12. Quizás es mi nueva oportunidad.

4514 Words
El resto de la mañana transcurrió tranquilamente, en realidad Priscille atendió más llamadas que el resto de sus compañeros y un récord bastante impresionante para su primer día, pero era muy diligente y amable al momento de responder, ni siquiera hacía falta que mirase el flyer con las propuestas de campaña, ella ya sabía a grandes rasgos cuales eran y lo que más le ayudaba era que no perdía tiempo en innecesarios reportes, capturaba la información más pertinente y era todo. Desde luego que Lindsey desde su computadora monitoreaba absolutamente todo y cada que un reporte de Priscille aparecía en su registro, le prestaba especial atención solo para corroborar que lo estuviera haciendo correctamente y cada vez comprobaba que sí, volteando a verla a través del cristal con un semblante que se debatía entre la sorpresa y la felicidad, definitivamente era todo un descubrimiento que no tardaría en perder, pues en cuanto alguien más descubriera su talento la sacaría de ahí y no sabía si sentirse feliz o triste por ello. Pero mientras eso sucedía iba a aprovecharla al maximo, durante la comida averiguaría más sobre ella para conocer todos los talentos ocultos de esta mujer que la sorprendía con cada reporte, así que durante la comida tenía planeado averigüar más sobre ella con el objetivo de saber de qué otra forma podía ser de utilidad, porque sin duda era un gran descubrimiento. Así que cuando la hora de comer llegó, decidió ir a buscarla puesto que Priscille parecía haber ignorado el horario de comida, la mujer volteó a verla como si no entendise la invitación que le estaban haciendo pero finalmente accedió a acompañar a Lindsey al comedor donde se reunirían con Casey. El camino transcurrió en completo silencio, Priscille no hacía más que ver, muy sorprendida, el abrumante ajetreo del lugar, las personas que se cruzaban frente a ellas con carpetas o planos, las constantes llamadas, las interminables juntas o los grupos de personas reunidos frente a una computadora, todo esto era tan nuevo y sorprendente para ella que era imposible no sentirse extrañamente abrumada. - Es la primera vez que trabajas?!- cuestionó Lindsey al ver como los ojos de Priscille no dejaban de mirar a su alrededor cada vez más sorprendidos. La mujer agachó la cabeza con vergüenza, ya había admitido una vez que este era su primer trabajo y aunque no era una mentira, le pesaba que todos descubrieran que a su edad jamás había hecho nada, pero no podía negarlo tampoco. - Si- respondió con un tono de voz apenas audible mientras mantenía su cabeza agachada. Lindsey se sintió un tanto incomoda al ver como había reaccionado, no fue su intención avergonzarla de tal forma aunque si le llamó la atención como algo totalmente normal en cualquier oficina a Priscille le parecía muy nuevo, aunque quizas no fue lo suficientemente prudente, y ese para su desgracia era su peor cualidad. - Oh, no.....lo lamento, no me mal entiendas.....es que esto es así todos los día- se excusó de la única forma que pudo. Aunque no resultó como esperaba, su acompañante no pudo sentirse cómoda y el trayecto hacía el comedor le pareció eterno, ahora Lindsey debía encontrar un nuevo modo de saber algo más pues despues de esto era casi seguro que por vergüenza o miedo Priscille no revelaría nada. Afortunadamente en el comedor ya estaba Casey y con su presencia tal vez la situación no sería tan incómoda, por lo que ambas mujeres se encaminaron hacia allá de inmediato, se saludaron nuevamente y se sentaron a degustar sus alimentos pero en total silencio, Casey y Lindsey no hacían más que verse entre si al percatarse que su acompañante comía mirando su plato sin mostrar la minima intención de conversar o siquiera mirarlas. Lindsey abrió los ojos para cuestionar a Casey el por qué de esa actitud pero ella tampoco sabía la razón, despues de todo, lo poco que conversó con ella esta mañana fue básicamente sobre la campaña y el trabajo y no podía decir que fue exactamente una conversación, en realidad fue más una información que solo obtuvo monosílabos como respuesta. - Bree- habló Casey esperando que Priscille se abriera un poco y mantener al menos una charla casual- hace cuanto que llegaste a Canadá?- y para eso debía empezar con temas sin importancia. - Hace un par de días- respondió apenas mirandola y volviendo a agachar la cabeza. - De dónde eres?!- indagó Lindsey- es obvio que eres estadounidense pero de dónde. - De Westminster, en Colorado- otra escueta contestación. - Oh, y tienes familia allá?- de nueva cuenta Lindsey parecía interesada en sacar toda la información posible de su hermetica acompañante. - No....no.....ya no. - Tu familia falleció?!- y si, seguía en su afán pero no tan sutilmente como debería lo que provocó que Casey la pateara por debajo de la mesa mientras con la mirada le reprochaba su poco tacto. - Por qué Canada?!- cuestionó Casey para evitar más innecesaria incomodidad. - Aquí estan mis tíos. - Ya son tu única familia?!- indagó Casey mirandola con pesar. - Si......mis padres fallecieron hace casi 7 años y yo.....yo....yo......- Priscille titubeó por un momento, sabía que debía contar una historia aunque no estaba del todo segura de querer hacerlo pero como el doctor Gaspar le recomendó, es mejor decir parte de su historia a levantar sospechas por no responder nada, así que compartiria lo estrictamente necesario-yo me.....me separé hace poco, antes de venir acá. - Oh, lo lamento- exclamó Casey reprochándose por su indiscreción. - Descuida, en realidad no fue un buen matrimonio- y fue la primera vez que Priscille lo admitió en voz alta, nunca había dicho algo parecido y ni siquiera se hubiese atrevido a pensarlo pero en este momento esa afirmación resulto tan fácil de expresar que parecía alguien más la estaba haciendo. Casey y Lindsey volvieron a mirarse, no querían ser más entrometidas pero no les costó mucho trabajo al menos sospechar que el motivo de que Priscille no hubiese trabajado nunca, además de su actitud tan timida y hasta temerosa, tenía sus orígenes en su matrimonio, parecía algo simplista pero era posible, y aunque ningúna lo dijó abiertamente también sospechaban cuales podrían ser esas razones. - Cuando algo no es bueno mejor terminarlo- sentenció Casey tratando de sonar divertida. - Mi madre dice que la que se lo queda pierde- remató Lindsey provocando una extraña risa en Casey y algo parecido a una sonrisa en Priscille. - Definitivamente!!!!......seguro ahora estaras mejor!!!, y donde te estas quedando?- indagó Casey intentando desviar el tema a uno que no incomodara tanto a Priscille- en casa del doctor? - Si, por ahora. - Y desde allá vinieron hoy?- intervinó Lindsey muy sorprendida- a qué hora salieron? - A las 7 de la mañana, fueron dos horas de camino. - Eso es mucho.......no has considerado mudarte más cerca?!- cuestionó otra vez Lindsey imprudentemente. Casey soltó un hondo suspiro, aparentemente la inoportuna chica no prestó atención al hecho de que este era el primer empleo y más importante aún, que acababa de llegar a Westmount, lo que dificultaba un poco que se mudara a una casa más cercana a la propiedad, eso sin mencionar que las casas por aquí eran sumamente costosas. - Es un poco imposible, por el momento- sentenció Priscille con un toque de burla pues si, por ahora no podía darse ese lujo- pero llegaré a tiempo, sin problemas- aclaró temerosa que ese detalle le costara su empleo. - Deberías mudarte- exclamó Casey pero Lindsey ni siquiera la dejó terminar cuando la interrumpió muy indignada pues evidentemente se había dado cuenta de la incredulidad que su anterior comentario había generado. - Eres igual que yo!!!!- repuso con gusto y molestia. - Me refiero a que deberías mudarte para acá- aclaro al ver el triunfo que apareció en los ojos de su amiga- así estaras más cerca de todo- y ante dicha aclaración, Lindsey solo frunció la boca con desagrado. - Aquí?!- cuestionó Priscille bastante incrédula, si bien la casa parecía bastante grande, Casey había dicho que esta era la casa del candidato así que no comprendía como eso era posible. - Si, la casa de a lado es donde se quedan los colaboradores que viven más lejos........así no deben viajar grandes distancias......sobre todo porque hay gente que viene desde Manitoba o desde Alberta, eso sería un gran viaje. - Y por qué vienen de tan lejos?!- Priscille sabía perfectamente lo que implicaban esas distancias, pues prácticamente había recorrido medio país para llegar a este refugio. - Algunos creen que Jacques será eventualmente el primer ministro así que......quieren apoyarlo desde ahora- respondió Casey bastante convencida de que así sería- y esa casa esta adaptada para los colaboradores que viven más lejos por si quieres, podría arreglarse. A Priscille le pareció todo eso demasiado pero no podía negar que era una buena alternativa, sobre todo porque no quería incomodar al doctor Gaspar con un viaje tan largo a diario por lo que durase este empleo, sin embargo, tampoco podía tomar esa decisión a la ligera, pues había llegado hasta acá para escapar y ocultarse de Michael y no ponerse en el ojo público y vivir en la misma casa del candidato podría resultar contraproducente. - No lo sé....quizás, aunque me gustaría platicarlo con mis tios- y esa era la única respuesta que podía dar por el momento. - Piensalo.....el lugar es bastante cómodo y esta bien adaptado, solo compartirias casa con tres personas más. - Lo voy a pensar. - Bree....y qué hacias antes de venir para acá?!, eras ama de casa?!- cuestionó Lindsey pues ella aún tenía muy presentes sus intenciones de averiguar más sobre ella, y no deseaba que Casey la distrajera con asuntos sin importancia. - Algo así- fue la escueta respuesta que dió antes de volver a agachar la cabeza y guardar silencio pero Ellizabaeth había sido mu precisa en no comentar mucho de su historia aunque si lo suficiente para que no desnconfiaran de ella y Priscille creía que con haber dicho que venía de Estados Unidos y que alguna vez estuvo casada además de que era sobrina de los Trembley era más que suficiente. - Yaaaa.......estudiaste alguna carrera?!- Lindsey seguía en su cometido sin importar que Priscille poco interés tuviera y sus gestos debieron dejarlo en claro, sin embargo, la joven parecia no querer leer las obvias señales. - Si- fue todo y otra vez dirigió su mirada hacia su comida. Lindsey quedó boquiabierta, no entendía porque alguien que se mostraba tan amable y abierta en las llamadas, a tal grado que la escucho riéndose un par de veces, justo ahora pareciera que ocultaba algo y eso era desesperante y un poco frustrante para alguien que siempre queria saberlo todo. Y lo que regreso a esa mesa fue el absurdo silencio otra vez, con una desinteresada Priscille como protagonista mientras sus acompañantes se miraban entre si tratando de descifrar quién era realmente la misteriosa mujer que parecía no querer compartir mucho de su vida, abajo se habían venido los planes de Lindsey de saber más sobre su nueva empleada pues a pesar de que respondia amablemente, lo hacía de forma muy parca y eso solo lograba aumentar su curiosidad. Y por un momento estuvo tentada a hacer otra pregunta, pero Casey la miró fijamente negando con la cabeza, aunque esto fuera momentáneo, pues sabía que Lindsey insistiria, era necesario dejarla en paz, no conocian cual era la historia que arrastraba detrás pero si era evidente que no le gustaba o la avergonzaba para platicarlo además estaba el hecho de que acababan de conocerse y eso tampoco ayudaba mucho a que pudiera abrirse. Pero Lindsey no se quedaría tan tranquila y ya no era solo cuestión de saber por qué era tan buena atendiendo llamadas sino porque evidentemente algo ocultaba y su curiosidad por saber era enorme, necesitaba conocer la historia detrás de la mujer con los ojos melancólicos, aunque para eso necesitaba una perspectiva menos intrusiva, solo era cuestión de tiempo. Afortunadamente la comida terminó en una apacible silencio solo interrumpido por alguna que otra casual y pequeña conversación entre Casey y Lindsey sobre el trabajo o el clima en la que Priscille poco o nada participaba, y así pudieron regresar a sus labores, pero eso solo provocó más caos en la curiosa mente de Lindsey que no podía dejar de ver a su nueva empleada con asombro y curiosidad pues la mujer tímida y reservada desaparecía cuando el teléfono de su estación comenzaba a sonar. Priscille parecía otra, era extraño, pero simplemente se transformaba en alguien amable y hasta extrovertida, incluso podía afirmar, aunque probablemente nadie le creería, que la escuchó reir un par de ocasiones, todo esto parecía demasiado absurdo y en la mente de Lindsey ya comenzaba a tornarse extraño. No quería hacer una historia en su cabeza pero era imposible cuando el cambio de Priscille era tan abismalmente diametral, y dado que Lindsey era una persona demasiado observadora y muy suspicaz, había algo en la personalidad de esta mujer que ya la hacía cuestionarse quién era realmente Bree?, como ella la conocía, era la pregunta que comenzaba a golpearla, no parecía ser nadie peligroso y si no supiera que era familiar del doctor Gaspar, un hombre que todos conocian y cuyo carácter era incuestionable para los Levesque, juraría que era una espía, algo bastante común en la política. Así que a partir de ahora decidió observarla con más detenimiento esperando descubrir que era aquello que ocultaba o que le daba vergüenza, pues quizás podia ser algo peligroso para la campaña. Y Priscille ajena a todo lo que ya se tejía en la mente de su discreta observadora, continuó con su trabajo tan entusiasmada que también comenzó a llamar la atención de sus compañeros, aunque esa emoción ellos la atribuían a que era su primer día y que conforme el tiempo pasara se cansaria de escuchar lo mismo una y otra vez por largas ocho horas, durante 5 dias seguidos. Pero ellos no sabían que la emoción de Priscille era más una consecuencia de sentirse útil por primera vez en ocho años, esto era algo tan nuevo para ella y que de cierta manera le daba la validación que tanto necesitaba que simplemente la dotaba de vida, era extraño para muchos pero para ella, después de tantos años escuchando lo inútil, tonta, inservible y torpe que era esto la hacía sentir bien consigo misma. Y así terminó el día que para Priscille paso tan rápido que cuando sus compañeros comenzaron a recoger sus cosas ella los veía con desconcierto. - Es hora de irnos- indicó la mujer a su lado al ver que Priscille no hacía nada más que verlos con confusión. Por lo que ante ese comentario no pudo más que revisar su pantalla para confirmar que, en efecto, ya era hora de irse y aunque hubiera querido seguir trabajando sabía que el doctor Gaspar no tardaría en llegar por ella y después de todo lo que estaban haciendo no podía dejarlo esperando. Muy a su pesar recogió sus cosas, pero de nuevo ese cambio de personalidad ocurria ante los ojos de Lindsey, todos a su alrededor comenzaron a despedirse algunos de beso, otros con un simple gesto pero Priscille no hacía más que apenas y sonreir cuando alguien amablemente se despedia, por lo que ninguno hizo ningún otro intento que llegara más allá. Lindsey, por su parte,no perdió de vista la situación y seguia generándole más curiosidad, sin embargo, la apresurada salida de la mujer la obligó a fingir que ella tambien estaba por irse. - Hasta mañana......- repuso Priscille rápidamente. - Hasta mañana- respondió con una nerviosa sonrisa pues no quería que se diera cuenta que la había estado observando y que eso la volviera más retraída. Priscille caminó directo a la salida del complejo, en realidad no sabía por dónde salir, a su llegada atravesaron la casa del candidato pero ahora que iba sola eso no le parecía lo más correcto así que se detuvo a medio camino, observando lo que hacian los demás, y en efecto, todos rodeaban la casa principal así que los siguió discretamente esperando que el doctor ya hubiese llegado por ella. Desgraciadamente a la entrada no estaba el automóvil en el que llegó, en realidad no había ningún automóvil estacionado alrededor, y eso comenzó a angustiarla pues ya estaba oscureciendo y ella no tenía idea de cómo regresar a la casa del matrimonio, habian sido más de horas en las que el doctor atravesó un sin número de caminos y al menos recordaba que la última vez que vió un poco de civilización fue a casi 40 minutos de distancia del complejo residencial. La pobre Priscille miró a su alrededor, desde luego que debía irse, pues sin importar cuánto esperó, la caravana de gente ya comenzaba a disminuir y no tardaría mucho en quedarse sola, y ni siquiera sabía si Casey o Lindsey seguían ahi para ayudarla así que con pesar bajo los escalones de la entrada principal, dispuesta a caminar hasta la caseta en dónde pediría que la auxiliaran. - Bree!!!- gritó el doctor de repente. Afortunadamente él la alcanzó antes de que pudiera llegar al siguiente camino y si, venía de la propiedad Levesque. - Bree!!!- repitió una vez más- Bree!!!!- gritó más fuerte, pero al notar que no hubo respuesta el doctor Gaspar comenzó a tocar insistentemente la bocina del vehículo pues creyó que Priscille iba tan ensimismada que ni siquiera se percató que la iban llamando pero no era por eso, la realidad era que ella si había escuchado el llamado pero en su mente aún no asumía que su nombre era otro, al menos aquí lo era- Bree!!!- gritó otra vez tocando ininterrumpidamente la bocina y finalmente ella volteó, descubriendo como el pobre doctor hacia miles de gestos para llamarla, pero se sintió aliviada al ver que no la había dejado abandonada y de inmediato caminó a su encuentro. - Lo lamentó, sigue siendo nuevo para mi!- repuso con vergüenza al recapacitar en el llamado. - Tienes que acostumbrarte no podemos arriesgarnos- indicó abriendo la puerta del vehículo, haciendo que la verguenza de Priscille se hiciera más latente- por nosotros no hay problema, pero aquí puede levantar sospechas y no quiero que regreses con ese hombre- exclamó al ver como reaccionó la mujer- y lamentó haberte hecho esperar pero estaba en la casa principal con Jacques, él quería conocerte personalmente. - Ahhhh.....yo.....no........ - No, no, no descuida, no lo sabias.........fue mi culpa, supuse que pasarías por la casa! - No quise atravesar por la casa......nadie lo hace!- confesó confundida porque no creía que ella pudiera tomarse tales atribuciones. - Pensé que pasarías por ahí......pero supongo debía avisarte, él quería conocerte y creí que sería lo más prudente. - Si lo desea, podemos........- refutó la mujer empezando a desabrocharse el cinturon de seguridad. - No, no, no.......habrá otras oportunidades, quizas mañana que te traiga, por ahora es mejor llegar a casa para que descanses.......además la vieja esta desesperada por saber cómo te fue en tu primer día y no queremos hacerla esperar, hay pastel de chocolate envinado!!! Priscille sonrió naturalmente por primera vez desde que había llegado a Canadá y eso le agradó al doctor Gaspar pues hasta ahora solo había expresado fingidas sonrisas que no llegaban a sus melancólicos ojos, pero esta vez era diferente, parecía que a diferencia de muchas otras personas, a Priscille el trabajo la revitalizaba de alguna manera. - Creo que te fue muy bien, hoy.....no es así?!- comentó el doctor Gaspar complacido por ver ese diminuto y pequeño brillo que estaba apareciendo en su ojos. - Si, si- respondió con entusiasmo- es maravilloso......estuve prácticamente todo el día ocupada y casi ni me dí cuenta que era hora de la comida.....ni siquiera preste atención a mi hora de salida. - Es una alivio.....no me gustaría que la vieja Eleanor se entere que casi te regresas sola.....me mataría! - Descuide, yo no le diré nada a la señora- exclamó Priscille con un dejo de secretismo en su voz pero el hombre volteó a verla con un divertido reproche reflejado en sus ojos, pues para Priscille parecía casi imposible llamarlos tíos y ese podría volverse un problema si alguien sospechaba que ocultaban algo. - Querida, soy tu tío......no lo olvides, por favor- sentenció abriendo mucho los ojos. - Lo lamento......tío. - No te preocupes, ya te acostumbraras.....ahora hay que darnos prisa pues la vieja ha de estar ansiosa por verte, así que guardate los detalles hasta que lleguemos a casa. Priscille asintió con esa misma sonrisa que ya se le había formado y que inconscientemente no había desaparecido y que no desapareció durante todo el trayecto, ella parecía disfrutar más el hermoso paisaje que cambiaba constantemente y que poco a poco se iba iluminando con las elegantes farolas que custodiaban cada centímetro de la ciudad, hasta que llegaron a su destino donde una desesperada señora Eleanor ya los esperaba en la entrada tronándose los dedos mientras golpeaba el piso con ansiedad. - Al fin!!!- exclamó con molestia- te perdiste?!- le cuestionó a su esposo en cuanto ambos se bajaron del automóvil. - Son dos horas, mujer.... ya deberías saberlo! - Ajá, pasaste a algún bar, cierto?!- indagó con mucha seriedad. - Por supuesto que No- pero la mujer parecía desconfiar de la respuesta del doctor. - Querida...... llegó a tiempo?!......te llevó a algún otro lado despues del trabajo?! - No, por supuesto que no- aclaró Priscille. - Uhum.....bien.....entonces cuéntamelo todo?!, cómo te fue?!......te gustó tu trabajo?!, alguien te trató mal?!, porque si es así dimelo- cuestionó la esposa del doctor con una mezcla de enojo y curiosidad que solo logró ensanchar la sonrisa de Priscille. - No todo estuvo bien, en realidad me gustó mucho. - Bueno, pero cuéntamelo todo, quiero todos los detalles!!!- pidió llevándola hacia adentro, directo hacia el comedor donde una gran cena ya los esperaba dispuesta en la mesa. Y si, de inmediato Priscille tuvo que contar todo lo ocurrido durante el día, no pudo omitir ni el mínimo detalle pues la señora Eleanor no se lo permitía, pero en defensa de la mujer, ella solo quería asegurarse que estuviera bien, desafortunadamente tambien tuvo que mencionar la amable propuesta de Casey para que viviera en aquella casa, lo que no pareció agradarle mucho a la esposa del doctor. En cambio, él asintió considerando la viable posibilidad y en realidad no era por querer dejar a Priscille sola, simplemente dado el último reporte de Elizabeth parecía lo mejor, la enfermera le había comunicado que Michael seguía empecinado en encontrar a su esposa a tal grado que incluso habia ordenado que la siguieran no solo a ella, sino también a la señora Eloise y su esposo de quienes ya conocia su paradero y con ellos estaba ejerciendo más presión, de algún modo creia que al ser los más cercanos y los únicos capaces de ayudarla, sabrian dónde estaba, y sin importar que hubiesen pasado casi 15 dias desde su desaparición la furia del hombre no menguaba, estaba totalmente rabioso, su incesante búsqueda ya lo estaba llevando a extender su cacería hacia Canadá y México, no querían ni pensarlo, pero tal vez, solo era cuestión de tiempo para que diera con ella y ninguno de los involucrados en este caso podía darse el lujo de que eso sucediera y mucho menos tenían la intención de informarle a Priscille, era casi seguro que la angustia la invadiria, obligándola a querer huir o a regresar, por lo que la propuesta de Casey no solo era muy oportuna sino que además perfecta dadas las condiciones en las que se encontraba la casa de Jacques Levesque, aquel lugar estaba suficientemente alejado y resguardado, nadie cruzaba los limites de la propiedad sin una previa autorización y los alrededores estaban tan vigilados como un fuerte así Priscille pasaria desapercibida, no había modo de ser vista en medio de la cuidad y mucho menos llamaría la atención si alguien comenzaba a preguntar. - Quizas, sea una buena idea!- exclamó el doctor Gaspar sorprendiendo no solo a Priscille sino a su esposa que desde luego no esperaba tal decisión- no me malinterpretes, pero creo que allá te será más facil, te levantaras un poco más tarde y descansaras suficiente.......eventualmente un trayecto tan largo te agotara- concluyó mientras bebía un sorbo de café. - Estás loco?!- cuestionó la señora Eleanor muy indignada. - No mujer, pero es mejor para ella......yo no tengo problema con llevarla y recogerla todos los días pero si se queda allá, no tendría que levantarse tan temprano, regresaría a casa antes para descansar y no perdería cuatro horas diarias......- explicó el hombre esperando que su esposa entendiera que era lo mejor y no se empecinara en tenerla en casa. - Yo...yo....yo pensé que quizas....- exclamó Priscille pues para ella tambien era una buena posibilidad sobre todo para no volverse una carga para el amable matrimonio- si es posible, podría no sé, ser...... - Tan mal te hemos tratado?!- preguntó la señora Eleanor fingiendo indignación. - No, por supuesto que no......es solo que, tal vez sea más propicio- aclaró Priscille con un poco de vergüenza adelantándose a justificar su comportamiento, lo que hizo sentir mal a la esposa del doctor, la señora Eleanor pensó que tal vez estaba siendo un poco sobreprotectora con su huésped pero nunca se había identificado tanto con alguien como ahora. - Mujer creo que es lo mejor.......- intervinó el doctor ante la incomodidad que su esposa estaba causando en Priscille, temiendo que terminara por arruinar una oportunidad única para salvaguardarla mientras pasaba el peligro. - Si....quizas- indicó la señora Eleanor más por compromiso que porque realmente lo creyera pero lo que menos quería era que Priscille se sintiera obligada a hacer algo y considerando la historia que cargaba a cuestas sabía, por experiencia propia, que terminaría sucumbiendo a sus exigencias por simple agradecimiento y si ahora tenía la posibilidad de empezar una nueva vida, no podía arrebatarselo- pero solo si me prometes que me dejaras prepararte comida para toda la semana, así me asegurare de que comas!- exclamó con una contenida desilusión. - Eso sería demasiado!- refutó Priscille pues su intención era no dar tanta lata. - No, no, no accedere a menos que me lo prometas! - Querida, házle caso......de otro modo es capaz de ir hasta allá y llevarte comida diariamente- aclaró el doctor consciente de que su esposa era muy capaz de ello. Priscille volvió a sonreír mientras asentía con un genuino agradecimiento, para ella esta travesía había significado un sin número de preocupaciones, sabía que empezaría una nueva vida pero jamás se imaginó que al llegar aquí llegaría con la fortuna de tener un trabajo y un techo en el cual refugiarse, eso sin mencionar el haber encontrado personas tan buenas y amables que se preocupaban por ella a tal grado, nunca lo había pensado con suficiente convencimiento pero ahora estaba muy segura que su nueva iniciaba, lejos de Michael y sus maltratos, tenía una nueva oportunidad.
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