El mutismo llena el salón cuando la música termina. Diego y yo aún nos miramos a los ojos con tanta profundidad, que temo ser demasiado transparente frente a él, que descubra que siento una extraña atracción. Porque sí, me siento atraída por el mestizo. Por supuesto, lo que sea que esté surgiendo en mi interior es tan vano como el fuego de un fósforo encendido en medio del viento, que fácil puede apagarse. Solo me ha deslumbrado la belleza que él emana y que no es solo física.
Su escrutinio dulce y lleno de admiración provoca una extraña emoción que me saca una sonrisa, y no puedo evitar morder mi labio inferior, atrayendo su atención a mi boca.
—¡Eres genial! —Marcus grita eufórico y enseguida todos aplauden. Pero Diego y yo continuamos conectados en silencio, ignorando a todos dentro de nuestra extraña burbuja.
—Diego, ¿está o no adentro la pianista? —Dominik palma se hombro, sacándolo de su ensoñación y rompiendo nuestra burbuja.
—¿Acaso no lo estuvo desde que traspasó estas puertas? —responde el mestizo y mi corazón se acelera—. Bienvenida, Amber.
Me limito a asentir. Es que la manera tan dulce en que me sonríe se adueña de mi ser y no soy capaz de pronunciar palabras.
—Gracias... —digo al fin, después de un largo rato de silencio.
—Si quieres te invito una bebida para ponerte al día con las actividades y lo que hacemos. —Mi corazón salta en mi pecho con brusquedad. ¿Me está invitando a salir?
«Solo te quiere poner al día, no te hagas ilusiones».
Aun así, no puedo evitar sentirme emocionada.
—Diego —se le acerca la violinista y posa su mano sobre el hombro de él, para captar su entera atención—, no es necesario. Kaina y Raúl pueden explicarle todo, recuerda que tú y yo tenemos cosas que hacer. —Y es así como la realidad me golpea. ¿Cómo pude olvidar que tiene novia? Ella recoge su cabello largo con una liga, agarra su violín y chasquea sus dedos para que él se apresure.
Bajo mi rostro con vergüenza y decepción, al sentirme una descarada por haber querido ir con él y, al mismo tiempo, porque nuestra salida se estropeó. Miro a Diego con remordimiento, puesto que no me atrevo a enfrentar a la chica, entonces noto que él se muestra indeciso. Pasa su mirada de mí a su novia, como si se debatiera entre ir conmigo o con ella. Por supuesto, él se va con la violinista, después de todo, son novios.
—Fue un gusto conocerte y me alegra mucho que ya seas parte de nosotros. —Guiña un ojo y me sonríe de una forma tan linda, que no puedo evitar los latidos frenéticos de mi corazón. ¡Por Dios! ¿De verdad dejaré que un chico con novia me haga sentir estas cosas? ¿Necesito complicar mi vida de esta manera? ¿Acaso soy masoquista?
No sé explicar este vacío que deja él cuando traspasa la puerta junto a la violinista. Todo esto me asusta, ¿de verdad mi corazón está listo para volverse a ilusionar?
—¡Oye! —Raúl grita cerca de mi oído, sacándome de mis pensamientos—. ¿Nos vamos?
Asiento, ida, y me levanto con desdén. ¿Por qué tengo que ser tan obvia?
***
—¿Qué fue eso? ¿Amor a primera vista? —se burla Raúl. Estamos en una cafetería cerca de la academia, yo aún juego con mi jugo, mientras que Raúl y Kaina ya se han bebido tres. Estos chicos no tienen límites con la comida, todo lo contrario, a mí, que debo comer poca porción de forma pausada y manteniendo la elegancia. No recuerdo haber disfrutado un almuerzo o bebida. Debo comer exactamente lo que está en la lista Doncorvel y en la cantidad permitida. No importa si me gusta o no.
Lo sé, mi papá es un exagerado; bueno, sus padres y los padres de sus padres también. Todo lo que hacen es para los demás y han creado una lista de reglas que nos hagan ver únicos y diferentes frente a las otras familias de la sociedad.
Toda una locura.
—No sé a qué te refieres —respondo haciéndome la inocente.
—Sí, claro. Todos notamos como tú y el pintor se miraban. Es como en esas telenovelas: los protas se ven y la camera lenta junto a las estrellitas, nos dan a entender que un nuevo amor ha surgido. —Dramatiza sus gestos de forma exagerada. No puedo evitar soltar una carcajada, este chico es todo un espectáculo.
—Tienes una gran imaginación, dramaturgo. —Muevo la pajilla de mi vaso mientras niego con la cabeza.
—Yo estoy de acuerdo con Raúl, le caíste en gracia a Diego. —Su compinche se le une—. Nunca he visto a ese niño mirar a una chica de esa manera. Hasta te invitó a salir con la excusa de ponerte al día —deja salir una risita—, debo admitir que fue muy lindo. Se veía todo tierno pretendiendo ser un galán.
Muy bien, estos chicos han perdido la decencia.
—Si ese fuera el caso, no hay nada lindo y tierno en su comportamiento. ¿Cómo pueden celebrar tal atrevimiento? Su novia estaba presente, eso está muy mal. —Dejo salir todo mi dolor guardado y frustración, entiendo bien aquella humillación y, definitivamente, no seré partícipe de algo así.
Las carcajadas de los chicos me provocan irritación. ¿Acaso se están burlando de mí?
—¡Qué graciosa eres! —espeta Raúl entre risas.
—¿Diego con novia? ¡Si es un milagro que hiciera un movimiento contigo! —vocifera Kaina como si no hubiera más personas en este lugar. ¡Son tan escandalosos!
—¿De qué hablan? La chica violinista... ¿Cuál es su nombre...?
—¿Isabella? ¡Ya quisiera ella! —alega Raúl con diversión. Sigue riéndose de mí.
Ambos estallan en unas carcajadas más sonoras, llamando la atención de los presentes.
—¿Seguirán burlándose de mí? —digo enojada y con los nervios de punta. ¿Eso significa que el mestizo está solo? Mi corazón late desbocado ante la nueva información. ¿Es normal sentir alivio y esta extraña alegría?
—Diego es un chico extraño —prosigue Raúl exagerando sus gesticulaciones—. Solo se enfoca en sus dibujos y pinturas. Es raro que salga con nosotros a no ser alguna actividad del club o de la academia en sí, siempre tiene algo qué hacer y anda con prisa. Su atractivo ha llamado la atención de muchas chicas, pero él se mantiene alejado de ellas. Es como si evitara involucrarse con mujeres de la academia. Por eso estamos sorprendidos con su comportamiento, nunca había mostrado interés por ninguna chica de este lugar antes.
—No sé por qué alegan que él tiene interés en mí, ni siquiera me recordaba... Apenas nos conocemos...
—Creo que no supo cómo reaccionar ante ti, se vio tan lindo mintiendo. Esa acción demostró que no le eres indiferente —dice Kaina con una gran sonrisa. No, no caeré. Solo son suposiciones de mis amigos; ese chico siempre está cerca de la violinista, si se va a interesar en alguien no sería en mí.
—Dejemos el tema, por favor. —Doy por terminada la tonta conversación. Mejor me enfoco en lo importante: conseguir un empleo e independizarme.