Chico Rosternat
No sé qué es lo que tiene Elizabeth que logra atraerme de esa manera, es diferente al resto de las chicas que he conocido, no es como Teresa, ni como Rosaura, mi supuesta madre, tampoco es como Brenda, mi novia, tampoco es como Francisca, mi ex novia. Me enteré de que ha estado llamándome chico Rosternat, no quiero decirle cual es mi nombre, sería inconveniente, tanto para ella, para mí y para Brenda, porque ya siento que las cosas cambiarán entre nosotros y lo harían aún más si se llega a enterar de mi verdadero nombre. Pero sin importar las consecuencias igual estoy cerca de ella y me aterra que llegue un día en el que no pueda alejarme.
Ella tiene razón en muchas de las cosas que dice, nunca sonrió, pero como dije nunca he tenido motivo para hacerlo, no es una bendición ser como soy, ni tampoco le desearía este mal a ningún hombre, a menos de que en verdad se lo mereciese, aunque pensándolo, sólo causaría más dolor. Estaba pensando en todo esto cuando ella camina hasta las escaleras y decido seguirla. Bajamos, la verdad es que no quería venir producto del miedo que me causa estar tan cerca de ella, pero tiene algo que me cautiva y me incita a estar cada vez más cerca y querer verla más seguido.
Ya llegando a la cocina sabía que Brandon, mi hermano, diría unos de sus estúpidos comentarios, que supuestamente son chistes, pero son absurdamente malos. Aun así, no le tomaría en cuenta, mi mente estaba ocupada en otras personas, Elizabeth, mi verdadera madre y Brenda.
_Vaya hermano, te dignas a aparecer. ¿Dónde estabas, bueno... estaban? – dijo enarcando una ceja cuando vio a Elizabeth, definitivamente se veía cómo un estúpido, es absurdo que esté por casarse siendo cómo es.
_No estoy para tus chistes de mal gusto, Brandon. – dije molesto. Será porque no soporto su presencia, es tan parecido a mi padre que su presencia me incómoda, sobre todo cuando están ambos en la misma habitación.
_Es mi culpa, no quería bajar. – respondió Elizabeth disculpándose por lo que estaba insinuando Brandon, rodé los ojos, no puedo creer que esté haciendo eso, esta es su casa.
_Los tórtolos no querían bajar. – dijo Brandon nuevamente, ya me estaban sacando de mis casillas sus comentarios ridículos, si no se calla, yo mismo haré que su boca guarde silencio.
_Puedes callarte Brandon. Tú bien sabes. – dijo mi padre mientras se contenía de decir sobre mi relación con Brenda, pues para él sería una ofensa el que ella no haya venido con nosotros a una cena que se suponía era para que ambas familias se conociesen.
_Sí papá. – Brandon le tiene respeto a papá pues es el menor de la familia, no puedo creer que ya esté comprometido, en tres meses ya se estará casando nada más que por la iglesia. Por lo menos Brandon ha tenido la suerte de crecer con su madre, en cambio yo, por otro lado, no tengo a mi madre desde que tengo memoria.
_Mejor me voy. – dijo Elizabeth retirándose de la habitación, y no la culpo, con los constantes ataques de Brandon a cualquiera le gustaría salir corriendo.
_Yo igual me retiro, con permiso y provecho. – agregué saliendo de la casa y tratando de buscar algún sitio en el que me sintiera bien.
Desde que papá se casó con Rosaura yo no tengo a mi madre y todos creen que realmente lo es, supongo porque nadie la conocía, la verdad solo tengo una imagen de ella y cada noche antes de dormir la veo, lo hago para buscar consuelo, no soy un santo y nunca lo seré. Nunca quise ser lo que soy y nunca pedí esta vida. Supongo que mi madre no tenía idea de donde se metía cuando conoció a mi padre, pobre de ella.
Ya en casa me encontré nada más ni nada menos que con Elizabeth, pero no era posible pues ella estaba en su casa, estaba seguro de ello, además su madre y padre no la dejarían salir. Me acerqué más a ella, lamentablemente no era Elizabeth si no que Brenda.
_Hola cariño, Rosaura me dijo que necesitabas estar con alguien. – dijo ella. Rosaura y sus múltiples intentos por querer formar parte de mi vida, ¿Nunca va a entender que no me interesa hablar con ella? ¿Qué sólo la veo cómo una enemiga?
_No era necesaria tus molestias, estoy bien. – dije tratando de desviarla, pues quería besarme. – Sabes muy bien lo que pienso de esos gestos.
_Lo sé cariño, perdóname, solo que... – se quedó callada, quizás con qué saltará esta vez.
_ ¿Solo qué? – respondí medio irritado, estas conversaciones sólo terminan en discusiones.
_Me gustaría acercarme más a ti, siento que pones una barrera para que no te descubran realmente. – agregó, y no se equivocaba, no quiero que nadie descubra esa parte de mi que siempre traté de ocultar.
_Tal vez es porque no quiero que lo hagan. – respondí secamente, no quería seguir hablando del tema.
_ ¿Qué significa eso exactamente? – preguntó ella. ¿Qué le digo? ¿Qué me deje en paz por una maldita vez?
_No vayas a empezar con lo mismo por favor. La situación me aburre, sabes muy bien lo que pasará. – agregué.
_Sí, lo sé. Algo que te dignas a contarme. A veces me pregunto, por qué no puedes ser como tú hermano. Alegre, sonriente... – sacó el mismo tema que Elizabeth, pero no se sentía lo mismo que se sintió con sus palabras.
_ ¿Qué dijiste...? Si tanto quieres que sea como mi hermano, porque no te quedas con él. – agregué alzando demasiado la voz, no me había dado cuenta de ello.
_ ¿Qué es lo que te pasa cariño? No estás igual que antes. – respondió Brenda, mientras que retrocedía unos pasos.
_No sé qué es lo que me pasa, no entiendes, te dije que quería estar solo y tú estás aquí. Puedo hacerte daño y lo sabes. – respondí a su pregunta.
_Tú no me harías daño cariño, tú me quieres. – se supone, si no la quisiera ya estaría muerta, pero ahora, en estos momentos, no sé que es lo que siento realmente.
_ ¿Y cómo esta tan segura? – pregunté aun sabiendo la respuesta a mi pregunta.
_De no ser así no estaría aquí. – responde ella, con un tono de voz distante, está triste y eso sólo hace que me sienta más miserable que antes.
_Lo sé, perdón. No quería decirte esto es solo que estoy frustrado. – comenté luego de que ella terminó de hablar.
_Descuida, me iré, pero si llegas a necesitar algo tú solo llámame, te quiero cariño. – dijo ella para luego marcharse.
_Y yo a ti Brenda. – dije aun sabiendo que no estoy seguro de lo que siento por ella.
En el momento que se fue sentí un alivio, me sentía incómodo con ella a mi lado, sé que la quiero si no, no estaría aquí, pero también sé que no debo acercarme más a Elizabeth porque ella y Brenda correrán peligro, no soy una buena persona, ni siquiera sé qué clase de persona soy. Tal vez mi madre estaría decepcionada de mí, aunque sabe que no es porque quiera si no porque soy así y no puedo cambiarlo.
Iba subiendo a mi habitación, esperando que la respuesta a mi situación apareciera, cuando de repente llegó, si no quería hacerle daño ni a Elizabeth ni a Brenda lo mejor sería dejar de ver a la chica que acababa de conocer, después de todo ella no me conoce ni la cuarta parte, la cual Brenda sí conoce de mí. Llevamos casi tres meses de noviazgo, fue importante para mí después de la muerte de Francisca. Y no me gustaría hacerle daño a otra mujer.
En realidad, no me gusta nada de lo que soy, Brandon siempre me lo reclama, nunca sonrió, ni le cuento cosas que los hermanos se contarían, pero tal vez si tuviera a mi madre para que me consuele cuando estoy triste, que me hubiera dado algún dulce cuando lo necesitaba, sólo así, tal vez las cosas serían distintas.
Narra Elizabeth
Cuando escuché el comentario de Brandon me hirvió la sangre, ¿Qué se cree? Él no tiene ningún derecho a opinar sobre mi vida, además, no es posible que él chico Rosternat me guste, digo, apenas lo conozco, pero sus ojos... Me pierdo en ellos... no, no puede ser, es más ni sé su nombre.
Elizabeth. -me dije a mi misma-. No debes pensar más en él, seguramente ya tiene novia y tiene que ser de esas mujeres celosas que ni siquiera deja que sus novios digan el nombre, aunque, pensándolo bien, yo no soy muy atractiva y no creo que alguien como él se fijara en alguien como yo. Me repetí una y otra vez a mí misma.
Mi mente estaba nublada, no podría decir muy bien que es lo que me pasaba, pero una cosa estaba clara, tenía que seguir buscando respuestas de lo que me había pasado hace algunas noches, las voces, el no poder dormir, la aparición del chico Rosternat y todo lo consiguiente. Increíblemente ya no me sucedía nada de aquello, aun así, quería respuestas.