Noah: Tomé con fuerza la chaqueta del hombre que trabajaba para mí. —¡Qué dijiste! —Pregunté furioso. El hombre me observaba con miedo y eso fue ridículo. Él era más acuerpado que yo pero bueno, no lo culpaba, es que cuando me ponía en el papel, daba miedo. —Señor..., no quisieron decírmelo. —Titubeó el hombre. Lo solté y cayó al suelo. —Cómo... —Me detuve y me pasé una mano por el cabello tirándolo en frustración. Respiré profundo y volví a empezar. —¡Cómo se les escapó! —Pregunté con voz mortal, sin un gramo de paciencia. El otro hombre habló. —Tuvo que salir en la noche, es la única explicación —dijo sin mirarme. —¡Mierda! —Golpeé con mi pie el contenedor de basura que tenía cerca. Suspiré irritado y sin poder contenerme, les grite. —Encuéntrenla, hagan lo que sea, pero quiero

