Narra Teo
Todas estas semanas han sido una locura, una entrevista detrás de otra, visitar las galerías y darle sorpresa a muchos de los que asisten a ver mis fotos y aún siendo una total locura no deja de ser hermosa.
La relación de Dani y yo va mucho mejor, no creía que a parte de mi hermana podía llegar a tener confianza con alguien más después de Karla morir, pero ella me enseñó que la vida es una y aún yo negar y renegar que comparen mi vida con canciones ella al llegar me enseñó que la vida es una y que hay que vivirla como dice ese Pablo Alborán que tanto le gusta.
- ¿Nervioso? - Pregunta Dani al entrar con una hermosa sonrisa.
- Podría decir que sí. - Digo regalandole una sonrisa. - Y tú hermana ¿Cuándo llega?
- Llega hoy. - Me dice entusiasmada.
- Me alegra verte así de feliz.
- Y a mi me encantaría verte así a ti también. - Dice mientras posa su dedo índice en mi nariz haciéndome cosquillas.
- Ya llegará el momento en que no sólo el arte me haga feliz. ¿Y tú madre y tú otra Hermana, cuándo llegan?
- Clau vendrá en una semana para tu expo pero se vuelve a ir y después vendrán ella y mamá para inscribirse en la uni.
- Por cierto, tu hermana que llega hoy ¿Qué me dijiste que iba a estudiar?
- Arquitectura. Te puedes creer que después de tener la carrera de derecho y con todo lo que le costó sacarla adelante por su enfermedad, ahora viene y dice que quiere estudiar otra cosa y totalmente ajena a lo que estudió antes. - Habla sin descanso mientras se sienta en la silla al frente de mí y no hago más que reír.
- No me lo veo muy descabellado la verdad, mírame a mí ¿Qué tiene que ver la filosofía con la fotografía?
- Algo tendrán en común, pero ¿derecho y arquitectura?
La veo y la escucho reír y es música para mis oídos.
Así es nuestra amistad, siempre nos contamos todo, bueno casi todo.
Un día le conté que intente salir con una chica pero que no me sentí cómodo con ella y lo dejamos, me dijo que no me desespere que la chica indicada llegará en el momento menos esperado y algo me dice a mi que su chico indicado llegó por sus ojos brillantes cuando habla del amor y de las segundas oportunidades, pero no ha querido decirme nada y yo la respeto, cuando ella se sienta preparada para hablar lo hará.
- Bueno, por ahora se termina la charla, tengo que buscar a mi hermana a la estación. Luego nos vemos.
- No hace falta que vuelvas, cualquier imprevisto hablamos por el móvil.
Digo para que disfrute de toda la tarde con su hermana y aprovecho y me reúno con mi hermano Juan para seguir con algunos proyectos.
Narra Diana
- Holaaaa. - Grito mientras agito mi mano al aire cuando veo que baja del tren.
- Daniiii. - Grita y llega a mí para abrazarnos.
- ¿Cómo estás? - Pregunte mientras la ayudó con una de las maletas y vamos al coche. - ¿Cómo fue el viaje?
- Cansada pero bien, me la pase escuchando música y para mi sorpresa gracias a ti y a nuestra hermanita me alegraba cuando salía Pablo Alborán. - Dice subiendo al coche y dejándome descolocada ¿Cómo que Pablo si a ella no le gusta?
- ¿Pablo? - Pregunte mientras subo y me abrocho el cinturón.
- La culpa la tienen ustedes. - Dice a risa.
- A ver, Clau no puede tener la culpa, porque Pablo tiene muchos años en el medio y nunca la he escuchado decir que escuchas sus canciones.
- Hace mucho que no sabes de sus nuevos gustos musicales. - Dice riendo. - y hace un tiempo empezó a gustarme. - Me dice y no lo puedo creer.
- Pues hablare con Teo a ver si él podría conseguirnos algunas entradas, ya sabes, entre famosos se ayudan.
- No, me gusta su música pero no es para tanto, el fenómeno fan se lo dejo a Clau y yo me quedo tranquila.
Dice y nos echamos a reír, después me cuenta cómo dejó a mamá y a Clau y un poco lo que pasó con Íker, la verdad es que él nunca me gustó pero que le iba hacer si ella estaba enamorada.
- Bienvenida a casa. - Le digo al entrar.
- Gracias por aceptarme.
- Como no te iba a aceptar si desde hace mucho quería que vinieras, lo que pasa es que mamá no te dejaba por tu antiguo problema.
- Por lo menos ya me deja andar sola. - Dice riendo y me hace reír a mí.
- Esta será tu habitación. - Entra y se queda mirando la decoración, si, la tenía decorada parecida a la de ella en casa de mamá.
- Dani. - Sólo dice mi nombre, me imagino que no tiene palabras.
- No tienes que decir nada, pero una cosa. - Me mira sin entender lo que dijo. - Tenemos que buscar una casa con cuatro habitaciones, no podemos quedarnos en esta con dos y media cuando mamá y Clau vengan a vivir con nosotras.
Nos echamos a reír por mi ocurrencia, dejamos las maletas y ella busca ropa de la mía para estar cómoda.
- ¿Puedes buscar tu ropa y dejar la mía? - Pregunto al verla salir vestida de armario.
- La tuya ya está en los cajones, la mía aún está en las maletas.
- Por esta vez te la dejo pasar, por cierto, mañana tengo reunión temprano, si quieres venir no hay problema.
- No, tu vete a trabajar tranquila, yo me quedaré organizando mi habitación.
- Como quieras, solo tienes que decirme y ya está.
- Te lo agradezco.
- ¿Cenamos? - Le pregunto y nos vamos a preparar la cena, algo ligerito como le recomendó el doctor para cenar.
Estamos en el sofá mirando una peli y me llega un mensaje.
*Hola guapa, espero podamos vernos pronto, aunque sé que llegará un momento que te cansarás de mí.*
*Pasa una buena noche y disfruta de tu hermana.*
*Besitos.*
No dejo de reírme, ¿Cómo se le ocurre que me voy a cansar de él?
*Ni creas que te vas a librar de mi tan fácil. ?*
*Buenas noches y nos vemos pronto.*
*Besitos.*
- ¿De qué te ríes? - Me pregunta Arle, y guardó el teléfono pronto. - Anda, no me dejes así, ¿Estás saliendo con alguien?
- Noooo. - Contestó a la defensiva y es lo peor que hago por lo tanto que me conoce. - Bueno, salir, salir, no, pero nos estamos conociendo.
- Y ¿Cuándo lo voy a conocer?
- Frena el coche y ve despacito, antes tengo que ver si podría funcionar algo entre nosotros o no para después presentarlo.
- Y ahora vengo yo para borrar tus planes en la casa.
- ¿De qué hablas? - Pregunto con duda.
- Me imagino que él venía de vez en cuando.
- No, hace pocas semanas que vamos tonteando.
- Pero se te ve en la cara que estás ilusionada, como hacía mucho no te veías.
- ¿De verdad se me nota? - Pregunto porque es raro que se me note ya que nadie me ha dicho nada.
- Yo lo noté. - Me dice sonriendo.
Y así pasamos la noche hablando y ella intentando sacarme información y yo sin soltar nada, cuando quisimos ponerle atención a la peli ya había terminado.
Apagamos la tele y nos fuimos a mi habitación para seguir hablando allí, ahora si me explico más detalladamente lo que va sintiendo desde la operación.
No entiendo como puede sentir que le faltan personas a su alrededor si desde que murió papá hemos sido nosotras y nadie más.
- ¿Y qué sientes?
- Pulsadas en el corazón, es algo raro.
- Y con Íker ¿Qué sentías?
- Ese es el problema, que ya no siento nada por él, cuando me daba un beso no sentía esas mariposas en el estómago como lo sentía antes.
- ¿Y tú sentías mariposas? - Pregunto para molestarla.
- No me digas que tu no sentías cosquillas en el estómago cuando el cuñao te besaba. - Se defiende.
- Claro que sí, sentía muchas cosas con él y no sólo cuando me besaba ya que con sólo mirarme ya estaba tonta por él. - Digo sonriendo melancólicamente.
- Perdóname por mencionarlo.
- No te preocupes, ya puedo hablar de él sin ponerme muuuyyyy melancólica. - Digo sonriendo.
Así es como nos quedamos dormidas en mi cama y no es hasta que suena mi despertador que nos damos cuenta.
- Mmmm ¿Qué hora es? - Pregunta Arle aún dormida.
- Tú sigue durmiendo que aún es temprano para ti.
No lo dije dos veces porque ya estaba poniéndose más cómoda, busco mi ropa sonriendo y negando con la cabeza y entró al baño, me ducho y me preparo allí para no despertarla, al salir del baño me quedo mirándola y no hago más que agradecerle a Dios y a la vida por dejar a mi hermana más tiempo conmigo, me acerco le doy un beso en la frente y me voy dejándole una nota.
*Arle, en la nevera hay leche y embutidos, y en la despensa hay pan o cereales.
Tú busca y desayuna lo que quieras, te vengo a buscar a la una para comer juntas.
Te quiero enana.*
- Buenos días. - Digo a Ale cuando llegue a la galería. - No te esperaba hoy.
- Hola guapa, ¿Qué tal con tu hermana? - Me saluda y trata de darme un beso en los labios pero lo esquivo ya que nos podrían ver.
- Bien, tanto que nos quedamos dormidas en mi cama. - Digo mientras me alejo y él sólo se ríe.
- Me imagino. - Dice riendo.
- Mira te enseño una foto.
Nos quedamos hablando un buen rato y me dice que somos iguales, la verdad es que la única diferencia es el color de pelo, pero igual es porque ella no se da color y yo si.
Mientras estamos hablando ponemos en orden la agenda para la promoción a ver si se puede hacer la exposición fuera de Europa y confirmamos más sorpresas que dará Teo a los que asistan a la galería para ver su exposición.