Narra Teo
Me acerco a Dani, no alcance para hablar con su otra hermana porque ya se había ido.
- Perfecto, así quedamos. - Dijo Dani al teléfono y termina llamada.
- Hola. - Saludo al llegar.
- ¿Y Clau? Busca a Clau por favor y yo buscaré a Arle que no estará lejos.
- Tranquila, por que le dije a Ale que la retenga allí para hablar un rato más con ella.
- ¿Te das cuenta que hoy tengo un montón de papeles que ordenar? y con eso que se está concretando abrir otra exposición en Santander y todo eso quiere decir que saldré más tarde de lo que creí.
- No pasa nada, Tu hermana se puede quedar conmigo. - Me mira de forma extraña. - No pasará nada, de verdad, no hablaré de más, te lo prometo. - Le digo levantando la mano derecha.
- Si se queda contigo te sacará información que ni siquiera tú sabes que existe. - Me dice esto y ahora como que me estoy arrepintiendo de lo que dije y creo que mi rostro lo ha demostrado.
Empieza a reírse. - Te lo has creído. - Me dice mientras sigue riendo.
- No entiendo, ¿De qué te ríes? - Digo, y es la verdad, no entiendo de qué se ríe.
- Tú porque no te has visto la cara cuando te dije eso. - Habla agarrándose la barriga y sin parar de reír. - Es broma, si, mi hermana es una preguntona pero si no le dices nada respetará tu decisión de no hablar.
- j***r Diana, creí que era cierto lo que decías. - Le digo soltando el aire y ahora más relajado.
- Entonces ¿No importa que se quede con ustedes mientras yo termino unos papeles? - Pregunto y digo no con la cabeza para después irnos donde está con Ale y buscar a Claudia para que se quede conmigo mientras su hermana trabaja.
La verdad es que Clau es muy divertida y aunque me hizo el interrogatorio más largo en lo que tengo de carrera, solo le dije lo que se supone que ya sabe y otras cositas que se podía decir, pero no fue todo así, yo también me aproveche y le hice unas cuantas preguntas las cuales me respondió sin ningún problema.
Me contó cuando Diana decidió venir a Madrid para entrar a trabajar en la galería, pero sin darme muchos detalles, lo mal que lo pasaron ella y su hermana, me dijo que Arlette (un nombre poco común aquí) estuvo a punto de morir, y por un momento creí que se pondría a llorar, pero aguanto como una campeona y me dijo que a su hermana hace un año le hicieron un trasplante de corazón y eso me encogió el pecho, me imagino el dolor que pasaron ellas solas, ya que me dijo que su padre murió de un infarto cuando ella apenas tenía 5 meses de nacida, aquí si que no pudo aguantar más y salieron par de lágrimas de sus hermosos ojos que son igual que los de su hermana Dani, me dijo que su madre a dado todo para que ellas tres sean felices.
Después de una larga charla le deje una de las cámaras y tomamos fotos por toda la galería, ya sé que está prohibido, pero la exposición es mía y no hay más visitantes y la verdad es que con lo poco que la conozco confió en ella y se que no sacará ninguna de esas fotos de aquí, además, la cámara es mía y cualquier cosa sólo tengo que borrarlas, también me demostró que leyó varios de los folletos que yo publiqué con algunos consejos para tomar una buena fotografía con el móvil en caso de no tener una cámara profesional justo en el momento que la necesiten.
- Hola. - Dice Dani al entrar al cuarto rojo que improvise aquí.
- Hola. - Contestamos los dos a la vez.
- ¡¿Te puedes creer que es una c***k tomando fotografías?! - Le pregunto con tanta exclamación y una sonrisa que no se va de mi rostro.
- Culpa mía. - Me dice Dani y me quedo mirándola. - Es que le he regalado algunos cuadros de tus fotos de pequeña y aquí el resultado. - Dice y me quedo sin creerlo, pero de inmediato cambia la mirada a su hermana. - Clau, Arle ya viene de camino para ir a cenar juntas.
Dice mirando a su hermana y se que con esto ya se termina mi tarde y la noche de hoy. Nos despedimos y voy camino al parking que me han dejado aquí.
Ya dentro del coche le envió un mensaje de voz a Antonio para decirle que quedamos para comer y cuando subo la rampa para salir a la calle mire al lado y hay una chica que hace mi corazón acelerarse cuando nuestras miradas se cruzan, me quedo petrificado por lo que me hace sentir y al mirarla bien me doy cuenta que es la hermana de Dani y Clau, cuando voy a bajar el cristal veo que Juan la agarra del brazo y no se porque, pero lo malo es que no puedo detenerme más ya que tengo un coche detrás y no deja de tocar el claxon y me voy con esta extraña sensación de no poder hablar con ella y descubrir si es siempre que ella está presente que mi corazón empieza a latir tan rápido que creo que un día se saldrá de mi pecho.
No se me pasa esa sensación desde que vi a la hermana de Dani en la entrada de la galería y lo peor es que no he tenido el valor de decirle a Dani para conocerla en persona.
Al otro día voy con toda la prisa del mundo y aún no se muy bien porque. - Antonio, perdona por llegar tarde. - Ese fue mi saludo para Antonio que ya me esperaba en el restaurante.
- Tranquilo Teo, tampoco tengo mucho que llegue. - Me dice sonriendo.
- Y ¿Qué tal todo? - Empezamos a hablar y el camarero nos interrumpe cuando trae las cartas de vino y el menú, elegimos nuestras bebidas y la comida y seguimos con la plática.
- Entonces ¿Te incorporas mañana? - Pregunto comiendo ya el segundo plato.
- Así es, ya está bien de estar de vago. - Dice sonriendo.
- Sabes muy bien que no es por vago, es por cuestión de salud, ¿No es así?
- Bueno, ya si me muero qué más da. - Me dice y no lo puedo creer. - Estoy solo en este mundo.
- No vuelvas a decir eso Antonio, y sabes perfectamente que si llegas a faltar yo no sabría que hacer, eres un padre mas para mi, se que tengo a mi padre pero te siento igual.
- Teo, eres lo único que me queda en esta vida.
- Y ten por seguro que siempre voy a estar ahí para ti.
- ¿Sabes? En estos días tengo una extraña sensación. - Me dice pensativo.
- ¿Cómo así? - Le pregunto mientras disfruto mi pastel de chocolate.
- No se como decirte, es como si sintiera que Karla está cerca. - Suelta así sin más, haciendo que me atragantara con el pastel.
- ¿Qué dices Antonio? Sabes perfectamente que eso no puede ser.
- Teo, te recuerdo que hay una parte de ella y muy importante por el mundo.
- ¿Eso que tiene que ver? No es ella la que está viva. - Digo ya un poco furioso.
- Teo, ¿Qué pasaría si encontramos esa persona que tiene el corazón de Karla?
No puedo creer lo que me está preguntando. - No quiero conocer a esa persona. - Digo firme.
- ¿Y si llega?
- Si llega, yo me voy, así de simple, no podría estar al lado de una persona que sigue viva sólo porque Karla está muerta, no creo poder soportarlo.
- No puedes pensar así Teo. - Antonio trata de tranquilizarme.
- No me sentiría capaz de mirar a esa persona y no echarle en cara que está viva porque Karla está muerta y para eso, mejor no conocerle.
- Teo, no puedes pensar así. - Me dice Antonio para que entre en razón.
- Lo siento Antonio, pero, es lo que siento y no lo voy a cambiar.
Dejó dinero en la mesa y me voy, Antonio me ha planteado ese tema muchas veces y es que simplemente no me veo capaz de estar de frente a una persona totalmente diferente a Karla y saber que lleva su corazón.
*- Teo, ella firmó ese documento para donar sus órganos.
- Es que no se como asimilar todo esto.
No se como estar en estos momentos, mi esposa está postrada en la cama de un hospital conectada a máquinas que son las que le permiten respirar, pero a la vez me dicen que en el momento que se apaguen las máquinas ya ella no estará viva y que su corazón irá a otra persona.
- Era su voluntad.
- ¿Por qué hablan como si estuviera muerta?
- Porque los pocos signos vitales que tiene es por la máquina de la cual está conectada.
Todo lo que me dicen es como si me cayera agua helada en pleno invierno, lo peor es que ese papel que ella firmó dice que todos su órganos serán donados en caso de un fatídico accidente y no tenga posibilidad de sobrevivir. Como es el caso que tanto me está doliendo.
Me quedo sólo con ella y mientras ella está respirando por las máquinas a la que está conectada, yo no dejo de pensar en nosotros y en todo lo que nos queda por vivir, y es que lo que quiero es vivir junto a ella y no a otra persona.
No sé cómo ser yo mismo si no estás al lado mío,
Se harán largos estos meses, si no estás junto a mí,
y con esa sonrisa, que cambia la vida,
Miraste hacia aquí, y ya no puedo contemplar,
Que tu no seas la que me ama.
Es la frase de una canción de Sebastián Yatra que digo antes de firmar ese papel que como esposo me correspondía, dándole el último beso y saliendo de esa habitación para perderme entre las calles de Madrid en plena madrugada mientras siento el dolor en mi pecho al saber que ya ella no estará junto a mi.*
Recuerdos que llegan a mi cabeza y me encuentro dentro de mi coche delante del cementerio sin tener el valor de entrar, minutos después enciendo el coche y tomo rumbo al piso que tengo aquí sin haber puesto un pie delante de donde descansa su cuerpo.