquilamente, de algún modo también se sentía emocionada, era la primera vez que trabajaba y siempre le pareció una experiencia enriquecedora que desgraciadamente Michael le arrebato pero ahora pensándolo bien no parecía tan mala idea, solo esperaba estar a la altura y no decepcionar al doctor que tan amablemente había dado la cara por ella.
- Te pondre algo para que almuerces, no sé si te darán tiempo pero procura comer!- sentenció la esposa del doctor.
- Por supuesto, aunque.......no sé aún como debo llegar!
- Descuida linda, el viejo Gaspar te va a llevar, no es así?
- Por supuesto que si mujer!
- No es necesario.....ya se han tomado demasiadas molestias, con que me digan como llegar podre hacerlo!
- La casa esta al otro lado de la ciudad, en un complejo campestre, te tomaría casi dos horas en llegar hasta allá además de una larga caminata, así que....yo te llevare e iré por ti, al menos hasta que acabe la campaña......pero no te preocupes por lo que pase despues, si lo haces bien ellos te asegurarán un lugar en su equipo de trabajo, ganemos o no!- respondió el amable doctor de una manera muy cordial pero firme a la vez que le dejo en claro a Priscille que aquello no era una sugerencia y no podía no estar agradecida, el tiempo de trayecto era más de lo que considero así que tener un transporte particular evitaria muchos innecesarios inconvenientes.
Y así fue, en cuanto Priscille estuvo lista, ella y el doctor emprendieron el camino hacia la casa de los Levesque, pero conforme el vehículo avanzaba los nervios aumentaron y la confianza iba disminuyendo al grado de que la pobre mujer no podía dejar de frotar sus manos entre si mientras se movia ligeramente, en una especie de temblor, y aunque el doctor Gaspar no había querido decir nada al respecto para no agobiarla, de algún modo debía ayudarla a menguar sus miedos ya que de otro modo llegaría con un ataque de ansiedad y para su primer dia, no era una buena idea.
- No tienes de que preocuparte........no te van a poner a dirigir la campaña, y lo que te asignen, sé que lo haras muy bien.
- No sé..... jamás en mi vida he trabajado, en realidad no sé hacer nada.
- Jajaja......por qué crees que no sabes hacer nada?- cuestionó el doctor bastante curioso.
- Yo no....nunca he trabajado, no he hecho nada......mis padres eran ricos y jamás tuve que esforzarme por algo.
- Pero terminaste una carrera, no?
- Si, pero nunca ejercí.......me casé al poco tiempo de graduarme.
- Dónde estudiaste?
- En Princeton- el doctor dió un repentino enfrenon, si tenía la noción de que Priscille se menospreciaba de alguna manera pero no a tal grado, una egresada de esa universidad no era cosa de risa.
- Qué?!- cuestionó de nuevo poniendo en marcha el vehiculo- dijiste Princeton?!
- Si, estudie ahi con beca completa- repuso la mujer como si hablara de alguna universidad pública del peor pais del mundo.
El doctor Gaspar quedó boquiabierto, Priscille no solo era una universitaria graduada de una de las mejores universidades de su país y quizas del mundo sino que tambien lo había logrado por sus propios medios teniendo la ventaja de estudiar con una beca completa, por lo que en definitiva ella no era una tonta venida a menos como seguramente el esposo la había hecho creer.
- Hum.....creo que los Levesque te van a adorar......serás todo un descubrimiento para ellos!- y aunque el doctor parecía sumamente complacido por el descubrimiento y creyo preciso hacerles saber recordó que Priscille no tenía los documentos que avalaran su historia, al menos no los legales, desgraciadamente había llegado a Canada con otra identidad y eso sería un obstáculo para conseguir una posición acorde a su título- creo que no podremos decirselos, verdad?!- repuso con desilusión a lo que su acompañante asintió, pues ella tambien estaba consciente que no era algo que pudiera presumir- bueno, aún así creo que seras de gran valor, no todos los días se puede encontrar a una persona tan lista y capacitada como tú!.....toda una egresada de Princeton, wow!!!
Y sin importar la sopresa y la emoción del doctor, Priscille seguía sin comprender el beneplácito que lo embriago.
- Definitivamente no me equivoque contigo, eres más lista de lo que pensé!- exclamó felizmente el doctor confundiendola más.
Y fue todo lo que se comentó pues estaban a nada de llegar y el doctor Gaspar prefería dejar que Priscille tratara de controlar sus nervios mientras audazmente prendía el sonido del vehiculo con una melodía clásica para que le hiciera compañia a las emociones que la agobiaban, hasta que finalmente llegaron, al menos a la elegante caseta de vigilancia en donde los visitantes eran recibidos para su registro.
Pero en cuanto se les autorizó el ingreso, Priscille se sorprendió, pues efectivamente la casa estaba en medio de un muy bien cuidado bosque, en realidad era un complejo de casas sumamente exclusivo en donde cada propiedad ocupaba más metros de lo que debería, a tal grado de que ni siquiera se distinguia el limite.
- Aquí si quieres pedir una taza de azúcar a tu vecino debes subirte a tu carro!- exclamó el doctor al ver el semblante de Priscille y era cierto, solo sabías que había otras casas por los caminos empedrados que las rodeaban pues más allá de eso solo había árboles a donde quiera que miraras.
El doctor siguió su camino hasta que a lo lejos se pudo distinguir finalmente una casa, era una gran y enorme propiedad de dos pisos, estilo minimalista con alguno que otro cuarto construido a desnivel, de un elegante color caramelo en contraste con el techo de teja color n***o, hermosamente definida por grandes ventanales y delicados balcones del mismo tono del tejado, cuya entrada principal estaba resguardada por un camino empedrado de marmol que guiaba hasta la sutil escalera colocada hábilmente en medio del bien cuidado cesped que conducían a una gran puerta de cristal que dejaba entrever parte de la fina decoración del interior, era sin duda una residencia llena de lujo, elegancia y sofisticación pero a la vez discreta, sin duda una casa de buen gusto.
- Lista?!- cuestionó el doctor despues de estacionar el vehiculo en un pequeño estacionamiento disimuladp en un costado de la casa detrás de una hielera de pinos.
Priscille soltó un hondo suspiro y aunque no estaba lista, el momento de arrepentirse de esto había quedado atrás hace más o menos dos horas, y sin más alternativa puso una timida sonrisa y asintió, de inmediato, así el doctor Gaspar y ella descendieron del vehiculo y se encaminaron a la entrada principal en donde ya los esperaba una joven mujer castaña, de ojos cafés y pecas en el rostro, delgada y elegante aunque vestía de forma casual y con una amigable sonrisa le dió la bienvenida a los visitantes.
- Casey!!- exclamó el doctor saludando con un efusivo beso y abrazo a la joven mujer.
- Doctor Gaspar, no sabía que llegaría tan temprano!- repuso ella con un dulce y amigable tono de voz.
- A la hora que se debe niña, a la hora que se debe!
- Eso es algo relativo aqui......- Casey volteo entonces a la timida mujer que prácticamente se escondía detrás del doctor y que sostenía su bolsa con demasiada fuerza- supongo que tú eres la nueva, no?- cuestionó directamente.
- Sss.....mgh.....si, soy P......Bree Porter- se presentó atinadamente pues estuvo a punto de decir su verdadero nombre y el doctor Gaspar suspiro con alivio pues en el fondo temía que los nervios de Priscille terminaran jugandole en contra, revelando su identidad.
- Un gusto Bree, soy Casey Bhullar jefa de personal de campaña...... además de consultora personal de Jacques, encargada de catering, supervisora de almacén, directora de vestuario, coordinadora de atención emocional......como verás hago de todo y me pagan por un solo trabajo, explotación laboral canadiense en su maxima expresión!- exclamó a modo de broma.
Y aunque Priscille no sabía si estaba bromeando la risa de sus acompañantes le dejó en claro que, en efecto, la mujer simplemente estaba bromeando.
- No pienses mal, aqui todos tenemos muy claras nuestras funciones pero soy de las personas que lleva más tiempo con Jacques así que prácticamente hago de todo.
- Y él esta en casa?!- preguntó Gaspar pues su intención era presentar a Priscille directamente con Jacques, esperando que su relación le fuera de ventaja a su huésped.
- No, fue a la alcaldía, fotografías con el oponente y la alcaldesa.
- Esperaba presentarle a mi sobrina directamente, despues de todo fui yo quien le pidió el favor.
- Doctor, usted no debe preocuparse, todos aqui confiamos en su buen juicio y sabemos que por algo la recomendó.
- Entonces, supongo que no hay más opción que dejarla contigo...... igual por la tarde podré hablar con él.
- Él no va a volver hasta muy tarde o mañana, quién lo sabe?......pero descuide yo me encargo.....despues de todo es mi trabajo!
- Bien, entonces- el doctor Gaspar volteó a ver a Priscille, lo que podía hacer por ella llegaba hasta aquí a partir de este momento, lo demás dependería de su desempeño y aunque confiaba en su capacidad, no dejaba de preocuparle lo nerviosa y ansiosa que estaba- estarás en buenas manos, ella se encargara de ti y vendré a buscarte por la tarde.......no olvides comer o la vieja Eleanor nos matara a los dos!
- A todos!!- intervinó Casey consciente de que la amable esposa del doctor era una mujer de temer si se lo proponía.
- Descu....descuida tío, estaré bien- respondió Priscille fingiendo que de verdad lo estaba aunque por dentro los nervios comenzaban a agobiarla.
El doctor Gaspar asintió y le dió un ultimo abrazo confiando y rogando que de verdad estuviera bien y que no olvidara aferrarse a la historia que debía contar, y despues simplemente se despidió de ambas alejandose en su vehiculo.
- Bree, bienvenida.....te llevare con el equipo y te explicare tu trabajo, de acuerdo?- Casey le sonrió amigablemente pues tambien ella se dió cuenta de los nervios en Priscille, quien simplemente asintió para seguirla al interior de la casa en donde descubrio que la elegancia y el buen gusto tambien era parte de la decoración- esta es la residencia personal de nuestro candidato, desde aquí manejamos toda la campaña, este es nuestro cuartel, Jacques así lo quiso para mayor comodidad......suya, obviamente!!......desde aqui se mueve absolutamente todo, llamadas, donaciones, propuestas, propaganda y visitas...todo, absolutamente todo, aunque nosotros como tal trabajamos en una de las casas de huéspedes- explicó mientras ambas atravesaban la casa hasta salir al elegante jardín trasero en donde había otro par de casas más pequeñas, apenas divididas entre si por un muro de pinos- yo soy la encargada del personal de campaña, de todos los que no tienen una función especifica, basicamente de toda la fuerza operativa....por lo que me reportaras a mi, entendido?- Priscille asintió sin dudar- sabes que cargo ocuparas?!- cuestionó antes de entrar a una de las casas, la cual parecía ser el centro de mando de todo.
- No....mi tío no me dijo nada.
- Jacques tampoco me dijo nada......mhm.....qué hacias en tu anterior trabajo?!, a qué te dedicabas?!
- Yo....- Priscille agachó la mirada, le daba vergüenza que supieran que a su edad no había trabajado y era peor aún que creyeran que era una inútil, pero no podía mentir, al menos en eso no- yo.....este es mi primer trabajo- aceptó con pesar.
- Ya veo- Casey comenzó a notar el timido comportamiento de su acompañante y sin importar que le resultara ilógico, le reconocía el valor de aceptarlo pues cualquier otra persona en su lugar habría mentido fácilmente- no te preocupes, creo que entonces te uniras al equipo de call center- sentenció abriendo la puerta en donde el bullicio golpeó de frente a Priscille.
Efectivamente ese era el cuartel, la cantidad de personas era abrumante, parecía un gran panal de abejas en donde cada una sabía perfectamente su labor, el ir y venir de todos a su alrededor fue sorprendente, las personas parecían muy ocupadas atendiendo llamadas, en pequeñas reuniones, revisando documentos o simplemente diseñando algo, en definitiva este era otro mundo para Priscille y de alguna manera le agradó.
- Así es aquí todos los días, siempre hay algo nuevo que revisar o un inconveniente que resolver- dijo Casey guiandola por en medio de la ajetreada congregación- pero tú estaras por acá......lejos del ruido y del movimiento- sentenció llegando hasta una pequeña oficina.
Y en cuanto entraron y cerró la puerta detrás de ellas el ruido desapareció sorprendentemente, todo el bullicio y los murmullos callaron detrás de la enorme puerta de cristal.
- Esta es el área de call center, aquí recibimos todas las llamadas de atención a la ciudadanía.....y ella es Lindsey, la encargada del departamento- explicó Casey presentándola con otra joven mujer de apenas unos 25 años, bastante pequeña y muy sonriente, lo cual parecía ser habitual en todos, al menos en las personas que Priscille había conocido, pero también le sorprendió el no ver ninguna estación telefónica, en realidad en esa oficina solo estaba Lindsey y eso la hacía sentir tranquila pues esperaba que solo ella fuera su compañera- Lind, ella es la recomendada del doctor Gaspar, va a trabajar contigo.
- Hola, mucho gusto eso es excelente.....nos estaba haciendo falta personal, hemos subido en los últimos dias- sentenció saludando de mano a Priscille.
- Estamos 20 puntos arriba en las encuestas y las llamadas aumentaron desde entonces- explicó Casey al ver que su acompañante no entendió el comentario.
- Claro- respondió Priscille aún sin entender del todo lo que eso significaba concretamente.
- Así que tú eres la recomendada del doctor, pues bienvenida.....conozco bien al doctor, él me trajo al mundo!
- Como a casi todos Lindsey, de hecho, creo que tú tío conoce el trasero de medio Westmount!- exclamó Casey provocando la risa de la joven empleada aunque no de Priscille.
Era algo extraño, pero para ella responder libremente a esta clase de comentarios aún le resultaba un poco extraño, entendía perfectamente esa dinámica, la vivió en la escuela toda su vida pero tras ocho años de aislamiento y señalamientos, se le hacía complicado y ya las personas a su alrededor comenzaban a notarlo.
- Ehm......bien, Lind, te dejó con Bree por favor, explícale sus actividades...... enséñale todo lo que necesite y si tienes alguna duda puedes preguntar sin problema, ya sea a mi o a Lindsey- Casey no quiso seguir incomodandola y esperaba que con el tiempo pudiera relajarse- ahhhh por cierto, que coma a la misma hora que yo, por favor- pidió antes de salir de la sala.
- Bree, es correcto?- Priscille asintió mirandola con nerviosismo- soy Lindsey, como ya escuchaste y yo estoy encargada del área de call center aquí recibimos todas las llamadas para la campaña- y de pronto con un control las persianas comenzaron a subir dejando al descubierto la verdadera área donde las personas contestaban el teléfono.
Y fue toda una sorpresa para Priscille pues había un total de 15 personas todas contestando llamadas y tecleando en sus computadoras muy fervientemente.
- No es algo muy complicado, en realidad lo único que tienes que hacer es responder las llamadas que regularmente son con alguna queja o sugerencia o para inscribir alguna causa a las propuestas de campaña......y nosotros nos encargamos de que sean atendidas...... cualquier llamada que pida atención a una causa específica solo debes revisar el panfleto de propuestas y decir: "Es una parte escencial de nuestra plataforma política y el candidato Levesque pondra especial atención en eso", capturas la información en la computadora y es todo, el equipo de analistas son los encargados de revisar que tan benefico es o no usarlo en el siguiente discurso.....a veces también recibirás llamadas para donativos, en ese caso me las transfieres y yo me encargo....... pero lo peor de este trabajo son las llamadas de amenazas o insultos, ahí simplemente mencionas que todos los comentarios son valiosos para nosotros y después simplemente cuelgas.....no discutas o te enganches!
Priscille asintió, todo parecía muy simple y eso de algún modo le agradaba pues no quería complicarse mucho en su primer trabajo, pero había algo que no entendía y aunque hubiera preferido no preguntar sabía que no debía.
- Cóm..... cómo se transfiere un.....una llamada?!- cuestionó un tanto avergonzada por lo que pudieran pensar de ella.
- Yo te explico, no te preocupes- y de inmediato Lindsey la llevó a la siguiente habitación en donde el ruido de los teléfonos y el teclado de la computadora se volvió abrumante.
La amable chica no tardó en explicarle rápidamente las funciones más esenciales del teléfono y la computadora, al menos lo necesario para que pudiera desempeñar su trabajo, y le sorprendió lo mucho que Priscille prestó atención, cada palabra era escuchada y atendida con mucha diligencia pero así tenía que ser de esa manera si quería conservar este empleo, al menos hasta que terminara la campaña.
- Eso sería todo......tienes alguna otra duda?!- cuestionó Lindsey.
- No, no..... creo que por el momento entendí todo- repuso Priscille y de pronto el sonido de su teléfono la sorprendió.
En realidad ella creyó que tardaría en recibir esa primera llamada, tal vez eso le daría la oportunidad de observar como lo hacía el resto de sus compañeros, aprender discretamente de ellos, sin embargo, su momento había llegado, no tenia dudas sobre lo que tenía que hacer, al menos la explicación fue lo suficientemente clara para comprenderlo pero ahora debía poner en práctica lo aprendido.
La boca de Priscille se seco tan rápido que ni siquiera ella lo entendía, el sudor en sus manos se volvió palpable y su respiración se sentía agitada, sin mencionar que su cara se había puesto totalmente roja por los nervios pero sobre todo la vergüenza de ser observada, puesto que Lindsey no se movió de su sitio, esperando escuchar como atendía la llamada.
- Descuida, yo me encargo- refutó la joven al ver la nerviosa reacción de Priscille, adelantándose a tomar el aparato, lo cual también era una oportunidad para que aprendiera como hacerlo de forma más directa.
Sin embargo, Priscille no tenía intención de que su incapacidad fuera puesta en evidencia y aunque los nervios y el miedo la gobernaban, respiró profundo y tomó el aparato justo antes de que la joven a sus espaldas lo hiciera.
- Casa de campaña de Jacques Levesque- repuso con un tono de voz muy bajo- por supuesto.....para nosotros es muy importante escucharla......- habló mientras comenzaba a teclear la propuesta en la computadora pero a diferencia de sus compañeros, ella lo hacía con tanta delicadeza que apenas parecía tocar las teclas- claro......no, no....... créame que es una parte escencial de nuestra plataforma política y el candidato Levesque pondra especial atención en eso, como lo hace con cada una de sus inquietudes......desde luego, gracias por confiar en nosotros y esperamos contar con su apoyo el dia de la elección......a usted, gracias.
Lindsey quedó gratamente sorprendida pues a pesar de que Priscille lucía bastante nerviosa e incluso su tono de voz era titubeante respondió mejor de lo que esperaba para una persona recién llegada además la forma tan puntual que redactó la solicitud fue no solo concreta sino que además puntual, algo que se había vuelto un dolor de cabeza para los analistas ya que regularmente vertian tanta información que era difícil distinguir cuál había sido el objetivo de la llamada.
Priscille colgó la llamada pero mantuvo su mano en el aparato y sabiendo que Lindsey seguía atrás de ella, ladeó ligeramente su rostro para escuchar lo que seguramente sería toda una lista con los errores que cometió.
- Wow.....eres muy buena en esto, súper educada y amable, tu tono de voz es tan suave...... y ni que decir de como capturas la información!!!- exclamó sorprendiendo a Priscille que no esperó tales comentarios- me alegra que te enviaran conmigo.....eres todo un descubrimiento.
- De verdad?!- la mujer honestamente no podía creer que le estuvieran haciendo tales halagos, en realidad ella creyó que había sido todo un desastre.
- Si.....eres muy buena.....- sentenció con una muy extasiada sonrisa- en realidad para ser tu primera llamada, lo manejaste súper bien...... felicidades!!!- concluyó muy complacida mientras le daba una palmada en el hombro- si llegases a tener alguna duda, avísame......y bienvenida!!!- Lindsey estaba demasiado feliz, pues quizas con esta llegada el manejo de información sería más óptimo y aunque estaba emocionada por la evidente habilidad de la mujer era muy pronto para darle otra posición que desde hace tiempo venía considerado, pero sin duda el potencial de Priscille era algo que tenía que observar muy de cerca.
- Solo...... dónde esta el sanitario?!- cuestionó con un nudo en la garganta.
- Ohhh, si.....lo siento.....esta por este pasillo a mano derecha.
- Gracias- repuso Priscille levantándose de inmediato para ir al baño, fue tan rápido que ni siquiera le dió oportunidad a Lindsey de decir algo más.
Pero las emociones la estaban agobiando y por costumbre debia hacerlo en privado, por lo que en cuanto cerró la puerta del sanitario, comenzó a soltar el aire contenido, parecía que acababa de salir de una piscina donde se estaba ahogando, pues aunque intentó contenerse en presencia de Lindsey y el resto de sus compañeros, ya no podía reprimir más esa sensación que necesitaba desahogar.
Sin embargo, en esta ocasión ese estado no era el resultado del nerviosismo por lo que acaba de pasar, era algo más fuerte, era una extraña sensación en su pecho que aunque no lograba descifrar la hacia sentir feliz, podia decir que de cierta manera escuchar las palabras de Lindsey la dejaron ligeramente satisfecha, y mientras estaba ahí tratando regularizar su respiración, comenzó a llorar pero no era un llanto de dolor o tristeza, este era un llanto de incredulidad y nerviosismo acompañado de una sonrisa que iba y venía.
Priscille llevó su mano hacia su pecho sintiendo los fuertes latidos de su corazón, definitivamente estaba emocionada e ilusionada, pensó que sería un gran desastre y que no tardarían en despedirla por su incapacidad, pero al contrario, acaban de felicitarla y de una forma muy animada y genuina, no quería ilusionarse plenamente, era su primer día y al pasar de los días la situación podría cambiar, pero al menos sentía que, quizas, despues de todo tenía una oportunidad de ver cuan valiosa era en realidad.